News – Noticias «La vida en España de las mujeres afganas que juzgaron el horror de los talibanes». Cuando Gulalai era juez del Tribunal Supremo de Afganistán juzgó a terroristas y miembros de los talibanes. También gran parte de su trabajo se basó en apoyar la libertad y los derechos de las mujeres afganas . Sin embargo, el 15 de agosto de 2021 Gulalai dejó su trabajo y pasó a ser una refugiada. Se convirtió en objetivo número uno de los talibanes, que en cuestión de días tomaron la capital, Kabul. MÁS INFORMACIÓN Afganistán regresa a una era aciaga para las mujeres El ‘emirato’ talibán cumple cien días de lucha contra los derechos de la mujer afgana Como Gulalai, Helena, Friba y Suraya estudiaron Derecho en la Universidad de Kabul para, años más tarde, convertirse en jueces. Alguno de los hombres que juzgaron amenazaron con matarlas tras la retirada de las fuerzas internacionales del país asiático. No les quedó más remedio, tuvieron que salir casi con lo puesto de su país y buscar refugio en otro. Las cuatro están ahora en España, después de haber pasado una odisea para llegar. Helena Hofiany Corte Suprema de Afganistán «No me podía creer que los talibanes llegaran tan rápido a Kabul. Entré en pánico» Gulalai Hotak Tribunal de Policía Primaria «No conocíamos nuestros derechos. Después de 2001, nos dimos cuenta de lo que podíamos hacer» Suraya Ahmadayar Tribunal de Delitos de Tráfico «Agradezco a España la acogida. Solo quiero que mi hija pueda estudiar» Friba Quraishi Comisión de la Violencia contra la Mujer «No queremos que se olviden de nosotros. Queremos salir adelante en España» Friba llegó a Madrid pasando primero por Grecia; Gulalai por Turquía, y Helena por Pakistán. Suraya fue la peor parada. Tuvo que estar siete meses en el campo de refugiados de Abu Dabi con su marido y sus tres hijos (dos chicos de 26 y 22 años y una hija de 18) antes de llegar a Madrid. «Cuando los talibanes se hicieron con Kabul, me tuve que esconder con mi familia. Tuvieron acceso muy rápido a los archivos que encontraron en la oficina donde trabajaba. Ahí estaban todos mis datos : mi dirección, número de teléfono, nombre completo», narra Helena. Pérdida de derechos Helena Hofiany se licenció en Derecho y cuenta con un máster en Derecho Penal y Criminología. Ha trabajado en varias secciones de la Corte Suprema de Afganistán y, como sus otras colegas, ha dictado numerosas sentencias contra grupos terroristas. «Las jueces de Afganistán estamos perseguidas y amenazadas de muerte, primero por ser mujeres, y luego por ser juezas», apunta Suraya. Ésta también cuenta con una dilatada experiencia como magistrada. Su último destino fue como presidenta del Tribunal de Delitos de Tráfico del Tribunal de Primera Instancia. Los talibanes, antes de su derrota en 2001 frente a la coalición internacional liderada por EE.UU., se habían presentado como un grupo violento, y fundamentalista, donde la mujer no tenía cabida en la vida pública. Cuando regresaron el pasado agosto, tras la estrepitosa retirada de las fuerzas internacionales, los líderes talibanes prometieron que no iban a volver a los principios de antes de 2001. Mostrarían misericordia a los que ellos definían como enemigos y aseguraron que las mujeres podrían, por ejemplo, seguir yendo a clase. Nada más lejos de la realidad . Los talibanes volvieron como se fueron. En marzo, las adolescentes que volvían a clases para comenzar el curso se encontraron con las puertas cerradas para ellas. En mayo, el Ministerio para la Propagación de la Virtud ordenó a todas las mujeres afganas a cubrirse en su totalidad si salían de su casa (práctica que tampoco aconsejaban, ya que prefieren que se mantengan casi ocultas en sus hogares). Estas cuatro mujeres ocupaban grandes cargos en la judicatura afgana, lo que les puso en el punto de mira de los fundamentalistas Experiencia como juez Estas cuatro mujeres ocupaban grandes cargos en la judicatura afgana. Lo que les puso en el punto de mira de los fundamentalistas. Cuentan que durante los 20 años que la alianza internacional estuvo en su país, ellas pudieron estudiar. La motivación de las cuatro para ser juezas era, primero, conocer sus derechos como mujer, y luego poder trasladarlos a las demás mujeres, apoyándolas y fomentando leyes que protegieran sus derechos y libertades. Como Friba, que ha trabajado de jueza de familia, participando en mediaciones y numerosos divorcios, por ejemplo los de varias mujeres obligadas a casarse con los talibanes. También fue titular de la Corte de Apelaciones e investigó delitos de violencia contra la mujer e integraba la Alta Comisión para combatir la violencia contra las mujeres. La situación de la mujer en Afganistán ha vuelto a ser la misma que hace veinte años. Sin embargo, las mujeres afganas no son las mismas. Frecuentes han sido las imágenes de jóvenes y mayores que han salido a protestar a las calles por la situación que viven en el país tomado por los fundamentalistas . «Antes no hubiéramos imaginado estas manifestaciones de las chicas en la calle, protestando contra el Gobierno talibán, pero es que las mujeres afganas no son las mismas que entonces. Ahora conocen sus derechos, saben que pueden hacer las mismas cosas que los hombres, por eso protestan», remarca Suraya. Ahora, las cuatro jueces están reunidas en España gracias a la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ) y su matriz aquí en España, la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE). La situación de la mujer en Afganistán ha vuelto a ser la misma que hace veinte años. Sin embargo, las mujeres ya no son las mismas En toda España hay seis jueces , cuatro en Madrid, una en Pamplona y otra en Bilbao. «El día de la caída de Kabul, inmediatamente ocho juezas de la IAWJ, entre ellas la española Gloria Poyatos, pusieron en marcha un sistema para que, a través de diversas aplicaciones de vídeo, las juezas afganas pudieran ponerse en contacto con sus compañeras en el exterior y así conocer en qué condiciones estaban, dónde se escondían y poder ayudarlas a escapar», cuenta Gloria Rodríguez, magistrada española e integrante de AMJE. En total, en Afganistán había algo más de 270 mujeres juezas . Ahora solo quedan en el país cerca de 80 que están intentado escapar, «pero la situación se ha estancado y está siendo muy difícil poder evacuarlas con sus familias», dice Rodríguez. Cada poco tiempo, estas mujeres que aún siguen en Afganistán tienen que cambiar de número de teléfono para no ser rastreadas. Esperan a que las embajadas, como se hizo en el mes de septiembre, sirvan de soporte para la evacuación. Mientras tanto, las protagonistas de nuestra historia están intentando salir adelante en España con sus familias. Gulalai se vino con su madre, su hermano, su cuñada y tres sobrinos pequeños. Friba lo hizo con su marido, su hija de seis años y sus dos hijos de once y ocho años. Suraya vino acompañada de su marido y sus cuatro hijos (tres chicos y una chica). Sana, la hija de Suraya, tiene 18 años y no pudo terminar bachillerato. Su sueño es ser médico, pero de momento no ha podido retomar sus estudios. Este es uno de los múltiples problemas que se encuentran estas personas El sistema estatal de acogida cuenta con un programa de entre 18 y 24 meses. En una primera fase, de acogida temporal, están en pisos o centros del ministerio gestionadas por diversas organizaciones. En el caso de estas familias, por Cruz Roja. En esta primera fase, donde están las cuatro jueces y sus familias, solo reciben alojamiento, manutención y atención médica en casos urgentes. Estas limitaciones las sufrió Helena cuando, embarazada, le detectaron una diabetes y su embarazo paso a ser de riesgo. «Dentro de la atención sanitaria que podíamos recibir no entraba mi diabetes, pero menos mal que en el hospital me atendieron y pudieron darme el tratamiento». Ahora Helena viene acompañada de la pequeña Ashia, que nació el pasado mes de febrero y quiere que se críe en España. «Nos queremos quedar. España es un muy buen país ; el clima es parecido a Afganistán (estamos en plena ola de calor en Madrid) y los españoles, como los afganos, le dan mucha importancia a la unidad familiar», señala. Uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los refugiados es el idioma, un elemento esencial para incorporarse al mercado laboral A la espera de pasar de fase Siguen esperando pasar a una segunda fase que les permitiría a ella y a su marido prepararse para tener cierta autonomía. Como Helena están sus compañeras. «En la siguiente fase podríamos empezar a estudiar, pero los cursos no se ajustan a nuestra formación . Son talleres de peluquería, de cocina… y creo que estamos capacitadas para algo más», señala Friba. Solo piden una formación acorde a su preparación para que en un futuro cercano puedan trabajar. A Friba, por ejemplo, le gustaría emplearse en alguna organización para colaborar en temas de migración y refugiados. Otro de las principales barreras a las que se enfrentas estos refugiados es el idioma , un elemento esencial para incorporarse al mercado laboral. Solo reciben una hora de castellano a la semana, algo insuficiente para poder hablar con fluidez. Pero las ONG están desbordadas. «La Cruz Roja da soporte a estas familias, pero están saturadas, sobre todo a partir de los últimos meses con la llegada de refugiados ucranianos», cuenta Rodríguez. Sin clases de castellano, compartiendo habitaciones entre cinco y seis personas y sin una ayuda económica, no tienen fácil salir adelante. Por eso, a través de AMJE y las aportaciones de los propios miembros, han podido sufragar los gastos que supone, por ejemplo, la tarjeta de transporte. Saben que volver a su país es casi imposible , por eso quieren iniciar una nueva vida aquí en España con sus familias. «Solo queremos que no se olviden de nosotras», dicen las cuatro jueces.. «Guerra de Ucrania – Rusia | Zelenski cesa al ‘número dos’ del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania». La guerra en Ucrania ya ha cumplido cinco meses desde que Rusia iniciara la invasión. El pasado sábado Rusia atacó el puerto de Odesa, tan solo un día después de la firma en Turquía de un acuerdo entre ambos países para desbloquear las exportaciones de cereales. Entretanto, Vladímir Putin sostiene que «aun no ha empezado nada serio» en el país invadido y que lo peor está por llegar. y Rusia continúa golpeando en el este de Ucrania . A principios de este mes, Moscú capturó la provincia de Lugansk. COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive 2995057. «La junta militar birmana ejecuta a cuatro opositores y activistas por la democracia». La junta militar golpista de Myanmar ha ejecutado a cuatro presos, incluido un exdiputado del partido de la exdirigente civil Aung San Suu Kyi , la primera utilización de la pena capital en el país desde hace décadas, según han informado este lunes medios locales. Los cuatro presos, incluido un activista en favor de la democracia, habían sido acusados de «actos de terror brutales e inhumanos», ha informado ‘Global New Light of Myanmar’. El citado medio ha indicado que las ejecuciones se han llevado a cabo «según el procedimiento de la prisión», sin entrar en detalles de cuándo o cómo fueron asesinados los cuatro hombres. Las cuatro sentencias de muerte, así como otras 111 dictadas por los tribunales de la junta entre el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021 y el 19 de mayo de este año, han suscitado críticas de expertos jurídicos y grupos de derechos, que afirman que el régimen amenaza a la población con ejecuciones injustas, tal y como ha recogido la emisora Radio Free Asia. La junta militar golpista aprobó a principios de junio las órdenes de ejecución dictaminadas en enero contra el exdiputado de la Liga Nacional por la Democracia Ko Thaw y el veterano activista por la democracia Ko Jimmy por sus actividades contra el régimen. Ko Phyo Zeya Thaw, de 40 años, y Ko Jimmy , de 53 años fueron arrestados a fines del año pasado y condenados a muerte en enero por planear operaciones de resistencia armada en Rangún durante las protestas contra la junta militar. Ko Phyo Zeya Thaw y Ko Jimmy se han convertido en los primeros disidentes políticos en ser ejecutados en Birmania desde que el líder estudiantil de la etnia chin, Salai Tin Maung Oo, fuera ahorcado por el régimen autoritario del dictador general Ne Win en la prisión Insein de Rangún en 1976.. «Deja a su hija de 18 meses sola en casa durante seis días y la encuentra muerta». La noticia ha conmocionado Italia . Alessia Pifferi, 37 años, abandonó a su hija Diana, de 18 meses, durante seis días, en una cuna de camping en su casa de Milán, sabiendo que podía morir. Sin mayor preocupación, se marchó al municipio de Leffe (4.800 habitantes), en la provincia de Bérgamo (Lombardía), a la casa de su nueva pareja. Del marido se había separado hace tres años. Cuando el novio, Mario Angelo D’Ambrosio, un electricista de 58 años, le preguntó dónde había dejado a Diana, le respondió que estaba con su hermana. A la niña la dejó vestida, con un biberón de leche y pañales, como si la niña pudiera arreglárselas por sí misma. Cuando la madre regresó, Diana había muerto de hambre y deshidratación. La primera declaración de Alessia no pudo ser más desconcertante: «Yo vi que no se movía, le di una palmadita en la espalda, le metí los pies en el lavabo para mojarla, pero no reaccionó. Le pedí ayuda a una vecina e inmediatamente llamó a los servicios de urgencias». Al juez confesó: «Sabía del riesgo que podía correr, pero no soy una mala madre». Alessia ha reconocido que deseaba quitarse un «peso» de encima, tener «el sentimiento de ser libre, finalmente aliviada por un tiempo de la carga de ser madre soltera». Ya en otras ocasiones la había dejado sola en la habitación, durante enteros fines de semana. A quien le preguntaba por la niña cuando se ausentaba de la casa, respondía que estaba vigilada por una niñera. Hoy Alessia está en la cárcel, acusada de homicidio voluntario. El juez ha pedido a la dirección de la prisión milanesa de San Vittore que, por el riesgo de suicidio , analice la aplicación de un «régimen de vigilancia reforzado«. La fiscalía describe a la mujer como «una persona sin escrúpulos y capaz de cometer cualquier atrocidad para sus necesidades personales, con el deseo de mantener relaciones sentimentales con hombres a toda costa». Alessia Pifferi llevaba tres años sin trabajo y se había montado una vida llena de pequeñas y grandes mentiras. Utilizaba las aplicaciones más conocidas para citas y encuentros con hombres, a cambio de regalos, cenas y vestidos. Para aparentar clase, en algunas de sus citas hacía reserva de coche con conductor. Cuando estaba en el pueblo de su actual compañero, del que era muy dependiente, decía que era psicóloga infantil. Alessia había conocido a su actual compañero Mario Angelo D’Ambrosio en una aplicación de citas. El nacimiento de la niña, en enero de 2021, había causado una ruptura temporal en la pareja, cuya relación se reanudó poco después. La actitud de la mujer ante el embarazo también fue grotesca: dijo al compañero que no estaba al tanto, hasta cuando finalmente dio a luz al séptimo mes en el baño de la casa del compañero en Leffe, gracias a la intervención del servicio de urgencias 118. Pero según la fiscalía, Alessia sabía de su embarazo desde al menos el tercer mes. Muy sorprendentes han sido las declaraciones al juez realizadas por su compañero D’Ambrosio: «Yo no sabía que estaba embarazada, me enteré el día que dio a luz. Durante mi convivencia tuve una sospecha porque nunca tenía la regla y porque tenía la barriga cada vez más grande. Pero ella había jurado no embarazarse«. »A veces iba yo a Milán -añadió D’Ambrosio- y Diana también estaba en la casa, otras veces ella venía a Leffe durante el fin de semana, siempre diciéndome que la niña estaba con su hermana Viviana o con una niñera llamada Jasmine ( luego se ha descubierto que la nunca existió). Ella siempre me decía que prefería venir a mi casa sin el bebé, para que por fin pudiera ‘respirar’, y ‘sentirse más libre’». Los vecinos dicen que era «esquiva» y que su comportamiento «no era el de una buena madre». Otros vecinos la describen como una persona tímida que no daba confianza. La pregunta que todo el mundo se hace es si esta tragedia era previsible y se pudo evitar . «Esta mujer vivía una realidad dividida -declara a La Repubblica David Lazzari, presidente del Colegio de Psicólogos-. Lo que ha surgido es tan macroscópico que quienes mejor la conocían podían darse cuenta de lo problemática que era, incluso aunque muchas veces lograra ocultarlo bien. En este caso, emerge una fuerte marginalidad social». En este sentido, el juez observa «la ausencia de vínculos familiares de la madre de la niña con el territorio , habiendo interrumpido las relaciones con su hermana y su prima, únicos parientes que viven en Milán». Pero igualmente estaba sin vínculos «a nivel laboral y económico», pues no tenía trabajo, señala el juez Fabricio Filici . La madre de Alessia Pifferi, que se marchó a vivir a Crotone, en la región de Calabria, ha referido al magistrado las constantes mentiras de su hija , siendo difíciles las relaciones con la familia: «Eran tensas y distantes -dijo la madre- por su estilo de vida y carácter».. «La revuelta kurda, el gran quebradero de cabeza para Erdogan». Todo en el ámbito de las relaciones internacionales parece irle bien al presidente turco Recep Tayyip Erdogan . El pasado viernes cerró un acuerdo con Rusia y Ucrania para que ambos países en guerra puedan exportar grano por el mar Negro. Erdogan se permitió además hacer un pequeño desplante a Putin en Teherán, adonde el turco acudió para poner de relieve que es –junto con Rusia e Irán– quien realmente manda en la guerra civil de Siria. En Europa, Erdogan tiene asustada a la OTAN por su boicot/chantaje a la entrada en la Alianza de Suecia y Finlandia , y es la potencia extranjera que más pesa en la guerra civil libia. En casa, la situación cambia para el ‘sultán’ cuando se pone en pantuflas. El giro autoritario que ha experimentado Turquía con Erdogan, que lleva casi veinte años en el poder, tiene importantes contrapesos internos. Y uno de ellos es la vieja ‘cuestión kurda’ , que prácticamente colea desde la creación de la república turca hace un siglo. Los kurdos, de origen iranio –de quienes se dice que son el único pueblo sin Estado en Oriente Próximo– están repartidos en cuatro países, Turquía, Irak, Siria e Irán. Su número es incierto, aunque se calcula que suman entre 35 y 45 millones. Tienen marcados caracteres étnicos y una lengua común con varios dialectos. La mayoría son musulmanes suníes moderados . Casi la mitad de la población kurda vive en el este de Turquía, donde prendió en los años 80 del siglo pasado la ideología nacionalista más radical, la del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Primer experimento Ataturk, el padre de la Turquía moderna , abortó de modo drástico el primer gran intento histórico de creación del Kurdistán al término de la Primera Guerra Mundial. Y hoy es Erdogan, su alumno aventajado, el que se siente llamado a continuar con la tarea. No lo tiene fácil en casa, porque el poder judicial turco mantiene a duras penas su independencia frente al Ejecutivo. Y porque el principal partido de la población kurda es el tercero con más representación en el Parlamento de Ankara. Todos los intentos de Erdogan para ilegalizarlo, tratando de establecer sus vínculos con el violento PKK , han sido hasta hoy vanos. Noticia Relacionada estandar No Suecia y Finlandia se convierten en miembros ‘de facto’ de la OTAN tras la firma del protocolo de adhesión Enrique Serbeto Los dos países nórdicos solicitaron conjuntamente su entrada en la Alianza el pasado 18 de mayo La detención y prisión a perpetuidad del líder del PKK, Abdulá Ocalan , parecía haber marcado un punTto de inflexión muy favorable para Ankara, pero la ‘cuestión kurda’ ha vuelto a agitarse por los acontecimientos en los países vecinos de Turquía. En Irak, el respaldo de los kurdos al derrocamiento primero de Sadam Husein y después su contribución para derrotar a los yihadistas de Estado Islámico , les ha otorgado en su territorio del norte un régimen de autonomía frente a Bagdad más que generoso; la provincia del Kurdistán iraquí tiene presidente y primer ministro propios y es lo más parecido al primer experimento de un Kurdistán independiente (el iraní de 1946 que solo duró un año). La debilidad del régimen árabe de Bagdad tras la salida de Estados Unidos ha propiciado, no obstante, que los turcos hayan establecido bases militares dentro en una zona tampón del norte de Irak, donde periódicamente llevan a cabo operaciones contra presuntos ‘comandos del PKK’. La semana pasada, un bombardeo turco equivocado mató a ocho turistas iraquíes en la provincia kurda, y puso a prueba las relaciones entre Ankara y Bagdad. Promesas frustradas Otro quebradero de cabeza para Erdogan lo constituye el territorio kurdo de Siria, donde la guerrilla kurda ha aprovechado el vacío de poder creado por la guerra civil para crear una zona de control al este del Éufrates. Erdogan viajó a Teherán hace unos días y, al parecer, pidió autorización a Rusia y a Irán para llevar a cabo una nueva operación a gran escala en el norte de Siria contra las milicias sirio-kurdas . No obtuvo la luz verde, pero se da por descontado que habrá ofensiva turca a finales de agosto o en septiembre. Erdogan está empeñado en asegurar una zona tapón de 30 kilómetros en la frontera turco-siria que impida la conexión entre los milicianos del PKK turco y los kurdo-sirios. Aunque eso signifique también establecer bases militares turcas dentro de Siria, como ya ocurre en Irak. Gran parte de la población kurda diseminada por Oriente Próximo y la diáspora considerarían suficiente un régimen de autonomía política, como la que ya cuenta esa comunidad en Irak, y al mismo tiempo desconfía de las promesas y alianzas con Occidente. Con razón. Su implicación en las empresas militares y políticas occidentales siempre ha acabado con promesas frustradas. En 1920, las potencias vencedoras de la Primera Guerra acordaron en Sèvres la creación del Estado del Kurdistán , como premio a la colaboración kurda en el desmantelamiento del imperio otomano. Pero los intereses particulares y la llegada al poder en Turquía de Ataturk dejaron todo en papel mojado. La desgracia terminó de abatirse cuando la bandera del nacionalismo fue levantada en 1984 por el PKK, un batiburrillo de marxismo y socialismo libertario que ha secuestrado las esperanzas del pueblo kurdo.. http://www.databot-app.com
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