Categorías
Sin categoría

News – Noticias

News – Noticias «Alfonso: «Lo peor fue estar un mes metidos en un hotel»». Treinta años después de 16 días imborrables del deporte español, todavía su mejor historia olímpica. Trece medallas de oro, siete de plata y dos de bronce de conquista. 301 varones y 129 mujeres de emocionante participación. Hoy fue justo entonces la hora del balance y la satisfacción reposada, la clausura del inolvidable Barcelona 92. Uno de los protagonistas del último triunfo conquistado, Alfonso Pérez Muñoz, Alfonso a secas como jugador, con la camiseta del Madrid en su biografía, pero también la del Barcelona y el Betis, hoy 49 años, repasa aquellas jornadas que para los de su deporte fueron también bonitos, pero otra cosa. El fútbol es un mundo aparte. ¿En qué anda ahora usted? Estoy viviendo en Madrid otra vez. Ahora montamos un restaurante hace poco, que funciona del carajo. En Serrano, 41. Con Paco Sanz, mi socio, y otros chavales. Entre otros negocios. Ahí estamos, con mis cosas. De empresario. ¿Y con algo en medios de comunicación? No. Me han propuesto lo mismo este año con DAZN, pero no lo sé. Veremos a ver; igual algún partido, algo esporádico. Tampoco quiero meterme muy de lleno en esto. Te limita mucho tiempo. No quiero involucrarme demasiado. ¿Se acuerda de Barcelona 92? Fue un momento inolvidable. Chavales jóvenes, todos prácticamente jugando ya en Primera División, un momento particularmente importante para España. ¿Querían vivirlo igual que todos los deportistas pero no lograron vivirlo igual, no? Los Juegos en Barcelona y ustedes a 350 kilómetros. Sí, no sé con qué motivo, imagino que porque no habría instalaciones o campos, no sé, estábamos todo lo que es el fútbol en Valencia. Lo peor de todo fue estar prácticamente un mes metidos en un hotel… urbano. O sea, un hotel normal. No teníamos ni con lujo, ni con espacios, ni con piscina, ni con cosas de estas. O sea, en un hotel puro y duro que para pasar un par de noches ahí en el centro de Valencia está bien, pero no para pasar una olimpiada. Eso fue para mí fue el punto más negativo de toda esa experiencia. Podíamos haber vivido mucho más el ambiente olímpico, haber tenido mejores instalaciones, pero bueno, es lo que nos tocó vivir. Tuvimos la suerte de poder vivir la inauguración y la clausura por lo menos allí en Barcelona. El colofón fue ganar la medalla de oro. Si no habría sido , un martirio para todos nosotros. ¿Cómo recuerda ese colofón, una final incierta con desenlace en el último minuto? Era la final que tocaba. En el Nou Camp, mucha emoción, varios goles, adelantándose ellos en el marcador, empatando y la emoción final de marcar al final del partido y ganar. Fue la final soñada por cualquiera. ¿Tiene algún recuerdo concreto grabado de aquellos días? La inauguración. Al ser tantos españoles, un grupo bastante amplio, siendo jóvenes… los cánticos y el ambiente lo poníamos un poco nosotros. También los resultados, el ir pasando eliminatorias… Todo fue muy bonito. Ya te digo, lo peor la concentración y no poder vivir un poco más el ambiente olímpico con todos los atletas. En la villa la gente se lo pasaba mucho mejor. Aunque quizás hubiese sido también perjudicial. Para chavales jóvenes, encontrarte con todo ese ambiente… no sé yo si hubiésemos ganado la medalla de oro. Imagínese, con 19 años que tenía yo… Sí, pero ustedes, pese a la edad, ya eran profesionales y en clubes de élite. Sí, pero en el fútbol tenían que ser todos menores de 23 años. Yo era el más joven del equipo; luego estaba Kiko. Veníamos de jugar una final de Copa del Rey, nos incorporamos más tarde a la concentración… Sí, claro, éramos prácticamente todos ya jugadores que estábamos ya en Primera División. Yo en el Madrid, Guardiola en el Barcelona, Luis Enrique igual en el Madrid, Juanma López y Solozábal en el Atleti … Veníamos todos de jugar partidos en Primera, teníamos cierta experiencia en ese sentido y no nos iba a pillar de pardillos en ese sentido. Éramos jugadores consagrados. ¿Y se notaba diferencia o era como una competición cualquiera de fútbol? Era igual en cuanto a que los errores se pagan muy caro. Un error te deja fuera de una competición aún teniendo muy buen equipo. ¿Pero el matiz olímpico se notaba o era como cualquiera otra cita? No. El matiz básicamente era que éramos todos muy jóvenes. Sabíamos que era una olimpiada, que era ganar una medalla y que era un evento que se veía en todo el mundo, con más repercusión. Pero lo distinto sobre todo era la edad, que no había jugadores de 29 o 30 años. Nosotros éramos los importantes en ese momento. Noticias Relacionadas estandar Si entrevista abc Fermín Cacho: «Lo dejé de pronto porque me entró pánico a ponerme las zapatillas» Ignacio Romo estandar Si Juegos olímpicos El baño triunfal de la vela en Barcelona 92: la cosecha dorada de los hijos del viento PEDRO SARDINA ¿Hicieron piña como para seguir viéndose luego? ¿Sigue en contacto? No. Teníamos un grupo, tenemos, pero faltaban varios jugadores. Yo cuando me encuentro con algún compañero, encantado de saludarlo, pero no, piña no. Una vez nos juntamos todos, o casi todos, faltaron me parece que Guardiola y Juanma López… Pero ya cada uno hace su vida, tenemos cierta edad, cada uno tiene sus historias, su familia, su profesión y juntarse es muy complicado. Y cada uno se fue a sectores bien distintos. Hay de todo , sí. Luego hay gente que tampoco es muy conocida, pero que es superfeliz, como Billabona, que está viviendo en el monte. Gente que está trabajando humildemente y gente como Guardiola que está entrenando en el City o Luis Enrique en España. En fin, cada uno dentro de lo que se ha podido abrir paso. ¿Conserva la medalla? Sí, claro. No en las mejores condiciones, pero la tengo. Me falta la cinta. Se me estropeó y tengo que encontrar una del mismo color. ¿Y algún tesoro más guarda de entonces? Sí, crónicas y tal. Seguidores y seguidoras que tenías entonces y te envían muchos recortes y fotos. Me las han hecho llegar con el paso del tiempo. Y tengo una camiseta guardada. No sé dónde, pero sé que la tengo.. «Manucho y Drenthe, ‘estrellas’ del renacido Racing Madrid». El Racing de Madrid, conjunto de nueva creación propiedad de Morris Pagniello , ha anunciado este miércoles el fichaje de Manucho, delantero de 39 años que militó en equipos de la Premier League como el Manchester United o el Hull City, y que en la Liga española formó parte de las plantilla del Rayo Vallecano y del Real Valladolid. En su primer año de existencia, el objetivo del Racing de Madrid, que adquirió la plaza del Cenafe en la Preferente madrileña, es el ascenso y para ello cuenta con otro viejo conocido del fútbol de élite, el neerlandés Drenthe, que ya jugó a las órdenes de Morris Pagniello en el Racing de Murcia . Noticia Relacionada Fútbol regional estandar No Resucitar el Racing de Madrid, el nuevo negocio de Morris Pagniello Jorge Abizanda Como ya hiciera con el Racing Murcia, el intermediario llega acompañado del exmadridista Drenthe como reclamo para su equipo La primera medida de Pagniello tras adquirir el Cenafe fue cambiar la denominación de un club que pasó a denominarse Racing de Madrid, en homenaje a un histórico equipo de la capital fundado en 1914 que jugaba sus partidos en Vallecas y que fue cambiando de nombres hasta su desaparición definitiva, en la temporada 1976-77. Este año vuelve a la competición de la mano del polémico Morris Pagniello, agente FIFA, intermediario y responsable de una importante academia de formación de jugadores a los que luego ‘coloca’ en sus equipos. Durante su etapa en el Racing Murcia , Pagniello y su club fueron condenados en varias ocasiones por impagos a antiguos trabajadores. El equipo murciano es uno de los conjuntos que esta temporada ha sido denunciado por la AFE por no cumplir económicamente con su plantilla. En su nuevo proyecto en Madrid, Morris Pagniello ha desembarcado junto a Edwin Congo, el actor indio Steve Nijjar (presidente del Racing Murcia) y el inversor mexicano Rubén Corona. Alain Cedillo se sentará en el banquillo del nuevo conjunto madrileño. El club madrileño pasa a engrosar la lista de Racing City Group, que ya contaba con el Racing Murcia, el Racing Mérida, el Racing Sacramento y el Racing Capri. Dos viejos conocidos en la Liga Manucho, de 39 años, llega al Racing Madrid después de haber militado cuatro temporadas en el Real Valladolid (2009-2014 y otras cuatro en el Rayo Vallecano (2014-2018), siendo el Cornellà, en Segunda B, su último club en España (temporada 2018-19). El delantero marcó 24 goles en los 144 partidos que disputó en Primera división. En el Racing Madrid coincidirá con Drenthe (35 años), que regresó al fútbol español en enero de 2021 de la mano de Morris Pagniello para jugar en Tercera división. Un año después, Agustín Ramos, con el que había coincidido en el Racing Murcia (marcó 4 goles en 9 partidos en el Grupo XIII de Tercera División), firmó por el Real Murcia, en Segunda RFEF, aunque su presencia en el equipo fue prácticamente residual. Su rendimiento se limitó a 89 minutos repartidos en nueve encuentros, en los que no vio portería. Este verano fue anunciado por el Racing Madrid, donde tendrá como compañero a Manucho.. «Ledecky, imbatible e inagotable». Se presentó al mundo en Londres 2012. Apenas 15 años, pizzas con sus compañeros de instituto, disfraces por Halloween, deberes, su primer oro olímpico en 800 metros libres. Ha pasado una década. Ha cambiado el instituto por la Universidad, contratos profesionales, otros dos oros olímpicos, cinco oros mundiales -todos los disputados-, récords y más récords. Katie Ledecky , dueña del 800 ayer, hoy y mañana. La estadounidense hace tiempo que dejó de competir contra las rivales. Algunas veces solo están a un segundo; la mayoría de las veces, a más de tres. Ledecky compite contra ella misma. Como en cualquier competición, dicen, pero más acrecentado porque nadie nada como ella. «Ledecky es una nadadora que tiene una superioridad aplastante entre las chicas porque su manera de nadar se asemeja a la de los chicos. Es una fuerza de la naturaleza», indica a ABC Santiago Veiga Fernández , profesor y experto en biomecánica de natación y análisis de rendimiento en la Universidad Politécnica de Madrid. Así se explica el fenómeno Ledecky: «Las chicas suelen flotar más y tener un nado de crol más continuo y lineal, donde apenas hay cambios de ritmo dentro de la brazada. Visualmente, el avance es más uniforme. Pero Ledecky nada un estilo de crol que en inglés se traduce como ‘crol de galope’, y que suele ser típico en la forma de nadar de los chicos, sobre todo en pruebas de fondo y medio fondo. Este tipo de crol se caracteriza por el hecho de que se lanzan hacia delante más con el brazo dominante. Visualmente es como si fueran un poquito a golpes, no es tan uniforme. Usar la fuerza para nadar de esta manera ayuda a que el rendimiento sea mejor, pero debes tener la fuerza suficiente. Y Ledecky es de las pocas chicas que tiene esta fuerza y que, por tanto, aplica esta manera de nadar. Y con muchísimo éxito». Noticia Relacionada NATACIÓN | MUNDIALES estandar No Espectacular Ledecky: la estadounidense deja Budapest con otros 4 oros La leyenda americana de la natación femenina suma 19 oros mundiales con este póker en Hungría Ledecky ganó en Londres 2012 su prueba de 800 con un tiempo de 8:14.63. La medalla de plata fue para Mireia Belmonte, con un tiempo de 8:18.76. No siempre ha tenido tanta ventaja con respecto a sus perseguidoras. En Tokio 2020, por ejemplo, invirtió 8:12.57, y la australiana Ariarne Titmus llegó detrás, a 8:13.83. Pero, lo normal es que sus carreras, casi desde la mitad del recorrido, necesiten dos cámaras: una para ella y otra para todas las demás. En Río 2016, logró el oro con un tiempo de 8:04.79, récord del mundo; Jazmin Carlin llegó segunda, 12 segundos después (8:16.17). Talento, cuerpo y diversión «Para fenómenos así influyen muchos factores. Primero está la tipología: visto desde fuera su cuerpo no parece nada especial, pero a la hora de aplicar fuerza en el agua es donde marca la diferencia. Por otro lado, sus niveles de fuerza y fuerza específica aplicada en el agua son tremendos. Muy superiores, desde fuera, de lo que suele ser el resto de nadadoras. Le permite competir casi con los chicos», prosigue Veiga. Y subraya un tercer factor: «Sin duda, le gusta entrenar . Puedes tener a alguien con esas cualidades, pero si no es consistente es imposible estar tantos años en la élite. Y Ledecky lo es. Si no le gustara sería imposible que siguiera con esos resultados durante tanto tiempo». Ha pasado una década y la colección de medallas aumenta sin que hayan surgido rivales que se lo hayan impedido. Al contrario, han fomentado una extraordinaria capacidad de adaptación y de competitividad en la estadounidense, que también en cuanto al crecimiento tiene algo especial: su cuerpo no ha sufrido un gran cambio físico en el desarrollo de niña a mujer. Lo normal es que, en este proceso, las chicas acumulen más grasa y se ensanchen las caderas, pero Ledecky mantiene la figura propicia para nadar , y para ganar, y para mejorarse a sí misma. «Desde que comenzó a triunfar no ha tenido año a año una evolución tan tremenda. Desde 2012 ha sido capaz de mejorar sus marcas personales y algunos récords, pero su mayor virtud ha sido la consistencia en el rendimiento. Ser capaz de rendir a un nivel muy cercano a su mejor marca, de ir mejorando poco a poco y mantenerse en este nivel de la élite toda la década », subraya Veiga. Fuera del agua Katie siempre sonríe. Le gustaban el fútbol y el baloncesto. Recibió una beca de deporte y estudios en Standford. Se graduó en Psicología en 2020. En la cámara de llamadas, las rivales evitan cualquier contacto si la ven con la capucha puesta. No está esperando para salir, está convirtiéndose en Ledecky. Dueña indiscutible del 800; desde Londres 2012 ha ganado todas las veces que se ha lanzado en esa distancia. Nadie, hombre o mujer, había conseguido cinco oros mundiales en la misma prueba . También está imbatida en 1.500, oros en los Mundiales de Barcelona 2013, Kazán 2015, Budapest 2017 y Budapest 2022 (causó baja en Gwangju 2019 por enfermedad); oro en Tokio 2020, primera vez que era prueba olímpica. Ni más alta ni más grande Y se desenvuelve con contundencia en pruebas más veloces, como la de 400 metros (oro en Río, plata en Tokio, 4 oros mundiales y una plata), y tampoco se le da mal el 200 metros (oro en Río 2016, oro en Kazán 2015 y plata en Budapest 2017, y cuatro oros y una plata en relevos). No se atreve con los 100, aunque fue plata en Río en relevos. «Su forma de nadar es compatible y adecuada para fondo y medio fondo, pero para máxima velocidad tendría que cambiar el estilo y sería contraproducente. Con independencia del nivel de fuerza absoluta, en velocidad se suele ser muy explosivo, y eso es difícil adquirirlo en entrenamientos». Siete oros olímpicos. Diecinueve oros mundiales (y tres platas); solo Michael Phelps tiene más (28). ¿Son comparables? Por éxitos, sin duda. Por estilos, no. « Phelps era un prodigio técnico . Por su antropometría de brazos largos, pies muy grandes, su laxitud, su dominio técnico en los cuatro estilos, en el nado ondulatorio. Sus habilidades técnicas eran muy superiores a lo normal. Se movía como un pez. En Ledecky no es tanta superioridad técnica, sino de fuerza y físico con respecto al resto. No es más alta, no tiene manos o pies más grandes. Visto desde fuera, su cuerpo no parece nada especial, pero a la hora de aplicar fuerza en el agua es donde marca todas las diferencias». Pasan los Mundiales, pasan los ciclos olímpicos y ahí sigue Ledecky, sin que se observen en sus brazadas fecha de caducidad; al contrario, ha cambiado Standford por Florida para entrenar en el grupo en el que estaba Caleb Dressel. Nadar contra chicos para seguir siendo la mejor entre las chicas . «En natación no es un problema de que físicamente no aguante o que su rendimiento decaiga. Lo que suele pasar es que no aguantan la disciplina y la dedicación que requiere, que es un volumen de horas altísimo. Especialmente nadadores que empiezan con un régimen tan brutal de dedicación desde edades tan tempranas». Ledecky es, por ahora, imbatible e inagotable.. «Mercado de fichajes, hoy 9 de agosto, en directo». A menos de una semana para que comience el campeonato de Liga y a poco menos de un mes para que se cierre el mercado de fichajes . Tiempo más que suficiente para que los equipos terminen de dar forma a sus plantillas, con llegadas y salidas que les permitan afrontar con garantías la temporada y que, al mismo tiempo, equilibren sus cuentas en un momento de incertidumbre económica. Sigue en directo la última hora de los fichajes, hoy, domingo 7 de agosto PESTAÑA mercado-fichajes-verano-2022-23 Directo 1 COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive futbol directo 3004626. «Roberto Solozábal : «En el fútbol no hubo forma de sentirse olímpico»». Nadie sabe quién se quedó el Seat Toledo. Era uno de los premios que las marcas prometieron entonces a los que ganaran el oro en los Juegos, pero ese en concreto era complicado de dividir entre los 20 integrantes de la selección de fútbol que pusieron el broche final a la cosecha inigualada de medallas de Barcelona 92 . Así que los jugadores sospechan que se lo quedaría algún directivo de la Federación, organismo con el que vivieron aquel verano en conflicto permanente. Porque detrás de aquel triunfo agónico ante Polonia (3-2), con gol de Kiko en el último minuto, el único oro del fútbol español en una cita olímpica, una alegría superlativa, fiesta nacional, se lidió una incómoda y virulenta guerra civil, clandestina aunque también mediática, que tuvo al capitán de aquel equipo inolvidable, Roberto Solozábal (hoy 52 años y presidente de la asociación de jugadores del Atlético de Madrid), como actor principal. El defensa central llegó a echar a los dirigentes del vestuario a la voz de «fuera de aquí» cuando bajaban a compartir el entusiasmo del grupo tras una victoria. También del día antes de la final, que pretendían utilizar para hacer la foto oficial de la selección. El fútbol fue el único deporte nacional de aquella cita que no tuvo posado institucional para la posteridad. «Cuando llegamos al vestuario», explica 30 años después Solozábal, «en vez de ropa de entrenamiento, teníamos preparada la del día de partido. Le pregunto al utillero y me dice que hay foto de equipo. Entonces, salimos al campo y, efectivamente, vemos colocados unos banquillos, con la bandera de España, y dos o tres directivos con traje. Reúno a los jugadores y les digo ‘vamos a votar si queréis, pero ya aviso que yo no me voy a poner’. Decidimos que no. No quisieron hacerla antes en la Federación por los líos y porque tampoco creían en nosotros. ¿Para qué una foto si vamos a ser sextos? Era una vergüenza que después de toda la mierda que nos habían intentado meter, ahora que ya teníamos la plata asegurada, vinieran a posar». -¿En qué les habían echado estiércol? -Fue meses antes. Un tema entre Villar, el presidente de la Federación, y José María García. Nos llamaron a negociar las primas. Y nosotros pedimos unas cantidades de dinero que veíamos lógicas para lo que era el mundo del deporte y del fútbol, un fijo de dos millones de pesetas (120.000 euros) por participar y unos extras por objetivos. La Federación se cerró en banda y dijo que no tenían dinero y que solo nos iban a pagar dos millones. En vez de hacerlo de una manera bien, un planteamiento de primeras diciendo ‘esto es lo que hay, chicos’, nos llamaron a negociar para luego decirnos que no hay negociación. Lo vimos absurdo y nos negamos. Y luego, filtraron a la prensa una frase que dije yo en plan chiste («¿no tienen dinero?, pues vendan el edificio de la Federación») para echar mierda, sobre todo sobre mí. Todo muy burdo. Y todo venía porque el fútbol, como se consideraba profesional, no tenía plan ADO. -Pero al final se llevaron los dos millones y más premios. -Bueno, cuando ganamos el oro, nos pagaron los dos millones correspondientes a cada jugador. Y yo, como dije desde el principio que nos negábamos a cobrar, lo doné a las secciones inferiores del Atlético, que habían desaparecido y las rescató Esteban Alenda. Pascual también nos regaló leche para un año y se la doné a unas monjas de Boadilla. Y el mejor fue el premio de La Caixa, a cobrar cuando fuéramos cumpliendo 50 años. 100 millones de pesetas (600.000 euros) al que ganara un oro o 200 millones a repartir si era un triunfo de equipo. Hace poco lo cobramos. O 60.000 euros de golpe por jugador o renta vitalicia por el diez por ciento. Yo lo preferí. 500 y pico al mes brutos hasta que me muera. -¿Por esa bronca de las primas echó a los dirigentes del vestuario? -Bueno, sí. Todo tiene su sentido. Con todos los problemas que habíamos tenido con la Federación, nos habían ninguneado, desterrado, que ganemos el primer partido 4-0 y se llene el vestuario con un montón de personas para hacerse la foto y tal… Pues sí, como nosotros teníamos una dinámica de hacer estiramientos después del partido, les invitamos a que nos dejaran seguir. Y se fueron, no sé si sin rechistar. -¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza con Barcelona 92? -Nada concreto. Como experiencia futbolística y humana fue de lo mejor que me ha pasado, porque acabó muy bien y porque estuvimos 30 o 40 días concentrados un grupo de gente de la misma edad, chavales de entre 20 y 22 años, con un ambiente complicado. No se tenían muchas expectativas con nosotros de que lo fuéramos a hacer bien, estábamos desplazados de lo que era el movimiento olímpico, en Valencia, pero fue como una fiesta que fue in crescendo hasta culminar con la medalla de oro. Entonces, no me viene nada concreto, me viene que fue largo, duro, intenso, pero emocionante y divertido a la vez. -¿Se sintieron más futbolistas profesionales o más olímpicos? -No hubo forma de sentirse olímpico. Si a que el fútbol no ha sido históricamente olímpico le añades que te sacan de la ciudad donde se celebra el evento… Estábamos en un hotel de tres estrellas en medio de Valencia, con un calor grandísimo. Jugamos el primer día en Mestalla con 7.000 espectadores. Parecía un torneo no de verano, de superverano. Y para más inri, empezamos antes de la inauguración de los propios Juegos. O sea, todo era para no sentirse olímpico. Recuerdo que habíamos ido a Barcelona, a la Villa Olímpica, diez días antes del primer partido, que fue el 24, a sacarnos las acreditaciones. Entramos como unos turistas, a ver la Villa, no había aún casi nadie. Así que nos hicieron las acreditaciones y de vuelta a nuestro reducto en ese hotel de Valencia. No, espíritu olímpico no había. Noticias Relacionadas estandar Si La ‘Operación Triunfo’ del tiro con arco español Emilio V. Escudero reportaje Si JUEGOS OLÍMPICOS Miriam Blasco y Almudena Muñoz: las judocas que cambiaron la historia del deporte español Lorena Gamarra -A la ceremonia inaugural sí fueron. -Tuvimos una ardua negociación con la Federación, como con todas las negociaciones que rodearon al equipo. Pero sí, al final convencimos al entrenador. Participar en unos Juegos, estar desplazados y ya no ir a la inauguración… Entonces los capitanes, Luis Enrique, Abelardo y yo, hablamos con el míster, Vicente Miera, que era reacio, lógicamente, pensando solo en fútbol. Jugamos el 24, la inauguración era el 25 y el siguiente partido lo teníamos el 27. Y al final fueron casi 18 horas de viaje, larguísimo. Otro fallo de la dirigencia… -También habría anécdotas divertidas. Las escapadas del hotel… -Claro, cuando te juntas un grupo tan joven pueden pasar muchas cosas divertidas. Para lo aburrida que fue la concentración lo pasamos bastante bien. Nos comíamos todos los días para ir a entrenar una hora y pico de atascos. Fue horroroso. Estábamos dentro de la ciudad y entrenábamos en Paterna. Había unos follones de tráfico que te pasas. Esos viajes, y los de después de los partidos, los pasábamos saltando y cantando con ‘Tengo un tractor amarillo’, de un grupo asturiano. Cosas de Luis Enrique y Abelardo. -¿Y escapadas nocturnas? -Yo sinceramente me escapaba todas las noches a darme un paseo con el psicólogo, que en paz descanse, Jesús García Barrero. Como me aburría tanto, después de cenar filosofábamos una hora y media por las calles de Valencia. Pero, vamos, seguro que hubo escapadas más festivas. Pero no creo que fuera lo más destacable de esa concentración. -¿Quién mandaba, el entrenador o los jugadores? -Tácticamente no mandábamos. Aceptamos perfectamente el rol del entrenador. En lo táctico ni interveníamos. Lo que pasa es que luego, por la personalidad de los jugadores, dentro de tu faceta siempre puedes hacer cosas. Se hace siempre y se va a seguir haciendo. Pero mandaba Miera, éramos un grupo muy fácil para el entrenador, muy serio. Aunque había una bicefalia un poco rara. Porque Clemente era el seleccionador de la absoluta. Y es verdad que era chocante que después de todas las charlas tácticas de Miera, entraba un par de minutos Clemente y nos daba una arenga anímica. -Hicieron grupo. ¿Se siguen viendo? -Sí se hizo grupo. Bueno, cuando nos encontramos es como si no hubiéramos dejado de vernos nunca. Pero no tengo relación con todos. Tenemos un grupo de WhatsApp, en el que estamos algunos, y hay buena relación. Lo que pasa es que luego las vidas de cada uno se van hacia un lado. -Hay seleccionadores como Luis Enrique, agentes como López, técnicos como Guardiola, comunicadores como Kiko y hasta quien vive a sus cosas en su pueblo como Billabona. ¿Usted? -Yo no sé dónde. Me meto en el perfil de llevar una vida tranquila. Mi trabajo ahora mismo es gastar poco. Lo que más valoro, quitando la salud y todo eso, es tener tiempo. Tiempo para hacer las cosas que te gustan. Y en eso soy bueno. -¿Cómo recuerda la final? -La final es el summum. Un guion que parecía escrito, ganar en el último minuto, un Camp Nou lleno… En ese momento no eres capaz de disfrutar tanto como viéndolo con un poquito de tiempo. Ahí todo pasa muy rápido y lo recuerdo como unos días muy felices. Euforia en todos los aspectos. Pero me gustaría disfrutarlo en cámara lenta, porque te pierdes mil detalles. La última vez que vi el partido me di cuenta de que había acabado de una manera diferente. Yo creí que habíamos llegado a la prórroga. Tengo una memoria malísima. De lo que más me acuerdo es de una pancarta que ponía «José Vélez va con Polonia». Decían que era gafe. Me hizo gracia y se me quedó. Para que vea mi cabeza, me acuerdo de chorradas. -¿La medalla la conserva? -Sí, ahora está en el Museo del Atlético. La tuve mucho tiempo despistada en casa de mis padres, luego en la Federación y ahora aquí. También la camiseta de la final. Yo tengo muy poco apego a las cosas físicas. A mí lo que me moló fue ganarla. -¿Les cambió la vida? -A mí, no. En otros deportes, ganar una medalla olímpica puede suponer muchísimo económica y deportivamente, la gloria. En el fútbol, se valoran más otras competiciones. -Antes era un rebelde y ahora de la mano de los que mandan en el Atlético. -Sigo siendo un rebelde. Pero soy el presidente de la Asociación de Jugadores del Atlético de Madrid, que intentamos ayudar a compañeros que han tenido problemas. Desgraciadamente hay más casos de los que se piensa. Sobre todo de jugadores de antes del 82, cuando no había Seguridad Social. Llegas a los 65 años y, si por reveses de la vida, o menos preparación, no has podido conservar el dinero ganado, no tienes red ni medios. Es una vergüenza que el fútbol español no haya arreglado esta situación mucho antes. Desgraciadamente ya muchos se han muerto y algunos en la indigencia. -¿Qué le supuso más alegría, el doblete con el Atlético o el oro olímpico? -Yo lo tengo clarísimo, el doblete. Futbolísticamente es más, y además, en el equipo donde has querido jugar desde pequeño. Eso no quita que la medalla de oro no la valore. Para mí el doblete es lo máximo.. http://www.databot-app.com

Avatar de mariapiluca

De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

Deja un comentario