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News – Noticias «Vinicius se rebela: «La felicidad de un negro brasileño victorioso en Europa molesta; no voy a parar de bailar»». Vinicius quiso responder personalmente este sábado a los que critican sus bailes de celebración tras sus goles, una polémica acrecentada esta semana después de que el agente de futbolistas Pedro Bravo le recomendara respetar a sus compañeros de profesión y «dejar de hacer el mono». También el rojiblanco Koke advirtió a Vinicius de que «habría lío» en el Metropolitano si el brasileño repetía uno de sus bailes al marcar. «No dejaré de bailar. Ya sea en el Sambódromo, en el Bernabéu o donde sea», cuenta Vinicius en una larga explicación en vídeo emitida a través de sus redes sociales. «Mientras el color de la piel sea más importante que el brillo de los ojos, habrá guerra». Tengo esa frase tatuada en mi cuerpo. Tengo ese pensamiento permanentemente en mi cabeza. Ésa es la actitud y la filosofía que intento poner en práctica en mi vida. Dicen que la felicidad molesta. La felicidad de un negro brasileño victorioso en Europa molesta muchísimo más«. «Hace semanas empezaron a criminalizar mis bailes. Bailes que no son míos. Son de Ronaldinho, Neymar, Paquetá, Griezmann, João Félix, Matheus Cunha… son de artistas de funk y sambistas brasileños, de cantantes de reggaetón, y de los negros americanos. Son danzas para celebrar la diversidad cultural del mundo. Acéptenlo, respétenlo. Yo no voy a parar», continúa el brasileño. «Siempre intento ser un profesional y un ciudadano ejemplar. Pero eso no hace clic, no es tendencia en internet, ni motiva a los cobardes a hablar agresivamente de gente qué ni siquiera conocen. El guión siempre termina con una disculpa y un ‘me han malinterpretado’. Pero lo repito para ti, racista: No dejaré de bailar». Noticias Relacionadas opinion Si El segundo palo Fiebre de sábado noche Juanma Rodríguez estandar Si real madrid 16 goles a favor y 0 en contra: el Real Madrid arrasa en las segundas partes Rubén Cañizares El vídeo de Vinicius se publicó apenas una hora después de un comunicado del Real Madrid en el que el equipo blanco salía en defensa de su jugador, y anunciaba medidas legales contra cualquier ataque de carácter racista contra él: «El Real Madrid quiere mostrar todo su cariño y apoyo a Vinicius Junior, un jugador que entiende el fútbol como una actitud ante la vida desde la alegría, el respeto y la deportividad. El club ha dado instrucciones a sus servicios jurídicos para emprender acciones legales contra cualquiera que vierta expresiones racistas hacia nuestros jugadores». Antes de eso, una multitud de jugadores y exjugadores, la mayoría brasileños, mostraron en las redes sociales su apoyo a Vinicius. Neymar, Raphinha, Militao… hasta el propio Pelé quiso pronunciarse: «»El fútbol es alegría. Un baile. Una verdadera fiesta. A pesar de que el racismo todavía existe, no permitiremos que eso nos impida continuar sonriendo. Continuaremos combatiendo el racismo de esta forma: luchando por nuestro derecho de ser felices«. Pedro Bravo, presidente de la Asociación Española de Agentes de Futbolistas y autor de la frase de la polémica, publicó también un mensaje de disculpa en sus redes sociales tras la enorme polvareda levantada: «»Quiero aclarar que la expresión ‘hacer el mono’ que he mal utilizado para calificar el baile de celebración de los goles que hace Vinicius lo hecho de manera metafórica (‘hacer tonterías’). Como mi intención no ha sido ofender a nadie pido sinceramente perdón. ¡Lo siento!«.. «España alarga su cuento de hadas». PESTAÑA alemania-espana-semifinales-eurobasket-2022 Crónica 4 El cuento de hadas de España se resiste a llegar a su final. No tiene límites esta selección, indomable y orgullosa, que ayer encargó su séptima medalla consecutiva en un Eurobasket . Lo hizo tras ganar a Alemania en su casa y meterse en la final en un partido para el recuerdo. Otro más para engordar la leyenda de la canasta nacional que no entiende de relevos o de retiradas. Que compite siempre sin importar quién esté en la cancha. Corazón hecho baloncesto que luchará mañana por el oro ante Francia. Una cumbre que parecía impensable y que ya no lo es después de la hazaña protagonizada en Berlín. Vuela el cuerpo de Rudy Fernández manteado por sus compañeros en la cancha del Mercedes-Benz Arena. Es la felicidad plena de un grupo que acaba de sellar una proeza. Liberación expresada como colectivo. Una piña. La Familia. Porque para entender lo que pasó en el pabellón hay que mirar fuera de la cancha. Victoria que trasciende al baloncesto y que radica en el trabajo del día a día y en la fe en el compañero. Triunfo alejado de las individualidades. Noticia Relacionada Baloncesto / Eurobasket estandar No Francia mete miedo con una paliza histórica rumbo a la final Emilio V. Escudero Los galos no sufrieron esta vez, arrollando a Polonia (54-95) de la mano de un gran Yabusele (22 puntos) y metiéndose con justicia en la final Perdía España por diez a falta de once minutos y rugía la grada. Ambiente infernal que habría engullido a cualquiera, pero no a Garuba, 20 años, que agarró la pelota y se fue hacia el aro. Dos puntos que dieron inicio a la juerga padre. A un último cuarto en el que España engulló a Alemania con una exhibición histórica de la que todos formaron parte. Desde Alberto Díaz, imperial en defensa y atrevido con el aro, hasta el mate final de Juancho Hernangómez con el que se cerró el encuentro, pasando por la intensidad de Rudy, los rebotes de Willy o la defensa del equipo. Triunfo coral que tuvo en la muñeca de Brown (18 puntos en la segunda parte) a su ejecutor más certero. Brown, ya es Lorenzo. Un grupo de aficionados se arremolina en una esquina de las gradas del Mercedes-Benz Arena buscando una foto con su ídolo, que ni calienta en la pista ni tiene previsto jugar el partido. Hace años que se retiró, pero la figura de Dirk Nowitzki sigue acaparando el corazón de los alemanes. Leyenda de la canasta germana, el mejor de una historia entre la que estos días trataban de hacerse hueco los nuevos jugadores de su selección. Una generación llena de talento que había encontrado en este Eurobasket el mejor escaparate para lucirse y escribir el capítulo más brillante de su historia. Deseo que tendrá que esperar o conformarse con el bronce. Remontada final Amanecía Alemania con todo a favor para meterse en su tercera final continental, la primera desde 2005, pero tenía enfrente al rival más incómodo. Una España indomable con la que nadie contaba antes del campeonato, pero que comparecía en semifinales, como siempre en los últimos tiempos. Salió valiente la selección, con un Willy imperial en la pintura, capaz de superar a Theis y Voigtmann. De machacar el aro con rabia. Fueron minutos de intercambio con Schröder y Wagner asumiendo el protagonismo que se les presuponía. Las dos figuras germanas ejerciendo como tal. Fue la entrada de Rudy y Brizuela lo que varió el ecosistema en el que se había asentado el partido. Revolución cimentada en el corazón del capitán y la locura del debutante. Pasado, presente y futuro. Tres triples consecutivos catapultaron a España, que amasó una ventaja que parecía impensable (30-39, min. 15). Alegría que se alargó casi hasta bien entrado el segundo cuarto. Eran minutos de desconcierto para los alemanes, que encontraron un salvavidas en el perímetro. Primero con un triple lejanísimo de Lo sobre la bocina y luego con su mejor francotirador. Un Obst desmelenado que se asoció con Schröder para enjugar la diferencia en un pis pas. Le había costado un mundo a España amasar esos nueve puntos y en apenas dos minutos se veía de nuevo por debajo en el marcador (46-41, min. 17). Tocaba volver a empezar. En los albores del campeonato, la selección se habría deshecho, pero nada tenía que ver este equipo con el que empezó. Así que siguió creyendo en un triunfo que parecía improbable, pero que continuó persiguiendo hasta el final. Hasta el último aliento. Ni siquiera la explosión de Schröder en el tercer cuarto (9 puntos más para él) derribó a España, firme en su resistencia. Tirando del plan B, del C, y del D. Poniendo en la pista todos sus recursos para obrar el milagro. Porque se escapó Alemania en el final del tercer cuarto (71-61, min. 29) y ni por esas bajó los brazos la selección, que encontró de repente a un Alberto Díaz gigante, que además de enfriar la muñeca de Schröder -solo metió dos puntos en el período final-, se atrevió con la canasta. Suyo fue el triple que dio inicio al último período. Diez minutos mágicos. Un cuarto para la historia. A la altura de aquella semifinal ante Francia en Lille en la que Pau Gasol metió 40 puntos. Un parcial de 18-3 encargado por la templanza de Brown -11 puntos en este cuarto- que volteó el marcador y encargó una final histórica.. «Manteos, lágrimas y un sofá: «Yo tenía que haber visto la final en mi salón»». PESTAÑA alemania-espana-semifinales-eurobasket-2022 Vestuarios 5 Han pasado apenas unos minutos desde el bocinazo final y la grada habla ya solo en español. Atiende Lorenzo Brown a la televisión y los gritos le impiden escuchar con claridad. «¡Lorenzooooo, Lorenzoooo!». La afición española, más numerosa que en días anteriores, corea a su nuevo héroe. Jugador adoptado definitivamente. Uno más de la familia. Poco antes, en el centro de la pista, los abrazos se suceden. Especialmente emotivo el de los Hernangómez . También el de los ayudantes de Scariolo . Se escapa alguna lágrima y también algún improperio. Locura total en la cancha, porque España acaba de alcanzar lo impensable . «Estoy muy contento. Seguramente sea la medalla más inesperada. Pero a ver qué color le ponemos. Francia es un equipo con otra dimensión física pero intentaremos inventarnos algo para poder competir. Francia será un Everest. Estoy dándole vueltas a ver cómo seguimos engañando al personal », señalaba Scariolo en rueda de prensa en referencia al rival del domingo. Un conjunto galo que ayer pasó por encima de Polonia (54-95) en la semifinal más desequilibrada de la historia del Eurobasket. Exhibición que ya no mete miedo a la selección, que a estas alturas se cree capaz de todo. Sea un oro o una plata, será la séptima medalla consecutiva de la selección en un Europeo. Tres oros (2009, 2011 y 2015), una plata (2007) y dos bronces (2013 y 2017). Una dinastía que no tiene final y que ha encontrado en Alemania un grupo para continuar alargando esos éxitos. El nexo de unión entre el pasado y el futuro es Rudy Fernández, cuyo cuerpo menudo acabó ayer volando por los aires, manteado por sus compañeros. « El secreto es esta camiseta, esta familia . Estoy muy feliz por este equipo y por lo que hemos conseguido. Nosotros hemos creído y estamos en la final», señaló el balear, espoleado por sus compañeros mientras atendía a los medios en la zona mixta. Camino del vestuario se suceden los gritos y las muestras de alegría. «Todo esto es increíble, sobre todo la experiencia de vivirlo con todos los compañeros que me han acogido como si siempre hubiera estado en el equipo. Nos queda un partido, que iba a ver desde el salón de mi casa y vivirlo aquí es un sueño ». El que habla, con lágrimas en los ojos, es Alberto Díaz, roto en los micrófonos de Mediaset. Su viaje es el más increíble de todos, pues llegó al Europeo tras la lesión postrera de Llull y se ha convertido en un héroe inesperado. Un jugador clave que ayer secó a Schröder en el último cuarto. «No puedo encontrar las palabras para felicitar a este equipo por esta medalla increíble que han conseguido con un trabajo durísimo. Ganamos como equipo, porque eso es el baloncesto, un deporte de equipo. En el último cuarto, escogimos siempre la mejor opción para poner en las manos adecuadas los ataques, algo que no hicimos en nuestros peores momentos, en el tramo final del segundo cuarto y en alguno del tercero. Una vez más, confiamos en nosotros y ganamos este increíble partido. Esto no pasa por azar. Hay muchos años de duro trabajo aquí. Al final, se trata de ser un equipo», dijo Scariolo. También es histórico el italiano que ha llevado a España al podio en ocho de los diez campeonatos en los que ha dirigido a la selección. Aun así, él prefiere siempre poner el foco en los jugadores. En los veteranos, y en los jóvenes que le han sorprendido este verano. «No esperas esta frialdad en debutantes y, mira, cuatro de cuatro de Usman Garuba en tiros libres. Aunque para mí el dato más importante es el carácter, la competitividad y cómo se han conjurado como equipo. Hasta Lorenzo juega a la pocha », bromeó el técnico, que quiere más para la final. A su lado, feliz pero tranquilo, un Lorenzo Brown que se quitaba mérito. «Yo no soy una estrella, somos un equipo. Queda un partido y queremos estar listos para jugar», apuntó. Noticias Relacionadas estandar No Baloncesto / Eurobasket España alarga su cuento de hadas Emilio V. Escudero estandar No Baloncesto / Eurobasket Francia mete miedo con una paliza histórica rumbo a la final Emilio V. Escudero Un duelo que será el más difícil todavía ante una Francia que recuperó sus buenas sensaciones en semifinales después de un inicio de campeonato dubitativo. Estuvo a punto de caer en octavos ante Turquía y también en cuartos frente a Italia, pero resurgió con una fe inquebrantable que desafía ahora a España en un duelo tras el que se esconde el oro.. «Francia mete miedo con una paliza histórica rumbo a la final». Francia es el primer finalista del Eurobasket. Medalla segura para los galos que brillaron ante Polonia y que no sufrieron esta vez. Después de dos eliminatorias agónicas, resueltas a su favor con cierta dosis de fortuna, los franceses protagonizaron una actuación sólida y sin fisuras, muy lejos de los apuros anteriores. Finalista cuya actuación coral en semifinales mete miedo en la lucha por el oro. Aunque España ya no se asusta por nada. Los dioses del baloncesto, a los que Gobert prometió seguir rezando después de ver cómo se salvaban in extremis de la eliminación ante Turquía en octavos e Italia en cuartos de final, se tomaron el día libre en semifinales. A Francia no le hizo falta recurrir a la ayuda divina ante un equipo que asumió muy pronto su adiós al oro y que no presentó batalla. A pesar de su superioridad, Francia llegó tarde al partido, como si el oponente no mereciera atención. Plomiza. Una falta de interés que se vio desde el salto inicial, ganado por Balcerowski sin que Gobert hiciera siquiera el amago de saltar. Imagen casi cómica que puso de relieve la intensidad polaca y la relajación gala. Diferencia de energía que no se reflejó en el marcador. Porque a pesar de todo, había un abismo de calidad entre ambos equipos y Polonia ya había agotado su ración de proezas en este Eurobasket tras ganar a Eslovenia en cuartos. El inicio dubitativo de ambos, salpicado de pérdidas, lo frenó Yabusele, autor de ocho puntos en el primer cuarto. El madridista parecía el único con la puntería afinada en esos compases iniciales en los que los nervios se le notaron más a Polonia. Después de haber dejado en la cuneta a Doncic, el encuentro le vino grande. Incapaces Ponitka (7 puntos) y Slaughter (9) de igualar el talento de su rival. Sin su torrente habitual de puntos, el equipo se quedó en nada. Chispazos aislados que no le servían para sumar. Un atasco monumental que le llevó a quedarse en apenas 18 puntos al descanso. Cifra irrisoria que no se veía en un Eurobasket desde 1946. Noticia Relacionada Baloncesto / Eurobasket estandar Si España – Alemania: una pizarra contra un país Emilio V. Escudero La selección, con su defensa por bandera, se mide al anfitrión por un lugar en la final del Europeo El apagón polaco hizo que Francia se fuera haciendo con el partido casi sin quererlo. Poco a poco. Canastas en transición, tras pérdida, que fueron como una gota malaya en la frente polaca. La superioridad física bajo los aros -inabarcables los brazos de Poirier, Gobert y Fall para los pívots blancos- terminó por romper el encuentro, dejando descafeinada la segunda parte (18-34). Reparto de minutos Apretaba la grada del Mercedes-Benz Arena, llena de aficionados llegados a última hora del país vecino, pero o hubo milagro tras el descanso. Al contrario. La diferencia continuó creciendo desbocada, convirtiendo la semifinal un espectáculo más propio de la primera fase que de la antesala de la final. Yabusele se lució antes de irse definitivamente al banquillo. 22 puntos para el madridista, el más destacado del triunfo galo. Victoria coral en la que, por fin, se vieron todas sus virtudes. Defensa asfixiante, físico incomparable y puntería. Okobo, Fournier, Heurtel… todos quisieron sumarse a la fiesta de una Francia que mete miedo. Porque ni siquiera con el encuentro decidido bajaron los brazos los de Collet, necesitados de un triunfo holgado como este para recuperar sus mejores sensaciones. La imagen del banquillo polaco, hundido con una derrota indigna, amplía la tarea de su seleccionador de cara al domingo. Demasiadas heridas que curar camino de un bronce que sería histórico para ellos. Enfrente tendrán a una Alemania dolida. La que mejor sepa curar sus penas estará más cerca del podio. Por su parte, aunque le ha costado tomarle el pulso al Europeo, no se conforma Francia con nada que no sea el oro. Medalla que solo ha ganado una vez (2013) y que parece más cerca que nunca de volver a colgarse en el cuello. Su problema es que le espera España , ogro habitual de los galos en los grandes campeonatos. La bestia negra que le ha negado la gloria en tantas ocasiones y que después de haber apeado al anfitrión y favorito no tiene ya límites en este Eurobasket.. «Valladolid – Cádiz, el resumen en vídeo». 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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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