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News – Noticias «Así queda el ranking ATP tras la victoria de Alcaraz en el US Open». Tras la victoria de Carlos Alcaraz en el US Open ante Casper Ruud tras un partido de contención y paciencia del español, es el nuevo líder de la ATP . Un doble premio que se ha ganado en un año prodigioso. Llegó al US Open 2021 55 del mundo y se marcha un año después como número 1 del mundo. Noticia Relacionada Tenis / US Open estandar No Cuánto dinero ha ganado Alcaraz por conquistar el US Open Final del US Open: Gloria para Alcaraz, el mejor antes que nadie Se convierte, además, en el número 1 más joven de la historia, con 19 años, 4 meses y 6 días . Destroza el récord de Lleyton Hewitt que lo consiguió en 2002 con 20 años y 8 meses. Es el cuarto español que se sienta en el trono de la ATP tras Carlos Moya (1999), Juan Carlos Ferrero, mentor de Alcaraz, que lo logró también en el US Open, pero perdió la final de 2003 y Rafael Nadal. Código Desktop The World No. 1⃣ and 2⃣ in one picture. @usopen | #USOpen pic.twitter.com/y0Mv7gmKa0— ATP Tour (@atptour) September 12, 2022 Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APP Así queda el ranking ATP tras la victoria de Alcaraz 1. Carlos Alcaraz, 6.740 puntos 2. Casper Ruud, 5.850 puntos 3. Rafael Nadal, 5.810 puntos 4. Daniil Medvedev, 5.065 puntos 5. Alexander Zverev, 5.040 puntos 6. Stefanos Tsitsipas, 4.810 puntos 7. Novak Djokovic, 3.570 puntos 8. Cameron Norrie, 3.550 puntos 9. Andrey Rublev, 3.390 puntos 10. Hubert Hukacz, 3.355 puntos. «Alcaraz ha nacido para estar arriba». Este triunfo de Carlos Alcaraz en el US Open, que lo eleva hasta el número 1 más joven de la historia de la ATP, es la confirmación de lo que lleva haciendo el tenis español muchos años. Es uno de los países con mejores números con respecto a grandes campeones del tenis. Y no paran de salir grandes jugadores. Además, la figura de Carlos será más allá que la de un gran jugador; será referente en el tenis mundial. La victoria ante Casper Ruud en Nueva York es romper unos números históricos muy relevantes y confirma que está hecho para ser uno de los mejores de la historia. Tiene 19 años, es verdad, pero los números que lleva estos meses (más títulos, 5, y más victorias, 50, que nadie), lo han conseguido otros jugadores que, con el tiempo, han hecho grandísimas cosas en el mundo del tenis. A pesar de su edad, Alcaraz es un jugador muy completo en todos sus golpes. Controla todas las partes de la pista. Desde el fondo no tiene agujeros y tiene gran calidad en media pista y red. Por supuesto, aún puede mejorar. Una de esas cosas, y que le vendrá con la edad y la madurez, es que tiene momentos en los que se acelera demasiado. A veces juega tan tan agresivo que busca más riesgo del que necesita. Debe intentar encontrar la calma en esos momentos que se revoluciona. Se ha visto que, ahora mismo, quien más le incomoda es Jannik Sinner. Tuvo opciones de ganarle en cuartos. Tiene unas características de juego que a Alcaraz le hacen daño; su velocidad de pelota consigue desbordarlo, algo que muy pocos logran por su condición física. Serán los que luchen por todo durante muchos años. A partir de ahora, Alcaraz es el nuevo número 1 del mundo y la responsabilidad es siempre muy grande. Ya ha manifestado que en ciertos momentos ha notado presión y que tiene que aprender a gestionarla. Y ahora sentirá esa presión de ser el líder. Pero lo bueno que tiene es que es un jugador que ha nacido para estar arriba y ganar grandes cosas y acabará gestionándolo bien, madurando, aceptando su situación y aprendiendo a convivir con lo que su estatus supone. Había dicho que su sueño era ser número 1 y ya lo ha conseguido. A veces se produce un vacío cuando consigues lo que tanto has anhelado. Desactivar esa sensación es un trabajo mental y una cuestión de ambición. Jugadores de esta calidad y estas características, que con 19 años consiguen estos objetivos, tienen una ambición que va más allá de alcanzar el número 1 y ganar un Grand Slam. Lo importante es buscar objetivos que te motiven y que te hagan seguir trabajando. Y en un deporte como el tenis tienes millones de nuevos retos cada vez: ganar más Grand Slams, como lo están haciendo Djokovic y Nadal; ganarlos en las diferentes superficies; también unos Juegos Olímpicos suponen una meta muy importante para los tenistas; ganar Copas Davis o estar más semanas de número 1. Objetivos para seguir compitiendo con ambición hay muchos; lo más importante es que consiga encontrar aquellos que le motiven para seguir trabajando y mejorando. SOBRE EL AUTOR Anabel Medina Extenista y capitana del equipo nacional de la Copa Billie Jean King. «Landaluce y otras semillas del tenis español». Cumple Martín Landaluce con las expectativas y el trabajo que está realizando el tenis español en los últimos tiempos. Hay cantera y de la buena con posibilidades de acometer grandes faenas. Como ganar en el US Open júnior con 16 años y aspirar a mucho más si decide que este es el camino. Por el momento el madrileño, 1,91 de poderoso tenis, tiene el trofeo en sus manos. Uno que simboliza el futuro porque, como decía Alejandro Davidovich a este periódico hace unas semanas, «no se vive de ser campeón júnior, pero sí da un buen escaparate». Todavía en crecimiento, Landaluce tiene que debatirse entre la carrera profesional: viajes, entrenamientos durante todo el día, presupuestos altos, dedicación exclusiva, o continuar por el lado de los estudios. Pero eso se irá viendo con el tiempo. Se lleva para siempre el aprendizaje de compartir pistas, recinto, ambiente, aplausos con los grandes del circuito profesional y, de paso, su nombre en una lista de elegidos. España ha tenido un buen puñado de campeones júnior; en el US Open, por ejemplo, se coronaron Daniel Rincón el año pasado, y Javier Sánchez Vicario en 1986. La hierba de Wimbledon la conquistaron Manuel Orantes en 1967, Davidovich en 2017 y Ane Mintegi del Olmo en 2021. Más prolífico, cómo no, ha sido Roland Garros. Andrés Gimeno (1955), Alberto Arilla (1957), Antonio Muñoz (1969), Juan Herrera (1970), Roberto Carretero (1993), Jacobo Díaz (1994), Alberto Martín (1996), Lourdes Domínguez Lino (1999), Carlos Cuadrado (2001) y Paula Badosa (2015) cosecharon triunfos en las categorías inferiores. Noticias Relacionadas estandar No Tenis / Us Open Alcaraz, duodécimo tenista español en ganar un Grand Slam Laura Marta estandar No Tenis / US Open Así queda el ranking ATP tras la victoria de Alcaraz en el US Open ABC Sin embargo, no siempre es sinónimo de éxitos en el futuro. Es algo que se tiene que trabajar en el día a día. Algo complicado porque se pasa de la foto y el aplauso a los torneos de los circuitos challenger y futures, con muchísima competencia, mucha exigencia en lo económico si se quiere evolucionar y ninguno de los focos que ofrecen los grandes torneos. Badosa es un buen ejemplo de que puede llegar a deslumbrar un éxito que se recibe en edades muy tempranas. La jugadora admite ese proceso oscuro en el que se vio inmersa al crearse unas expectativas sobre ella que no era posible sostener. También a Davidovich, por poner otro ejemplo de los recientes y que pueden ser referentes para Landaluce, le costó dar el estirón. «En el tenis todo es tan rápido que no te da tiempo a disfrutarlo ni cinco minutos. Pero hay que hacerlo porque si te quedas ahí no creces -decía a este periódico Jorge Aguirre, entrenador del malagueño sobre aquel triunfo en Wimbledon-. Conseguir ganar allí fue algo impresionante. Lo ayudamos a gestionar el éxito y que fuera él también más exigente con lo que lo rodeaba». También, aseguraba, hay un proceso en el crecimiento y en el convencerse de que se merece el sitio en el que está. Sin que la mente viaje al futuro demasiado deprisa. «Es bonito que se espere mucho de alguien. Lo que es malo es que el entorno y el deportista no sepan guiar y entender la realidad del jugador. Perderse en elogios dentro de equipo es el problema». Bien guiados, Davidovich y Badosa encontraron en aquel triunfo júnior la motivación para crecer; entre otras cosas: finalista en Montecarlo él, campeona de Indian Wells ella. «Carlos Alcaraz : «Para ser el mejor hay que ganar al mejor»». El gesto de Carlos Alcaraz es de felicidad cansada o de cansancio feliz. Está encaramado al piso 36 de un rascacielos de Manhattan, con una vista privilegiada sobre las azoteas de Midtown y las cúpulas de los teatros de Broadway. La Octava Avenida se desparrama a sus pies, los viandantes parecen hormigas mareadas. Él está en la cima del tenis. Hace pocas horas ha levantado la copa del US Open , su primer ‘grande’, y se ha convertido, a sus 19 años, en el número uno del mundo más joven de la historia. Está en boca de todos. Ha deslumbrado a la ciudad de los luminosos. Ha hecho trasnochar a la ciudad que nunca duerme. Y a media España. En la segunda semana del torneo, ha regalado energía, emoción, espectáculo, puntos inolvidables, remontadas, carreras imposibles y muchas sonrisas. Convertido en el rey mundial del tenis , habla con ABC y otros medios españoles que han seguido de cerca sus pasos en Nueva York. Aparece con vaqueros ajustados, chaqueta deportiva y unas Jordan clásicas. La noche anterior, celebró el triunfo con familia y amigos en un restaurante peruano y eso quizá sume un punto de cansancio a las palizas que se ha metido en el torneo. Pero no le falta la sonrisa. Noticia Relacionada Tenis / Us Open estandar No Alcaraz, duodécimo tenista español en ganar un Grand Slam Laura Marta Gloria para Alcaraz, el mejor antes que nadie Durante el US Open, no le ha costado reconocer que su sueño de siempre era «ser número uno». Cumplido. También el de ganar un grande, algo que se ha resistido a jugadores de gran nivel (el caso más claro, el del español David Ferrer). ¿Qué le motiva ahora? «Jugar contra Roger Federer», dice sin dudar. «Ahora tengo pocas chances (el suizo tiene ya 41 años y ha encadenado varias lesiones que hacen muy difícil un regreso al nivel más alto), pero es algo que me gustaría». Pero Alcaraz para, reflexiona, mira a los ojos y amplía su respuesta con más ambición. «Y creo que ganar a alguno de los del Big Three en Grand Slam», dice sobre Rafael Nadal, Novak Djokovic y el propio Federer. «Siempre he dicho que para ser el mejor hay que ganar al mejor ». El mejor, ahora mismo, es él. Para el mejor de la historia, quien va por delante es Nadal, que acumula 22 ‘grandes’ y que no ha perdido el hambre competitiva. Lo demostró esta misma semana en Nueva York, cuando aseguró que prefería que Alcaraz no se llevara el número uno, al que también optaba él: «Es mejor que no lo sea porque si no lo sería yo, no hay que ser hipócrita», defendió. Ahora, Alcaraz acaba de inaugurar su carrera por el número de ‘grandes’, del que le separa una gran distancia con Nadal. ¿Prefiere que Nadal ya no gane más grandes, para poder ponerte más cerca? No, qué va, para nada. Siempre voy a estar orgulloso de que Rafa gane ‘grandes’. Y, obviamente, si por desgracia yo pierdo en algún ‘Grand Slam’, estaré animando para que gane. Siempre voy a estar junto a un español y animando a un español. Y solo he ganado un ‘grande’, no me siento más cerca de él. De momento, voy a pensar en el segundo, que muy poca gente lo ha conseguido. Lo que muchos esperaban de usted se empieza a cumplir. ¿Se siente un elegido? No. Nadie te regala nada, las cosas hay que trabajarlas. Llegar al número uno no ha sido un camino de rosas, sino de sufrir. Ha habido también momentos malos para llegar a este momento. ¿A qué le tiene miedo? Como tenista, le tengo miedo a defraudar. A defraudar a toda mi gente. A no estar a la altura. Como un chico normal y corriente, le tengo miedo a muchas cosas. A la oscuridad. Tampoco soy fan de las películas de miedo. A las arañas. Y a muchas otras cosas. Donde nunca se le ve con miedo es en la pista, ¿cómo es su preparación mental? Trabajo con una psicóloga desde 2019, Isabel Balaguer. Ella es una de las principales causante de que puede ser número uno del mundo hoy en día. He mejorado muchísimo gracias a ella. El tenis es muy exigente. Semana tras semana, durante un año entero tienes que estar fresco mentalmente, saber soportar la presión, que todo el mundo tenga los ojos puestos sobre ti. ¿Le ayuda también fuera de la pista? A cómo abrirse con la gente, con los medios… No, en ese aspecto muestro lo que soy. Pero al final también hay ciertos momentos en que es un poco agobiante y te da consejos para saber cómo afrontarlo. Ha dicho que estás orgulloso de ser murciano y español. ¿Le interesa la política? No, la verdad es que no le presto mucha atención. Cuando llegue el momento ya veré si votaré o no votaré. Pero estoy orgulloso de ser murciano y de ser español. Y lo digo con mucho orgullo. Ahora, vuelta a casa. ¿Qué hace fuera del tenis? Soy un chico muy básico. Lo más básico es lo que más disfruto. Estar con cinco o seis amigos sentados en un banco, en un coche, en una casa, hablando, pasándolo bien, riéndonos, contándonos anécdotas. Eso me hace feliz.. «Alcaraz, un viaje vertiginoso hacia la cima». Se recordará este US Open por muchísimas cosas: la despedida de Serena Williams, un adiós un poco rápido de Rafael Nadal, la ausencia de Novak Djokovic. Pero, sobre todo, se recordará por Carlos Alcaraz . El español se ha convertido en el espectáculo del tenis en mayúsculas. Por su tenis, con esa infinidad de recursos y esa magia que saca de vez en cuando; por sus partidos, esos tres últimos a cinco sets, con bola de partido en contra ante Jannik Sinner, por esa templanza ante el resurgimiento de Frances Tiafoe con casi toda la grada a su favor; y, sin duda, por su carisma: autofotos con el personal, regalar las zapatillas, ser él dentro y fuera de la pista. Y se recordará porque aquí es donde Alcaraz ha conquistado la proeza mayor. El sexto español en pisar una final del US Open, tras Rafael Nadal, Arantxa Sánchez Vicario, Juan Carlos Ferrero, Manuel Orantes y Manolo Santana. El quinto en ganarlo. Y cuarto español también sentado en el trono de la ATP, tras Moyá, Ferrero y Nadal. En un viaje meteórico hacia las estrellas que ha protagonizado en apenas un año. Tres horas y 36 minutos duró su primer partido de la ATP, victoria ante Albert Ramos, con 16 años. Tres horas y veinte ha durado este último disputado, ante Casper Ruud, en la final del US Open. Un viaje hacia las estrellas estratosférico y vertiginoso que, no obstante, casi no ha hecho más que empezar. Hace 365 días que Alcaraz tumbó a Stefanos Tsitsipas en la tercera ronda de este mismo torneo en Flushing Meadows. Allí, su alegría, sus brazos al aire, su comunión con la grada y su juego, empezaron a revolucionar al planeta tenis. Desde esa primera tarjeta de visita, el español no ha hecho más que crecer. En todos los sentidos. En todas las pistas. A ritmo de gigante y ante los ojos de los espectadores. Se esperaba, lo sabían los expertos, lo indicaban sus primeros pasos. Lo ha confirmado él a golpe de triunfos, récords y reconstrucciones. Todo empezó en El Palmar, en el club en el que Alcaraz comenzó a golpear a la pelota. Con Kiko Navarro como entrenador de aquellos años de aprendizaje y de juegos, de rabietas y de hoteles inquietantes, de viajes en tren y de trofeos que no enseñaba en el colegio por vergüenza. Un talento despistado que idolatraba a Roger Federer en aquellos años y que soñaba con ser número 1. Después llegaría el paso grande, el cambio de actitud, la evolución en el profesionalismo. Ya no era un juego, agotados los rivales para subir el nivel en Murcia, encuentra una plaza en la escuela de Juan Carlos Ferrero, de quien está siguiendo los pasos: este ascendió al 1 aquí, en el US Open de 2003, aunque perdió la final con Andy Roddick. El pupilo ya lo ha superado. Noticias Relacionadas estandar No Tenis / US Open De Arantxa a Alcaraz, españoles en el número 1 L. M. estandar No TENIS / US OPEN Alcaraz: «Tengo hambre de más» Javier Ansorena A partir de ahí, el niño de los récords, el desarrollo prematuro, el 2022 deslumbrante. Aquel Alcaraz que ganó en Umag 2021 su primer título ATP en poco se parecía al que conquistó Río en 2022, el más joven en lograr un ATP 500; llegaría a Miami para recomponer la historia del tenis español , pues nunca, ni Rafa Nadal, había ganado en esa pista . Lo hizo él, récord de precocidad, inauguró su era y la confirmó con el Conde de Godó. Ya con su marchamo, pues levantó una bola de partido ante Alex de Miñaur. En Madrid, la magia. Solo un año después de perder en su 18 cumpleaños contra Nadal, consiguió la revancha y la superó: victoria después contra Novak Djokovic -el primer tenista en lograrlo en tierra- y título ante Alexander Zverev; el más joven en ganar en la Caja Mágica, claro. Con 19 años, la convicción de que podía hacer cosas muy grandes. Pero ante el peaje de ese soñar hacia lo alto, la realidad tozuda del tenis: pierdes más de lo que ganas. Llegó la presión, el vértigo de las alturas, Sinner. El italiano le enfrenta a su espejo: derrota en octavos de Wimbledon y en la final de Umag. Saberse cuatro del mundo lo enfrenta a sí mismo en Canadá, derrota en primera ronda. «No he sabido manejar la presión». El primer paso para solucionar el problema ya está dado. Cuartos de final en Cincinnati. Todavía la sombra ahí. Despejada de un soplido en este US Open en el que es el Alcaraz mágico de las grandes noches, el que ha dejado a Nueva York despierto hasta altas horas de la madrugada, el que ha conseguido triunfos de épica y de fuegos artificiales. Pero ha sido también el Alcaraz más calmado, el menos efervescente, el más seguro, el mejor. Y lo que todavía está por llegar.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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