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News – Noticias «Las finlandesas publican vídeos de fiesta para apoyar a su primera ministra: «Solidaridad con Sanna»». Ante el revuelo causado por las imágenes de la primera ministra finlandesa, Sanna Marin , de fiesta, las mujeres de su país han salido en su defensa publicando vídeos de ellas mismas de bailando en diferentes redes sociales. El vídeo que más se ha compartido y que se ha hecho viral es el de la revista ALT for damerne, que ha recopilado vídeos de las empleadas de la oficina que «nunca deberían haber visto la luz», según ha señalado la propia publicación en Instagram. La revista femenina, que presume de ser las más popular de Dinamarca, ha inspirado con los vídeos a más mujeres para que suban sus propias grabaciones de fiesta para mostrar su «solidaridad con Sanna». Código Desktop Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de ALT for damerne (@altfordamerne) Imagen para móvil, amp y app Código móvil Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de ALT for damerne (@altfordamerne) Código AMP Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de ALT for damerne (@altfordamerne) Código APP Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de ALT for damerne (@altfordamerne) Al margen del apoyo hacia la primera ministra en redes sociales, Marin ha tenido que someterse a un test de drogas para calmar las críticas de la oposición y limpiar así su reputación. «Dado que se buscan este tipo de sospechas, me realicé las pruebas solo para estar segura. Me afecta la presunción de inocencia», señaló este viernes, agregando que espera que no se vuelvan a hacer afirmaciones sobre el posible uso de sustancias en su vida social, tal y como ha publicado la prensa finlandesa. En el polémico vídeo aparece Marin bailando junto a distintas figuras públicas, entre las que se encuentran la diputada Ilmari Nurminen, del Partido Socialdemócrata, así como las presentadoras Tinni Wikstrom y Karoliina Tuominen, o la ‘influencer’ Janita Autio.. «La desigualdad extrema empaña el crecimiento explosivo de la India». Con las manos y las piernas dobladas hacia atrás por la polio, una joven se arrastra de rodillas entre la multitud llevando sobre su espalda a su bebé, que se engancha a su cuello mientras ella empuja sobre el rugoso asfalto una esterilla con el puñado de rupias que ha mendigado hoy. Entre las vacas, un santón barbudo con melena canosa y un cigarrillo pendiendo de los labios revela sus dedos corroídos por las llagas cuando extiende las manos suplicando unas monedas. Por desgracia, esta miseria casi medieval sigue siendo una de las postales más frecuentes de la India de hoy, que ha cumplido sus 75 años de independencia del imperio británico. Con unos 1.400 millones de habitantes, pronto superará a China como el país más poblado del mundo, es el otro gigante emergente de Asia, pero su desarrollo está todavía muy por detrás. Tras el brutal impacto de la pandemia, que se ha cobrado más de cinco millones de vidas y hundió la economía un 7,3 por ciento en el ejercicio 2020-2021, la India vuelve a ser el país de más rápido crecimiento . Con la vuelta a la normalidad gracias a los 2.100 millones de vacunas administradas, para este año fiscal se espera que su Producto Interior Bruto (PIB) suba entre un 7 y 7,5 por ciento, el doble que la economía mundial. Desde la profunda reurbanización de Nueva Delhi , sobre todo en la avenida que discurre entre la Puerta de la India y los andamios del nuevo Parlamento, hasta las autopistas en construcción en el «Silicon Valley» de Bangalore, así se aprecia en las obras por doquier que tienen levantado el país. Ubicado al suroeste de Delhi, el barrio adinerado de Vasant Kunj no solo acoge la sede de Suzuki Maruti y un centro de investigación de IBM, sino también los centros comerciales Ambience, Promenade y Emporio. Mientras los dos primeros están plagados de marcas para satisfacer los gustos de la emergente clase media urbana, desde la ropa de Zara, Levi´s y Uniqlo hasta los cafés de Starbucks y la pasta italiana de Pizza Express, el último alberga casi un centenar de firmas de lujo como Dior, Louis Vuitton, Gucci, Valentino o Versace y, por supuesto, las joyerías y tiendas de relojes más caras. Repantingadas en los sillones de su atrio, un grupo de maduras cuyas carnes rebosan de sus saris de colores da buena cuenta de los dulces del Café E con vistas a dos Porsche Cayenne en exposición. Con el aire acondicionado aliviando el calor y el piano del hilo musical susurrando en los oídos, el ambiente no podía ser más distinto al griterío sudoroso del bazar de Chandni Chowk en la Vieja Delhi y sus estridentes atascos. Así de chocantes son los contrastes de la India , que pugna por ser la quinta economía mundial y entre 2030 y 2035 será la tercera, solo por detrás de otro binomio, Estados Unidos y China , cuyo orden todavía está por decidir. Pobreza extrema Mientras Occidente deja paso a Oriente en este siglo, un 10,4 por ciento de la población india vive aún bajo el umbral de la pobreza extrema . A tenor del Banco Mundial, que fija dicho límite en 1,9 dólares, en 2018 eran unos 130 millones de indios, la mitad que en 2011. A pesar del tiempo transcurrido desde entonces y del crecimiento económico y de población de la India, bastantes economistas creen que la pobreza está en torno al 22 por ciento , entre otros motivos por la dificultad para medir las descomunales dimensiones de la India. De hecho, entre 2017 y 2018 hubo otro estudio sobre el gasto y el consumo, pero no se publicaron los datos porque, según unos, la pobreza había aumentado en 30 millones de personas en las zonas rurales y, según otros, los datos «no eran los correctos». Lo que no sabe es si eso quiere decir que eran «erróneos» o «adversos». Curiosamente, hay otro baremo que mide la pobreza en menos de 2.100 calorías diarias en zonas urbanas y 2.400 en las rurales, pero no tiene en cuenta otras condiciones de vida. Más difícil de calcular aún es la clase media surgida al amparo del crecimiento explosivo desde la liberalización de la economía en 1991. Para algunos, pertenecen a la clase media todos aquellos que no forman parte de los 200 millones de pobres ni de los 100 millones de ricos: es decir, entre 800 y 900 millones de personas. Pero, de ellos, unos 650 millones no ganarían más de 3,2 dólares al día, lo que no es miseria extrema pero sí pobreza. Como una clase media propiamente dicha, pero que empieza a partir de solo 400 euros mensuales o de tener coche, se calcula que hay entre 150 y 300 millones de personas, de los que 24 millones son funcionarios del Gobierno. Noticia Relacionada estandar Si Embajador de la India en España: «El futuro del mundo depende del progreso de la India, que será el país más poblado» Pablo M. Díez Shri Dinesh K. Patnaik, analiza los éxitos y retos de su país desde su independencia hace 75 años Además, el 20 por ciento más potentado acumula casi el 80 por ciento de la riqueza nacional y el 40 por ciento más pobre apenas llega al 5 por ciento. Estas desigualdades, que se han agrandado desde 2011, son también regionales , ya que casi la mitad del PIB nacional se genera en los cinco estados más industriales: Maharashtra, Uttar Pradesh, Tamil Nadu, Karnataka y Gujarat. «La liberalización acometida en 1991 ha potenciado la competitividad y productividad, pero muchos sectores no se han beneficiado , gran parte de la población vive aún de la agricultura y la mayoría de la economía sigue siendo informal», valora para ABC Radhika Pandey, consejera del Instituto Nacional de Finanzas Públicas y Política. A su juicio, «el mayor éxito del actual Gobierno es que las subvenciones van directamente a las clases necesitadas si tienen una cuenta bancaria y un móvil, acabando con los intermediarios y pérdidas de dinero que había antes». Además, el primer ministro Modi «ha dado un gran impulso a las infraestructuras para potenciar la economía», como demuestra el plan de inversiones de 1,4 billones de dólares entre 2019 y 2024. Junto a las infraestructuras, que siguen siendo la asignatura pendiente de la India, otra de sus desventajas con respecto a China es que sigue sin captar tanta inversión extranjera ni privada porque hay más trabas legales. Tras la primera fase de reformas centrada en los productos, Pandey cree que la siguiente debe basarse en los factores de la producción, como el capital y el trabajo. El centro comercial DLF Emporio de Nueva Delhi acoge un centenar de las marcas de lujo más caras del mundo P. M. DÍEZ Oportunidades para España en infraestructuras, renovables, automoción y defensa Más allá de sectores tradicionales como el agroalimentario y el turismo, el crecimiento de la India y sus necesidades para el futuro abren jugosas oportunidades de negocio para España. Con unas exportaciones que reportaron 1.500 millones de euros el año pasado, y unas importaciones que ascendieron a 4.200 millones, España espera revertir los 2.700 millones de su déficit comercial con la India gracias a las inversiones que necesita para su modernización. «Las oportunidades más interesantes están en las infraestructuras, sobre todo en el sector ferroviario y los metros, las energías renovables, donde Gamesa ya tiene una importante cuota de mercado, los componentes de automoción por el desarrollo de esta industria y la maquinaria», explica la jefa de la Consejería Económica y Comercial de la Embajada española en Nueva Delhi, Lucía Paternina. Junto a dichas industrias, la defensa es otro sector prometedor por las necesidades militares de la India debido a sus disputas fronterizas con Pakistán y China. Además de tener un gran interés en fragatas, submarinos y helicópteros, el Gobierno indio compró el año pasado al consorcio europeo Airbus 56 aviones militares de transporte C-295. Por un valor de unos 3.000 millones de dólares, los primeros 16 se fabricarán en Sevilla y se entregarán en cuatro años y los 40 restantes en la India. Según informan fuentes diplomáticas, para finales de año está casi cerrada una visita a la India del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con el fin de seguir estrechando relaciones en esta potencia y su vasto mercado. Además de acabar con la pobreza y elevar el PIB per cápita, que ahora es de solo 2.200 dólares, el reto es reducir el paro, que está en torno al 8 por ciento, y crear 12 millones de empleos al año. Para el analista Guruswamy Mohan, el problema es que «el sistema laboral es muy estricto y necesita más flexibilidad para ser competitivo y atraer a más marcas extranjeras. Como la ley obliga a hacer fijo a un empleado que trabaje más de 270 días seguidos en una compañía, hasta grandes firmas como Maruti Suzuki tiran de jornaleros porque son más baratos y productivos. De los 460 millones de trabajadores que hay en el país, 400 millones son temporales y el 90 por ciento de la economía es informal». A pesar de todos estos retos y del consenso generalizado sobre el aumento de las desigualdades, el periodista financiero Pramit Bhattacharya, columnista de ‘Mint’, no duda en afirmar que «el principal logro de la India en estos 75 años es su mera supervivencia como una sola entidad y, además, democrática, lo que es contemplado por Latinoamérica e incluso por Europa». Pero, eso sí, los desafíos que tiene para el futuro son tan gigantescos como sus desigualdades.. «Guerra Ucrania – Rusia, última hora en directo | Dennis Rodman dice que viajará a Rusia para negociar la liberación de la jugadora Brittney Griner». La invasión rusa de Ucrania cumple 180 días. Kiev sigue contraatacando a Moscú, especialmente en la península de Crimea, anexionada por Rusia, mientras esta redobla sus ataques por los golpes recibidos en la retaguardia causando la muerte a la población civil. Moscú acusa a Kiev de atacar de nuevo las inmediaciones de la central de Zaporiyia. El atentado que ha acabado con la vida de hija del considerado cerebro de Putin y de la invasión de Ucrania, y del que fuentes moscovitas culpan a Kiev echa más leña al fuego a este avispero cuando está a punto de cumplirse medio año de la invasión: el 24 de agosto. Una fecha que coincide con el Día de la Independencia de la extinta URSS. COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive 2995057. «La pequeña distancia entre China y Taiwán». La embarcación surca las aguas del Estrecho de Formosa hasta anclarse ante una línea invisible. También una de las más controvertidas que existen. A bordo, un hombre hace una videollamada con su mujer e hija, cuyos rostros expectantes aparecen en pantalla, y apunta con el teléfono hacia adelante, estirando el brazo para recortar unos centímetros a la distancia. «Mirad», exclama, «¡Taiwán!». A proa aparece la costa de Dandan, la primera de las islas Kinmen , el territorio bajo control taiwanés más próximo al continente: diez kilómetros escasos en los que se interpone un brazo de mar. Durante las últimas décadas, las diferencias entre China y Taiwán han encontrado aquí una expresión militar. Así ocurre de nuevo ahora, cuando el régimen realiza maniobras sin precedentes en respuesta a la visita oficial de Nancy Pelosi , que ha sacudido un conflicto en equilibrio precario y de resolución pendiente. China trató de impedir el viaje recurriendo a advertencias disuasorias de intensidad progresiva. De «medidas serias y resolutivas» a «desastrosas consecuencias para la prosperidad y el orden mundial». «Quien juega con fuego acabará quemándose», llegó a amenazar Xi Jinping durante una conversación telefónica con Joe Biden. Resultó inútil. Pelosi aterrizó en Taiwán, donde reiteró el compromiso de Estados Unidos de defender la isla y su democracia. «No os abandonaremos», proclamó ante la presidenta Tsai Ing-wen. «Creemos que estos ejercicios militares son una medida muy necesaria, una obligación, y apoyamos completamente al Gobierno»   «Nosotros los chinos creemos que América está liderando a Occidente para provocarnos, estamos muy enfadados con Pelosi», afirma un hombre que insiste en identificarse como «un ciudadano chino normal». La voz que sale de su boca conjuga la primera persona del plural. «Creemos que estos ejercicios militares son una medida muy necesaria, una obligación, y apoyamos completamente al Gobierno». Con la mirada fija en el islote, tan cerca y a la vez tan lejos, encuentra una lectura positiva a lo sucedido. «La visita de Pelosi acelerará la reunificación, sin duda», asegura. «Taiwán ha sido parte del territorio de China desde tiempos ancestrales. Muchos de los que viven allí, de hecho, son de aquí». Muchos comercios con productos de Taiwán que han tenido que cerrar por las restricciones J. santirso Una o más Chinas La guerra civil concluyó en 1949, aunque en cierto modo todavía no ha terminado. Los victoriosos comunistas de Mao Zedong fundaron la nueva República Popular China, con capital en Pekín. Los derrotados nacionalistas de Chiang Kai-shek escaparon del continente a la isla donde trasladaron la República de China, con nueva capital en Taipei. Estos últimos siguieron representando a China en foros internacionales hasta que, en la década de los setenta, EE.UU. estableció relaciones diplomáticas con el régimen para arrinconar a la Unión Soviética. La integración del gigante asiático en la comunidad global contribuyó a acabar con la Guerra Fría al tiempo que sentaba las bases de su reedición. Desde entonces, China considera a Taiwán una provincia rebelde a la que nunca ha renunciado a someter por la fuerza, el colofón de un relato político que conduce de la humillación a manos de potencias extranjeras a la inminente primacía mundial. La contienda se antoja irremediable. También predecible. Para tomar la isla no habría más remedio que iniciar un asalto anfibio, el mayor de la historia, sustentado por un bloqueo como el que las tropas del Ejército Popular de Liberación ensayan estos días. Noticia Relacionada estandar No China veta a Pelosi y suspende los contactos a nivel militar, judicial y climático con EE.UU. Jaime Santirso El Gobierno del gigante asiático se escuda en aplicar la ley como respuesta a las acciones «provocativas», así como a las interferencias de Pelosi Taiwán ha optimizado sus defensas de acuerdo a semejante escenario. Dandan saluda al continente tras una línea militarizada, cuyo muro exterior llama a «Una China unida bajo los tres principios» del credo republicano. En un peculiar diálogo, lo que China ofrece está escrito en unos enormes carteles dispuestos enfrente, a lo largo de un banco de arena al que dan nombre: «Playa Un País Dos Sistemas» Este modelo político fue ideado por Deng Xiaoping para garantizar la salvaguarda de los derechos y libertades de Hong Kong tras la devolución de soberanía. Su colapso en los últimos años ha eliminado toda credibilidad al otro lado del Estrecho, donde cada vez son más los jóvenes taiwaneses orgullosos de constituir una nación democrática y, por ende, ajenos a cualquier vínculo. En cubierta, el señor Liu se refresca bebiendo té junto a su familia mientras canturrea canciones revolucionarias. Generoso, tiende una tacita y un cigarro al extranjero, a quien convida a tomar asiento. Ante la pregunta de si lo que ve, las islas Kinmen, volverán a ser parte de China, duda. «No lo tengo claro…». Su esposa le interrumpe antes de que pueda continuar. «Eso son asuntos de Estado, nosotros solamente somos ciudadanos de a pie. Cuéntanos, ¿tú de dónde eres?». Un joven se aproxima atraído por la escena, pero al ser cuestionado por su opinión al respecto da un paso atrás. «¿Mi opinión? No sé, no sé… ¿Qué opinas tú?», resuelve. El periodista hace caso omiso a la escapatoria e insiste. «No debería… Igual digo algo que… Prefiero…». Su discurso se vuelve incomprensible, sus labios tiemblan. Acaba por recurrir a un inglés rudimentario. «Yo… miedo». Mercado tradicional en Xiamen J. santirso Una paz singular La nave leva el ancla y regresa a puerto. Dada su proximidad, la ciudad china de Xiamen mantiene evidentes lazos culturales y comerciales con Taiwán. En el centro, la callejuela Renhe acoge tenderetes especializados en productos de la isla. Su actividad ha quedado imposibilitada por la pandemia y luce ahora desierta, la mayoría de persianas bajadas. «Mucha gente aquí hacía negocios con Taiwán», explica un residente de la zona. «¿Las maniobras militares? Mira, eso es complicado», contesta encogiendo los hombros. «Todos escuchamos a nuestro país. Lo que sea que nuestro país diga, lo hacemos». En la manzana siguiente, el bullicio atraviesa un mercado chino tradicional. Entre productos de todo tipo se levanta la iglesia de Zhusu , una de las más antiguas de China. «La construyeron los americanos hace casi 200 años», señala orgulloso el celador. «No me gusta Pelosi, es como si estuviera animando a un niño a abandonar a sus padres». Estira el símil para defender las maniobras como «algo bueno». «Cuando un niño hace algo malo, sus padres deben disciplinarle. Solo para asustarle, no pueden pegarle de verdad, porque eso les partiría el corazón» «No me gusta Pelosi, es como si estuviera animando a un niño a abandonar a sus padres» En la fachada del templo cuelgan dos pancartas. Una reza «Jesús te ama»; otra, que podría ser interpretada como una proclama política, «Os deseamos paz». A ojos del vigilante, no hay contradicción alguna. «La respuesta a la visita de Pelosi hace que la gente valore más la paz. Todo estaba bien hasta que ella vino y lo estropeó todo. ¿Quién engaña a un niño para hacer cosas mal? ¡Alguien deshonesto!». Al despedirse, por fin se presenta como el señor Xi, aunque desmiente entre risas cualquier parentesco. «Bueno, en realidad sí: él es Papá Xi», tercia, empleando uno de los apelativos más populares para referirse al líder. «Es un buen hombre, mira en qué bonito lugar estamos, próspero y estable». Xi, el de Xiamen, se despide ante la puerta de la iglesia donde, como en el resto de China, las pancartas a veces son engañosas, y las cosas más importantes resultan invisibles como una línea en el agua.. «Japón prepara sus fuerzas armadas para un futuro hostil». Las tropas rusas entraron en Ucrania y comenzaron no solo una invasión, también un tiempo nuevo. Uno que deja más atrás aún conflictos pretéritos; por eso la comunidad internacional ha recibido con júbilo el rearme de los antiguos países del Eje, derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Alemania ha anunciado un incremento de su gasto militar por valor de 100.000 millones de euros para este año, rebasando la cota del 2% del PIB. La respuesta de Japón también está en marcha, aunque más intrincada y traumática. En la tierra del sol naciente impera desde 1957 la Constitución pacifista impuesta por Estados Unidos durante la ocupación. Por medio del artículo 9 de este documento fundacional, el país renuncia a ejercer el derecho soberano de la beligerancia. No cuenta, de hecho, con un Ejército per se, sino con unas Fuerzas de Autodefensa que en la práctica desempeñan la misma función, pero sometidas a sustanciales restricciones operativas y controversias sobre su legitimidad. Aun así, el ‘Global Firepower Index’ coloca a Japón como la quinta potencia militar del mundo. Escenario hostil Los sectores políticos más conservadores abogan desde hace décadas por remediar esta anomalía de un elemento constitutivo del Estado nación. Ahora, las circunstancias apremian. Ante un escenario geopolítico de hostilidades explícitas, Japón mantiene disputas territoriales con la belicosa Rusia –motivo por el cual ambos países todavía no han firmado un tratado de paz que concluya la Segunda Guerra Mundial–, viejas rencillas con la cada vez más agresiva China –cuyas tropas rodean estos días la isla de Taiwán en lo que pasará a la posteridad como la cuarta crisis del estrecho de Formosa – y enemistad con Corea del Norte –obstinada en potenciar su arsenal nuclear–. Este mapa de problemáticas vecindades impulsa la reapertura de un debate histórico. MANIOBRAS DEL EJÉRCITO JAPONÉS Miembros de la Fuerza de Autodefensa Terrestre de Japón EFE La relación de fuerzas alrededor del mismo ha quedado fijada por los resultados de las elecciones legislativas a la cámara alta, la Cámara de Consejeros, celebradas a mediados del pasado mes de julio. En estos comicios, el Partido Liberal Democrático (PLD) del primer ministro Fumio Kishida obtuvo una clara victoria que le coloca en posición de emprender la crucial porfía. El PLD ostenta 119 (48%) de los 248 escaños del órgano parlamentario. Los 27 de su socio gubernamental, el budista conservador Komeito, más los 21 del populista Nippon Ishin, favorable a la reforma constitucional, elevan la suma a 167 (67%). Arroja un equilibrio similar la cámara baja, la Cámara de Representantes, donde la entente controla 333 de 465 escaños (71%). En ambos casos, justo por encima de los dos tercios, mayoría necesaria para iniciar el proceso. El horizonte temporal, además, brinda tres convenientes años sin elecciones. «El este de Asia es la Ucrania del mañana», dijo en la reciente Cumbre de la OTAN el primer ministro de Japón, Fumio Kishida «Desde el punto de vista de los números, [Kishida] cumple los requisitos para someter a referéndum una propuesta de revisión constitucional», apunta Yuko Nakano, investigadora del laboratorio de ideas CSIS. «Sin embargo, no será una tarea fácil, pues el bloque que apoya la reforma no es monolítico. Cada partido tiene una perspectiva diferente sobre las áreas a reformar. El PLD, por ejemplo, tendrá que negociar con Komeito, que no está muy interesado en cambiar la naturaleza pacifista de la Constitución». Estos últimos comicios legislativos quedaron marcados por el atentado que acabó con la vida de Shinzo Abe. Su asesinato mientras participaba en un acto de campaña sacudió Japón. Este no solo era el primer ministro que durante más tiempo ostentó el cargo, también el líder político más importante desde el final de la Segunda Guerra Mundial y una voz todavía muy influyente, hasta el punto de que se rumoreaba con una posible tercera etapa al frente del país tras renunciar en dos ocasiones por motivos de salud. El peso de un legado La reforma constitucional representaba la máxima aspiración de un mandatario que trató de construir un Japón más centrado en el futuro que en el pasado. En 2014, con el beneplácito del por entonces presidente norteamericano Barack Obama, realizó una primera tentativa de reinterpretar el texto para conceder más autonomía a las Fuerzas de Autodefensa, sin alcanzar resultados concluyentes. En su discurso de despedida en agosto de 2020 hizo mención explícita a este empeño inconcluso. «Debo pedir perdón por dimitir sin resolver la reforma constitucional, lo que me causa un gran pesar». Kishida, su discípulo más adelantado, hereda dos años después esta quimera y la oportunidad de llevarla por fin a término. «El legado de Abe consiste en la reforma constitucional y el aumento del presupuesto de Defensa, y eso es algo que después de lo sucedido no puede ignorar», señala Atsushi Tago, profesor de Política en la prestigiosa universidad tokiota de Waseda. Ante este imperativo, no obstante, las discrepancias entre ambos suponen una fuente de tensión. «Kishida es conocido por ser un liberal, mientras que Abe defendía una línea más dura». Noticia Relacionada estandar Si El asesinato de Abe acaba con el mito de un Japón seguro y pacífico Pablo M. Díez Perpetrado con un arma casera por un exmilitar, el atentado rompe la elevada seguridad de este país Nunca resultaron estas tan evidentes como cuando a finales de febrero Abe propuso que, ante la situación en Ucrania, Japón podría considerar la posibilidad de albergar en su territorio armas nucleares estadounidenses «en un acuerdo similar a la OTAN»; palabras sin precedentes en el país de Hiroshima y Nagasaki. «Las discusiones sobre cómo el mundo se mantiene seguro no deberían ser tabú», argumentó el difunto. Kishida, que ha desarrollado parte de su trayectoria política en la ciudad arrasada por ‘Little Boy’, repudió al día siguiente dicha opción como «inaceptable». Durante su mandato, aseguró, Japón mantendrá inalterables los ‘Tres principios’ de 1967, según los cuales el país se compromete a no poseer, producir o acoger armamento nuclear. El conflicto de mañana A pesar de esta desavenencia, Kishida comparte el dictamen general de su predecesor. «Las capacidades de defensa de Japón deben mejorar sustancialmente a la luz de los cambios actuales en la situación internacional», afirmó el primer ministro en una entrevista concedida en mayo al medio nipón ‘Nikkei’. «Estamos revisando nuestros documentos de defensa, incluida la estrategia de seguridad nacional que se publicará a finales de año, y espero fortalecer radicalmente nuestras capacidades». Durante su participación en la cumbre de la OTAN –el primer mandatario japonés en hacerlo– que Madrid acogió el pasado mes de junio, incidió en un augurio recurrente: « El este de Asia es la Ucrania del mañana ». Durante esta última campaña electoral, Kishida adelantó sus planes de doblar el presupuesto militar a lo largo del próximo lustro, hasta alcanzar el 2% del PIB, e incluir una mención a las Fuerzas de Autodefensa en la Constitución para despejar toda duda respecto a su legalidad. Esta materia fragmenta en dos mitades a la sociedad nipona: según encuestas recientes, un 50% considera necesario revisar el artículo 9, mientras que el 48% se opone. «Dividir el artículo 9 en dos quizá suene como una evaluación demasiado puntillosa, pero supone una distinción muy importante», explica Nakano. «Los datos de estos sondeos muestran que la mayoría de la población sigue apoyando una renuncia a la guerra [contenida en la frase inicial], pero consideran que el rol de las Fuerzas de Autodefensa debe ser delineado más claramente [en la proposición siguiente] para que puedan responder de manera ágil y efectiva ante las contingencias de un entorno de seguridad cambiante». Así, con cautela y minuciosidad, Japón se prepara para un futuro hostil que, en apariencia, pertenecía al pasado.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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