News – Noticias «El ignorado papel del desconocido que abrió el sarcófago de Tutankamón con Howard Carter». En la icónica foto, el británico Howard Carter inspecciona el sarcófago de Tutankamón y en la sombra permanece un egipcio. Esa imagen de principios del siglo XX ilustra bien lo que fueron dos siglos de egiptología, según los expertos: por un lado, el salvador occidental que parece descubrir en solitario los tesoros; del otro, los egipcios, ausentes en la historia de la revelación de los secretos de los faraones. La egiptología, nacida en la época colonial, creó «desigualdades estructurales» que aún «resuenan hoy», subraya la británica Christina Riggs , egiptóloga de la universidad de Durham. En un momento en que el mundo celebra el bicentenario del descifrado de la piedra Rosetta por el francés Jean-François Champollion y el centenario del descubrimiento de la tumba del faraón niño Tutankamón por Carter, en Egipto cada vez más voces piden que se valore la contribución de los propios egipcios en estas exploraciones. Una forma de reapropiarse de su historia y la preservación del patrimonio de su país o la restitución de tesoros considerados «robados» por los occidentales. Los egipcios que excavaron «hicieron todo el trabajo» pero «fueron olvidados», lamenta Abdel Hamid Daramali, jefe de excavación en Qurna (sur) donde dice que nació sobre la tumba de un escriba. «Es como si nadie hubiera tratado de entender el antiguo Egipto antes» de Champollion en 1822, agrega la investigadora Heba Abdel Gawad, especialista en herencia egipcia. En la famosa foto, « el egipcio, sin nombre, podría ser Husein Abu Awad o Husein Ahmed Said «, especula Riggs. El fotógrafo Harry Burton inmortalizó a Carter y su equipo en la tumba de Tutankamón ABC Estos dos hombres fueron, junto con Ahmed Gerigar y Gad Hasan , pilares fundamentales del equipo de Carter durante casi una década, pero ningún experto hoy en día puede poner nombre a los rostros fotografiados. «Los egipcios permanecieron en la sombra, anónimos y transparentes en el relato de su historia«, resume la historiadora. Sin embargo, un nombre sí destacó: el de los Abdel Rasul. Los Abdel Rasul Husein , el primero que, siendo niño, pasa por ser quien descubrió involuntariamente la famosa tumba el 4 de noviembre de 1922 en la margen occidental del Nilo, en la necrópolis de Tebas (hoy, Luxor) en Qurna. Las versiones varían entre que tropezó con ella, que fue su burro o que se le cayó una jarra de agua que dejó al descubierto una piedra. La mitología local también dice que sus antepasados Ahmed y Mohammed descubrieron en 1871 las 50 momias de Deir el-Bahari , incluida la de Ramsés II. El sobrino nieto de Husein, Sayed Abdel Rasul se echa a reír con estas historias, interrogado por la AFP. ¿Tiene «realmente sentido» creer que un niño con una jarra de agua podría hacer tal descubrimiento?, pregunta. De todos modos, «si alguien guardó archivos, no fuimos nosotros», agrega. Christina Riggs señala que en las escasas ocasiones en las que los descubrimientos se atribuyen a egipcios, siempre se trata de « niños «, o de «ladrones de tumbas» , cuando no sus « animales «. «La arqueología es sobre todo geografía» Heba Abdel Gawad Investigadora «La arqueología es sobre todo geografía», dice la investigadora Heba Abdel Gawad. Y en ese ámbito, los agricultores locales tienen ventaja: «conocen el terreno y su relieve», y pueden decir, «en función de las capas, sedimentarias si hay objetos enterrados». Es así como, de generación en generación, el trabajo de excavación se transmitió en Qurna, donde habitan los Abdel Rasul, y en Qift, al norte de Luxor, donde en los años 1880 los habitantes fueron formados en arqueología por el británico William Flinders Petrie . El bisabuelo de Mostafa Abdo Sadek fue uno de ellos. Mostafa Abdo Sadek lee sus notas sobre excavaciones durante la entrevista en Saqqara AFP A principios del siglo XX se instaló unos 600 kilómetros al norte de Qift para excavar la necrópolis de Saqqara, cerca de las pirámides de Giza. Él, sus hijos y sus nietos han ayudado durante un siglo a desentrañar los misterios de decenas de tumbas, cuenta a la AFP el nieto, arqueólogo de renombre instalado en Saqqara. Borrados del relato Pese a ello, «han sido discriminados», prosigue Mostafa Abdo Sadek , blandiendo fotos de sus antepasados cuyos nombres siguen si figurar en los libros de historia. Fotos de los antepasados de Mostafa Abdo Sadek AFP «Los egipcios fueron borrados del relato histórico debido a la ocupación cultural de Egipto de los últimos 200 años», afirma Monica Hanna , decana del Colegio de Arqueología de Asuán. Hay que tener en cuenta «el contexto histórico y social del Egipto bajo ocupación británica», matiza Fatma Keshk , conferenciante del Instituto de Arqueología Oriental del Cairo. A mediados del siglo XX, en un momento de creciente anticolonialismo, la herencia faraónica sirvió para hacer vibrar la cuerda nacionalista. La batalla cultural se volvió entonces política. «Somos los hijos de Tutankamon» , cantó la diva Mounira al-Mahdiyya en 1922, año del descubrimiento de la tumba del niño-faraón en el Valle de los Reyes y de la independencia de Egipto. A través de campañas que se burlaban del dominio de los extranjeros sobre el patrimonio nacional, El Cairo logró el mismo año poner fin al sistema colonial de reparto que garantizaba a los occidentales la mitad de las piezas desenterradas a cambio de la financiación de las excavaciones. Pero entonces, el antiguo Egipto fue disociado del Egipto moderno y de ahí, el primero «considerado como una civilización universal» en un mundo que en ese momento «se resumía en Occidente», analiza Abdel Gawad. Sin archivos Tutankamón permaneció en Egipto, pero el país «perdió los archivos de las excavaciones», una herramienta esencial para cualquier publicación universitaria, en beneficio de la colección privada Carter, relata Hanna. «Todavía estábamos colonizados, nos dejaron los objetos pero nos quitaron la capacidad de producir conocimiento sobre Tutankamón «, dice. Y cuando la nieta de Howard Carter decidió donar esos archivos poco después de la muerte del arqueólogo británico en 1939, eligió la Universidad de Oxford en lugar de Egipto. Esa universidad es la que, paradójicamente, celebra en la actualidad una exposición llamada ‘Tutankamon: excavación en los archivos’ para destacar a los «egipcios a menudo olvidados de los equipos arqueológicos». Las ruinas de Qurna En Qurna, Ahmed Abdel Rady, de 73 años, se acuerda de cómo, siendo niño, encontró la cabeza de una momia en un hueco de su casa instalada sobre la necrópolis de Tebas, donde creció. «Mi madre estalló en lágrimas, suplicándome que tratara a esa ‘reina’ con respeto», explica a la a AFP, recordando divertido que al mismo tiempo la mujer guardaba las cebollas y ajos en un sarcófago de granito. La abandonada localidad de Qurna AFP En la actualidad, el pueblo no es más que ruinas donde, entre tumbas y templos, los colosos de Memnon, construidos hace más de 3.400 años, parecen velar por los muertos y los vivos. En 1998, las grúas llegaron para destruir las pequeñas casas de barro y ladrillo de los 10.000 residentes locales, bajo los que reposan tumbas de entre el 1.500 y 1.200 antes de Cristo. Cuatro habitantes que se negaban a ser desalojados murieron en enfrentamientos con la policía. Debido a que están profundamente vinculados a la herencia faraónica, los habitantes de Qurna protestaron tanto contra la demolición de su aldea, asegura Abdel Hamid Daramali. Pero la batalla por la historia también es a costa de los egipcios, incluso a pesar de las críticas de la Unesco en ese momento. «Había que hacerlo» para proteger el patrimonio, insiste el entonces ministro de Antigüedades, Zahi Hawass . Noticia Relacionada estandar Si Zahi Hawass: «Espero descubrir este año la tumba de Nefertiti y su momia» Mónica Arrizabalaga El arqueólogo y exministro de Antigüedades egipcio confía en tener en octubre los resultados de ADN de Tutankamón que podrían revelar si murió de un accidente En 2008, casi todas las casas fueron arrasadas y sus habitantes, reubicados lejos de su medio de vida en torno a los sitios arqueológicos y las tierras de su ganado. Ladrones de tumbas Según Monica Hanna, fue su reputación como «ladrones de tumbas» lo que llevó a las autoridades a convertir Luxor en un «museo al aire libre». Sayed Abdel Rasul sufre por ello desde que, hace años, varios miembros de su familia fueron descubiertos vendiendo piezas arqueológicas de tapadillo. « Los franceses, los británicos, todos robaban «, dice su sobrino Ahmed. O »¿quién contó a los habitantes de Qurna que podían ganar dinero vendiendo piezas faraónicas?«. A lo largo de los siglos, han salido de Egipto un número incalculable de antigüedades. Algunas, como el Obelisco de Luxor de París o el templo de Debod de Madrid, fueron regalos de las autoridades egipcias a países amigos. Noticia Relacionada Cincuenta años en Madrid visual No Los últimos secretos del Templo de Debod Celia Fraile Gil Desde detalles de su traslado y reconstrucción que se publican por primera vez, pasando por la traducción integral de sus jeroglíficos o el hallazgo de relieves inéditos, el santuario egipcio celebra medio siglo en Madrid desvelando su pasado Otras fueron enviadas a los museos europeos en el marco del sistema de reparto colonial. Y cientos de miles salieron del país de contrabando para alimentar «colecciones privadas en todo el mundo», dice la investigadora Abdel Gawad. Restitución de piezas Ahora, con su nueva cruzada, el exministro Hawas quiere lanzar una petición en octubre para que se restituyan la piedra de Rosetta, el busto de Nefertiti y el zodiaco de Dendera, tres piezas que han sido objeto de controversia desde hace décadas. La piedra de Rosetta , una estela grabada en el año 196 a.C en griego antiguo, egipcio demótico y jeroglíficos, está expuesta desde 1802 en el Museo Británico de Londres con el cartel «tomada en Egipto en 1801 por el ejército británico». Un portavoz del Museo Británico asegura a la AFP que se trata de un «regalo diplomático». Pero para Abdel Gawad, no es más que «un botín de guerra». Visitantes observan la piedra Rosetta en el Museo Británico AFP El busto de Nefertiti aterrizó en el Neues Museum de Berlín mediante el reparto colonial, afirma Alemania. Para Hawass, esa escultura, pintada en 1340 a.C., y que los arqueólogos alemanes se llevaron en 1912, «salió ilegalmente de Egipto». El zodiaco de Dendera llegó a París cuando, en 1820, el prefecto Sébastien Louis Saulnier envió un equipo para que arrancara con explosivos ese bajorrelieve de un templo del sur de Egipto. Es una representación de la bóveda celeste de más de 2,5 metros de ancho y de alto, y está colgada del techo del Louvre desde 1922. En Dendera, en cambio, hay una copia de escayola. «Esto es un crimen», denuncia Hanna. Según ella, lo que en su momento era aceptable, ya no puede ser «compatible con la ética del siglo XXI» .. «El ‘linaje’ inglés del mastín de Las Meninas». El palacio Lyme, en el condado de Cheshire, al norte de Inglaterra, situado entre los bosques de Peak y Macclesfield, atesora una prueba del origen inglés de uno de los perros más fotografiados de la historia del arte, de la que apenas se ha escrito. Subiendo las escaleras que llevan a «la galería larga», en la cartela de un cuadro copia de ‘Las Meninas’, el más querido por los españoles según el Museo del Prado, y respetando la ortografía original, se puede leer en letras mayúsculas: COPY OF VELASQUEZ´S ‘LAS MENIÑAS’ IN THE MADRID GALLERY, SHOWING A LYME MASTIFF, DESCENDED FROM A PAIR PRESENTED BY JAMES I OF ENGLAND TO PHILIP III OF SPAIN IN 1605. (Copia de ‘Las Meniñas’ de Velasquez en la Galería de Madrid, mostrando un mastín de Lyme, descendiente de una pareja regalada por Jaime I de Inglaterra a Felipe III de España en 1605). Este regalo de Jaime I de Inglaterra y VI de Escocia (1566-1625), conocido como Jacobo I, al rey Felipe III (1578-1621) forma parte de la historia entre ambos países. Tras la derrota de la armada española y después de casi 20 años de guerra, Jacobo Estuardo era coronado rey de Inglaterra en 1603. Por primera vez Inglaterra y Escocia estaban bajo un mismo monarca y con las finanzas de la corona debilitadas, uno de los primeros empeños del rey era alcanzar la paz con España. Al poco tiempo enviaba a la corte española un regalo propiciatorio como muestra de reconciliación. Además de esta evidencia escrita en la cartela del cuadro de «Las Meniñas» de Lyme, el historiador inglés John Stove, en 1614, también escribió sobre el obsequio de Jacobo I a los reyes de España en Anual o Crónica General de Inglaterra, aunque lo data un año antes: «Seis majestuosos caballos con sillas de montar, (…) mantillas muy ricas y curiosamente bordadas, tres para el rey y tres para la reina, (…) dos ballestas con haces de flechas (…), una pareja de sabuesos de Lyme de singulares cualidades» . Felipe III y Margarita de Austria recibieron el regalo en el Palacio Real de Valladolid, que por entonces era la capital del reino. «En la entrega de los regalos por Thomas Knoll Esquirer, el rey y la reina vinieron en persona a ver y recibirlos con una aceptación muy amable y principesca». James D. Lavin y Pedro de Ameller en «El regalo de Jacobo I a Felipe III en la Real Armería» también enmarcan el «suntuoso regalo» de 1604 en el contexto de la reconciliación del rey Jacobo. El verano de ese mismo año se firmaba el Tratado de Londres que ponía fin a la guerra anglo-española. Desde la Edad Media Los mastines recién llegados a la corte de los Austria procedían de Lyme, una gran propiedad que Ricardo II le había otorgado a un antepasado de Sir Piers Legh IX (1563-1636) por méritos de guerra y que durante 600 años formó parte del patrimonio de la familia. La casa aún mantiene elementos originales de la época Tudor y se fue ampliando por sucesivas generaciones de Legh hasta convertirse en el palacio barroco obra de Giacomo Leoni que puede contemplarse hoy ; con jardines, lago y rodeada de más de 560 hectáreas de bosque y páramos en los que todavía se avistan ciervos, recuerdo del pasado. El origen de los canes de Lyme se remonta a la Edad Media y la historia parece sacada de un libro de caballería. En el campo de batalla de Agincourt, el 25 de octubre de 1415, donde se libró una de las victorias heroicas de la historia de Inglaterra, Piers Legh II, señor de Lyme, cayó herido y una perra mastina permaneció a su lado protegiéndolo de los franceses hasta que fue rescatado. Así comenzó la fama de los mastines de Lyme, descendientes de aquel ejemplar extraordinario, cuya saga formó parte de la familia durante generaciones, tanto que siglos después los incluyeron en el escudo de armas. Aunque no hay evidencias de que la mastina que salvó la vida a Sir Piers fuera suya, en aquella época era habitual que los caballeros llevaran su perro a la guerra. Hay quien afirma que «los mastines de Lyme Hall vienen de perros nacidos generaciones antes de que se ganara la batalla de Agincourt», como recoge Rawdon B. Lee a finales del siglo XIX en ‘Historia y descripción de los perros modernos de Gran Bretaña e Irlanda’. En los siglos XVI y XVII ya eran conocidos en Inglaterra y con este regalo real, su fama pudo haber llegado al continente. «Destacaban por tener una talla inmensa», tanto es así que Lady Evelyn Newton, esposa de Thomas Legh, II Barón Newton, de Lyme, en su libro ‘La casa de Lyme. Desde su fundación hasta el final del siglo XVIII’, publicado en 1917, los describe: «Casi tan grandes como burros, de color limón pálido con cabezas gigantes algo parecidos a los sabuesos, orejas y hocicos negros, pechos inmensamente anchos y ojos marrón claro». Una descripción que también se ajusta a la morfología del más ilustre de todos los mastines de Lyme, el de Las Meninas. En ese libro sobre la historia de su familia, escrito cuando los mastines de la casa aún no se habían extinguido, Lady Newton aseguraba que «el perro (de Las Meninas) es precisamente igual que los mastines de Lyme de la época actual, teniendo todas sus características y era sin duda un descendiente del par regalado por Jaime I a Felipe III de España en 1604». El obsequio de los mastines de Lyme tuvo que ser un éxito. Ambos monarcas eran grandes aficionados a los perros, tanto de caza como de cámara. Jacobo I estaba tan orgulloso de sus canes que incluso llegó a proponer un debate teológico en la Universidad de Cambridge sobre el razonamiento de sus sabuesos , según recoge Erica Fudge en ‘Razonamiento brutal, animales, racionalidad y humanidad a principios de la Inglaterra moderna’ (2018). Quería tanto a estos animales que al Duque de Buckingham, uno de sus favoritos, lo solía llamar «Perro Steenie» y a Sir Robert Cecil, el ministro encargado de la transición de la dinastía Tudor a la Estuardo, «pequeño Beagle», como afirma Iris Rodríguez Alcaide en ‘Los perros de Gondomar’ (2015). De hecho, Lady Newton se refiere a la mala reputación de la corte de Jacobo, «notoria por su despilfarro e inmoralidad, (…) se había hundido hasta tal punto de depravación que la mayoría de las familias dirigentes se habían retirado en la medida de lo posible de la capital». Aficionados a la caza En aquella época Lyme era un paraíso para la caza donde se criaban ciervos y muchos otros animales, además de los mastines. Al igual que la caza era la principal dedicación de Felipe III y una de las grandes aficiones de Jacobo I, «la caza de ciervos era la afición favorita de la familia Legh, junto con las peleas de gallos», según Lady Newton. Desde la Edad Media los Legh de Lyme eran los guardianes del bosque real de Macclesfield, por nombramiento real, con las prerrogativas que conllevaba, entre ellas recaudar multas e impuestos. En medio de ese mundo los mastines cumplían un papel esencial: «era el perro elegido para guardar la granja, patrullar el bosque y detener a los cazadores furtivos» como apunta Amy Fernández en ‘El legendario Lyme Hall’. Otro privilegio añadido era que a ellos no se les aplicaban las duras leyes que regían para los perros de gran tamaño que «incluía el corte de las tres garras de las patas delanteras, para evitar que mataran la caza». Sir Piers IX, el mismo que había puesto a disposición de su rey una pareja de mastines como regalo de paz para España, era un noble culto y refinado, miembro del parlamento británico y «amante de la música». Al igual que los anteriores Sir Piers, mantuvo la tradición de tener «su propio bufón que sin duda hizo que en la vieja casa se oyeran risas con sus bromas ingeniosas», como señala Lady Newton. Precisamente unos 50 años más tarde, otro sirviente, pero en la corte española, Nicolasito Pertusato, posaba su pie sobre el perro de compañía de la familia real. Un mastín por cuyas venas corría sangre inglesa, al que también estaba inmortalizando Velázquez mientras pintaba «La Familia de Felipe IV». Las Meninas. Y lo situaba en el primer plano del cuadro, por delante de todos los personajes, incluso por delante de la propia infanta Margarita, entonces la heredera al trono y de María Agustina Sarmiento de Sotomayor. Es posible que el rey, que frecuentemente estaría acompañado de su mastín, ya le hubiera contado a su hija y quizás también a Velázquez, aposentador mayor de palacio desde hacía un lustro y pintor de su casa desde hacía más de 30 años, esta historia del origen inglés de su perro y que descendía de una pareja de mastines de Lyme que Jacobo I le había regalado a su padre. Aunque Jacobo I nunca llegó a visitar Lyme, los vínculos de los Legh con la corona eran estrechos. Años antes habían recibido la visita de la madre de Jacobo, la católica María de Escocia, durante los años de su cautiverio impuesto por su prima la reina Isabel I de Inglaterra, en una dura época de conflictos político-religiosos relacionados con la Reforma. Precisamente la cama donde aseguran que durmió, en una pequeña estancia vigilada por sus carceleros, con pasadizo subterráneo que la comunicaba con el exterior hasta lo alto de una de las colinas, es una de las atracciones del palacio, que fue donado por Richard Legh, III Barón Newton, al National Trust en 1946 y está abierto al público. Además de este documento que aporta nueva luz sobre las raíces inglesas del mastín de Las Meninas, Lyme atesora otras joyas como el incunable ‘Lyme Caxton Missal’, tapices de Mortlake y una gran colección de relojes. Mientras paseamos por estos jardines, con el palacio y el lago como telón de fondo, los que aún sueñan con la literatura romántica pueden imaginarse por estos parajes al Mr. Darcy de Jane Austen, porque aquí Collin Firth protagonizó la cándida escena del lago, en la serie ‘Orgullo y Prejuicio’ de la BBC y Lyme se convirtió en Pemberley. Pero esa es otra historia.. «Adonis: «La historia del islam está llena de sangre»». Han quemado sus libros, han tratado de silenciarlo, pero Adonis (seudónimo de Ali Ahmad Said Esber) continúa siendo la conciencia crítica del mundo árabe, a la vez que su más grande poeta vivo. Su grandeza está más allá de haber recibido premios como el Goethe, el Grinzane Cavour, el Max Jacob, la Medalla Picasso o la Medalla de Oro de Círculo de Bellas Artes, entre otros muchos; su grandeza está más bien en el hecho de darle a la poesía una dimensión de transcreación de la realidad, de hacer del poema una forma de conciencia y, por tanto, algo que se opone a los dogmatismos religiosos, tecnológicos o políticos. Hay pocos poetas en cualquier lengua que hayan hecho de la libertad un idioma, y que se hayan convertido en guías que nos enseñan a transitar los caminos del siglo XXI. Eterno candidato al premio Nobel, es una figura irreductible, especialmente lúcida para poner el dedo en las llagas de nuestro tiempo. Está sentado junto a mí, con esa juventud que sobrepasa los noventa años. Es el hombre que no encontró un sitio en Siria, el que huyó del Líbano cuando este país se suicidó en una guerra interminable, el que llegó como un prófugo a Francia con una maleta llena de poemas, el que vivió perplejo desde su casa en un bloque de gran altura el baño de sangre en la redacción del ‘Charlie Hebdo’ o cómo sus compatriotas eran empalados por el Dáesh. Junto a una taza de café nunca pierde la sonrisa, tampoco la esperanza. Escribe poesía para eso, para crear un mundo nuevo. —Hemos asistido al último acto de violencia del islamismo radical, el intento de asesinato de Salman Rushdie, ¿cómo lo ha vivido? —Me une a Salman Rushdie una relación de amistad, nos conocemos desde hace mucho tiempo. Cualquier asesinato o intento de asesinato a un intelectual dentro del mundo árabe, como en este caso, es condenable. —¿Cuál es la raíz, el fundamento de esa violencia contra un ser humano y la idea de asesinarlo por el hecho de escribir un libro? —La violencia tiene su raíz en el monoteísmo, en las religiones. Es consecuencia de su historia violenta. Quien conoce la verdadera historia del islam, del islam como una institución, sabe que el islam siempre ha vivido en la violencia y todos los pensadores, todos los poetas siempre han tenido que vivir en los márgenes, y solo desde ahí han podido escribir y criticar. Algunos han sido apaleados, otros asesinados y a otros les han quemado los libros. Todos los poetas, los grandes poetas árabes han sido siempre antirreligiosos. Ellos fueron los que crearon el verdadero pensamiento árabe. —Eso significa que la violencia en el mundo árabe viene desde el momento en que triunfa una idea de religión. —Sí, la historia del islam está llena de sangre. Sin embargo hay que tener en cuenta que los intelectuales, los escritores árabes de nuestra época se han posicionado críticamente frente a esto, y en el caso de la actualidad han criticado abiertamente este intento de asesinato de Rushdie. El premio Loewe Diego Doncel, a la izquierda, charla en Madrid con Adonis, el gran candidato al Nobel de Literatura del mundo árabe Ángel de antonio —Lo político y lo poético están continuamente dialogando en su obra. Y uno de los temas fundamentales es el dogmatismo. —El dogmatismo es lo contrario a la poesía. El dogmatismo es lo único, la poesía lo múltiple, lo abierto. En el mundo de hoy no hay libertad absoluta. Siempre que haya un dogma desaparece la libertad. Por eso creo que no puede haber un gran poeta que escriba desde la religión. La poesía es una pregunta y la religión es una respuesta. —Nosotros tenemos a San Juan de la Cruz. —Nos equivocamos en la lectura de San Juan porque él no escribe desde dentro de la institución religiosa, sino desde otra parte. Quien sí está dentro de esa institución es Dante. Dante es religioso, racista y esto no se critica, no se pone de manifiesto por parte de los estudiosos. La importancia de Dante para mí reside no en su poesía, sino en su uso del lenguaje, fundó un nuevo lenguaje para Italia. Sin embargo, la historia y el canon literario no menciona a un poeta de la talla de Al Maarri, que fue quien influyó en Dante a la hora de escribir la ‘Divina Comedia’, y que fue más humano y más abierto. —En el mundo árabe, ¿ hay un problema de libertad? —En este sentido me gusta recordar a Rimbaud: la libertad debe ser libre. No, no hay libertad, y ni mucho menos una libertad libre. Tampoco ese tipo de libertad se da hoy en Occidente, en Occidente hay libertad pero no sabemos cuál es la verdad de las cosas, sean cosas de la política o de la economía. Todo se oscurece. —Es ahí, para usted, donde la poesía juega un papel decisivo. Frente a los discursos científicos, políticos, tecnológicos, periodísticos de hoy, la poesía es un territorio moral porque indaga en una realidad abierta. —La poesía es una conciencia crítica en medio de todos esos discursos. La poesía no puede ser nunca institucionalizada, ni siquiera para la revolución, porque la revolución la devora. La poesía es como el amor, nunca el amor puede ser un medio. A lo largo de la historia tanto la religión como las ideologías han tratado de convertirla en un medio al servicio de la institución, hay poetas que han entrado en este juego y han fracasado. —Yo creo que usted ha convertido la poesía en el motor del cambio que se espera en este tiempo. Incluso aspira a vivir poéticamente y ese vivir lo convierte en el nuevo horizonte moral no solo para el ser humano, sino también para las realidades políticas o tecnológicas. —Le agradezco la lectura profunda que hace de mi poesía. Debemos reconsiderar absolutamente todo en este mundo porque hay un estado de confusión, de ceguera, sobre todo en la relación que establecemos con las cosas, con la cultura. En la lengua árabe la palabra máquina y la palabra Dios se escriben igual. Todo lo hemos convertido en una máquina, en el islam Dios es una máquina. —¿También el islam ha convertido la historia en una máquina? —El islam y el cristianismo. El ser humano está en retroceso en el sentido espiritual en contraposición a sus avances en el campo tecnológico. Debemos preguntarnos por qué no hay grandes intelectuales hoy que nos hagan conocer nuestro pasado y nuestro presente. No hay un Aristóteles, ni un Platón, ni un Homero. Por eso debo afirmar que el problema está en los intelectuales, que están cegados para ver este problema. —¿Es usted pesimista respecto a los intelectuales en el mundo actual? —Son pocos los que merecen la pena. Los que nos pueden guiar en este cambio, por eso soy pesimista. Por ejemplo, no podemos distinguir cuál es la verdad o cuál la mentira. Se ve en los medios de comunicación. —Después de todo esto que estamos tratando, ¿es posible crear una modernidad en el mundo árabe? —Las palabras moderno y renovación existían en la lengua árabe desde el siglo VIII, y no existían en otras culturas. Sin embargo, hay que mirar la situación de los árabes hoy día, imitan toda la modernidad de Occidente pero sin mirar su pasado y su patrimonio. En cualquier caso esa modernidad nació desde dentro de Occidente y Occidente estaba preparada para asumirla. El mundo árabe no está preparado para una cosa así. —¿Y la juventud, y la mujer? —Estoy muy entusiasmado con nuevas voces femeninas que están surgiendo en la poesía árabe. Ellas han podido hacer una ruptura con el patriarcado, el machismo y la religión. —¿De dónde surgen? ¿Viven en Occidente o dentro del mundo árabe? —Viven en el mundo árabe, pero en los márgenes. Están desarrollando su obra lejos de los centros de poder, en los pueblos. Son poetas que escriben con el cuerpo, con su propio dolor y sus propios sueños, por eso me emocionan. —Me alegra, porque parece que la cultura árabe estaba destinada a producir religiosos más que intelectuales. —Occidente ha propiciado que el mundo árabe se reduzca a un tema religioso. Precisamente a esa tradición negativa y fundamentalista donde no cabe el pensamiento libre del intelectual. Occidente ha propiciado la máquina de Alá. —¿Qué ocurre con los árabes que viven en Europa? ¿Por qué Francia se ha convertido en el centro del terrorismo islámico? —No soy experto, solo un mero observador. Pero no me sorprende lo que ocurre en Francia si atendemos a la precariedad de estos tiempos: la falta de trabajo, la pobreza, que abonan la radicalización. Esas miserias destruyen al musulmán moderado y hacen que se vincule con los extremismos. —Usted ha sufrido ese extremismo, ¿cómo se ve siendo víctima? —Los conozco demasiado bien. Sé cómo son. El mundo que quieren crear. Con mi poesía y con mi pensamiento intento combatirlos, hacer que nazca algo distinto. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Patti Smith: «Pertenezco al siglo XX. No soy nadie para decir cómo debe ser la cultura del XXI» noticia Si Reino de Redonda: la editorial que Javier Marías fundó en los confines del mundo Se queda en silencio frente a la taza de café. Mira a su nieto, el poeta Jaafar Al aluni. Pienso que ellos dos, desde distintas generaciones, comparten un mismo destino, las mismas cartas marcadas de una historia llena de víctimas y de verdugos, de exilios y de búsquedas. Cada uno desde su edad quiere crear las condiciones del cambio, del futuro, porque tal vez como dice Adonis: «El progreso es una obra humana, cuyos fundamentos son la creación y el cambio. Está estrechamente ligado con el futuro. La cultura que solo considera el porvenir como una reescritura del pasado no ve el progreso en sí mismo. Desgraciadamente, mientras que semejante visión siga imperando en la sociedad árabe, podemos decir que la regresión no hará más que avanzar».. «Andrés Trapiello nos cuenta una historia de arrabales». Menuda historia. Extraordinaria y patética historia. Febrero de 1945. Calle Ávila, cerca de Cuatro Caminos. Subdelegación de Falange. Un desdichado parque de escombros con unas desvencijadas barcas voladoras para el divertimento de los niños de un colegio cercano. Mucho frío. Desamparo. Una guerra que parece que no termina nunca. Guerrilleros de ciudad, se autodenominan, partido comunista de España. Otra vez la fatal dialéctica de las pistolas. Y de los muertos. Esta vez, dos falangistas. El secretario de la subdelegación y el conserje. Que eran los que estaban. Así es la vida. O la muerte. Se pretende dar un golpe de efecto en la ciudad sombría para reforzar lo que otros, guerrilleros de monte, han comenzado por el Valle de Arán. La guerra no va bien para Alemania y existe la convicción de que los aliados echarán a Franco . Euforia en la miseria. Tragedia en los arrabales de la ciudad, de la Historia y de sí mismos. Unos, mandan desde Moscú, Francia o México, otros cruzan la frontera para jugarse la vida en nombre del Partido, jugarse la vida, la suya, y quitársela a otros, los que les digan. Ensayo Madrid 1945. La noche de los Cuatro caminos Autor Andrés Trapiello Editorial Destino Año 2022 Páginas 506 Precio 23,90 páginas 5 Lo que se supone será un golpe maestro de levantamiento de las masas contra la dictadura brutal de Franco se convierte en un ensalzamiento del Régimen, en una indeseable consolidación, porque Alemania, pierde, sí, pero Churchill, entre otros, acaba de decretar la Guerra Fría y ahora Stalin ya no es aliado, es enemigo. Todo se desmorona, los guerrilleros de monte y los de ciudad. Éstos mal pertrechados, temerosos de cualquier error, de cualquier delación (ya sea desde la policía franquista o del suyo propio). Fervorosos comunistas engalanados en la propaganda, bucean por un Madrid en sombras, son cinco grupos guerrilleros que sobrecogen cuando en sus páginas finales aparece la «Abreviadísima nomenclatura», que no es tal, pues ahí se señalan de manera exacta y pormenorizada todos los protagonistas. Personajes, que rezuman la desdicha y el misterio, galdosiano, de la vida de la vida De los que dictan las acciones desde Moscú o Francia hasta los encargados de ejecutarlas. Minuciosa, exhaustiva, basada en documentos logrados de muy diferentes y diversos archivos, testimonios, informes, declaraciones. Un trabajo descomunal que se sustenta bajo una prosa ágil, directa , en la que confluyen diversos géneros, todos reunidos para provocar en el lector un ansia por descubrir las tramas, los enredos, las mentiras y, cómo no, las traiciones que aparecen y desaparecen entre la historia, la memoria y la realidad. Chivateos, envidias… Andrés Trapiello había publicado en 2001 esta historia pero quedaban asuntos, momentos, vidas por desentrañar, y he ahí la razón y sentido del presente libro, al que, además se incorporan, algo que completa el laberinto, los Informes de Camaradas que arrojan algo más que luz en todo lo narrado. Trapiello, en la mejor tradición literaria, recrea un episodio que es una metáfora de un tiempo. Los lúgubres arrabales barojianos, ese Madrid de descampados y chabolas, la vida en la clandestinidad rodeada de un ambiente policial en el que la Brigada Político-Social campa sin más control que la más espeluznante represión, las imprentas y el ir y venir de armas en manos de los guerrilleros de ciudad, con sus enlaces, siempre a través de mujeres, los informes sobre posibles víctimas, chivateos, envidias, porque el Partido siempre tiene razón. Y como en el más perfecto ‘thriller’ que ni el propio Hitchcock pudiera imaginar , y es que la historia de España da para mucho, y sobre todo esta historia de arrabales, la madeja se irá desenvolviendo por una conversación intrascendente de dos muchachas inocentes. Un hilo que permitirá paso a paso, y de qué manera, a medias entre lo castizo y lo trágico, desmantelar toda la organización. Minuciosa, exhaustiva, basada en documentos, testimonios, informes No se pierda el lector una página, todas revelan imprescindibles datos, sociales, personales, políticos, económicos de ese ‘Madrid 1945. La noche de los Cuatro Caminos’. Una obra que conmueve, emociona, alerta y desvela más asuntos y hechos que la desdichada vida de los cinco que entraron en la subdelegación de Falange aquella noche de domingo. Ecuánime, memorable Y qué personajes, que rezuman la desdicha y el misterio, galdosiano, de la vida, pero con esa melancólica ironía tan cervantina que ilustra cada obra de Trapiello . Qué manera de contar la condición de todos. Los (h)unos y los (h)otros (Unamuno). Tremendo, desasosegador es el infierno del paso de los enviados a la noche más oscura en la Dirección General de Seguridad, las palizas, las torturas, los careos, las mentiras y acusaciones entre ellos, la condición humana, a la manera de Balzac. Y qué, personajes, el enigmático Manzanares, las relaciones de algunos de ellos con la Embajada norteamericana, los llegados de Francia, Félix y Domingo, ese Carmona implacable, el pobre Tomás víctima de sí mismo, y el supuesto jefe de la operación José Vitini teniente coronel de las FFI durante los años más duros de la resistencia francesa, y doblemente condenado, por la Dictadura y por su propio partido. La edición es formidable, fotos, estampas , informes, carteles, sumarios, recortes de periódicos, publicidad, un aparato gráfico en el que los pies que acompañan a cada uno de ellos conforman ya un género literario y periodístico propio. Una obra ecuánime y memorable, y a no perderse cómo surgió la idea de escribirla.. «El triunfo de los ‘millennials’ en la Feria de la Antigua». Insondable la mente de un valiente. Sorprendente la capacidad de un torero ‘millennial’ para adueñarse de la Feria de la Antigua. Ni el viento quiso perderse la cita de Roca Rey: soplaba Eolo cuando descorchó la emoción en el quite. Imponente Andrés, que se plantó de rodillas en cinco muletazos. Despertó ya la música. Nada más arrancar. Y se fue a los medios para dar distancia a Sacristán y trazar derechazos con poderío. Tenía el montalvo la virtud de la nobleza y regaló embestidas humilladas, aunque su fondo de casta era mínimo. Sobrado el del mandamás limeño, que firmó un arrimón de esos que ponen al público en pie. Las dos orejas presentidas cayeron con fuerza. En el umbral del doble galardón se quedó en el otro tras unas manoletinas en las que hizo temblar el coso de las Cruces. Agarrado a las tablas, con la altanería de Luis Miguel, había principiado con este quinto, que se vencía y le envió varios recaditos. Toda la raza que le faltaba al toro la puso el Jaguar del Perú: hasta que no lo dominó no paró. Feria de la Antigua Plaza de toros de las Cruces. Viernes, 16 de septiembre de 2022. Viernes, 16 de septiembre. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Montalvo, grandones y con hondo cuajo dentro de la desigualdad, de mansa y deslucida condición en conjunto; destacó el buen 6º. El Juli, de azul marino y oro. Media trasera y caída (silencio). En el cuarto, estocada caída muy trasera (silencio). Roca Rey, de tabaco y oro. Estocada desprendida (dos orejas). En el quinto, estocada caída (oreja con petición). Tomás Rufo, de sangre de toro y oro. Estocada con derrame (oreja con petición). En el sexto, espadazo rinconero (dos orejas). A hombros con Roca. Y si el valor sideral y arrollador de Roca se marchó a hombros, no se quedaría atrás el temple superlativo de Tomás Rufo, otro ‘millennial’ que cuajó una maciza faena. Encantó su torera obra al buen sexto –el mejor con diferencia–, a dos semanas de los seis años. Borracho de toreo con Rebujillo, se creció en largos muletazos, algunos al ralentí y con broches preciosistas. La rúbrica del espadazo le entregó dos trofeos. Uno más cortó el toledano al tercero, que iba a media altura hasta que cantó la gallina. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Al filo de la triple puerta grande en Guadalajara Sin opciones El Juli, con un lote para ilustrar un tratado de mansedumbre dentro de una corrida de Montalvo en la que hubo alguna que otra limpieza campera de corrales…. http://www.databot-app.com
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