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News – Noticias «Un segundo meteorito pudo ‘rematar’ a los dinosaurios». Un equipo de investigadores de varias instituciones y dirigido por Uisdean Nicholson , de la Universidad Heriot-Watt en Edimburgo, acaba de localizar lo que parece ser un cráter de impacto de 9 km de diámetro, enterrado bajo el fondo marino cerca de las costas de África occidental. Según un estudio publicado en Science Advances , el cráter encaja con un asteroide de unos 400 m de diámetro. El impacto se produjo en la misma época en que otro meteorito mucho mayor, de unos 13 km, tocó tierra en la bahía de Chicxulub y acabó con el reinado de los dinosaurios . Los investigadores especulan con la posibilidad de que el nuevo meteorito fuera un fragmento del que provocó la quinta gran extinción masiva de vida en la Tierra hace 66 millones de años. Nicholson y sus colegas detectaron el posible cráter en los datos de reflexión sísmica obtenidos durante una prospección petrolera en la zona. Llamado cráter Nadir por un monte submarino cercano, el lugar del impacto se encuentra en la plataforma continental a solo unos cientos de kilómetros de la costa de Guinea, enterrado bajo unos 300 metros de sedimento y en un área donde el océano tiene una profundidad de 900 metros. Según se explica en el estudio, la estructura detectada tiene todas las características de un cráter de impacto, incluido un borde elevado y signos de material expulsado fuera del propio cráter. El modelado, realizado por Veronica Bray , de la Universidad de Arizona en Tucson y coautora del artículo, sugiere que fue causado por el impacto de un asteroide de unos 400 metros de diámetro. «Definitivamente -afirma Uisdean Nicholson- lo que hemos encontrado encaja a la perfección con un cráter de impacto». Al mismo tiempo que Chicxulub El cráter Nadir parece haberse formado hace unos 66 millones de años, al mismo tiempo que el cráter Chicxulub (de 180 kilómetros de diámetro) en lo que ahora es el golfo de México. Esa coincidencia temporal ha llevado al equipo a especular que el nuevo cráter africano fue hecho por un fragmento que se desprendió del propio asteroide Chicxulub. Si la ruptura del gran asteroide hubiera ocurrido justo antes del impacto, dicen los investigadores, los dos cráteres estarían muy cerca. En cambio, Nicholson sugiere que la gravedad podría haber roto el asteroide durante una órbita anterior que pasó cerca de la Tierra, lo que provocó dos impactos con unos pocos días de diferencia. Algo similar a lo que sucedió con el cometa Shoemaker-Levy , que en 1992 se rompió en 21 fragmentos que dos años más tarde, y durante seis días, impactaron contra Júpiter. Buscando más cráteres Según Nicholson, es posible que también el asteroide Chicxulub se rompiera en varios pedazos, lo que implica que aún quedarían por descubrir varios cráteres asociados a aquél desastroso evento. Las razones de no haberlos encontrado son varias: esos cráteres podrían haber sido ‘borrados’ por la erosión o por procesos tectónicos; o también podrían no haberse formado en absoluto si algunos de los fragmentos cayeron en aguas profundas, de varios km de profundidad. Por supuesto, también existe la posibilidad de que los dos eventos no estén relacionados entre sí, algo que el propio Nicholson contempla. Por eso, ha presentado junto a su equipo una propuesta para perforar el cráter Nadir y recuperar materiales que podrían confirmar si definitivamente se trata de una estructura de impacto, además de fechar el evento con una precisión mucho mayor. Según los investigadores, el impacto de Nadir, por sí solo, no habría podido desencadenar un evento de extinción masiva, aunque sí habría tenido graves efectos en la región circundante, con tsunamis de hasta 500 metros de altura. En palabras de Nicholson, «habría sido un evento regional muy importante». Lo que sí habría hecho el asteroide es aumentar ligeramente la temperatura global, ya que liberó carbono de las rocas contra las que impactó y desestabilizó los hidratos de metano del fondo marino. MÁS INFORMACIÓN Del reciclaje del agua al bombardeo de nubes: se buscan soluciones contra la sequía Sin óvulos, esperma ni útero: llega la revolución en la reproducción El impacto de Chicxulub fue unas 1.000 veces más poderoso y bastó para cubrir todo el planeta de polvo en apenas unas pocas horas, causando la desaparición del 75% de todas las especies vivas en aquél momento. Pero en las costas de África, el Nadir habría sido suficiente para reforzar los efectos destructivos de ese gran impacto, acelerando el proceso de destrucción.. «Si la supremacía cuántica se alcanza hoy…». Una mañana como cualquier otra del año 2022. Podría ser hoy. A medida que el sol emerge perezosamente en el horizonte, la radio informa sobre el estresante tráfico de la mañana, cotidiano pero impredecible. Las noticias incluyen actualizaciones de tormentas y huracanes basadas en modelos meteorológicos imperfectos. El aumento de los precios de la energía hace que las acciones se desplomen, algo que no han tenido en cuenta las predicciones de los modelos de riesgo computacional. Los largos ensayos clínicos paralizan el lanzamiento de nuevas vacunas en una pandemia creciente y desarrollar un nuevo fármaco lleva años. La violencia en los lugares conflictivos del mundo no se pueden prever, solo se puede contener mediante el acceso limitado a armas biológicas, químicas y nucleares avanzadas. Pero un día cualquiera todo lo anterior cambiará. Un millón de qubits lógicos La siguiente noticia la escucharemos en la sección de tecnología: «Una empresa en Palo Alto, California (posiblemente sea allí donde ocurra o quizá en China) ha alcanzado un nuevo hito en la computación cuántica que consta de un millón de qubits lógicos tolerantes a fallas . La empresa anuncia los primeros servicios de software cuántico para una amplia gama de industrias. Algunos expertos de Wall Street sugieren que el precio de las acciones de esa empresa se va a disparar ». Esta noticia de apenas 20 segundos se olvidará abruptamente para dar paso a la sección de deportes de 15 minutos, a menudo la razón de ser de los índices de audiencia en la radio de hoy. La noticia de que la supremacía cuántica se ha alcanzado pasará inadvertida para una gran parte de la población tecnológicamente insensible. Rápidamente, sin embargo, la noticia se difundirá en las redes sociales y, en una hora, un tsunami arrasará todos los medios de comunicación, luchando por dar explicaciones sobre el significado de un nuevo mundo. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APP Durante esa mañana, la misma empresa, quizá Google o IBM , o quizá tenga nombre chino, hará una sucesión de otros anuncios; acuerdos de fusión y adquisiciones multimillonarias confirmadas en una variedad de industrias clave como defensa, farmacéutica, petroquímica, financiera, automotriz y agricultura , muchas de las cuales aceptarán el acuerdo por mera supervivencia. En cuestión de horas, los mercados se tambalearán. En una sola mañana, una empresa habrá logrado la hegemonía tecnológica y económica absoluta mundial. Mientras tanto, los expertos advertirán sobre los peligrosos escenarios de «uso dual» de esta poderosa tecnología para los humanos. Hoy, un día cualquiera de 2022 , el mundo no está preparado para los riesgo s socioeconómicos, éticos y prácticos que saldrán a la luz . Ese día cambiará fundamentalmente el futuro, para bien o para mal. El tiempo se reduce de miles de años a minutos Aunque el escenario anterior es artificial de muchas maneras (por ejemplo, un solo actor no saltará de los sistemas actuales de 60 a 1 millón de qubits sin hitos intermedios), subraya algunos puntos esenciales. Primero, describe un evento llamado supremacía cuántica , cuando una computadora cuántica puede resolver un problema en minutos , horas o semanas, que en términos prácticos es imposible para una computadora clásica (que tardaría cientos, miles o millones de años). También es relevante un hito menor, la ventaja cuántica , cuando un algoritmo cuántico supera a la computadora clásica para una tarea. La computación cuántica tendrá enorme impacto en todas las industrias modernas : desde investigación y desarrollo científico, criptografía, comunicaciones, predicción meteorológica, diseño de medicamentos, análisis financiero, atención médica, agricultura, logística y optimización del desarrollo de productos, y defensa; industrias que ahora dependen del modelado computacional utilizando las supercomputadoras actuales. Nuevos fármacos y potenciales virus artificiales Situémonos como ejemplo en un único escenario, el de la química cuántica . Los laboratorios podrán diseñar moléculas ab-initio para funciones específicas que consideren su interacción con enzimas y receptores moleculares, identificando así el fármaco adecuado para un patógeno particular , eliminando la experimentación de laboratorio. Esto acortará años en el desarrollo de n uevos medicamentos . Al mismo tiempo, son evidentes grandes riesgos. La técnica de ganancia de función permitirá modificar virus para aumentar su afinidad con los objetivos del huésped y así estudiar futuras amenazas virales, o, malignamente, podrá usarse para crear nuevos virus no previstos por la naturaleza. Ya se han hecho experimentos que avisan del riesgo. El impacto de la inteligencia artificial en la relación médico-paciente , elaborado por la Comisión Europea, recoge que una inteligencia artificial creó en seis horas el agente nervioso VX . Los escenarios de uso indebido de la computación cuántica no deben ser una ocurrencia tardía, para que no conduzcan a la inestabilidad. Nick Bostrom , profesor de Filosofía en la Universidad de Oxford y uno de los principales pensadores del mundo sobre inteligencia artificial, publicó The Vulnerable World Hypothesis (Hipótesis de un mundo vulnerable), en el que detalla los riesgos a los que nos enfrentamos. La carrera armamentística por lograr la supremacía cuántica La computación cuántica ya está aquí de alguna manera. A pesar de que se estima que alcanzar la culminación completa llevará décadas, en cinco años se espera que empiece a comercializarse tecnología cuántica que suponga ventajas. Es difícil imaginar el poder que tendría una empresa si consigue la supremacía cuántica, o un único país . Se r ompería drásticamente el equilibrio mundial . Existe una urgencia económica y política para lograrla. De hecho, vivimos una c arrera similar a la armamentista para ser el primero en lograr una ventaja cuántica, si no la supremacía, similar al proyecto Manhattan que buscaba la bomba atómica. En esta guerra, EE. UU. y China compiten por el liderazgo , y Europa trata de no quedarse fuera. Conseguirla marcará el comienzo de una nueva « economía cuántica » que resolverá muchos problemas, pero puede crear una brecha de conocimiento más profunda que la actual. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los ‘cúdits’: el prometedor y alternativo ‘idioma’ de los ordenadores cuánticos No está claro si el resultado de esta nueva carrera armamentista será bueno o al menos mixto para la humanidad, mejorando todos aquellos cálculos que parecen proporcionar un beneficio notable. Sin embargo, podría ser igualmente plausible, como cuenta cuenta Nick Bostron , que represente la tecnología de bola negra que «invariablemente o por defecto destruye la civilización que la inventa ». *Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation SOBRE EL AUTOR David Nicholas Olivieri Cecchi Profesor de Informática, Universidad de de Vigo. «¿Cómo es la curiosa reproducción del pez rape?». El Gran Sol es un caladero situado en el océano Atlántico, entre los paralelos 48 y 60, al oeste del Reino Unido. Su nombre procede del francés Grande Sole , que significa gran lenguado . Desde tiempos remotos es famoso, a partes iguales, por sus temidos temporales y por su riqueza pesquera. Hasta allí llegan las flotas de « gransoleros », integradas por palangueros, arrastreros y volanteros, en busca de merluzas, rapes y gallos . De todos ellos, sin duda, el rape es el pescado menos agraciado . Pertenece al orden lophiiforme e incluye dieciséis familias y más de cincuenta géneros. Los más comunes en nuestras cocinas el rape blanco (Lophius piscatorius) y el rape negro (Lophius budegassa), que se diferencian por el color de su peritoneo, la membrana que rodea el intestino. Feo. sagaz y astuto El rape es un voraz depredador que vive en aguas profundas y de aspecto inconfundible por su cabeza aplanada y su cuerpo cónico. A pesar de ser un pescado suculento, de carne compacta y sabrosa, es llamativo que no aparezca en los recetarios de cocina españoles hasta la segunda década del siglo XX. Y es que su aspecto poco agraciado era disuasorio para el consumo y hacía que formase parte del pescado de descarte . Los ingleses le han bautizado como « anglerfish » –pez pescador- debido a que tiene una columna vertebral dorsal alargada y muy maniobrable que soporta un órgano conocido como ilicio . Este apéndice es clave para su supervivencia, ya que a través de un proceso de bioluminiscencia , en donde participan numerosas bacterias, genera una luz que utiliza como señuelo para atraer a sus presas. Durante el proceso de «pesca» el rape permanece inmóvil agitando únicamente su apéndice, como si de una caña de pescar se tratase, hasta que el botín se acerca lo suficiente, momento en el cual lo agarra con sus ponderosas mandíbulas y lo engulle. Una vez dentro de la boca la presa es incapaz de escapar ya que el rape dispone de unos afilados dientes –lo cual ha propiciado que también se le conozca como diablo del mar – dispuestos con cierta angulación hacia el interior de la boca. Un curioso método de pesca que ya fue descrito en la antigüedad por Aristóteles . Parasitismo masculino Su reproducción también es extremadamente singular dentro del reino animal. De entrada existe un marcado dimorfismo sexual , siendo el macho mucho más pequeño que la hembra –hasta diez veces-, es de color negro y carece del señuelo característico. Cuando el macho alcanza la etapa de madurez su sistema digestivo degenera por lo que le resulta totalmente imposible alimentarse. En ese punto tan solo le quedan dos opciones: morir de hambre o localizar a una hembra que lo alimente el resto de su vida. Evidentemente, opta por lo segundo. La hembra, que puede llegar a medir más de un metro de longitud, le ayuda dejando un rastro hormona l (feromonas) inequívoco. Cuando la localiza se adhiere a ella con la ayuda de unos pequeños dientes en forma de gancho, tras lo cual libera unas enzimas que disuelven la piel de su boca y parte del cuerpo de la hembra, de forma que s us vasos sanguíneos se unan y ambos queden fusionados. De esta forma el macho, convertido en parásito , pasará el resto de su vida alimentándose gracias a la hembra. No es excepcional que ella « transporte » de forma simultánea varios machos en su cuerpo , un viaje que a la larga tendrá su recompensa. Y es que, gracias a ello, cuando la hembra está lista para desovar dispone al instante y a su antojo del material genético del macho, ya que las gónadas son la única parte de su anatomía que no se atrofia. Para terminar dos singularidades más, el rape es capaz de distender enormemente su estómago , pudiendo tragar presas de tamaño hasta dos veces superior al suyo, y de su páncreas se consiguió fabricar la primera insulina de la historia. ¿A qué ya no parece tan feo? SOBRE EL AUTOR Pedro Gargantilla Es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación. «Del reciclaje del agua al bombardeo de nubes: se buscan soluciones contra la sequía». Desde 1970, las sequías han representado el 15% del total de los desastres naturales, provocando 650.000 muertes hasta ahora, según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Y la escasez de agua no ha hecho más que empeorar: desde el año 2000, el número y duración de las sequías han aumentado un 29%. Según este mismo documento, en 2022, más de 2.300 millones de personas se enfrentarán a estrés hídrico, de ellos 160 millones de niños. Eso sin contar el daño en los cultivos, los ecosistemas naturales y sus consecuencias. Por si no son suficientes datos, ahí van las cifras del futuro: se estima que en menos de una década, en 2030, la falta de agua produzca el desplazamiento de 700 millones de personas, cien veces más que los refugiados creados hasta el momento por la guerra en Ucrania. «Estamos parados en una encrucijada, en la cima de una línea divisoria de las aguas, donde necesitamos obtener una nueva conciencia», afirmó en la presentación del informe el secretario general de la ONU de Lucha contra la Desertificación, Ibrahim Thiaw . «Necesitamos dirigirnos hacia las soluciones en lugar de continuar con acciones destructivas, creyendo que el cambio marginal puede curar la falla sistémica. Debemos hacer frente a la sequía con urgencia, utilizando todas las herramientas que podamos. Porque aunque la gran mayoría de los estudios e informes aporten cifras que llevan al más profundo de los desalientos, los expertos afirman que la acción aún es posible. Y aquí la tecnología puede ser la gran aliada para, al menos, frenar las consecuencias de fenómenos como la sequía. Entre los proyectos existen viejos conocidos, como las desaladoras; planes polémicos, como el bombardeo de nubes; o ‘milagros’ como el acontecido en Israel y el reciclaje de sus aguas residuales. Todo para conseguir el favor del preciado líquido elemento, un bien cada vez más escaso. Desaladoras: el enfoque tradicional que aún está en pañales Quitar la sal del mar para convertirla en agua dulce. Esta es, explicada de forma muy básica, la función de las desaladoras , la tecnología más madura hasta la fecha para afrontar las sequías que amenazan el futuro. Según los datos de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) y su estudio publicado recientemente en la revista ‘ Science of the Total Environment ‘ existen casi 16.000 plantas de desalinización repartidas por todo el mundo con una capacidad teórica -imposible saber la real- de generar 95 millones de metros cúbicos al día de agua desalada (solo en España se producen alrededor de 5.000.000 de metros cúbicos, según la Asociación Española de Desalación y Reutilización, Aedyr). Sin embargo, su reparto geográfico es desigual: entre los primeros puestos están EE. UU. (con el 10%) y España (con el 5,7% y más de la mitad de desaladoras europeas), pero la zona del Golfo Pérsico es la que se lleva la palma: Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Kuwait y Catar acaparan el mayor porcentaje este tipo de infraestructuras. Sin embargo, tan solo generan un tercio del total del agua desalada, lo que indica su poca productividad. Según señala esta investigación, la salmuera (agua sobresaturada de sal), el residuo que provocan estas plantas, es el principal problema: de 1 litro de agua se generan 1,5 litros de salmuera -más de lo calculado con anterioridad- que después se suele verter al mar de manera incontrolada, lo que puede provocar cambios en los ecosistemas marinos afectados. Además, estas infraestructuras conllevan aparejado un gran coste energético que tras la entrada en vigor de la directiva marco europea corre a expensas del bolsillo de los ciudadanos y, de forma adicional, también ‘costar’ al medio ambiente al desalar de forma masiva. En definitiva: las desaladoras aún se enfrentan a grandes retos para ser una opción más eficiente. Reciclar el agua Otra de las alternativas es el reciclaje de agua. Al igual que el plástico y el papel, el agua que usamos en las fábricas o la que sale de nuestro baño por las cañerías, puede tener una ‘segunda vida’. «Para poder ofrecer este segundo uso útil a estas aguas es necesario aplicar un tratamiento adicional al tratamiento convencional de depuración. Las aguas tratadas para su reutilización se denominan aguas regeneradas», explican desde Aedyr. Se trata de una tecnología bastante extendida en la que nuestro país tiene una amplia trayectoria: alrededor del 20% del agua que se emplea para la agricultura -el sector más demandante de este líquido- proviene de este método. «Sin embargo, los porcentajes son desiguales si comparamos por comunidades o regiones», explica a ABC Diego Intrigliolo Molina, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que actualmente trabaja en el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE) centro mixto del CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana. «Por ejemplo, en Murcia existen zonas en las que el agua regenerada supone un 90% del total utilizado. Porque el problema no se localiza solamente en los lugares donde hay mayor falta de agua, sino en que la sequía también afecta a regiones que tradicionalmente no sufrían tanto estas carencias y, por lo tanto, están menos preparadas». ‘Soy tu planta y necesito agua’: las aplicaciones que monitorizan el campo Además de generar o ‘limpiar’ agua, la tecnología actual sobre todo se centra en aprovechar al máximo los recursos disponibles. Cada vez más se utilizan en el campo sensores que detectan si las plantas necesitan agua o el estado del suelo y que envían mensajes al móvil del agricultor con el minuto a minuto de la salud hídrica de los cultivos o la temperatura del suelo. Un ejemplo es el programa del equipo liderado por el investigador Mariano Campoy-Quiles , del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), del CSIC, quien recientemente ha instalado sensores inalámbricos en viñedos de una cooperativa vitivinícola de Vilafranca del Penedès (Barcelona) para testar su aplicación en la agricultura de precisión. Estos sensores proporcionan información sobre la temperatura y humedad de la tierra y del ambiente, que puede ser consultada de forma inalámbrica y en tiempo real desde un teléfono móvil. También hay nuevos sistemas de riego, como el de goteo subterráneo , «en la que, al contrario del riego superficial, donde parte del agua se evapora, aquí se aprovecha la totalidad del recurso», explica Intrigliolo Molina, cuyo grupo se dedica además en buscar variedades, sobre todo de vid, que se adapten mejor a la sequía y a idear modelos y sensores para aumentar la eficiencia de los cultivos a pesar del panorama tan seco que se nos viene encima. «También se usan drones y satélites para observar la variabilidad de las parcelas y adaptar las condiciones a cada cultivo y suelo». La ‘recarga’ de los acuíferos subterráneos Se estima que en el mundo hay entre ocho y diez millones de kilómetros cúbicos de agua dulce subterránea, lo que en tiempos de sequía y cambio climático convierte a estas reservas en un jugoso objetivo. El hombre lleva milenios explotando estos ‘bancos’ de agua; sin embargo, no había pensado mucho hasta ahora en la forma de ‘recargarlos’: cuando se secaban, se dejaban de utilizar y se esperaba a que la naturaleza los llenase de nuevo. Sin embargo, en un mundo cada vez más demandante de agua, corremos el riesgo de, literalmente, secar estas fuentes subterráneas. «Es algo nuevo que se ha empezado a plantear en los últimos años -afirma Intrigliolo Molina-. Quizá deberíamos repensar a dónde van nuestros recursos y, por ejemplo, destinar parte del agua que se recicla o el de las desaladoras a estas fuentes subterráneas, siempre y cuando sea posible. El propio proceso de recarga de acuíferos, puede servir además como herramienta para tratar de forma más natural el agua, mediante por ejemplo la implementación de humedales». Existen propuestas al respecto, como la idea de Helen Dahlke, investigadora de hidrología de la Universidad de California, que propone utilizar las mismas infraestructuras que sacan el agua de las profundidades para recargar estos acuíferos, aprovechando las tormentas y encauzándolas en estas reservas naturales subterráneos. Para ello, tiene localizados diferentes suelos útiles para la acumulación de agua, y ha determinado qué cultivos pueden beneficiarse de este método, como la alfalfa, los nogales o los almendros. «Hay planteados diferentes proyectos para evitar la desertificación del suelo y que retenga más cantidad de agua, protegiendo así el suelo de la erosión e incrementando su biodiversidad funcional», señala Intrigliolo Molina. Tecnología de la Edad Media para salvar el futuro Pero, a veces, la vuelta a los básicos puede ser el plan más innovador. En esta línea se encuentra el proyecto del laboratorio MEMOLab, de la Universidad de Granada, cuya intención es recuperar las acequias que construyeron los árabes en el siglo VIII para combatir la sequía del siglo XXI. Al frente de esta iniciativa se encuentra el doctor en historia y arqueología medieval José María Martín Civantos , quien desde 2014 integra un programa de recuperación de acequias junto a las comunidades de regantes. En muchos casos abandonadas a la suciedad y a la maleza, en otros muchos incluso cementadas o tapas por otras construcciones, el equipo ha participado en la recuperación de 14 acequias y la limpieza de una treintena más «Los sistemas históricos de regadío son una buena herramienta de adaptación al cambio climático. Las acequias nos ofrecen una variedad enorme de servicios ecosistémicos: aumentan la biodiversidad, hacen funciones de regulación en los ríos, recargan los acuíferos y mantienen vivos los suelos», explicó el investigador en una entrevista a ABC. Las ideas más polémicas: bombardeo de nubes y extraer agua del aire También hay otros proyectos mucho más polémicos. Uno de los casos es la llamada ‘siembra de nubes’. En 1947 y casi por casualidad, Vincent Schaefer descubrió que ‘bombardear’ estas masas de agua con yoduro de plata o hielo seco las estimula y propicia las precipitaciones -y también lo contrario, las disipa-. En los años 60 y 70 esta técnica experimentó un auge e incluso fue utilizada como arma de guerra. Sin embargo, empezaron a surgir voces discrepantes que acusaban a sus usuarios de ‘interferir en el clima’. En los últimos años, sobre todo China, ha rescatado esta práctica: célebre fue la noticia sobre el uso de esta tecnología durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, tanto para limpiar la polución del aire saturado y contaminado de la capital china como para evitar las precipitaciones el día de la gala inaugural. Y la cosa no queda ahí. Entre 2012 y 2017, el gigante asiático gastó más de 1.000 millones de euros para modificar el clima. Según el gobierno chino, esta inversión ha dado ya sus frutos, ya que por ejemplo, asegura que los daños por granizo en la región de Xinjiang Uyghur se han reducido un 70% gracias a estos métodos. Por contra, algunos países a su alrededor lo acusan de ‘robar’ las nubes. «No es una solución; es más bien algo empírico que no tiene una base científica sólida», afirma Intrigliolo Molina. Otro proyecto controvertido y aún en ciernes son los sistemas que sacan agua del aire: deshumidifican el ambiente y recolectan el líquido, que sale totalmente purificado. Existen varios prototipos, si bien el principal problema de este tipo de máquinas es su elevado coste y su baja productividad. MÁS INFORMACIÓN Ingenieros fabrican una piel que conecta tus constantes vitales al móvil sin Bluetooth Una antigua y desconocida fuente de oxígeno pudo impulsar la vida en la Tierra primitiva Sin embargo, tal y como recalca el investigador del CSIC, la tecnología por si sola en ningún caso será la panacea del problema: «Debemos abordar la cuestión de manera mundial, desde modelos de gestión integrados que tengan en cuenta las demandas del agua y sus mecanismos de gobernanza. No habrá una única solución ante un reto tan importante y global como es la escasez de agua para una población en continuo aumento».. «¿Cómo ha afectado el jet-lag a los tomates?». En el medio ambiente existen señales que indican el transcurso del tiempo de forma periódica a las cuales conocemos como « sincronizadores », del alemán zeitgeber, que significa dador de tiempo. Se considera que una señal ambiental es un sincronizador cuando se presenta de forma regular, predecible y, además, impone una fase y un periodo a un ritmo endógeno . El sincronizador más potente que tiene nuestro cerebro es la luz. La información fótica del entorno es captada mediante un grupo de células ganglionares que tenemos en la retina, gracias a un fotopigmento específico (melanopsina) , y la información es vehiculizada directamente a zonas específicas de nuestro cerebro (núcleo supraquiasmático). Cuando realizamos un viaje a través de diferentes husos horarios se produce un desajuste entre las señales externas y nuestro reloj interno , lo cual es responsable del conocido jet-lag , que se manifiesta con dolor de cabeza, ansiedad, deshidratación, dificultad de concentración, cansancio, irritabilidad e insomnio. El conocimiento de los ciclos circadianos ha sido bastante tardío. No fue hasta 1729 cuando el astrónomo francés Jean de Marián observó que los girasoles movían sus hojas tanto de día como en la más completa oscuridad, lo cual era una prueba irrebatible de que su ritmo circadiano se regulaba de forma endógena . El conocimiento de los mecanismos biológicos implicados se inició de forma firme y continua durante la década de los sesenta del siglo pasado y alcanzó su punto álgido en el año 2017, cuando se entregó el Premio Nobel de Medicina a Jeffrey C Hali, Michael Rosbach y Michael W Young por sus investigaciones en los ritmos circadianos (del latín circa, alrededor, y dies, día). El gen que «domenticó» a los tomates Las plantas también se ven afectadas cuando el ciclo de luminosidad-oscuridad se altera en relación con su ciclo biológico. Una de las plantas más estudiadas en este sentido han sido los tomates , los cuales, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) , son el cultivo agrícola de mayor valor a nivel mundial , con una cosecha superior a los 170 millones de toneladas . El origen del tomate se encuentra en las regiones tropicales sudamericanas , en donde hay numerosas especies silvestres , las cuales producen en su mayoría frutos pequeños e indigestos para nosotros. Sin embargo, a lo largo de cientos de años, los seres humanos hemos seleccionado las plantas que nos resultan más atractivas, aquellas que producen frutos de mayor tamaño y de color rojo (Solanum pimpinellifolium). El responsable de este fruto más apetecible es un gen que se encuentra en el cromosoma 11 y al que se ha bautizado como Regulador de Tamaño Celular (RTC) , el cual provoca que se incremente el volumen de las células presentes en la parte carnosa que recubre a la semilla (pericarpio), provocando finalmente un incremento del tamaño del fruto. Los científicos han comprobado que las variedades domesticadas , a diferencia de las silvestres ancestrales, tienen una mutación en el gen RTC , el cual regula la proteína encargada de la maduración. Necesitan luz, pero también oscuridad En el año 2015 un científico español, José María Jiménez Gómez , dio a conocer en la prestigiosa revista « Nature Genetics » un estudio en el que demostraba que los tomates cultivados tienen unos ritmos más lentos que los de sus ancestros sudamericanos. Con su trabajo demostraba que una de las derivadas de la « domesticación » de esta planta ha sido la r alentización de su ciclo circadiano . En el largo proceso de «domesticación» se produjo el t raslado a zonas en las que la duración de la luz varía enormemente según la estación del año, a diferencia de lo que sucede en la región de origen –las regiones andinas de Ecuador y Perú- en donde el periodo lumínico es prácticamente constante, en torno a doce horas. Pero, además de la luz, se ha comprobado que los tomates necesitan oscuridad –unas ocho horas diarias- para poder crecer y producir frutos, de forma contraria mueren, siendo uno de los primeros síntomas que aparece la coloración purpúrea de sus hojas. El motivo intrínseco de esta peculiaridad biología es una compleja combinación de factores, entre los cuales se encuentra que los h idratos de carbono se acumulen durante la fotosíntesis continua, alterando el ritmo circadiano natural de la planta. SOBRE EL AUTOR Pedro gargantilla Es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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