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News – Noticias «Mitsuo Miura, el artista intraducible». Mirando retrospectivamente la larga carrera de Mitsuo Miura (Iwate, 1946), uno se pregunta: ¿cómo puede un artista imprescindible para nuestra propia escena ser tan mal conocido, tan ajeno? ¿Cómo es posible que su obra no abunde más en colecciones de referencia; que su presentación en galerías y ferias sea tan parca; o que a pesar de la importancia que se concede a su trayectoria haya recibido en tan pocas ocasiones la atención de nuestros museos? Noticia Relacionada ARTE estandar Si Mitsuo Miura: «Soy un paisajista de la vida. He sublimado lo cotidiano» Javier Díaz-Guardiola En breves jornadas, desde el día 15, el CA2M (Móstoles) organizará la quizás más determinante exposición de Mitsuo Miura hasta hoy; el creador japonés más español, básico a la hora de escribir páginas fundamentales de la plástica en España y al que el sistema ha dejado en segundo plano En algo ha influido el carácter del artista, a quien podríamos definir como casi imperceptible, infraleve, y también el hecho de que su filosofía vital, su ética, marque unos tiempos y unos modos elegantemente dilatados, sin prisas ni empujones. Pero lo cierto es que desde su arribada a España en 1966 (su primera individual sería dos años más tarde, en Egam ), ha pasado ya 56 años, toda una vida, desarrollando entre nosotros la totalidad de su carrera, manteniendo una labor creativa en el estudio tan constante como discreta ha resultado su presencia fuera de él. Disparidad con fluidez A pesar de dar especial relieve a su faceta de pintor, al reconocer que es desde el color desde donde articula sus imágenes, Miura ha manejado herramientas dispares con enorme fluidez, y así le hemos visto desenvolverse con intervenciones en la Naturaleza, grabado, dibujo, fotografía, escultura, objetos o instalaciones de muy diverso tipo. Desde ellos concentra con medios mínimos una intensa actividad emocional y física, huyendo siempre de cualquier estridencia, exageración o despilfarro barroco. Sus formas y composiciones lo ligan a las estrategias textuales del Minimalismo, con geometrías básicas y colores planos ordenados en ritmos sencillos, depurando al máximo todos los elementos que intervienen. El artista, en una imagen de su álbum personal, en los setenta ABC No obstante, cada obra remite en última instancia a algo que está más allá de lo que se ve: recuerdos de sensaciones vividas en los momentos gozosos, con familia o amigos; vivencias de la experiencia metropolitana, donde el movimiento, las luces de neón o los escaparates cobran protagonismo. Que hay algo de lo vivido, experimentado, sentido, rememorado por el cuerpo, que se proyecta hacia la obra plástica, lo confirma el hecho de que el paseo sea su herramienta de trabajo primigenia. En esas piezas suyas de colores como desvaídos, pastel, en esos juegos aparentemente elementales entre cintas, rectángulos y circunferencias, Mitsuo Miura recrea –o más bien encarna– escenarios, nunca relatos. Escenarios felices, siempre Escenarios felices, siempre. Ajeno al registro dramático o luctuoso, el artista se detiene en aquellos instantes donde el cuerpo y el espíritu gozan de la sensación plena de estar en el mundo y ser atravesados por sus energías. Una suerte de emblema, repetido en ocasiones dentro de su producción, dice sin rubor y sin exclamaciones, por supuesto: «Qué vida tan maravillosa». Siempre me ha llamado la atención que a pesar del más de medio siglo que lleva residiendo en España, Mitsuo conserve un acento de su lengua nativa tan marcado. Al comentarlo un día, recuerdo su confesión entre risas de que incluso hoy le cuesta leer en nuestro idioma, prefiriendo hacerlo en japonés. Es un detalle revelador que podríamos tomar como metáfora de la peculiar posición que ocupa en nuestro ecosistema artístico este artista intraducible, de aires sutilmente orientales en su refinado uso del vacío, de la alusión elegante, del retirarse…. «El asesor español de la serie de ‘El señor de los anillos’: «Hay una legión de puristas criticándome»». Mucho ha llovido desde que Eduardo Segura , profesor titular de la Universidad de Granada y uno de los principales investigadores de la obra de J.R.R. Tolkien en el mundo recibió la llamada para asesorar a Peter Jackson en su trilogía cinematográfica de ‘El señor de los anillos’. Más de 20 años después, y con otros 35 a sus espaldas en la carrera continua por estudiar al escritor, volvió a recibir una llamada semejante. Esta vez de Amazon y para ‘Los Anillos de Poder’, serie que este pasado viernes se estrenó en la plataforma en todo el mundo y que se inspira en el universo de Tolkien. Entre el acoso de las redes y un sosiego contracultural para los tiempos que corren, el profesor atiende a ABC en su despacho de la facultad de letras granadina. —Se ha generado mucho revuelo con el estreno de la serie, muchas críticas… —Tolkien decía que vivimos en un mundo de lo fútil e instantáneo. Si hubiera vivido ahora, con todo este caos y este ruido… Para muchísima gente el mundo ha empezado ayer, por lo que todo el juicio estético sobre cuestiones perennes también se hace desde una superficialidad tan triste como radical. Quizás estamos viendo el árbol y perdiendo de vista el bosque. Hay muchas series que nos han tenido fascinados. Pero luego pasa el tiempo y estamos a otra cosa. No sabemos qué pasará con esta, pero estoy convencido de que lo que quedará es la obra literaria . Esta esclavitud de la actualidad nos hace perder la perspectiva. —¿Le ha afectado este ruido? —Hay una legión de puristas criticándola. Criticándome. A mí me han llamado mercenario. Desde el viernes que pude hacer público que trabajaba en ella no ha parado. —¿A qué cree que se debe ese fanatismo? —Creo que Tolkien es un escritor tan especial que se ha convertido casi en un sustitutivo de una fe religiosa. Hay gente para la que sus obras son sagrada escritura. Con su inquisición y un derecho a condenar al garrote vil al que las tergiverse. —Hay varios bandos. Otros se abalanzan contra lo que llaman ideologías ‘woke’. Que haya un elfo de raza negra, el feminismo, el papel de Galadriel… —Mira, yo cuando veo un elfo negro lo que veo es un actor que actúa muy bien y que habrá que juzgar en términos cinematográficos. A mí en principio me resultó chocante. Incluso tenía reticencias para aceptar el trabajo. Pero me alegro mucho de haberlo hecho. No tiene nada que ver. —Al mismo tiempo hay otra corriente, que también se denomina tolkiniana, que aplaude esto. —Lo que más noto es la irracionalidad con la que se vierten insultos y opiniones sin razonamiento ninguno. Son extremos. Falta sensibilidad, tiempo para el silencio. No puedes ver un episodio y lanzarte a soltar lo primero que pienses… Es que acaban siendo más tolkinianos que Tolkien. Es verdad que el modo en que ocurre con él no ocurre con otros. Tolkien da respuestas a inquietudes muy profundas. Y para muchos es un punto de fuga de belleza. De esperanza. Y cuando se lo tocan lo ven como una invasión de su intimidad. Pero, mira, hay que crecer. Madurar. Pensar que es una serie, no el fin del mundo ni un asunto de vida o muerte. Una imagen del rodaje del segundo capítulo Prime Video —Algunos podrían achacar ese infantilismo al género de la fantasía. —No es siquiera un género muy bien visto en la academia. Aún a día de hoy soy considerado como un friki por muchos compañeros. La raíz de esa mala consideración de la fantasía viene desde hace siglos, desde la Ilustración. Eso hace que defender al Tolkien literato sea una ardua tarea. No está ni en los planes de estudio. Es más, el acercamiento de estudiantes siempre es desde el punto de vista del fan. Es un autor muy complejo. Tolkien crea una epopeya desde cero. Y algunos quieren hacer la tesis sin leerse siquiera la ‘Poética’ de Aristóteles. —¿Se ha entendido a Tolkien? —Por mucho que hayan leído a Tolkien, la gente no sabe leer todavía. Hay un desconocimiento profundo. La gente piensa que su obra se simplifica en «el bien contra el mal», cuando lo que de verdad cuenta es un tema humano: la realidad de que nos vamos a morir, encarnada por los hombres, y la melancolía de que no hacerlo, que son los elfos. El tema principal es el ser humano y la muerte. —¿Qué aporta la lectura de Tolkien en el año 2022? —Primero, la esperanza en este mundo cínico. El personaje de Saruman. Una vez Tolkien dijo: «Miro al norte y al sur, al este y al oeste y no veo a Sauron, pero la estirpe de Saruman se ha multiplicado». Y terminaba brindando por los hobbits. Están en la economía, en la política. La esperanza frente a ellos, eso es lo que queda. Y aquí viene el segundo punto. Poner en valor de nuevo la palabra. Es muy bonito ver cómo los hobbits se encuentran con los hombres, o Pippin con Bárbol. Es decir, el respeto con que se encuentran siendo diferentes gracias a la palabra. Frente al mundo de la imagen, con sus memes y su instantaneidad, la utilidad de la palabra para construir. Una imagen nunca vale más que mil palabras. Creo que eso se ve muy bien en esta nueva serie.. «Los guardianes del patrimonio luchan para evitar más ‘ecce homos'». Ni todas las excavaciones en España las dirigen arqueólogos, ni todas las intervenciones en bienes culturales las realizan restauradores. Esa es la triste y alarmante realidad que la Plataforma Estatal de Profesionales de la Arqueología ( PEPA ) y la Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de España ( ACRE ) denuncian en la solicitud que han presentado esta semana de forma conjunta ante los ministerios de Cultura, Universidades y Trabajo. «En la actualidad, la ausencia de regulación en este sector por parte de la Administración pública permite que personas sin formación oficial específica en Patrimonio Cultural intervengan sobre éste», se lamentan. Aunque la Constitución y otras 18 leyes contemplan que los poderes públicos deben garantizar la protección del patrimonio, subrayan que «en ninguna de ellas se tiene en cuenta a los profesionales que intervienen en el mismo a diario, lo cual pone en peligro seriamente su conservación y preservación para generaciones futuras». El ‘Ecce Homo’ de Borja, antes y después de la intervención de Cecilia Giménez ABC Es una realidad que el propio Ministerio de Cultura reconoció hace algo más de un año, cuando presentó un anteproyecto de reforma de la Ley de Patrimonio Histórico con objeto de poner al día una norma que en más de 35 años apenas había sido modificada. «El simple paso de décadas en el caso de una ley ya genera la evidencia de un análisis y actualización», admitía la exposición de motivos, e incluía un artículo que obligaba a que «las actuaciones de conservación, restauración y rehabilitación» de bienes culturales fueran ejecutadas «por profesionales especializados con titulación o capacitación oficiales reconocidas en conservación y restauración». Es decir, no más casos como el ‘Ecce Homo’ de Borja . Nacida «muerta» Pero esta reforma la presentó el antecesor de Miquel Iceta , el exministro José Manuel Rodríguez Uribes, e incluía otras disposiciones contra las que las comunidades autónomas se levantaron al entender que les quitaba competencias. Así que Iceta, federalista convencido, en una de sus primeras medidas al frente de Cultura declaró que la ley había nacido «muerta» y se comprometió a presentar otro texto este año, como se recoge en el Plan Normativo del Ejecutivo. ¿Tiene previsto hacerlo próximamente? «La reforma quedó paralizada a la espera de consenso con las comunidades autónomas», responden desde el ministerio. El diálogo entre Gobierno y comunidades sobre esta materia se produce en el Consejo de Patrimonio, que se reúne cada semestre. En la reunión del pasado mes de abril, nadie habló de la posible reforma de la ley de Patrimonio. Cultura ha convocado otro consejo para octubre, pero aún no ha remitido el orden del día. «Nos dijeron que a finales de este año se iba a retomar», dice Francisco Espejo , presidente de ACRE, esperanzado como Carlos Caballero , su homólogo en PEPA, en que reme a su favor el arqueólogo Isaac Sastre de Diego , director general de Bellas Artes, y les puedan presentar personalmente sus propuestas. En cualquier caso, el ministerio asegura que las regulaciones profesionales «exceden» sus competencias. «Una regulación permitiría que los verdaderos profesionales hicieran los trabajos» Carlos Caballero Coordinador de PEPA Actualmente solo en la última reforma legal en Canarias se especifica que toda restauración debe ser realizada por profesionales titulados en esta materia. En otras, como en la de Andalucía , se alude a «técnicos competentes», una denominación que «abre la veda a que un artista o un imaginero intervenga en una obra y no lo podemos ni denunciar porque no podemos hablar de intrusismo profesional cuando la profesión no está regulada», denuncia Espejo. Anabel Barrena , directora de un estudio de restauración en Córdoba con 30 años de experiencia, percibe «mucho intrusismo profesional a nivel local» y especialmente en imaginería, donde es «muy normal» que las cofradías dejen sus tallas antiguas en manos que no son de restauradores. «Se da muchísimo, pero como el resultado no es tan desagradable como el ‘Ecce Homo’ no llama la atención, pero eso no es restauración. Es un daño para el patrimonio porque borra la huella histórica de la obra de arte», añade Espejo. «Se dan muchos casos, pero como el resultado no es desagradable como el ‘Ecce homo’ no llaman la atención» Francisco Espejo Presidente de ACRE Irene Merino , autora de una ‘Propuesta de regulación de la profesión de conservador-restaurador’ publicada en 2015, lamenta que aún se confunda al restaurador con un «artista» con habilidades manuales y que incluso se fomente este error desde las instituciones públicas. «Se promocionan minicursillos y talleres de empleo desde ayuntamientos que sirven para dar unas pautas, pero no acreditan al personal para trabajar como restauradores profesionales», asegura citando, por ejemplo, a una escuela taller de Toledo cuyos participantes «recientemente han intervenido el puente de Alcántara». Precariedad y expolio Las prospecciones y excavaciones arqueológicas requieren de una autorización previa por parte de la Administración que, en teoría, reduce los casos de intrusismo en el caso de los arqueólogos, pero en las convocatorias públicas no se detalla que deban ser realizadas por estos especialistas. «Otros profesionales no titulados para trabajar en patrimonio cultural pueden participar en intervenciones arqueológicas e incluso dirigirlas», denuncia Carlos Caballero. La regulación de la profesión es, para el coordinador de la PEPA, «un paso previo» al fin de la precariedad de este colectivo formado por entre 2.500 y 3.000 arqueólogos en activo en España, de los que un 70% son autónomos y un 20% trabajan en pequeñas empresas de menos de tres empleados. De los entre 2.500 y 3.000 arqueólogos en activo en España, un 70% son autónomos No cuentan con un convenio colectivo propio, salvo en Galicia, y a sus problemas de inestabilidad y discontinuidad en el empleo suman la arbitrariedad de la Administración -«muchas de las decisiones están sometidas al criterio de cada técnico en cada momento y dentro de una misma administración no hay criterios comunes»- y también la presión de constructoras y promotoras, obligadas por ley a pagar sus intervenciones, previas a las obras de construcción o urbanización de un suelo. Porque aunque la arqueología de investigación sea tal vez la más mediática, Caballero estima que «el 90% de los trabajos que se hacen en España, si no más, son de arqueología preventiva», la rama también llamada de urgencia o urbana, que procura salvar el patrimonio que pueda estar en riesgo de desaparición por un desarrollo urbanístico o el trazado de una vía. Rafael Varón , miembro de la Junta Directiva de la PEPA, lamenta el «limbo» en el que se encuentra la profesión y que no se les tenga en cuenta en procesos en los que la figura del arqueólogo es a su juicio imprescindible, como, por ejemplo, en la elaboración de los planes generales de ordenación urbana o en la definición de áreas de protección arqueológica. «En el País Vasco hay un área mínima de 15 metros alrededor de las iglesias medievales y, sin embargo, en Castilla y León no se considera. Son diferencias de criterio entre comunidades autónomas que, curiosamente, no tienen en cuenta la opinión de los arqueólogos e ignorarnos a nosotros es ignorar el patrimonio subyacente», afirma. El arqueólogo Rafael Varón, en un yacimiento En su día a día, se enfrentan además al expolio continuo de detectoristas de metales , que al excavar para hacerse con una pieza destruyen toda la información de contexto que los arqueólogos recopilan minuciosamente para recomponer la historia del lugar. A Varón le acaba de ocurrir en Arce-Mirapérez, donde se encuentra la ciudad prerromana y romana de Deobriga. «Hemos visto agujeros de pitero de esta semana o de la anterior», comenta disgustado. Es un ataque más. En este yacimiento de Miranda de Ebro «brillan por su ausencia» los metales en las excavaciones . «Se los han llevado», asegura. En la plataforma de arqueólogos admiten un sentimiento de abandono y desamparo ante estos «intrusos» que atentan contra el patrimonio y llegan a alardear de ello en las redes sociales. «No comprendemos que un señor pueda grabarse en vídeo cometiendo un delito y nadie le eche en alto», dice Varón. Y Caballero lo secunda: «Deberían ser denunciados y detenidos por la Guardia Civil y sin embargo no solo tienen un reconocimiento social muy considerable, sino que además se permiten acusarnos a los arqueólogos de ser una especie de mafia y a decir que ocultamos los hallazgos, como si no cumpliéramos con el protocolo que obliga a entregar todo a un museo, donde debe terminar el patrimonio de todos».. «Morante de la Puebla o el hondo misterio de lo inexplicable». Entre los límites y el infinito, el toreo de Morante. ¿Cómo se puede andar así delante del toro? Tal vez, ni el de La Puebla lo sepa. Lo suyo es un misterio sin explicación, un misterio para ser sencillamente admirado. Las arrugas de su vieja tauromaquia abrían el camino al edén en la era de la modernidad. Aquello era una liturgia a la torería, la sinfonía de un genio. Una alfombra rodilla en tierra tendió en el saludo al cuarto. ¡Una! ¡¡Dos!! ¡¡¡Tres!!! Verónicas de «¡ooole!» con todas las admiraciones que usted quiera poner. Y otro puñado ya en pie, engarzado a unas chicuelinas monumentales. De escena de alfarería de ‘Ghost’, fusionado con Cuarcito, con el capote en las yemas y elevándose sobre su propia figura. Si para enmarcar fue el recibo, la inspiración se agigantó en la muleta, otra vez con un arranque rodilla en la arena. Qué hondura la de los ayudados, con esa belleza única del toreo a dos manos. No había pupila que se alejara de lo que sucedía en el ruedo. Y el suceso irrepetible llegó en pie: sobre las anclas de las zapatillas se encajó en una redonda verticalidad en los derechazos. ¿Y el remate? A Tiziano no se le hubiese escapado la pasión del trincherazo en sus ‘poesías’. Para enmarcar en el Prado. No todo fue a estribor, suavemente brotaron los zurdazos. Una cascada de naturalidad, con uno de pecho como esos en blanco y negro del archivo de ABC. Gozó el sevillano en su obra a este Cuarcito, que, sin ser nada del otro jueves, respondió bien a las telas morantistas. Hasta la tanda de molinetes tuvo sabor, sin olvidar un cambio de mano al ralentí. El aroma del misterio se impregnaba en cada pase, en cada ir y salir de la cara del toro de Domingo Hernández. Su pieza pucelana, una de las grandes armonías de la temporada, no merecía esa estocada infame. Aun así, tantos eran los quilates de lo imborrable que le pidieron con fuerza las dos orejas. Una concedió el presidente pese a la insistencia. Morante aplaudió la decisión del palco mientras hacía gestos al público de que había que matar en el sitio… Torera honradez. Feria de San Lorenzo Plaza de toros de Valladolid. Sábado, 9 de septiembre de 2022. Segunda corrida. Media entrada. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández (4º y 6º), desiguales de presencia y juego; en conjunto, apuntaron buena condición. Morante de la Puebla, de azul pavo y oro. Dos pinchazos y media (pitos). En el cuarto, bajonazo (oreja con fuerte petición de otra). El Juli, de marino y oro. Estocada trasera caída (oreja). En el quinto, estocada corta trasera (oreja y petición de otra). Tomás Rufo, de blanco y oro. Pinchazo y estocada desprendida (oreja). En el sexto, estocada corta (saludos). Después de admirar la sinfonía de Morante, capaz de gravitar sobre lo más íntimo del cuerpo humano, la buena tarde de El Juli y Tomás Rufo se quedaba en la epidermis. La puerta grande consiguió el madrileño después de cortar una oreja al justo de presencia segundo y otra al notable quinto, en el que todo lo hizo con sapiencia a favor del toro. Tremendo el susto cuando el tercero arrolló con violencia a Rufo mientras se disponía a hacer un quite. Dolorido, aprovechó con temple y relajo la clase de este Altanero, al que cortó una oreja. Antes de pasar a la enfermería para ser intervenido de una cornada envainada en el muslo izquierdo, quiso dar cuenta del sexto, que se partió un pitón contra el burladero y lo acusó en la muleta, resultando muy deslucidote. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Daniel Luque: cuando un torero ve toro por todos lados Fueron este último y el manso primero –con el que Morante no se dio coba– los peores de una corrida de Garcigrande en la que creció el hondo misterio del toreo de las marismas.. «El paraíso friqui de Luis Gasca». Las aficiones de Luis Gasca (1933-2021) coincidían al cien por cien con las mías, de modo que puedo decir sin temor a equivocarme que éramos almas gemelas o, mejor aún, que compartíamos alma, en la línea de lo que Horacio dejó dicho de su amigo Virgilio en uno de sus ‘carmina’, llamándolo ‘animae dimidium meae’ («la mitad de mi alma» en castellano). Las últimas palabras que la mitad de mi alma me envió por ‘whatsapp’ datan del 2 de junio de 2021. Decía Luis: «Tras rayos y relámpagos, hoy tenemos un día soleado. Huele a salitre. Una delicia». Yo le contesté: «Lo estoy oliendo contigo, maestro. Y el sol brilla también en Madrid. Un gran abrazo». Unos días después apareció en ABC, escrito por Asier Mensuro y firmado por una legión de amigos y admiradores, un texto de homenaje a Gasca con el noble objetivo de que él pudiese leerlo antes de su inminente deceso, como así fue, gracias a Dios. Lo atestigua el ‘whatsapp’ que le envié el 10 de junio: «Te queremos mucho, Luis, maestro y amigo. Nuestro homenaje a ti llega con sol y sin nubes, como tú te mereces. Un abrazo muy grande». Ya no me contestó. La noticia de su muerte, el 6 de julio de 2021 , me llegó de sus hijos María, Cristina, Íñigo y Ana, comunicándome el fallecimiento de su padre «en paz y tranquilo». Así acababa el periplo vital de uno de los más brillantes defensores que ha tenido la cultura popular en el mundo -y digo en el mundo porque su figura trascendía con mucho el ámbito hispánico. Evocación íntima No podía por menos de iniciar esta crónica sobre la exposición ‘Luis Gasca: cómic y cine’, que se inauguró el pasado 8 de septiembre en la Sala Okendo de San Sebastián , con la evocación íntima de un personaje que me honró con su amistad desde comienzos del siglo XXI. Debió de ser en 2000 o 2001 cuando lo visitamos Alicia y yo por primera vez en su casa de Barcelona y tuvimos ocasión de comprobar ‘in situ’ su formidable afán coleccionista, además de disfrutar toda una jornada de su magnética y hospitalaria compañía. Si hay un cielo para friquis de la entidad suprema de Luis Gasca (y bien saben los que me conocen que para mí la palabra «friqui» es sagrada) allí estará nuestro amigo y maestro, gozando de una eternidad en compañía de los mejores dibujantes de cómics norteamericanos de las décadas áureas del siglo pasado, y de los cineastas mitológicos que en esas mismas décadas inmortalizaron el celuloide y que hoy descansan para siempre en el lugar de donde nadie vuelve y donde desde julio de 2021 vive el inmenso Gasca. Fue el padre fundador de la crítica tebeística. Dirigió ‘Cuto’, primer fanzine teórico Un trasunto del paraíso en que las almas de los bienaventurados pasan su Tiempo con T mayúscula releyendo tebeos y -como diría mi hermano Garci- revisitando una y otra vez las deliciosas películas de siempre, es el que han preparado en San Sebastián dos de los discípulos predilectos de Luis, nada menos que Álvaro Pons y Asier Mensuro , comisariando una exposición en la que Gasca podría sentirse tan cómodo como en su domicilio actual en las estrellas. En la expo donostiarra todo gira en torno a la figura de Luis, pues su razón de ser es ofrecer al visitante una muestra de cuanto hizo en vida, de su múltiple y pasmoso coleccionismo , de su actividad editorial, de su paso por la dirección del Festival de cine de Donostia (al que trajo a Buñuel y Alcoriza en 1977 y en el que introdujo la mitología pop de ‘Star Wars’ invitando al Festival a Han Solo-Harrison Ford, a la Princesa Leia-Carrie Fisher y, cómo no, a los inefables robots R2D2 y C3PO), de las magnas personalidades, afectas a la cultura popular, que trató a lo largo de su existencia (como Umberto Eco o Francis Lacassin), etcétera. Míticas firmas Junto con Antonio Martín, Antonio Lara y el recientemente fallecido Jesús Cuadrado , Luis Gasca fue el padre fundador de la crítica tebeística española. Dirigió ‘Cuto’, primer fanzine teórico de la historieta en nuestro país. Participó en la creación del Festival de Lucca, donde se otorgan los premios Yellow Kid, considerados como los Oscar de los cómics. Fue también el creador de Buru Lan, mítica firma editorial donde vieron la luz, serializados semanalmente, los grandes clásicos del tebeo : Flash Gordon, El Hombre Enmascarado, Rip Kirby, El Príncipe Valiente. En Buru Lan apareció también por primera vez en nuestros pagos el fabuloso ‘Spirit’ de Will Eisner, y se inició el boom de las revistas de cómics con ‘Drácula’ (en cuyas páginas aparecieron algunas historias geniales de autores como Carlos Giménez, Esteban Maroto, Josep Maria Beà o Enric Sió). En el ínterin, Gasca publicaba monografías a granel, de las que ahora quiero recordar tres libros de gran formato: ‘Los héroes de papel’ (Táber), ‘Mujeres fantásticas’ (Táber) y ‘Los cómics en España’ (Lumen), y uno de pequeño formato, pero de enorme interés: ‘Tebeo y cultura de masas’ (Prensa Española). En un álbum aparece acompañado de celebridades con las que tuvo relación En la exposición se halla completa la bibliografía de Luis, además de una excelente selección de fotografías en las que aparece acompañado de las muchas celebridades con las que tuvo relación. Después de Buru Lan vino Pala , otro sello creado por Gasca bajo cuyo paraguas vio la luz una ‘Enciclopedia juvenil’ en diecisiete volúmenes (1974-1976), ilustrada por dibujantes de la talla de Josep Maria Beà, Jesús Blasco, Bosch Peñalva o Fernando Fernández , entre otros muchos. Eran los felices años 70 del siglo pasado, y Luis decidió embarcarse en la empresa de una Enciclopedia moderna en su concepto y en su realización física, con nuevos contenidos apropiados al cambio político que se avecinaba. Había tomos sobre la vida futura, el cine, el cómic, la pintura, la selva, el teatro, la televisión, los deportes, la música, la Biblia…, por citar solo algunos de los temas abordados en la Enciclopedia. También tributó Pala un homenaje a la saga de Popeye en volúmenes exentos, dedicados al marinero de las espinacas y a su novia Rosario (‘Olive Oil’ en la versión inglesa), en los que se incluían cuentos de autores españoles jóvenes, como el mentado José Luis Garci. Popeye, personaje creado por E. C. Segar en su Thimble Theatre a partir de enero de 1929 (el mismo mes y el mismo año en que apareció ‘Tintín en La Petit Vingtième’) era uno de los tebeos favoritos de Luis. De todo ello hay constancia en la muestra de San Sebastián. Como coleccionista , tanto de cómics como de humor gráfico, no pasó Gasca precisamente desapercibido, pues en la muestra se exhiben originales que le pertenecieron, muchos de ellos con dedicatoria autógrafa del dibujante. Estoy hablando de autores como Hal Foster, Milton Caniff, Will Eisner, Jack Kirby, Burne Hogarth o Joe Kubert en la órbita estadounidense, del hispano-mexicano Sergio Aragonés, del italiano Jacovitti, de los argentinos Quino y Mordillo o de los españoles K-Hito, Emilio Freixas, Enrique Herreros, Máximo, Francisco Ibáñez, Carlos Giménez y Ops, sin ánimo de ser exhaustivo. Erudito conspicuo Erudito conspicuo Experto ‘connaisseur’ y erudito conspicuo en materia de cine y de cómics, era brillante, comunicativo, generoso y sin asomo de pedantería. Como curiosidad, recuerdo de mis visitas a su casa de Barcelona (antes de su traslado definitivo a San Sebastián, su ciudad natal) una completísima colección dedicada a ‘Betty Boop’, la adorable criatura de Max Fleischer, y otra consagrada a material Disney de primera hora, con el ratón Mickey como protagonista. No dejen ustedes de darse una vuelta por la bella Easo para disfrutar con la exposición que acaba de inaugurarse en la Sala Okendo, rotulada ‘Luis Gasca: cómic y cine’. Viajen al paraíso que, hasta el 8 de noviembre del presente año, han diseñado Asier Mensuro y Álvaro Pons para honrar la memoria de Luis Gasca, príncipe de los friquis españoles, maestro de maestros, figura universal en el mundo del cine y de los cómics, amigo entrañable de quien firma estas líneas.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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