News – Noticias «Coldplay anuncia dos conciertos en Barcelona en 2023″. El grupo británico Coldplay actuará el 24 y 25 de mayo en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona en el marco de su gira ‘Music of the Spheres World Tour’, ha informado este lunes la promotora Live Nation en un comunicado. Las primeras fechas confirmadas de la gira de verano de 2023 de la banda incluyen Portugal, España -con la doble cita en Barcelona-, Italia, Suiza, Dinamarca, Suecia y Países Bajos, junto a fechas en Reino Unido. Desde que el grupo comenzó la gira en Costa Rica en marzo de 2022, ha vendido más de cuatro millones de entradas para las fechas en Latinoamérica, Norteamérica y Europa. Las entradas para los conciertos en Barcelona se pondrán a la venta el jueves 25 de agosto a las 10 horas, con una preventa el día anterior para usuarios registrados en livenation.es. MÁS INFORMACIÓN noticia Coldplay anuncian que dejarán de «hacer música» en 2025 noticia Los riesgos de la reventa de entradas llegan a los festivales El doble concierto de la banda liderada por el vocalista Chris Martin en Barcelona supone su regreso a la capital catalana tras siete años , cuando tocaron en el mismo recinto en la gira ‘A head full of dreams’.. «Santiago Cabello: «He metido en la cárcel a gente que todavía me felicita las Navidades»». El subteniente Santiago Cabello anda desubicado. Se acaba de marchar a casa tras 45 años vistiendo el uniforme de guardia civil , 40 de ellos en Policía Judicial, lo que lo convierte en uno de los veteranísimos de España en el mismo puesto. Fundador, junto a dos compañeros, del equipo de Judicial de la 5ª Compañía, la de Colmenar Viejo , ha estado al frente del mismo buena parte de este tiempo: 64 pueblos de Madrid y toda la delincuencia de cierto nivel bajo su mando experto. «Mi vida ha sido esta», dice quitándose mérito. Llegaba a las siete de la mañana a su destartalado despacho del cuartel de Colmenar, una reliquia que se cae a pedazos, y cuando empezaba a trabajar su equipo él ya tenía una idea completa de la jornada, aunque luego la vida manda y deshace. «A algún jefe le decía medio en serio: quiero un edicto para que el día tenga 26 horas, que no llegamos. La recompensa era el reconocimiento de tu jefe y de la sociedad». Noticia Relacionada reportaje Si «Estoy vivo de milagro por defender a una mujer que ni me dio las gracias» Cruz Morcillo Vicente bajó a ayudar a una señora que pedía auxilio en Valencia y acabó con cuatro puñaladas y jugándose el puesto de trabajo En dos vueltas a la calle en la que nos citamos -su bar del café madrugador- lo para y lo saluda cada persona con la que nos cruzamos. Flota un atisbo de melancolía en la mirada y las palabras: rotundas, con la muerte siempre de ronda, y el reloj palpitando. Sobrevuela el verde eterno, ese que corre por sus venas y su genealogía. Cabello es hijo de guardia civil y dos de sus hermanos también fueron miembros del Cuerpo. Ingresó en 1977 y aterrizó en un pueblo alavés con su mujer y su hija bebé en los años de esconder el uniforme, el apellido y hasta el saludo. A los tres años llegó a Cerceda (Madrid) donde le sorprendió el golpe de Estado del 23-F y de ahí pasó a San Martín de Valdeiglesias. En este municipio inauguró su particular carrera de muertos que levantar y familias que consolar. Los miembros del equipo de Investigación y Atestados (1983), después equipo de Policía Judicial El primero fue un agricultor en su huerto al que le dio un infarto. El segundo encierra una oscura trama nunca resuelta . Un joven homosexual descuartizado y metido en cajas y una maleta en San Martín. El crimen apuntó a un médico del hospital militar Gómez Ulla pero eran tiempos de tapar relaciones y secretos. Colmenar-Siberia Las siguientes décadas de su vida están salpicadas por decenas de levantamientos . Si la muerte era traumática, o no firmaba el médico, ahí estaban los hombres de Policía Judicial . «Hubo días en que estabas en una punta de la demarcación y tenías que salir zumbando a la otra porque teníamos un nuevo cadáver», rememora. La mañana que se presentó en Colmenar Viejo, adonde lo destinaron en 1982, pensó que llegaba a Siberia, cubierto el pueblo por una nevada histórica. Pero ya nunca se ha movido de ahí. Primero se creó el equipo de Investigación y Atestados y unos años después se constituyó el de Policía Judicial: Santiago, Miguel y Valentín. Solo él sigue vivo. Les tocó participar en una de las desapariciones que siguen acaparando interés mundial . «Los trajes anticontaminación y olores los probamos en el accidente del niño de Somosierra». Era el día de San Juan de 1986 y Juan Pedro, de diez años, viajaba con sus padres en un camión cargado con 20.000 litros de ácido sulfúrico que perdió el control en el puerto de montaña. «El ácido se lo comió» «Los primeros guardias que llegaron se vieron afectados por la nube tóxica. Nosotros tomamos las fotografías del escenario embutidos en los trajes. Estaban los padres pero cuando se pudo levantar la cisterna no había ni rastro del niño. Mi opinión es que se lo comió el ácido, pero se ha especulado con todo tipo de historias». En tantos días y tal entrega caben cientos de casos, anécdotas, relaciones, lealtades… El subteniente no duda sobre cuáles le han traspasado. «Las muertes súbitas de bebés me han quitado el sueño. Han sido muchas y no hay consuelo. No lo entiendes y no puedes explicarlo. Tienes que hacer de tripas corazón para consolar a esa madre». Asegura que en esos momentos ellos son los heraldos de la muerte , los que arrebatan para siempre de sus brazos, de su casa, de sus vidas al hijo, al padre, al hermano… A él también le robaron al compañero más querido, al medio hermano. Valentín era el agente que hacía de fotógrafo en el equipo de tres que luego se amplió a cuatro personas. Habían hecho juntos el curso de Judicial, vivían en el mismo cuartel, lo compartían todo. Y una tarde atronaron los tiros en ese cuartel. Otro agente le había descerrajado cinco disparos con un revólver del 38 mientras Valentín estudiaba aplicado para su ascenso a cabo. El guardia hirió a dos compañeros más y salió a la calle revólver en mano disparando a su sombra. «Entré corriendo en el cuarto. Valentín estaba tumbado paralelo al sofá y le di una patada: ‘Con la que tenemos liada y tú ahí, levántate, y no hagas el gilipollas’, le grité. Estaba en shock. No podía creerlo». El autor, que había llegado destinado del País Vasco, acabó ingresado en un psiquiátrico. El agente es un experto en huellas, entre otros saberes De San Bernardo Del equipo inicial quedaron Miguel y Santiago. El teniente coronel Miguel Gónzalez Reina, jefe de Operaciones de la Guardia Civil de Granada, murió por Covid en 2020. Los recuerdos ennegrecen la tarde pero el subteniente Cabello los despeja. Tiene más que asumida la delgada línea entre la vida y la muerte. Muchos lo consideran un maestro de esos que imparte doctrina sin proponérselo. Cuenta de pasada que ha tenido el privilegio de trabajar con algunos de los mejores en lo suyo. E insiste en la importancia del aprendizaje y la entrega incondicional. «He tratado con una élite de jueces . Guevara estaba en instrucción y era extraordinario con nosotros. Manuela Carmena era su sustituta en vacaciones porque estaba destinada en El Escorial. El trato era muy cercano, pero esa relación se ha deteriorado. Ahora los jueces no quieren investigar. No tienen una concepción real de la delincuencia que hay en su partido». Asegura que la Guardia Civil les ha demostrado que no dan palos de ciego. «Si pido un registro sé que vamos a encontrar algo. Yo he tenido casi más fidelidad a los jueces que a mi propio Cuerpo, como el coronel Diego Pérez de los Cobos, por cierto, que lo ha pagado». En esos vínculos simbióticos aparecen los forenses . «Éramos muy pocos (6) y teníamos tantos muertos que hemos aprendido. El tiempo era vital». Responde sin dudar a la pregunta: «Claro que sé coser a un muerto. Íbamos a todas las autopsias. La relación era muy estrecha y diaria con los forenses y algunos te daban verdaderas clases de anatomía». En esa galería de relaciones obligadas hay algunas insólitas. Cuando Santiago estaba en San Martín apareció un vecino desolado. Le habían robado dos preciosas yeguas blancas. Un vidente le había dicho que estaban atadas por la zona de Talavera en Toledo. Videntes de pacotilla «Me fui con él a buscarlas en mi día libre. Dimos vueltas por toda la provincia. El hombre llamaba al adivino y este le aseguraba: ‘Sí, por ahí las veo, están muy cerca’. Hartos ya, nos fuimos al cuartel de San Martín y lo llamé yo desde el despacho. Me dijo con toda la jeta que estaban ahí mismo. Vamos, que les faltaba entrar al cuartel, pensé. Un caradura». Y cómo no, hablamos de los otros grandes protagonistas en la vida de un investigador como Santiago: los delincuentes. «Me vanaglorio de que he metido en la cárcel a gente que todavía me felicita las Navidades», cuenta con seriedad y un orgullo indisimulado. «Al delincuente lo he tratado siempre con respeto, siempre. Su misión es que no lo coja y la mía, hacerlo. Hay que tener eso claro. Son las reglas». A su ‘ amigo Lázaro ‘, como se refiere a él, lo ha detenido más de veinte veces. Es uno de los que le escribe por Navidad. «En una ocasión acababa de salir de prisión. Me llamó y me dijo que ya no repetía más. Yo no le creí, era imposible. Lo cogimos al momento con dos bolsas cargadas de lo que había robado en una casa colgadas en la moto». Un equipo de Policía Judicial territorial como el que mandaba abarcaba todo tipo de delitos más o menos graves: desde tráfico de drogas a estafas, muertes, accidentes laborales, robos. Era una época en la que si se cogía a unos traficantes de medio pelo era a base de horas y horas interminables. No había balizas, los pinchazos eran analógicos -«sacábamos los números por los tac tac del teléfono y de uno no te llevaba a otro»-, un combate más desigual aún que en la actualidad. « Hay más delincuencia que antes pero ha cambiado . El delincuente iba al banco, atracaba y se liaba, claro. Ahora es a través de Internet, sin riesgo. Estafas de alquiler de pisos, de venta de coches, de animales hace poco, o de una olla. Estafas pequeñas. Así cualquiera se hace delincuente». Noticia Relacionada estandar Si Lleida y Sandokán, el policía y su confidente de la kale borroka que se jugaron la vida juntos para acabar con ETA Pablo Muñoz Partieron de las antípodas y llegaron a forjar una amistad indestructible. La lucha contra la banda obró el milagro Han cambiado los malos y los buenos. El subteniente lo apunta con precisión. «El SIGO (Sistema Integrado de Gestión Operativa, Análisis y Seguridad Ciudadana) hace que los guardias no salgan a la calle». Alimentarlo exige mucho tiempo y burocracia. Debería haberse marchado hace cinco años, cuando cumplió 60, pero el coronel Pérez de los Cobos lo rescató de una inminente jubilación para que coordinara los equipos de Policía Judicial de la Comunidad de Madrid. La prórroga ha terminado. La Guardia Civil sigue. Y Santiago ha pasado de subteniente a superabuelo. «Ya que no crié a mis hijos…».. «Los bronces de Riace celebran medio siglo desde su hallazgo, rodeados de misterio y fascinación». Por su extraordinaria belleza y el misterio que les rodea, los Bronces de Riace -casi dos metros de alto- están entre las estatuas del mundo antiguo más fascinantes. Ahora se celebra el medio siglo de su descubrimiento en el mar de un pequeño pueblo de la región de Calabria, Riace, con una exposición y diversos eventos culturales por todo el mundo, incluyendo el Museo Metropolitano de Nueva York (Met), donde se exhiben unas réplicas con el color original de los Bronces realizadas por Vinzenz Brinkmann, de la Universidad de Fráncfort, uno de los mayores expertos mundiales de policromía de la antigüedad. Porque, eso sí, las originales permanecen custodiadas en el Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria. Por el aura de misterio que ha rodeado a los Bronces, pronto se convirtieron en una leyenda, un mito. Fueron rebautizados por los expertos como el Joven (A) y el Viejo (B). Para desentrañar su misterio y responder a los interrogantes, han dedicado muchos años de investigación profesores de arqueología e historiadores. Uno de ellos es Giuseppe Bragó, que ha escrito varios libros, contando desde inicio de la historia del descubrimiento, que se vio también rodeada de cierto misterio y polémica. «Fue la mañana del 16 de agosto de 1972 cuando Cosimo Ali, un niño de 12 años y principiante en la pesca submarina, vio emerger del fondo del mar el brazo de una estatua . De regreso a la playa, Cosimo no dudó en pregonar a los cuatro vientos que había encontrado lo que él creyó que era una estatua romana. Los primeros en bucear con él fueron su hermano Antonio y dos compañeros, todos adolescentes. La noticia -añade el profesor Bragó- recorrió rápidamente la playa y llegó a oídos del submarinista romano Stefano Mariottini que, según él mismo admitió, ya estaba buscando hallazgos arqueológicos en esas aguas. El yacimiento marino de antigüedades fue vigilado solo a partir del 20 de agosto de 1972. Las cuatro noches entre el descubrimiento y la intervención de las autoridades fueron más que suficientes para que Mariottini y sus amigos privaran a los Bronces al menos del equipo (escudos, cascos, lanzas)«, según el profesor Giuseppe Bragó. Un casco que perteneció al bronce B se habría vendido al Museo Paul Getty de Los Ángeles. Ante una multitud reunida en la costa de Riace Marina para contemplar lo que se anunciaba como un hallazgo excepcional en el fondo del mar Mediterráneo, a casi 300 metros de la costa y 8 metros de profundidad, los carabinieri del grupo de buceo aseguraron con cuerdas los bronces a especiales globos inflados, recuperando el 21 de agosto la estatua B y al día siguiente la estatua A. Pronto los expertos comprendieron que se trataba de dos raras obras de arte griegas de notable importancia . Acogidos como dos estrellas Después de una limpieza inicial en el Museo de Reggio Calabria, los Bronces se trasladaron a Florencia, en enero de 1975, para su restauración, que duró 5 años. En la capital toscana se les dedicó una exposición, que debería haber durado 20 días, pero se prolongó seis meses, dada la expectación e interés que despertaron. Los Bronces adquirieron tal celebridad que el entonces presidente de la República, Sandro Pertini, quiso que se detuvieran en el Palacio del Quirinal, sede de la presidencia de la República, durante el verano de 1981, en su camino hacia el Museo Nacional de Reggio Calabria. Roma los acogió como a dos estrellas de Hollywood. Doce mil personas visitaban diariamente el Quirinal para visitar las estatuas , sin importarles hacer largas colas bajo el sol. Los Bronces de Riace, uno de los hallazgos arqueológicos más extraordinarios del siglo pasado, fascinan por diversas razones. ¿De dónde procedían? ¿Se habían hundido en un naufragio? Muchos son los interrogantes. Más de veinte años para responder a estas preguntas, aclarar la leyenda y el mito ha dedicado Daniele Castrizio , profesor titular de Numismática griega y romana en la Universidad de Messina y miembro del comité científico del Museo Arqueológico Nacional de Reggio Calabria. Rubios y dorados «Los Bronces de Riace -explica el profesor Castrizio- eran rubios y dorados y se fabricaron en Argos , en el Peloponeso griego, ambos a mediados del siglo V a. C. , en el mismo taller pero por diferentes maestros. Proceden de Argos, ciudad griega del Peloponeso. Un naufragio los hundió «. El profesor Castrizio, ilustrando análisis de los materiales, con ayuda de la tecnología, afirma que es seguro que eran de Argos, porque en la fundición se utilizó arena del Peloponeso, como ha demostrado el examen realizado en el Instituto Central de Restauración de Roma. »En la época griega, las estatuas aparecían rubias y doradas, mientras que en la romana eran de un negro brillante –añade el profesor Castrizio-. Los Bronces se exhibieron originalmente en Argos. Después, fueron llevados a la capital y exhibidos allí al menos hasta el siglo IV d.C.« Uno de los bronces, con su réplica policromada como el original Según fuentes literarias e iconográficas citadas por el profesor Castrizio, « los Bronces en origen eran cinco y no dos, y tienen un origen mitológico : Formaban parte de un grupo estatuario que representaba el momento inmediatamente anterior al duelo fratricida entre Eteocles y Polynice, hermanos de Antígona, del mito de los Siete en Tebas relacionado con el de Edipo. A y B son Polynice y Eteocles , que se retan a duelo por el trono de Tebas«, concluye el profesor Castrizio. Réplicas en color original Una nueva reconstrucción con el color original la ha realizado Vinzenz Brinkmann , profesor de la Universidad Goethe de Frankfurt, uno de los principales expertos del mundo en la policromía de la antigüedad. Brinkmann se ha ayudado de nuevas y sofisticadas tecnologías (escáner láser con escaneo milimétrico y relieve 3D), con el objetivo de mostrar al público el color original de la estatua , es decir, libre de los efectos del tiempo y oxidación, proponiendo también la presencia de colores. Las réplicas de los Bronces de Brinkmann, con los colores originales y los cascos, escudos y armas que él cree que alguna vez portaron, se encuentran actualmente en una exposición en el Museo Metropolitano de Nueva York . MÁS INFORMACIÓN noticia Si Pompeya desentierra los pisos de su ‘clase media’ llenos de objetos intactos Al Museo Arqueológico De Regio Calabria llegan visitantes de todo el mundo fascinados por los Bronces de Riace. De ahí que el ministro de Cultura, Dario Franceschini considere que «los Bronces de Riace son un gran desafío: hacer que sea uno de los mayores atractivos del turismo internacional en nuestro país. Son estatuas extraordinarias -añadió el ministro- que además tienen una bella historia que contar con muchos misterios aún«.. «Isabel II en Balmoral». Fue un regalo del Príncipe Alberto a la Reina Victoria, esposa y madre de sus hijos. Desde su adquisición por 30.000 libras en 1852, el palacio y la enorme finca de Balmoral en Escocia han sido residencia estival de la Familia Real. Isabel II ha pasado allí todos los veranos de su vida con excepción de los cinco durante la II Guerra Mundial que estuvo en Windsor por decisión de Jorge VI, su padre, que quería transmitir el mensaje de que la monarquía era solidaria con el pueblo y que no huía de los ataques de la Luftwaffe. Como ella misma ha dicho a sus seres más cercanos, el lugar donde ha sido más feliz es Balmoral , una mansión situada en una extensa finca de 20.000 hectáreas en la que hay bosques, explotaciones agrarias y caminos por los que perderse. El pasatiempo favorito de la monarca, ataviada con botas, una falda escocesa y un bastón, es perderse por los senderos de la propiedad con sus perros . Por allí, ha paseado con todos los primeros ministros desde su coronación en 1952, cuando Winston Churchill presidía el Gabinete. Isabel II es particularmente aficionada al montañismo, a la caza, a los picnics familiares y las excursiones por los alrededores. En abril de 2021, se refugió en Balmoral tras la muerte de su esposo Felipe de Edimburgo , con el que acostumbraba a pasar cada verano siete u ocho semanas en su posesión escocesa. Este año la Reina permanecerá hasta primeros de septiembre junto a sus hijos y sus nietos. Ha invitado a Harry y Megham Markle en un gesto para superar la crisis familiar. La Reina, en un paseo AFP El castillo-palacio fue construido en 1390 por un noble escocés llamado William Drummond y luego utilizado por el rey Roberto II de Escocia, que solía acudir a cazar a la finca. Luego pasó por sucesivos propietarios hasta que el Príncipe Alberto compró la posesión y la amplió. Varios centenares de arrendatarios explotaban los bosques, criaban ganado y cultivaban los campos. La bandera real ondea en el edificio cuando Isabel se encuentra en Balmoral, que está abierto al público con excepción de los tres meses de verano . Los visitantes pueden admirar las salas, cuyas paredes están cubiertas de cuadros con escenas de caza y sus muebles, abigarrados de trofeos y regalos. No se muestran las dependencias personales de la Familia Real. Allí se hallaba Isabel en el verano de 1997 cuando Diana de Gales , la esposa del Príncipe Carlos, falleció en un accidente en París. Fue uno de los peores momentos de su reinado, ya que fue criticada por su indiferencia ante la muerte de su nuera. Diana y Carlos acudían todos los veranos al palacio, donde hay imágenes en los que se les ve paseando de la mano. Allí nació también en 1887 Victoria Eugenia de Battenberg , nieta de Victoria y esposa de Alfonso XIII, que pasó parte de su adolescencia y juventud en aquel paraje de los Highlands. Balmoral no es la residencia oficial de los monarcas británicos, puesto que se trata de una propiedad privada que se financia con los ingresos que genera el patrimonio de la dinastía. El lugar donde se celebran los actos oficiales es el palacio de Holyrood en Edimburgo, la sede de la Reina en Escocia. La vida de Isabel en Balmoral obedece a una serie de rutinas invariables . Va a misa los domingos a una parroquia de Aberdeenshire, la localidad donde se halla Balmoral, preside los tradicionales juegos de Braemar Gathering a principios de septiembre, e inaugura el baile de Ghillies en el palacio, tal y como hacía Victoria, muy aficionada a este ritual y a las tradiciones escocesas. Las actividades de la Reina son privadas y, por ello, sólo hay testimonios indirectos de sus quehaceres. Pero todos los primeros ministros desde Churchill han sido invitados a pasar algún fin de semana en Balmoral, ya que Isabel aprovecha estas ocasiones para conocer mejor a los líderes políticos británicos. Quizás el primer ministro con el que tuvo más sintonía fue con Harold Wilson en los años 60. El dirigente laborista acudía con su esposa a Balmoral y allí mantenía largas charlas con la monarca, que sentía un gran aprecio por él. Wilson contó tras su retirada que le gustaba mucho sentarse en el campo con la Reina para compartir las barbacoas que preparaba Felipe de Edimburgo. En una ocasión, llegaron a jugar al escondite por los jardines. Noticias Relacionadas estandar Si Hitler en Berghof Pedro García Cuartango estandar Si Mitterrand en el Vieux Morvan Pedro García Cuartango La relación con Margaret Thatcher fue mucho más difícil. No congeniaban ni intercambiaban confidencias. La ex primer ministro aseguraba que ir a Balmoral era «un purgatorio». Salía corriendo con cualquier pretexto a las pocas horas de convivencia con la Reina. Tony Blair contaba que le sorprendió que la habitación en la que se hospedó junto a su mujer carecía de baño y que tenía que recorrer un largo pasillo de noche para encontrarlo. También expresaba su sorpresa cuando vio a Isabel apilar los platos de una comida en el campo e ir a fregarlos con esmero. Era su esposo el que asaba las salchichas y la carne en una parrilla y luego acercaba la comida a sus invitados. Con John Major tuvo también una muy buena relación, de suerte que se convirtió en su consejero y confidente en una etapa muy complicada por los escándalos que afectaban a su hijo Carlos y su familia. Hoy la Reina sigue apegada a Balmoral, el lugar que considera su casa y el escenario de sus mejores recuerdos.. «Salzburgo, objeto de controversia». La guerra de Ucrania empapa el Festival de Salzburgo haciendo inevitable el comentario sobre el compromiso de los intérpretes con origen ruso o de aquellos que han sido apoyados por el gobierno de Putin. El asunto se ha focalizado en Teodor Currentzis, fundador y director de la orquesta y coro MusicAeterna, cuyo silencio sobre el tema parece fácil asociarse a los beneficios obtenidos por el mantenimiento y promoción de estos grupos apoyados fuertemente por el VTB Bank, una de las instituciones financieras más grandes de Rusia. Pero quizá conviene fijarse en el propio ‘Festival de Salzburgo’ y en la consideración hacia un intérprete inevitablemente forzado al pragmatismo mientras MusicAeterna siga formada por músicos de diferentes orígenes, principalmente rusos, pero también ucranianos. Ficha técnica El castillo de Barba Azul Autores: Béla Balázs y Béla Bartók Intérpretes: Ausrine Stundyte, Judith. Mika Kares, Barbazul De Temporum fine comoedia Autor: Carl Orff Intérpretes Nadezhda Pavlova, soprano. Taxiarchoula Kanati, Frances Pappas y Irini Tsirakidis, mezzosopranos. Helena Rasker, contralto y narradora. Gero Nievelstein, narrador El pasado mes de abril MusicAeterna quiso organizar un concierto en beneficio de los refugiados de Ucrania en el Konzerthaus de Viena, luego cancelado tras las protestas del embajador de Ucrania en Austria, un acto que ha de sumarse al comunicado en favor de la paz emitido por la Orquesta Sinfónica SWR y su titular Teodor Currentzis, cuyo último concierto madrileño en marzo incluyó una obra del compositor ucraniano Oleksandr Shchetynsky, junto al alemán Jörg Widmann y el ruso Shostakovich. Merecerá la pena observar también el futuro inmediato de la nueva orquesta Utopía, que Currentzis acaba de anunciar y en la que se reunirán músicos de veintiocho países (rusos y ucranianos entre ellos) gracias al apoyo de varios mecenas europeos. Los primeros conciertos se ofrecerán en octubre en Luxemburgo, Hamburgo, Viena y Berlín con el sencillo fin de «unir a las personas con una ideología musical compartida para crear sin concesiones lo que nuestra imaginación musical nos proponga». En Austria y Alemania saben bien el tiento que exige este tipo de debate tras años de análisis de numerosos comportamientos, varios de ellos a cargo de músicos de relieve. El caso del compositor bávaro Carl Orff es evidente según se explicita en el notable estudio de Oliver Rathkolb (‘Carl Orff und der Nationalsozialismus’) donde se dan detalles de su ingenuidad política mientras su música era ensalzada en el ámbito del Tercer Reich. Orff, sin embargo, superó la controversia hasta el punto de convertirse en protagonista del Festival de Salzburgo donde estrenó ‘Antigonae’, reelaboración físico-plástica de la tragedia griega, en 1949, y su última ópera ‘De Temporum Fine Comoedia’ dirigida por primera vez en 1973 por el también desnazificado Herbert von Karajan. La obra se recupera ahora en la actual edición del festival amparada bajo el proyecto artístico de su director Markus Hinterhäuser quien propuso a Currentzis y al director teatral Romeo Castelucci unirla a ‘El castillo de Barba Azul’ de Béla Bártok en un programa doble, largo y discutible. Hay una contradicción evidente entre el aval concedido a las sucesivas versiones de la cantata de Orff, desde su estreno sazburgués, apoyada por directores como Ferdinand Leitner y Rafael Kubelik, y la actual ausencia del repertorio. La música de Orff (exceptuando su popular ‘Carmina Burana’) ha tenido en general muy mala prensa y también un futuro gris, detenida en el tiempo como proyecto de investigación a la búsqueda de una simplicidad de efectos cuya eficacia apenas trasciende la inmediatez. En el caso de ‘De Temporum Fine Comoedia’ es evidente, además, la exigencia de un orgánico de dimensiones formidables incluyendo una numerosísima plantilla de instrumentos de percusión, lo que obliga en la Felsenreitschule a colocar instrumentos en galerías laterales. La ópera de Orff agota al oído por su obsesiva tendencia a la repetición, por la elemental reducción de los procedimientos musicales y por su sensacionalista acústico y textual, mezcolanza de lenguas de carácter apocalítptico con resonancias en el filósofo Orígenes. Si a Orff le asustaba el mundo en crisis a comienzos de los setenta, hoy, a Castelucci le llaman la atención los símbolos que permanecen más allá de su tiempo. Parece obvio que Hinterhäuser ha estado poco fino escogiendo la obra de Orff, pero el regalo envenenado se ha decorado por el director italiano en tándem con Currentzis como si fuera algo importante. Los hallazgos visuales de la escena son evidentes, desde la proclama de las sibilas, con el tránsito en el vestuario del negro al blanco, a la potencia visual de los esqueletos que surgen del suelo y se convierten cuerpos desnudos de los últimos seres humanos. Como lo es el refinamiento, exactitud, grandeza y sustancia que emana la versión musical de Currentzis apoyada en la energética voluntad de los músicos de la Gustav Mahler Jugendorchester, el coro musicAeterna, el Salzburg Bachchor y el Salzburger Festspiele y Theatre Kinderchor. La coralidad de la obra de Orff y el ritual que la escenifica tiene como prólogo ‘El castillo de Barba Azul’, una obra, por contra, plagada de meandros sicológicos y que Castelucci resuelve en forma de danza amatoria sobre una lámina de agua que refleja y profundiza el efecto de los pocos elementos que incluye el negro escenario. El llanto de un bebé como prólogo y una progresiva sucesión de antorchas con distintas formas, dan sentido a un sicodrama que redibuja su propia identidad. La ópera de Bártok se sucede apoyada en detalles escénicos minuciosos y coherentes aunque deja en el aire una impresión de escasez determinada por la entregadísima actuación teatral de Ausrine Stundyte, quien mantiene en muy segundo plano la necesaria presencia vocal de Judith, y Mike Kares impasible y también limitado en la expresión a pesar de la delicadísima y apaciguada participación orquestal que propone Currentzis. Entre otros gestos, el agua brota por las mangas de Barba Azul en una inmediata correlación de lágrimas y sangre, mientras la presencia constante del cadáver del bebé apunta a un asesinato que los amantes tratarán de redimir apareciendo de rodillas al final de los tiempos en la obra de Orff. El espectáculo vuelve a su origen y fuerza la unión de dos obras incompatibles. Festival de Salzburgo Monika Rittershaus Pero, como ya se ha ido viendo, no es este el único invento propuesto este año por Hinterhäuser quien también ha reunido al director escénico Cristof Loy y al musical Welser-Möst para que ambos procuren superar la carga de sentimentalismo que barniza las obras de Puccini (así lo han declarado), lo que es tanto como arañar su barniz más aparente. Lo ha conseguido Welser-Möst, elevado a los altares en Austria a falta de una opción más contundente y tras la sobredimensión de sus éxitos en Salzburgo desde la aparición en 2017 con ‘Lear’ de Aribert Reimann. El director arrastra consigo el estigma del puritanismo musical mientras comparte con la Filarmónica de Viena la virtud de un sentido escrupuloso y esmerado que requiere un ambiente propicio y cierto engrase: casi cuatro horas de espectáculo son necesarias para representar ‘Il trittico’ pucciniano y conseguir, por fin, ponerlo en los altares. Pero lo que Salzburgo ofrece merece matizarse a la sombra de la propia trilogía de Puccini ya, desde su estreno en 1918 en Nueva York, abierta a la reordenación y disgregación de sus partes. La voluntad de Puccini era firme en cuanto a la intención de ofrecer ‘Suor Angelica’. ‘Il tabarro’ y ‘Gianni Schicchi’ en este orden de acuerdo con el tránsito que Dante marca en la ‘Comedia’ desde el infierno, al purgatorio y el cielo (de la tragedia a la farsa), pero apenas tuvo éxito en su empeño. La interpretación salzburguesa (primera en la historia del festival) es un ejemplo más de las muchas opciones que se han barajado (recuérdese el binomio ‘Suor Angelica’ e ‘Il prigionero’ de Dallapiccola en el Real de Madrid) al preferir establecer un orden inverso en una clara progresión dramática. Con ello, Welser-Möst y también Loy confiesan sus déficits. Sobre la relativa gracia musical ya está todo dicho. Que ‘Gianni Schicchi’ se presentase además con un volumen desmedido y en una realización orquesta pesada, de escaso vuelo y poca fluidez melódica es compatible con la exquisitez sonora que dio fin a ‘Suor Angelica’. En ambos casos, porque la materia es muy distinta: desde la voluptuosidad orquestal y mediterránea de la primera ópera a la esencialidad más abstracta de la segunda con la que Puccini inauguró en su catálogo una ultima y exquisita maniera, refinada y también terminal. Lo de Loy es parangonable en la misma dirección pues el director teatral alemán es un formidable constructor de ambientes y un impecable diseñador de perspectivas. La desnudez con la que presenta ‘Gianni Schicchi’, en el imponente escenario de la Grosses Festspielhaus, diluye en exceso el efecto acelerado y atosigante de la multitud que gira alrededor del cadáver de Buoso Donati y de su usurpador Gianni Schicchi. Un paso adelante, Loy consigue en ‘Il tabarro’ (una ópera de notables valores obligada a quedar en un segundo plano como bisagra de ‘Il trittico’) la bilocación en una ingeniosa simultaneidad de espacios con el barco de Michele en frontera con las calles de París recreadas en derredor de un supuesto cuarto de estar. Definitivamente, ‘Suor Angelica’ es el terreno propicio pues a la atmósfera espiritual se une la fortaleza del drama, lo que en Salzburgo supone unir a la exquisita propuesta de Loy, recta, sobria, sutilmente iluminada, sencillamente vestida e impecablemente ordenada, la rotundidad expresiva de sus actores. El trabajo de los poco menos de sesenta cantantes que requiere ‘Il trittico’ se subsume en la aparición de Karita Mattila (equiparable a la presencia de la mezzo Hanna Schwarz quien cercanos los 80 infunde a la abadesa robustas maneras): la orquesta en silencio, la mirada despectiva de la princesa Zia recorriendo el espacio, el caminar lento, implacable, directo hacia Angelica que sentada de espaldas espera la visita tras siete años en el convento repudiada por la familia. La calidad vocal de la cantante finlandesa es hoy en día discutible, la adecuación vocal del papel improbable, pero la apostura domina el espacio con una claridad sobrecogedora. Noticia Relacionada estandar Si Salzburgo convierte las lanzas en cañas Alberto González Lapuente El festival acoge 174 espectáculos en 45 días y en 17 escenarios repartidos por toda la ciudad El dúo con Angelica marca un punto culminante que aún se supera en el desolado solo de la protagonista. Porque ‘Il trittico’ salburgués está hecho a imagen y semejanza de la soprano lituana Asmik Grigorian quien pasa desapercibida en ‘Gianni Schicchi’ frente a la humanidad desbordante del barítono Misha Kiria, pone encanto y desolación en ‘Il tabarro’ enamorada del muy bien perfilado Luigi del mexicano Joshua Guerrero, mientras duda de su matrimonio con el contundente Michele de Roman Burdenko. Angelica, por fin, posee una carga emocional desbordante que Grigorian lleva al límite apoyada en dos gestos facilitados por Loy, lo que supera la original apoteosis de la monja muriendo en paz: el cambio de vestuario a la vista, al tirar el hábito y vestirse de calle, y la aparición de su hijo que se supone muerto y al que por fin logra ver una vez que ha ingerido las plantas venenosas que le llevarán a la muerte. En el cementerio de San Sebastián en Salzburgo, donde se encuentra la tumba de la familia Mozart, está también la del alquimista Paracelso quien llegado el día cambio – y así se escribe- la vida por la muerte. Dicho de esta manera parece un gesto fácil pero el arrepentimiento final de Angelica es mucho más que un trueque pues concentra la voluntad trascendente de un autor (y en este caso de una producción) cuyo sentimentalismo no es solo una lágrima fácil.. http://www.databot-app.com
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