News – Noticias «Castillo califica de «show mediático» la orden de detención de su cuñada por presunto tráfico de influencias». La Fiscalía de la Nación allanó la sede de Palacio de Gobierno -donde vive el Jefe de Estado, Pedro Castillo, su esposa Lilia Paredes, sus hijos Arnold y Alondra y su hija putativa, Yenifer Paredes, hermana de la primera dama y criada por el presidente tras la muerte de sus padres. Tras la orden de captura contra Paredes, el equipo especial de la Policía intentó sin éxito arrestarla en la residencia presidencial. No lo logró: está en paradero desconocido Como «un show mediático» calificó el presidente Pedro Castillo, la orden de detención de su hija putativa y cuñada, Yenifer Paredes, de 26 años, por presuntamente formar parte de una organización criminal para adjudicar obras desde el Estado en la localidad de Anguia, donde nació el jefe de gobierno, a través del alcalde de Anguia, Nenil Medina y una empresa donde trabajó Paredes. El operativo policial fue realizado a petición de la Fiscalía que solicitó el allanamiento de la «zona residencial del Palacio de Gobierno», dijo la Corte de Justicia en un comunicado, informa Afp. Noticia Relacionada Claves de Latinoamérica estandar Si Sesenta ministros diferentes en un solo año: a Castillo se le acaba el lápiz Emili J. Blasco Las investigaciones por corrupción a su familia y entorno dejan al presidente peruano sin capacidad de gobernar Después de casi cuatro horas de búsqueda la noche de este martes, los agentes se retiraron de la residencia presidencial sin hallar a Paredes, para los efectos prófuga de la justicia . En un mensaje a la nación, Castillo indicó que «la Fiscalía allana mi domicilio en busca de mi hija (Yenifer Paredes) , creyendo que con ello van a doblegarme». Anguía, la cuna del presidente, epicentro del escándalo de corrupción y de la crisis Anguía, donde nació el presidente Castillo y donde vivió hasta que asumió su cargo, es el epicentro del escándalo donde se mezclan causas judiciales con la supuesta adjudicación de obras que involucran al alcalde de Anguia, Nenil Medina; su cuñada, Yenifer Paredes y la empresa de los hermanos Ospino, quienes fueron elegidos por el alcalde para realizar diversas obras para Anguia. Paredes, que es bachiller en administración trabaja en la empresa que fue beneficiada por diversas obras por el municipio de Anguia, es investigada por presunto delito contra la administración pública en la modalidad de tráfico de influencias en agravio del Estado. La semana pasada, el Equipo Especial contra la Corrupción del Poder de la Fiscalía de Perú incauto en la municipalidad de Anguia, ubicada en la provincia de Chota en Cajamarca, cerca de diez computadoras y diversa documentación que muestra que el Gobierno de Castillo autorizó al alcalde disponer de 29,7 millones de soles (10 millones de euros) para realizar diversas obras. La policía detuvo la noche de este martes al alcalde de Anguia, Nenil Medina y a los hermanos Ospina, dueños de la empresa donde trabaja, Yenifer Paredes. «He trabajado para una empresa privada porque tengo derecho a trabajar. ¿ O por ser familia del presidente o primera dama no puedo trabajar?. Puedo trabajar en una empresa privada pero si no trabajo, ¿de que voy a vivir?», dijo Yenifer Paredes a mediados de julio cuando fue invitada a declarar ante el Congreso tras ser captada por la prensa, ofreciendo obras en Cajamarca acompañada de los dueños de su empresa. «Fui elegido presidente democráticamente, mediante un proceso electoral limpio y transparente; cargo que ejerzo con honor y con responsabilidad y honestidad. Sin embargo, se insiste en desconocer el triunfo del pueblo; todos los peruanos somos testigos de la continua puesta en marcha de un plan mediático que apunta a tomar el poder de manera ilegal e inconstitucional», refirió el jefe de estado peruano.. «‘Tumultos’ de Putin». Las tropas rusas ya se han plantado ante Bajmut, uno de los vértices del trapecio Sloviansk-Kramatorsk-Kostiantynivka-Bajmut. Una zona que, en el artículo de ABC ‘Mariúpol pieza clave’, del 6 de abril, adjetivaba como «nudo de comunicaciones fundamental, para el acceso desde el Donbass tanto hacia el norte (Járkov) como hacia el codo del Dniéper». Simultáneamente, se están transvasando fuerzas rusas, desde el óblast de Lugansk y del interior de Rusia, hacia el sur para, supuestamente, reforzarse frente a la cacareada gran contraofensiva ucraniana, todavía por confirmar, en dirección a Jersón. No es descartable que, con tales movimientos, Rusia estaría acumulando suficiente masa de maniobra para poder relanzarse a la ofensiva desde Jersón-Crimea bien hacia Mikolaiv (amenazando Odesa), o bien hacia Krivoi Rog (amenazando a las tropas ucranianas y sus instalaciones logísticas en Zaporiyia y/o Dnipropetrovk). Ambas hipótesis permitirían al Kremlin, tras el otoño, congelar las operaciones a la espera de que el ‘general Invierno’, junto con la ‘gasificación’ de la guerra, devinieran en estallidos sociales en el continente y, consecuentemente, en el deterioro de la cohesión interna de la UE en su apoyo a Ucrania. La estrategia desestabilizadora de Putin tras la invasión de Ucrania, más allá de sus catastróficas consecuencias inmediatas (decenas de miles de bajas por ambos bandos y destrucción de infraestructuras), está provocando, directa o indirectamente, peligrosos chispazos, o ‘tumultos’, en el resto del mundo. Aparte de la mencionada ‘gasificación’ de la guerra, la crisis de Taiwán, tras la inoportuna visita de Nancy Pelosi a esa isla, ha elevado el riesgo de un conflicto armado entre las dos Chinas. Peligro que se cierne sobre sectores estratégicos de la economía mundial y arrastraría al conflicto a los EE.UU. y, posiblemente, de acuerdo con el flamante concepto estratégico de la OTAN, también a sus aliados. Simultáneamente, se está revigorizando el latente conflicto serbio-kosovar, sazonado con la hipótesis de una base aeroterrestre rusa en Serbia. Tampoco es muy apaciguador el anuncio de maniobras militares ruso-argelinas en el Sahara. Y, cómo no, asimismo remonta el sempiterno conflicto palestino-israelí. Vaya, mirándonos el ombligo, solo falta la recurrente crisis estival de la tricentenaria gresca hispano-británica por Gibraltar. SOBRE EL AUTOR Pedro pitarch El autor es teniente general retirado del Ejército de Tierra. Fue jefe del Eurocuerpo y de la Fuerza Terrestre y director general de Política de Defensa en el Gobierno de Zapatero. Ocupó la jefatura de la División de Estrategia y Cooperación Militar del Estado Mayor de la Defensa, así como de la División de Logística del Mando Supremo de la OTAN.. «El FBI se llevó doce cajas con documentos que estaban en el sótano de Trump». El registro de la residencia de Donald Trump en Palm Beach (Florida) se debió a que las autoridades sospechan que el expresidente o su círculo íntimo no devolvieron todos los documentos y materiales presidenciales tras su adiós a la Casa Blanca , según han asegurado fuentes conocedoras de la situación a varios medios estadounidenses. Entre esos documentos, los investigadores creen que puede haber material clasificado con posible impacto a la seguridad nacional. La operación llevada a cabo por el FBI era la culminación de meses de tira y afloja entre Trump y las autoridades. La Ley de Documentos Presidenciales impone la preservación de cartas, notas, informes, correos electrónicos y cualquier otra documentación relacionada con el ejercicio de las funciones de presidente. Trump debería haber entregado todos esos documentos cuando dejó la Casa Blanca en enero de 2017 tras su derrota electoral frente a Joe Biden. Pero se llevó parte de esos materiales a Mar-a-Lago, su club privado y residencia en la costa de Florida, donde vive buena parte del año. Los Archivos Nacionales, el organismo encargado de preservar esos materiales, ha exigido durante meses la devolución. A comienzos de año, requirió a Trump la entrega de quince cajas con esos materiales, una exigencia que Trump no cumplió hasta que le amenazaron con acciones legales. Las autoridades de los Archivos Nacionales señalaron que entre esos documentos había material clasificado que incluía información sensible para la seguridad nacional y comprobaron que Trump no había devuelto algunos documentos que pensaban que estarían en su posesión. El Departamento de Justicia, al que los Archivos Nacionales derivó el caso, creía que Trump no había cumplido del todo con la entrega de esos materiales. El pasado junio, un grupo de investigadores acudió a Mar-a-Lago por este asunto, mantuvieron un breve encuentro con el propio expresidente y tuvieron acceso al edificio. Entre otras medidas, enviaron un requerimiento para acceder a los vídeos de vigilancia de la residencia y obtuvieron declaraciones del equipo de abogados de Trump sobre los materiales devueltos a los Archivos Nacionales. El registro de este lunes se produjo, sin embargo, porque los investigadores sospechaban que la información que les habían dado no era completa o correcta y que Trump podía seguir reteniendo información sensible que no debe estar en su poder. Un juez dio autorización para el registro, por lo que los investigadores debieron ofrecer indicios creíbles de que el expresidente retenía documentos que no debía. En esta ocasión, Trump no estaba en su mansión -en los veranos, demasiado calurosos en Florida, no utiliza esa residencia- y solo una de sus abogadas, Christina Bobb, se personó durante la operación. Bobb aseguró este martes a ‘The Washington Post’ que los agentes del FBI se llevaron cerca de una docena de cajas que estaban en un zona de almacén en el sótano y aseguró que la autorización judicial mostraba que los investigadores buscaban posibles violaciones a la Ley de Documentos Presidenciales en relación al uso de material clasificado. Todavía no hay detalles sobre qué documentos encontraron los agentes y si su prioridad es asegurar ese material clasificado o encontrar evidencias para incriminar a Trump por su uso y retención de esos documentos. El registro, el primero que sufre un expresidente, ha provocado una tormenta política en EE.UU. Los republicanos acusan a la Administración Biden, a su Departamento de Justicia y al FBI de «persecución política·» y de «politización» de la justicia. Trump, que se enfrenta a otras investigaciones por su papel en el intento de dar la vuelta a los resultados electorales de 2020 y por el asalto al Capitolio del año pasado, además de un proceso de tipo civil contra su compañía en Nueva York, denunció que el registro está dentro de un «ataque coordinado» contra su persona. El escándalo podría tener además repercusiones políticas importantes: se produce a tres meses de las elecciones legislativas -donde los demócratas se juegan sus mayorías exiguas en el Congreso, y tienen las encuestas en su contra- y ante la posibilidad de que Trump anuncie este mismo año su candidatura para recuperar la Casa Blanca en 2024.. «Irán pierde peso en Irak por la lucha interna entre los bandos chiíes». El líder del sector nacionalista chií de Irak, el clérigo Muqtada al Sadr , está a punto de sacar dividendos a su temeraria ocupación del Parlamento tras el respaldo recibido por gran parte de la oposición a adelantar las elecciones, solo diez meses después de los últimos comicios. La virtual victoria política de Al Sadr, en su camino hacia convertirse en líder del país, es además un duro revés para las ambiciones de Irán de extender su influencia en toda la región. Tras el retroceso del partido chií Hizbolá en las últimas elecciones en el país del Cedro, Teherán también ha perdido peso en el Líbano. Con sus casi 39 millones de habitantes y una situación geoestratégica privilegiada en Oriente Próximo, la suerte de Irak –en su enésima crisis política– no puede dejar de tener efectos en toda la región. Menos aún si se considera la relevancia económica del país –segunda potencia petrolera de la OPEP–; o religiosa, como territorio sagrado tanto del sunismo como del chiísmo, las dos grandes corrientes del islam. Pese a ello, y después de veinte años de presencia militar y política en Irak, Estados Unidos decidió hace pocos meses hacer el petate y abandonar el territorio, tras percatarse de una realidad evidente. Irak es un país de árabes indómitos, incapaces de entenderse después de haber superado una de las dictaduras más sanguinarias del siglo pasado: la de Sadam Husein . La última crisis, que ha cristalizado en la ocupación del Parlamento de Bagdad por fanáticos seguidores del líder más carismático de Irak, el clérigo chií Muqtada al Sadr, ha puesto de relieve una dimensión nueva del enfrentamiento sectario interno. Hasta ahora las desavenencias más graves se producían entre suníes y chiíes –que se reparten la población a partes iguales– , y entre el Gobierno central árabe y la minoría kurda del norte, que ha conseguido mucha autonomía y aspira a la secesión. Ahora, la crisis se envenena dentro de la propia comunidad chií, con el enfrentamiento entre los nacionalistas seguidores de Al Sadr y los grupos aliados con Irán, encuadrados en el llamado Marco de Coordinación . Si Teherán se frotó las manos cuando Trump, y después Biden, decidieron reducir a una cifra simbólica la presencia de EE.UU. (el Pentágono llegó a tener 170.000 soldados en Irak, y hoy apenas quedan 2.000), la alegría le ha durado poco al régimen de los ayatolás. Fotogalería estandar No Los partidarios del clérigo chií Al Sadr vuelven a sembrar el caos en Bagdad con un nuevo asalto al Parlamento Agencias Al menos 125 heridos, entre ellos 25 miembros de las fuerzas de seguridad iraquí, por los enfrentamientos entre la Policía y el ejército y los miles de simpatizantes Calculada ambigüedad Al Sadr ha demostrado con la ocupación del Parlamento –al que considera «impotente» para formar un Gobierno estable–, y la movilización de centenares de miles de militantes en Bagdad el pasado viernes, que es el líder con más capacidad de convocatoria en Irak. Su discurso nacionalista, especialmente dirigido contra los chiíes que apoyan el patronazgo de Irán, y su apelación a ambiguas reformas del actual modelo democrático para evitar la ‘corrupción masiva’ de su clase política , despiertan lógicas reservas en Occidente. Pero el hecho es que EE.UU. y la Unión Europea han abandonado a Irak, tras derrocar a Sadam, y son otras las potencias que ahora aspiran o ocupar su puesto. Al Sadr, el señor de la guerra que quiere romper la baraja El clérigo Muqtada al Sadr REUTERS Irak «podría ser tan rico como Arabia Saudí» por su petróleo, pero el dinero se pierde en las redes rotas de la clase política «corrupta». El populismo vende también en Bagdad, junto al discurso nacionalista antinorteamericano y antiiraní, y Muqtada al Sadr lo sabe. Sus credenciales de luchador están fuera de duda. Su padre, también clérigo chií, fue ajusticiado como disidente por Sadam Husein. Durante la invasión aliada de 2003, Muqtada luchó tanto contra Sadam como contra las tropas de EE.UU. Cuenta con la mejor milicia armada del país, y una palabra suya basta para echar a sus fieles a la calle. Después de las sucesivas guerras, primero contra el dictador de Bagdad y después con tra el ‘califato yihadista’ de Estado Islámico en el norte, lo último que desea Irak es otro conflicto. No del todo imposible si el pulso de Al Sadr conduce a una espiral de violencia.. «Las afganas convocan la marcha del ‘Día Negro’ para recuperar sus derechos». «No han podido con nosotras y no podrán, vamos a seguir luchando hasta recuperar la libertad», son palabras de Shahla Arifi, quien después de dos décadas en el ministerio de la Mujer ahora coordina ‘Mujeres en busca de justicia’. Este grupo está formado por más de 800 mujeres y forman parte de un movimiento a nivel nacional de activistas afganas que plantan cara a las restricciones impuestas por el ‘emirato’. El próximo lunes se cumple un año de la toma del poder por parte de los islamistas y «como nosotras llamamos a este día el ‘día negro’ , saldremos en una marcha vestidas de negro. No será el mismo día 15 porque sabemos que están muy nerviosos con la fecha, pero en torno al aniversario nos haremos escuchar de nuevo en las calles de Kabul», asegura Arifi bajo su pañuelo a rayas. El eslogan de esta marcha tan simbólica será «trabajo, pan y libertad» . Tiene 41 años, es madre de cuatro hijos y el activismo le ha costado serias amenazas en estos último doce meses. «Me han enviado fotos de uno de mis hijos y de mi marido para decirme que les siguen los pasos y que, o dejo estas actividades, o los matan», cuenta sin poder contener la emoción. Si las cosas no cambian, no descarta la idea de emigrar a Irán de forma temporal este invierno. De momento lo que hace es cambiar con frecuencia de casa en Kabul y evitar en lo posible los puestos de control talibanes. «En el fondo nos temen, por eso toman todas estas medidas y en los próximos meses pueden llegar a más» Shahla Arifi Activista afgana Obsesión para los talibanes Los derechos y libertades que la mujer afgana ganó durante dos décadas se han ido esfumando cada día que pasan bajo el ‘emirato’ . Pese a estar en plena crisis económica y humanitaria, la mujer es la obsesión para los nuevos dirigentes. Los talibanes insisten en que no son los mismos que en el primer Emirato de finales de los noventa, pero desde su regreso prohíben a las mujeres hacer deporte, no incluyeron a ninguna en su gobierno, cerraron su ministerio y lo cambiaron por el de Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, les prohibieron la educación secundaria, le mantienen alejadas de los puestos en ministerios y oficinas públicas… « En el fondo nos temen , por eso toman todas estas medidas y en los próximos meses pueden llegar más. Son peores que los de finales de los noventa, no pueden engañar a nadie y ya es hora de que la comunidad internacional mueva ficha porque este país volverá a ser un nido para terroristas», alerta Arifi, quien añora sus 20 años de promoción de deporte entre las niñas del país como funcionaria del ministerio. Noticia Relacionada estandar Si El fantasma de Zawahiri se difumina en un Kabul amenazado por Daesh Mikel Ayestaran Al menos 120 miembros de la minoría chií han muerto en los ataques cometidos por el grupo terrorista en los últimos días en la capital afgana Entrevistar a mujeres marcadas por los talibanes requiere buscar un lugar seguro en Kabul . « Estamos perseguidas y sabemos que en cualquier momento pueden venir a por nosotras», explica Estorai Yazdanparast, otro de los rostros conocidos entre las activistas de la capital, que ahora divide su vida entre Kabul y su Badakhsan natal, al norte del país. Lleva trece años relacionada con organizaciones y proyectos de defensa de los derechos de las mujeres, también es empresaria y se presentó a las últimas elecciones al parlamento por su provincia. Empezó su labor humanitaria con organismos como Oxfam o USAID, pero ahora lo que le quedan son sus compañeras afganas y no oculta la «decepción con Europa y Estados Unidos, nos han abandonado, nos han roto el corazón». Shahla Arifi Mikel Ayestaran Amenazadas de muerte A la hora de resumir este primer año de Emirato, Yazdanparast es rotunda y dice que «llevo doce meses en una especie de arresto domiciliari o, mis hijas no pueden ir a la escuela, no puedo hablar con los medios afganos y un post de Facebook, que se mofaba del aspecto físico de un comandante talibán en el que su autor me etiquetó, me ha costado amenazas de muerte». En estos meses, los islamistas también han recomendado a las mujeres el uso del burka, aunque en el centro de Kabul no se ve demasiado, prohibido viajar más de 72 kilómetros sin compañía de un hombre de la familia y aparecer en series de televisión o películas y hablar por la radio. «El país está en la ruina, el desempleo disparado, la gente desesperada por emigrar y ellos han emitido 27 normas sobre la mujer, ¿qué será lo siguiente?», se pregunta Yazdanparast con el llanto en los ojos. Llora por su hija mayor. Tiene 18 años y un comandante talibán de su provincia les ha informado que quiere casarse con ella. Esta noticia les hizo salir del país durante unas semanas y fueron al vecino Irán, pero han vuelto y temen que el comandante se la lleve por la fuerza. «En Kabul son algo más permisivos con nosotras (…), pero en provincias como la mía hacen lo que les da la gana, no hay límites» Estorai Yazdanparast Activista afgana «Si pudiera, me iría de este país en un minuto, pero no puedo. Se lo debo a mis hijas y a las mujeres, el futuro está en juego», afirma secándose los ojos. El próximo gran reto es el ‘Día Negro’, en el que Yazdanparast piensa tomar parte. «En Kabul son algo más permisivos con nosotras porque hay prensa y quieren cuidar su imagen de cara al exterior, pero en las provincias como la mía hacen lo que les da la gana, no hay límites », apunta. Afganistán es ahora u na prisión para estas mujeres que crecieron y trabajaron durante dos décadas en la ficción sostenida por estadounidenses y europeos. El 15 de agosto de 2021 se acabaron las ficciones y se dieron de bruces con la realidad de unos talibanes obsesionados por invisibilizarles. Un año después se verán en las calles con ese color negro como la oscuridad que se ha apoderado de sus vidas.. http://www.databot-app.com
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