News – Noticias «Romeo Santos: «Quevedo me parece genial y no se le puede cuestionar. Si es número uno es por algo»». Ranchera, dancehall, hip-hop y merengue se cuelan en el vibrante repertorio de ‘Fórmula Vol. III’ , disco ineludiblemente protagonizado por la bachata recién sacado por el rey del género, Romeo Santos . Rosalía , Justin Timberlake, Christian Nodal, una introducción de la comediante Katt Williams y la voz de los tres hijos de Romeo son la guinda perfecta para un nuevo trabajo que llega en un momento emocionante para el artista neoyorquino de origen dominicano, quien recientemente apareció en la portada de Billboard y participará en la Semana de la Música Latina de Billboard en Miami a finales de este mes. Muchas buenas canciones en un repertorio de 21 temas, sonido increíble… ¿cómo ha sido grabar este disco? Muy intenso. Han sido tres años y medio de trabajo de los que me siento muy orgulloso. Conseguí convertir mi tristeza en música, hablar del amor y el desamor, hacer colaboraciones muy valiosas para mí porque ha intervenido gente a la que respeto y admiro mucho… ¿Cómo consigue darle tanta frescura a la bachata en temas como ‘Boomerang’? Sólo intento hacer que lo que llevo dentro fluya. Que mi corazón lata con la música y se deje llevar por ella. Cuando hago un disco siempre pienso que es algo que va a durar para siempre, que puede marcar vidas, y por eso intento conectar por encima de todo. Noticia Relacionada estandar No Rosalía se une al legendario Romeo Santos en ‘El Pañuelo’ Nacho Serrano La colaboración forma parte del nuevo disco del Rey de la Bachata Ha introducido las voces de sus hijos en una de sus canciones. ¿Cómo surgió esa idea? Quería añadir un componente familiar a las colaboraciones, un código personal. Y qué mejor que mis hijos para ello. Hace poco dijo que la acogida que está teniendo el disco le ha recordado a sus primeros días de éxito. Sí. Es que ahora con las redes y las plataformas de streaming, te enteras enseguida de si un disco está gustando o no. Y al ver lo que ha pasado con ‘Fórmula Vol. III’ me he sorprendido tanto como me sorprendí con el éxito de mis primeras canciones. Nunca me acostumbro a eso, y me llena de felicidad tener esa recompensa por tanto trabajo. ¿Cómo ha sido colaborar con Rosalía, a quien ya conoció cantando juntos en el escenario durante un concierto en República Dominicana el año pasado? Para mí ha sido una experiencia muy bonita. La admiro mucho y me alegra todo lo que está pasando en su carrera. Cuando la escuché por primera vez hace dos años me volví fan instantáneamente y lo dije en mis redes sociales. Lo primero que le presenté fue una idea de un talentoso merenguero llamado Carlos ‘El Zafiro’, y a ella le encantó. Luego desarrollamos más la idea juntos, y fue interesante verla trabajar. Es tan trabajadora, meticulosa y detallista como yo. Visualiza su arte de una forma increíble. ¿La colaboración con Justin Timberlake fue también en persona, o a distancia? Yo soy muy tradicional en eso. No soy de los que dicen «mándame tus pistas de voces por e-mail». En este disco pude trabajar con todos los colaboradores en el estudio, y fue un placer hacerlo también con este chico, que también tiene las ideas muy claras musicalmente hablando. Hemos fusionado nuestros dos mundos sin perder nuestras esencias. «Han querido comprarme todo mi repertorio, pero tienen que ofrecerme más dinero» Compone el 99 por ciento de sus letras, ¿verdad? Sí, pero en esta producción, cuando he incursionado en la ranchera me junté con un gran productor y compositor que se llama Carlos Herrera, que conoce bien la dinámica de la música regional. Cuando voy a entrar en un mundo fuera de la bachata, me gusta colaborar con ese tipo de talentos, que te retan y te sacan ideas de dentro. ¿Alguna vez le han ofrecido comprarle todo su repertorio? Sí, me lo han ofrecido pero tienen que buscar más dinero para motivarme (risas). Aun así todo es posible. ¿Cuánto le han ofrecido? Wow, no puedo decirlo, sería una falta de ética por mi parte. Son grandes sumas pero mi repertorio es el futuro de mis hijos, y no me gustaría vender los derechos de mis bebés. ¿Le sorprende lo mucho que está durando el dominio de la música en español en el mercado mundial? La música con calidad es perpetua, no muere. Y yo por mi parte, tal como decía antes, intento hacer música que no caduque. ¿Conoce al español Quevedo, que lleva varias semanas en el número uno de Spotify a nivel global? Sí, hizo algo con Bizarrap ¿verdad? Sinceramente, no conozco todo su repertorio, pero esa canción sí la he escuchado y me parece genial. Los resultados no se cuestionan, si está en el número uno es por algo. ¿Se pueden esperar más reuniones de Aventura en el futuro? Ese ciclo lo cerré en 2021, y lo único que puedo decir es que todo lo que voy a hacer siempre va a ser una sorpresa. Así que si eso se produce, será de forma sorpresiva. MÁS INFORMACIÓN Romeo Santos: «Julio Iglesias me llamó genio al darse cuenta de que nuestro dueto es un homenaje al pene» ¿Cuándo va a venir de gira a España para presentar el disco? Creo que está en nuestros planes venir el año que viene.. «Arcade Fire: la de Diego en el Azteca». Son una banda difícil de definir. Liderada por un matrimonio de creativos, Win Butler (él) y Régine Chassagne (ella), Arcade Fire ha conquistado el mundo . Hacen sonido, un muro de él, y trabajan el todo por encima de la individualidad. Hoy están en Madrid para presentar su último trabajo, «We», y a mi alrededor veo gente de todas las edades. Mi amigo José, que lleva desde las seis en la cola, dice que debe haber problemas. Son casi las 21:30 y la ciudad espera. Unos segundos más tarde se apagan las luces y Arcade Fire arranca arriesgando. Dos canciones largas, «Age of Anxiety I» (del nuevo disco) y «Ready to Start» muestran algunos de los colores de su paleta: un folk mínimo, una especie de dance, guitarras procesadas con mucho delay e incertidumbre, pues no sé bien qué es esto. Una observación sobre el género . Esto del «indie» es algo mentiroso porque sirve como excusa para unir bajo el mismo paraguas a bandas muy dispares. Veo que una de las cosas que conforma el «indie» es incluir (muy a menudo) un bajo muy dominante, gordo y con púa, ocupando más espacio que en sus anteriores reencarnaciones: disco, rock, funk… Noticia Relacionada estandar No Arcade Fire, cancelados por las denuncias de abuso sexual contra su líder Nacho Serrano Varias emisoras de radio han vetado sus canciones hasta que se aclaren las acusaciones que pesan sobre Win Butler La primera que cantan juntos mujer y marido, «Reflektor», es una orgía de sintetizadores, batería cuasi-dance y ese bajo que truena. Cambian de tercio para «Lightning I», que empieza como un mantra acústico hasta que de nuevo rompe y se transforma en acelerado rock n’roll con tenue sabor a las guitarras de Tarantino . Me parece una de las mejores, no sé si porque rompe con lo anterior o porque es una de sus gemas. La banda, un octeto de instrumentistas versátiles, no para de rotar. Percusionistas que tocan guitarras, un bajista que pasa a las teclas, una violinista que lo toca todo… Nunca hay menos de cinco personas cantando y, aunque no sean los p***s Eagles (siempre Lebowski), eso brilla mucho. Son buenos, pero no les hace falta serlo. El espectáculo está diseñado para ser apabullante desde la escenografía hasta las proyecciones y apenas requiere esfuerzo por parte de los músicos. Cada uno hace una línea sencilla que se monta sobre las otras siete y crea un tsunami sonoro. Quizá, y esto es una constante en la música, el batería sí tiene un repertorio exigente; el resto viven tranquilos. Sí creo que le debe mucho esta banda a la música disco y me reafirmo según avanza el concierto. Los ritmos, que son sobre lo que se construye todo, son los mismos que en los 80… un poco más rápidos y con un hi-hat algo mas juguetón y asincopado . A partir de ahí, todo es una evolución natural: bajo más grande, teclados/sintetizadores ocupando el lugar que antaño tenían guitarra y órganos y unas melodías vocales basadas en la repetición, que no es algo peyorativo, pregunten a Lennon y Macca. Breve visita a la zona de fumadores, donde siempre somos los mismos aunque hoy nos veo más tatuados, y vuelta a la cueva. Esperan los «Arcade» y unas guitarras con abundante delay, recurso habitual en sus temas a medio tempo. Encadenan otra comedida, «Suburbs», y por fin puedo escuchar a Win Butler cantar de forma clara. Es bueno, tiene un gran agudo, con mucha fuerza para ser un hombre cantando casi en «falsetto» . Interpreta bien lo que canta aunque el estilo de la banda no ayuda a que se le entienda. El público madrileño, muy internacional y entregado, no perdona una sílaba. Momento de focos para Chassagne en «Sprawl II», otra canción que debe de ser indie según Pitchfork y Bob Lefsetz aunque yo sólo escucho a los Bee Gees del XXI. «Unconditional I» deja caer que se acerca el final y miro a mi alrededor: pocas veces he visto disfrutar así a este palacio. «Everything now», uno de los grande hits, es el falso final antes de los bises. La gente bota a mi alrededor y me vibran las gónadas . Todo podría caerse de un momento a otro y pienso en el fútbol, la única cosa capaz de producir adrenalina como esta. ¿Sentirán Butler y Chassagne lo mismo que Diego en el Azteca? Todo termina con «Wake up», su mayor éxito, y la pista se vacía muy rápido. Aquí, sólo en esta grada, me pregunto si Diego tuvo un instante de silencio para contemplar su obra. Ojalá.. «Aixa de la Cruz: «Vi una planta de estramonio y fue casi como ver las cuevas de Altamira»». A Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) el confinamiento le pilló con su marido y su hija de nueve meses en un piso de cuarenta y cinco metros cuadrados, así que cuando nos liberaron (ese es el verbo) huyeron de la ciudad y se instalaron en la casa donde había nacido su abuelo, en una aldea burgalesa de nombre delicioso y lejano: Olmos de la Picaza. «Nos fuimos de okupas», ríe ella, en medio de una respuesta torrencial. En uno de sus primeros paseos se cruzó con una planta de estramonio, y esa imagen la cautivó. «Fue como si estuviera en un sueño. Vi la planta y era como si estuviera subrayada por un color, por un aura de luz», evoca. Y luego cita a Antonio Escohotado : «El estramonio era uno de los principales principios activos del ungüento que se aplicaban las brujas vaginalemente con los palos de las escobas para volar, metafóricamente». Y luego asevera: «Ver esa planta fue casi como ver las cuevas de Altamira». La escena en cuestión la recoge en su nuevo libro, ‘ Las herederas ‘ (Alfaguara), una novela entre gótica y lisérgica, sin duda familiar, en la que cuatro nietas se reúnen en la casa de su abuela, que se ha abierto las venas en la bañera. Es una excusa para revisar heridas, para pasear el cementerio de recuerdos y preguntarse de dónde viene el dolor. También para explorar, en las carnes de las cuatro mujeres, los males que azotan a este tiempo: la precariedad laboral y sentimental, la salud mental, etcétera. Y para bordear ese cruce fronteras entre la realidad y la locura y lo fantasmal. En ese lugar es difícil no pensar en Henry James , en Shirley Jackson . Las drogas, cuenta De la Cruz, fueron parte del proceso de investigación de la novela. Tras su primera macrodosis de LSD comprendió por qué la naturaleza genera esas sustancias, cuál es su sentido. «¿Cuántas veces decimos esto de que nos está faltando imaginación para salir del capitalismo? Creo que estas plantas, los alucinógenos, existen para sacarnos del sistema. Toda droga es chamánica». Y más: «Me parece casi un derecho fundamental que la gente tenga acceso a sustancias psicodélicas sin ningún tipo de restricción. Quitarle al ser humano la experiencia de acceder a lo sagrado a través de estas tecnologías que han estado disponibles desde que el mundo es mundo es una injerencia tremenda. Es el equivalente a un régimen teocrático en el que se prohíba a la gente masturbarse». Y el matiz: «Una de las cosas importantes de la regularización es promover el uso responsable e informado de estas sustancias». Más allá de la alucinación y alrededores, ‘Las herederas’ muestra una microcosmos familiar complejo, en el que hay mucha presión, que se rige por unas normas extrañas, casi de secta, pero en el que también se da una lealtad inquebrantable. «La novela aborda la tensión entre dos ideas de la familia. La familia como el lugar originario de la primera herida, como un lugar siempre violento por algún motivo (por los roles que se te imponen, por el origen de ciertos traumas) y la familia como refugio, el último lugar que, cuando fracasan las estructuras de protección, te queda». Y no solo es el tema, también es el tono. Su condición de madre, afirma, ha cambiado su escritura, la ha trastocado. «Recuerdo mucho la primera vez que escribí algo después de haber sido madre… Estuve como tres semanas con un bebé en brazos, un bebé que me seguía dando miedo por la fragilidad que proyectaba. Y yo estaba acostumbrada a impostar una delicadeza, una dulzura en los gestos a la hora de escribir, pero de pronto ya no era impostada. Era como si la hubiera incorporado y me enfrentaba a la escritura con un pulso más delicado. Tocaba las teclas del ordenador como si fueran un piano más que un ordenador». Noticia Relacionada estandar Si Liudmila Ulítskaya: «Al salir de Rusia no estaba salvando mi vida, sino mi libertad» Bruno Pardo Porto La escritora rusa, una de las autoras más aclamadas de su país, vive exiliada en Berlín desde el estallido de la guerra. Este viernes recibe el premio Formentor 2022 en Gran Canaria El campo, además, despertó un nuevo vocabulario, una nueva mirada. «Nombrar tiene una faceta visual. Cuando llegas a un pueblo de Castilla en octubre, cuando se está empezando a secar todo, te parece que hay una única planta idéntica en todas las cunetas, y sólo ves un único color, que es el gris, un gris muy oscuro. Y de pronto empiezas a nombrarlo y la gama de colores literalmente se expande y empiezas a ver los matices. Empecé a ver el verde de un color mucho más intenso… Por desgracia, tengo la sensación de que este superpoder tan fácilmente se adquiere como se pierde en cuanto vuelves a núcleos urbanos», remata.. «Descubren el primer consumo conocido de opio en el mundo antiguo». Un estudio realizado por la Autoridad de Antigüedades de Israel, la Universidad de Tel Aviv y el Instituto Weizmann de Ciencias ha revelado las primeras pruebas conocidas del uso de opio . Los investigadores encontraron los restos en unas vasijas que se remontan al siglo XIV a.C. , halladas en unas tumbas cananeas , por lo que piensan que fueron utilizados en rituales funerarios. Este descubrimiento, publicado en la revista especializada ‘Archaeometry’ confirma los escritos históricos y las hipótesis arqueológicas según las cuales el opio y su comercio desempeñaron un papel fundamental en las culturas de Oriente Próximo, según señalan los científicos en un comunicado. La investigación comenzó a raíz de unos hallazgos arqueológicos en Yehud, ciudad situada a unos 11 km al sureste de Tel Aviv en 2012. Encontraron varias tumbas cananeas de la Edad del Bronce Tardío y, junto a ellas, ofrendas funerarias , es decir, recipientes destinados a acompañar a los muertos en el más allá. Entre la cerámica destacaba un gran grupo de vasijas denominadas en el estudio «jarras de anillo base». Tumba cananea en la que se encontraron las vasijas con los restos de opio Estos recipientes son bien conocidos, ya que se han desenterrado cientos de ellos en estos enterramientos, datados entre los siglos XVIII a XIII a.C. Con una forma semejante a la de la flor de amapola invertida, siempre se había especulado con que tuvieran opio en su interior, pero nunca se había demostrado hasta ahora. El análisis de residuos orgánicos ha revelado por primera vez restos de esta droga psicoactiva en ocho de ellas. «También es la primera prueba conocida del uso de alucinógenos en el mundo», afirma en el texto del comunicado. Teorías Los investigadores han elaborado varias teorías acerca de su uso durante el ritual funerario . De acuerdo con Ron Be’eri, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, «las vasijas de cerámica que se habían colocado dentro de las tumbas se utilizaban para las comidas ceremoniales, los ritos y los rituales realizados por los vivos para sus familiares fallecidos. Se honraba a los muertos con alimentos y bebidas que se colocaban en las vasijas o se consumían durante un festín que tenía lugar sobre la tumba, en el que se consideraba al difunto como participante. Es posible que durante estas ceremonias, dirigidas por los miembros de la familia o por un sacerdote en su nombre, los participantes trataran de resucitar a los espíritus de sus parientes muertos para expresar una petición, y entraran en un estado de éxtasis consumiendo opio. También es posible que el opio, que se colocaba junto al cuerpo, tuviera como objetivo ayudar al espíritu de la persona a levantarse de la tumba para preparar el encuentro con sus familiares en la otra vida». MÁS INFORMACIÓN Un santuario de hace 2.700 años usaba incienso y cannabis en sus rituales con fines alucinógenos Vanessa Linares, de la Universidad de Tel Aviv, apunta dos más, que los cananeos de Yehud creyeran que los muertos necesitarían opio en la otra vida, o que los sacerdotes los que consumían la droga para los fines de la ceremonia.. «Irene Escolar e Israel Elejalde se lanzan palabras como puñales». El dramaturgo y director de escena Pascal Rambert (Niza, 1962) no es un desconocido en España. Hemos podido disfrutar de ‘La clausura del amor’, ‘Hermanas’, y ‘Ensayo’. Ahora regresa a nuestros escenarios con ‘Finlandia’, uno de los platos fuertes de la temporada, que se estrena el 22 de septiembre en el Teatro de la Abadía, producida por Kamikaze Producciones y por la sala madrileña, donde permanecerá en cartel hasta el 23 de octubre , y después comenzará una gira por diversas plazas españolas. El autor francés firma y dirige esta pieza, que protagonizan Irene Escolar (Madrid, 1988) e Israel Elejalde (Madrid, 1973), dos de sus actores fetiche, que ya trabajaron con él en montajes anteriores. Precisamente para ellos ha escrito ‘Finlandia’: «Conozco –confiesa Rambert– sus ritmos subterráneos de interpretación, así como sus habilidades ultrarrápidas para cambiar de velocidad en una frase». Al respecto afirma Elejalde: «Que Pascal escriba pensando en mí, me llena de orgullo y no lo siento como un peso». Por su parte, señala Irene Escolar: «Es una satisfacción que un autor contemporáneo escriba para ti y también te dirija». Asimismo, ambos destacan la singularidad de Rampert. Para Irene Escolar: «Es el más placentero de los directores con los que he trabajado. Tiene una gran empatía con sus actores , les quiere y respeta mucho, lo que no es tan habitual. Deja absoluta libertad, y podemos debatir, compartir, es un proceso creativo muy vivo». Elejalde corrobora: «Apenas es intervencionista. Lo es con el texto, en el que hay una partitura muy clara. Luego, te sugiere algunas modulaciones, pero pocas. Confía en sus actores». ‘Finlandia’ se desarrolla en la habitación de un hotel de Helsinki. Israel –en las obras de Rampert es característico que los personajes se llamen igual que los intérpretes que les dan vida–, ha recorrido 4.000 kilómetros desde Madrid para encontrarse con su pareja, Irene, y aclarar su ruptura y sobre todo la custodia de su hija, Nina, de nueve años. Irene está en la capital finlandesa rodando una película comercial china. Los dos son actores, pero tienen visiones contrapuestas de su profesión. Y no solo divergen en esto. Sus múltiples diferencias estallan en un salvaje y durísimo choque, lleno de reproches, insultos, amenazas y hasta conatos de agresiones físicas , y donde las palabras vuelan como puñales buscando clavarse en el corazón del otro. Afirma Rambert: «Escribí ‘Finlandia’ de forma tan brutal, sin pausa, rápidamente, como si quisiera expulsar este texto de mí». Apunta Elejalde: «Descarto el teatro que te dice cómo debes pensar, estoy con el que te formula preguntas. Así es la concepción de Pascal» En este combate cuerpo a cuerpo subyacen los enormes cambios que se están produciendo en las relaciones entre hombres y mujeres que dinamitan los roles tradicionales. «El patriarcado –manifiesta Elejalde– ha sido el imperio más grande de la historia. Ahora está en decadencia, y esto provoca resistencias. Algunas legítimas que tienen que ver con el sufrimiento, con la falta de herramientas para adaptarse a la nueva situación. Esto le sucede a mi personaje. Pascal lo concibe, y yo estoy de acuerdo, como un hombre al que el suelo que pisa se le ha hundido, vive en una angustiosa zozobra existencial. Y otras ilegítimas que quieren preservar los privilegios masculinos por encima de todo porque creen que les corresponden». Y Escolar subraya: «De repente parejas muy unidas entran en una guerra total, y parece que hoy el lenguaje femenino y masculino ya no es común». Pero, y lo subrayan los dos, no es una simplista obra de tesis, con buenos y malos . Cada uno tiene sus razones. Según Irene Escolar, «son dos personas rotas y destruidas. No me interesa un teatro moralista y aleccionador, donde me den el mensaje. Quiero uno que descoloque, que me haga cuestionarme cosas, que trate al espectador como alguien inteligente que no precisa que le digan quién es el bueno y quién el malo». Elejalde ratifica: «Estoy muy de acuerdo, descarto el teatro que te dice cómo debes pensar, estoy con el que te formula preguntas, y que te hace salir de la sala con más dudas de las que entraste. Así es la concepción de Pascal». En ‘La clausura del amor’ ya se presentaban las desavenencias de una pareja, interpretada por Bárbara Lennie y Elejalde, pero, apunta este, existe un salto cualitativo entre ambas propuestas: «Hay varias diferencias. Primero una formal, muy grande. ‘La clausura… ’ era, digamos, más abstracta. Se estructuraba en monólogos de cada uno que el otro no responde directamente. En ‘Finlandia’ hay diálogo, por lo que el conflicto es más vivo . Por otro lado, ‘La clausura… ’ era más ‘romántica’. Versaba sobre el fin del amor y la exigencia de reconstruirlo cuando ha desaparecido. En ‘Finlandia’ siguen peleando hasta la muerte, mantienen una guerra abierta a través de la hija, a quien no tienen en cuenta. Hay una víctima, la pequeña Nina. Pascal señala que si hay un tema en la pieza es qué hacemos a los niños. Y no solo a esa niña que está siendo objeto de esa lucha entre dos personas que dejan de lado su educación, un comportamiento civilizado, y actúan como animales, defendiendo con saña su territorio. También nos sitúa ante el daño que le hacemos a nuestro niño interior, a la inocencia, la ingenuidad que tenemos y son necesarias para vivir y que destrozamos en este tipo de enfrentamientos. Es más descarnada y dura, y, de alguna forma, estamos hablando de manera genérica de hombres y mujeres, y no solo de un tú y yo». «Escribo para tratar de comprender cómo hoy hombres y mujeres estamos muy perdidos», confiesa Rambert Sin duda, ‘Finlandia’ nos remite a una de las grandes, ineludibles, y más complejas cuestiones de nuestro tiempo. Como bien concluye Pascal Rambert: «Escribo para tratar de comprender cómo hoy hombres y mujeres estamos muy perdidos».. http://www.databot-app.com
Categorías