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News – Noticias «Guerra Ucrania – Rusia, última hora en directo | Cuatro regiones ucranianas comienzan a votar en los referéndum sobre su anexión a Rusia». Nueva escalada en la guerra de Ucrania. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció el pasado miércoles la movilización parcial militar , una medida destinada a frenar los reveses sufridos por las tropas rusas en Ucrania, donde una exitosa contraofensiva del Ejército de Kiev les ha hecho retroceder durante las últimas semanas. Según el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigu, unos 300.000 reservistas serán movilizados. Reaccionando al anuncio, miles de personas se han manifestado durante los últimos días en varias ciudades de Rusia, donde el precio de los billetes de avión se ha disparado y se suceden las colas de coche en las fronteras para intentar escapar del país y la movilización obligatoria. COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive 2995057 Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 2400 Código APP. «Vientos de derecha en Italia: por qué Meloni puede suceder a Draghi». Un aire de profundo cambio se respira en Italia. Se palpa en el ambiente, en las confesiones inesperadas de muchos electores. No son una excepción estas palabras de Bruno Capello, un empresario jubilado de Bolonia, feudo de la izquierda: «He sido comunista y voté siempre a la izquierda. Esta vez voy a votar con toda mi familia por Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. Antes, el PCI (Partido Comunista Italiano) protegía a los trabajadores, a los empleados. Pero, ahora…». Igualmente, Mirafiori, el histórico establecimiento de Fiat en Turín, ha dejado de ser el bastión de la izquierda, empujado por el viento de la derecha, y muchos trabajadores votarán por Giorgia Meloni. Impensable hubiera sido escuchar antes lo que hoy muchos dicen a las puertas del establecimiento de Mirafiori. Un ejemplo es Luigi, 57 años, quien asegura: « ¿Sabes por qué votaré a Meloni, porque me podré jubilar dentro de cuatro años, sin tener que esperar a los 67 años, como me obligaría la ley que el Partido Democrático quiere mantener». Ante la acusación que se hace a algunos trabajadores de ser neofascistas, el sociólogo e historiador Marco Ravelli, de izquierda, explica a La Stampa: «Quien vota a Meloni no es fascista, pero se siente desilusionado de la izquierda o resentido». Muy clarificadora es la opinión del sindicalista Giorgio Airaudo, secretario general, en la región de Piamonte, del principal sindicato italiano, CGIL, conocedor de la realidad de Mirafiori, exsantuario de la izquierda italiana, al que no lo ve como no un caso aislado: «Esa fábrica es un fiel espejo de la sociedad, pero más que las nuevas pulsiones o tendencias, me preocupa la desafección por votar. La izquierda está dividida, en permanente disputa, y los trabajadores han sido abandonados». El mundo del trabajo es simplemente un indicio, pero muy significativo, del nuevo clima que se vive en Italia, un país considerado un laboratorio político, porque ha sido un acelerador de fenómenos que son más lentos y graduales en otros lugares. Enrico Letta, el líder del Partido Democrático, fuerza política referente de la izquierda, explica la causa del cambio y giro a la derecha: «Porque hoy el país está asustado. La guerra ha creado una mezcla explosiva, con el problema energético y la subida del coste de la vida. Estos temores son de nuevo el terreno fértil para populistas de todo tipo. Este es, lamentablemente, el fenómeno que estamos viviendo hoy», reconoce Letta. Pésima campaña con evocación de la «guerra civil» Los italianos acudirán el próximo domingo a votar con una mezcla de disgusto, tristeza, cansancio, incertidumbre y miedo por el futuro, porque han vivido la peor campaña electoral en décadas, llena de promesas irrealizables, y muy enconada hasta el punto de haberse evocado «la guerra civil». Por supuesto, también en una parte de Italia hay algo de esperanza, depositada principalmente en Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia. Su crecimiento electoral ha sido espectacular, hasta convertirse en el primer partido del país, viéndose favorecida por el hecho de haber estado en la oposición al Gobierno de unidad nacional de Mario Draghi. En las últimas encuestas antes del silencio demoscópico (en Italia no son permitidos los sondeos durante los últimos 15 días previos a la apertura de las urnas), Hermanos de Italia superaba el 25% en intención de voto. Muchos italianos ni siquiera conocen ese partido, Fratelli d’Italia, fundado en el 2012, pero lo votarán por Giorgia Meloni. Los analistas creen que muchos electores con dudas hasta última hora sobre a quién votar, al final se subirán al carro del vencedor y lo harán por Meloni. Con la Liga de Matteo Salvini (12%) y Forza Italia (8%), la derecha alcanzaría la mayoría parlamentaria, porque la ley electoral favorece a la coalición con más votos. Coinciden los analistas en que a Meloni muchos la votarán en parte por sus méritos y su carisma , pero sobre todo por desesperación, porque la ven como un último recurso y representaría una novedad. Si Giorgia Meloni gana las elecciones y se convierte en la primera mujer jefa de Gobierno en Italia, sería en cierta forma una ‘revolución’. Se rompería un techo de cristal, es decir, caería un tabú en Italia que penaliza a las mujeres, entre otras cosas, con salarios más bajos en igualdad de trabajo. Meloni, más preparada que Salvini, se ha dedicado en los últimos tiempos a tranquilizar y convencer al mundo empresarial sobre su programa, manteniendo conversaciones continuas con los gerentes de las empresas públicas, con los banqueros italianos y con el presidente de Confindustria, la patronal italiana. El cambio en el sindicato de izquierdas Al nuevo viento, marcado por un probable Gobierno Meloni, ha decidido adecuarse incluso un sindicato de izquierdas como la CGIL (Confederación General de Trabajadores Italianos), el más importante del país , considerado siempre como la correa de transmisión de los socialistas. La CGIL siempre dio indicaciones para que sus más de cinco millones de afiliados votaran por una fuerza política de izquierdas. Ahora, por primera vez, el líder de la CGIL, Maurizio Landini, ha dejado total libertad de voto, incluso a los dirigentes sindicales, confirmando en una asamblea de delegados en Bolonia una nueva línea: Una cosa es el sindicato y otra la política. Landini ha tomado nota del cambio de aire político en el país y lo sustenta, porque sabe que muchos afiliados, sobre todo los mayores votan por Hermanos de Italia y Liga, pensando que les facilitarán la jubilación; otros votan por el Movimiento 5 Estrellas, el partido que impuso la renta de ciudadanía (un subsidio a parados), y otros por el Partido Democrático aunque ya no lo consideran la fuerza política que protege a los trabajadores, porque aprobó en el 2014 una ley laboral que favorece el despido libre. «Nunca hemos estado tan divididos, destrozados y enfrentados como ahora» –ha reconocido Landini–. Lo digo claro: debemos aprender que nuestro problema no es el trabajador que está a nuestro lado, no es el color de la piel de las personas, nuestro problema son los que nos explotan a todos juntos y nos ponen en competencia unos con otros». En el Sur pobre se juega el resultado electoral Un gran problema para Italia lo representa el Sur, con las regiones más pobres del país, donde tradicionalmente es profunda la desconfianza hacia el poder dominante y las instituciones. Son los que más sufren las consecuencias de la crisis energética y el alto coste de la vida. Aquí se juega gran parte del resultado final de estas elecciones, porque en el Sur ha explotado el tema que más ha polarizado la campaña electoral: la llamada renta de ciudadanía, aprobada en el 2019, bandera electoral del Movimiento 5 Estrellas. De este subsidio mensual se benefician alrededor de 1,5 millones de familias italianas; de ellas, dos tercios viven en el Sur. Perciben una media mensual de unos 600 euros. Pero es posible obtener hasta 1200 euros al mes en el caso de una familia compuesta por dos adultos y un hijo mayor de edad o dos menores. Muchos empresarios culpan a este subsidio por sus dificultades para encontrar trabajadores. «Para las pequeñas y medianas empresas es difícil contratar, porque nadie quiere perder la subvención. Por ejemplo, en la región de Molise [Italia meridional] los agricultores luchan por encontrar gente que recoja la uva. Los vendimiadores ganan unos 1.200 euros en los veinte días de la cosecha, pero piden cobrar en negro, para seguir percibiendo el subsidio, lo que es ilegal», explica Roberto D’Alimonte, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Luiss de Roma. El mismo problema se da en otros sectores, como la hostelería.   Giorgia Meloni se ha comprometido a abolir este subsidio, porque «se debe eliminar el asistencialismo y ofrecer un trabajo digno a las personas». El líder del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, ha advertido con la evocación de una «guerra civil» si el subsidio desaparece. Las graves palabras de Conte no han intimidado a Meloni, que en sus mítines, como hizo el domingo en Caserta, a 27 kilómetros de Nápoles, dijo que el subsidio se debe suprimir y adoptar medidas más eficaces. Aplaudía a Meloni por su «claridad y determinación» un joven de 29 años, Francesco, que fue votante del Movimiento 5 Estrellas en el 2018, creyendo que frenaría la corrupción y la pobreza, pero hoy confiesa desengañado: «Conozco a muchos jóvenes beneficiarios de la renta de ciudadanía, que tienen trabajos en negro por los que reciben dinero en efectivo, lo que les permite ganar más que yo, con un trabajo fijo y pagando impuestos». De todas formas, aunque el apoyo al Movimiento 5 Estrellas se ha desmoronado, por sus divisiones internas y pérdida de credibilidad, llegando a situarse incluso por debajo del 10% en intención de voto, tras causar la caída del Gobierno Draghi, ha crecido en la campaña electoral hasta el 14%, defendiendo posiciones radicales de izquierda, y ha quitado votos al Partido Democrático. «El Movimiento 5 Estrellas es el partido de la renta de ciudadanía y, por tanto, todavía sus raíces son fuertes en el Sur. He visto encuestas que dan al M5S más del veinte por ciento en Molise y Nápoles. Es mucho, pero allí obtuvieron hace cuatro años el cincuenta por ciento», afirma el profesor D’Alimonte, el mayor experto italiano en sistema electoral. Advierte D’Alimonte que si el M5E obtiene un buen resultado en el Sur, «podría privar al centroderecha de la mayoría absoluta en el Senado», complicando sobremanera un eventual Gobierno Meloni. El Sur, terreno fácil para los populismos Para comprender el drama que vive el Sur y por qué la renta de ciudadanía se ha convertido en el tema destacado de la campaña, hay que fijarse en estos datos muy relevantes del Instituto oficial de estadística (ISTAT): Las regiones del Sur pierden cada año 130.000 habitantes, de ellos la mitad son jóvenes entre 15 y 34 años, de los cuales una quinta parte son licenciados, es decir, se marcha lo mejor de la población, los más jóvenes y los más preparados, Se trata de un fenómeno migratorio muy relacionado con el Producto Interior Bruto y la falta de trabajo. En 2022, el PIB per cápita del Sur es casi la mitad del que goza el Norte: 20.900 euros frente a 38.600. La tasa de desempleo en el primer trimestre de 2022 fue del 5,7 por ciento en el Norte y del 15,2 por ciento en el Sur. Se explica así que en el Sur encontrara terreno fértil el populismo del Movimiento 5 Estrellas, que arrasó en las elecciones del 2018 (33%), gracias a su plan de bienestar social con el subsidio, convirtiéndose en el primer partido del país. Luego, ese apoyo se derrumbó, porque su utópica promesa de eliminar la pobreza evidentemente no se ha cumplido. A la hora de gobernar, el M5E demostró que carecía de clase dirigente. Lo mismo se le achaca hoy a Hermanos de Italia. «La gente quiere cambiar. Ha prevalecido en la campaña un deseo de novedad. El verdadero peligro de Giorgia Meloni si llega al Palacio Chigi [sede de la jefatura del Gobierno] no está representado por el fascismo [temor expresado por algunos medios internacionales], sino por la incompetencia», afirma el profesor de Ciencias Políticas Roberto D’Alimonte, quien, al igual que otros analistas, no ven en Hermanos de Italia una clase dirigente a la altura de los desafíos que debe afrontar Italia, con una astronómica deuda externa que supera los 2,7 billones de euros (150 % del PIB), mientras se promete una fuerte reducción de impuestos (tipo único IRPF al 15% propone la Liga) o rebajar la edad para la jubilación. Pero el problema de la mayor o menor competencia ni se lo plantea la gran mayoría de sus votantes. Conversando con un grupo de cuatro taxistas que esperan turno para cargar viajeros ante el Panteón de Roma, tres de ellos confiesan abiertamente que votarán por Giorgia Meloni, el cuarto por Salvini, porque « la derecha ha defendido mejor nuestras posiciones frente a las liberalizaciones de la ley de concurrencia de Draghi». Enrico concluye: «Percibo en los clientes mucha incertidumbre, dudas sobre a quién votar o incluso abstenerse. Yo votaré por Meloni. A ver qué sucede».. «Ucrania y Rusia realizan el mayor intercambio de prisioneros desde el inicio de la guerra». Durante su viaje a Nueva York, Recep Tayyip Erdogan aprovechó una entrevista con la cadena PBS para anunciar un intercambio de presos entre Ucrania y Rusia y su palabra se cumplió. Moscú y Kiev, gracias a la mediación de Ankara, realizaron el mayor intercambio desde el inicio de la invasión y casi 300 hombres fueron liberados . Erdogan lo calificó de «un paso importante»; su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, habló de «gran victoria» y desde el Kremlin no hubo reacción oficial alguna. Gracias a este acuerdo, que se negociaba desde hace semanas, los rusos han liberado a 215 rehenes ucranianos, la mayoría de ellos capturados durante la larga batalla por Mariúpol . En la lista figuran algunos destacados mandos del batallón Azov, como el teniente coronel Denys Prokopenko y su lugarteniente, Svyatoslav Palamar. Ellos fueron los responsables de liderar la resistencia en la acería de Azovstal, último bastión que se opuso a los invasores. Su puesta en libertad sorprende ya que eran unas de las figuras que Moscú pretendía llevar ante la justicia. Miembros del batallón Azov después de ser liberados AFP Zelenski anunció que estos prisioneros permanecerán «en un lugar seguro» en suelo turco hasta el final de la guerra. En palabras del presidente, «esta es claramente una victoria para nuestro país, para toda nuestra sociedad. Y lo más importante es que 215 familias pueden ver a sus seres queridos seguros y en casa». El dirigente aprovechó para reprender a Rusia y dijo que «nosotros recordamos a toda nuestra gente y tratamos de salvar a todos los ucranianos. Este es el significado de Ucrania, nuestra esencia, esto es lo que nos distingue del enemigo».. Noticias Relacionadas estandar No Ucrania difunde un vídeo del aliado de Putin detenido en el que pide un intercambio de prisioneros estandar No Quién es Viktor Medvedchuk, el importante amigo de Putin capturado por Ucrania Un oligarca cercano a Putin A cambio, Kiev envió de vuelta a casa 55 rusos y ciudadanos ucranianos vinculados al Kremlin, entre ellos al opositor Viktor Medvedchuk, oligarca cercano a Putin y líder de un partido proscrito, quien estaba acusado de «traición a la patria». Además del intercambio de presos, Erdogan también dijo en su entrevista en Estados Unidos que Putin quería acabar «lo antes posible» con la guerra , pero en este caso sus palabras han chocado con la decisión del dirigente ruso de llamar a filas a 300.000 reservistas. Habrá que esperar para saber si se cumple o no también el anuncio del presidente turco, que en los últimos tres meses se ha reunido en tres ocasiones con su homólogo ruso y tiene información de primera mano. En esta guerra, Ankara se ha convertido en el único puente que queda para negociar con el Kremlin. Esta llamada a filas de Putin tuvo un impacto directo en las conexiones aéreas directas de Rusia con Turquía, país en el que los rusos pueden recibir su visado cuando llegan al aeropuerto. Los vuelos directos están completos desde el miércoles y si se libera algún billete el precio en clase económica puede llegar a superar los 9.000 euros. El mes que viene está previsto además que se abra una ruta directa al norte de Chipre. Desde el comienzo de la invasión miles de rusos han buscado refugio en Estambul y las ciudades del sur del país y muchos de ellos han obtenido la nacionalidad tras comprar viviendas por encima de los 400.000 euros. Junto a Turquía, Arabia Saudí también medió en esta gran operación de intercambio y hasta allí llegaron diez extranjeros apresados por Rusia cuando combatían en las filas ucranianas. Dos de ellos son veteranos de guerra estadounidenses y hay también cinco británicos. En este caso el papel mediador ha correspondido al príncipe heredero Mohamed Bin Salman (MBS), que tiene una buena relación con Putin. Washington y Londres agradecieron a Riad la labor realizada para la liberación de sus ciudadanos.. «Un Zelenski combativo exige un «castigo justo» para Rusia». El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski , ha comparecido este miércoles ante la Asamblea General de la ONU para exigir con firmeza a la comunidad internacional que castigue con dureza a Rusia por su agresión militar y abusos contra Ucrania. «Se ha cometido un crimen contra Ucrania y exigimos un castigo justo», ha dicho sobre la agresión rusa . El castigo, ha continuado, se merece por «tratar de robar nuestra tierra», «por el asesinato de miles de personas» , «por torturas y humillaciones a hombres y mujeres». Zelenski ha dado su discurso en circunstancias extraordinarias para el gran cónclave anual de la ONU. En lugar del traje y cortaba que acostumbran los mandatarios, el presidente ucraniano vestía su habitual camiseta verde militar, una señal de que es un presidente en guerra. Y no pronunció sus palabras desde el legendario estrado de mármol verde de la sede neoyorquina de la ONU, sino a través de videconferencia . Fue un permiso excepcional, ya que siempre se exige a los participantes que acudan en persona, pero la Asamblea General votó la semana pasada a favor de concederle el privilegio. Noticias Relacionadas estandar No Asamblea General de la ONU Biden acusa a Putin ante la ONU de «amenazas nucleares irresponsables» Javier Ansorena estandar No Más de un millar de detenidos en las protestas y venta masiva de vuelos para escapar de Rusia S. Nieto / S. Montero Los únicos siete países que se opusieron, como no ha dudado en recordar el propio Zelenski, fueron Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, Eritrea, Siria, Bielorrusia y, claro, Rusia . El presidente lo ha utilizado para recordar a la comunidad internacional que puede, y debe, aislar a Rusia. El aislamiento de Moscú, ha explicado, es una de las maneras en las que la comunidad internacional debe castigar a Moscú «hasta que se restauren las fronteras reconocidas internacionalmente» -es decir, hasta el abandono de Rusia de los territorios que controla en el Donas y en el sur del país, además de la península de Crimea-, «hasta que pare la agresión y hasta que los daños y las pérdidas por la guerra se compensen al completo ». Parte de ese aislamiento, ha defendido, es la expulsión de Rusia de las organizaciones internacionales mientras la agresión continúe. «Rechazad su derecho al voto, quitadles los derechos para presentar delegaciones, eliminado su derecho a veto en el Consejo de Seguridad», ha dicho sobre Rusia, que es uno de los cinco miembros permanentes del órgano de más poder en la ONU, junto a EE.UU,, China, Reino Unido y Francia. Zelenski ha exigido también que se endurezcan las sanciones , que se bloquee el comercio y las relaciones económicas con el agresor y que no permita a los turistas rusos viajar a otros países. También, que se cree «un tribunal especial para castigar a Rusia» y que la ONU establezca un mecanismo internacional de compensación a Ucrania. El presidente ucraniano, como era de esperar, ha vuelto a pedir más equipamiento militar a la comunidad internacional. Sus principales socios, como EE.UU. y la Unión Europea, han proporcionado miles de millones de euros en los últimos meses en armamento, munición o suministros médicos para guerra. Ha basado esa necesidad en los horrores que el ejército ruso deja a su paso, poco después de que se descubriera una fosa común en Izium , en la región oriental de Járkov. Ha asegurado que han aparecido cuerpos con signos de violencia : una mujer con las costillas rotas; un hombre castrado. La diferencia con Bucha, la ciudad cercana a la capital, Kiev, donde se descubrieron decenas de cuerpos tirados en la calle al comienzo de la guerra tiene que ver con que en Izium los rusos estuvieron más tiempo y pudieron enterrar cadáveres . «¿Cómo podemos permitir que el ejército ruso esté en territorio ucraniano, sabiendo que han cometido esos asesinatos masivos por todas partes?», ha preguntado a los delegados. Zelenski ha defendido que Rusia, que en este momento repliega fuerzas ante el empuje del ejército ucraniano, no quiere negociar y que solo busca «ralentizar su retirada». Que su intención es «permanecer el invierno en los territorios ocupados y preparar fuerzas para una nueva ofensiva».. «Los obreros abandonan a las izquierdas para votar a las derechas y las extremas derechas». Las elecciones generales más recientes, en Europa, confirman una evolución social y cultural que puede estar cambiando nuestra historia política: los obreros y las clases sociales más modestas han dejado de votar a los partidos de izquierdas, comunistas, socialistas y socialdemócratas, para votar mayoritariamente a los partidos conservadores y conservadores extremos, nacional populistas en bastantes casos. Las elecciones italianas de este domingo prometen ser un correlato de esta tendencia, según las encuestas. Esa evolución ha sido estudiada por muchos politólogos europeos y norteamericanos. Y fue presentada, por vez primera, con un voluminoso estudio realizado por una veintena de especialistas, dirigidos por Thomas Piketty, reputado economista de izquierda. Piketty presentó ese estudio, «Clivages politiques et inégalités sociales», en estos términos: «Durante el periodo de 1950 a 1980, el voto popular beneficiaba esencialmente a los partidos socialdemócratas y el voto burgués a los conservadores. Nuestro estudio demuestra que esa estructura social, en función de las clases sociales, ha desaparecido. Las izquierdas se han convertido en partidos votados por diplomados relativamente acomodados. Si las izquierdas quieren afrontar ese cambio histórico tendrán que cambiar muy profundamente». ‘Le Monde’ presentó el libro de este modo: «¿Por qué votan los pobres a la derecha? ¿Por qué los partidos de izquierdas, que predican la redistribución, no se benefician del incremento de las desigualdades? Del Reino Unido a la India, pasando por los EE.UU., Turquía, Francia y Brasil, son, por el contrario, los partidos nacionalistas, los líderes populares de derecha y extrema derecha, los que progresan de elección en elección». Tiempo más tarde, el semanario socialdemócrata ‘Nouvel Observateur’ se preguntaba a toda página: «Hungría, Polonia, Suecia, Francia, Italia … ¿por qué la extrema derecha progresa en toda Europa?». Las últimas elecciones legislativas confirmaron en Hungría la cuarta victoria espectacular de Viktor Orbán y su partido , Unión Cívica Húngara (UCH, extrema derecha nacional populista), percibidos, en el resto de Europa occidental como una suerte de «modelo» electoral e institucional de un régimen «iliberal», que cuenta, desde hace años, con el apoyo del voto obrero, popular. Lo urbano y lo modesto Kim Lane Scheppele, profesor de sociología y relaciones internacionales en la Princeton University, ha descrito el modelo húngaro de esta forma: «Mientras los electores urbanos y más educados están dispuestas a votar contra Orbán, los electores menos educados, los votantes más pobres, modestos, no piensan lo mismo, quizá porque creen en lo que les cuentan el Gobierno y sus medios de comunicación, quizá por que esos electores, los húngaros más pobres y modestos, no han visto ninguna alternativa a Orbán, incluso porque esos mismos electores son presionados para votar por el partido del presidente autócrata». A juicio de Scheppele, el modelo húngaro tiene algo de paradigmático en toda Europa oriental, por estas razones: «El caso de Hungría muestra cómo los autócratas pueden ganar elecciones, legalmente, apoyándose en su electorado, conservador y ultra conservador, para cambiar las leyes». Días pasados, el Parlamento Europeo declaró que Hungría «ya no puede considerarse una democracia plena, convertida en una autocracia electoral. Autocracia apoyada de manera muy significativa por el voto obrero. En términos políticos, electorales e históricos, la Hungría de Orbán ‘solo’ es un caso entre otros en toda Europa del Este, de Austria a Polonia, pasando por la República Checa. Derecha de origen demócrata cristiano y extrema derecha son fuerzas mayoritarias en Austria desde hace años, con más votos populares/obreros, que la socialdemocracia y el liberalismo. La tradición reciente de la extrema derecha austriaca tiene 20 o 30 años de historia, con sólida implantación popular. En Polonia, la derecha más conservadora y un centro conservador, con mucho voto popular, hace tiempo que dominan la escena nacional, en detrimento de una izquierda minoritaria apoyada por sectores sociales más acomodados. En la República Checa, la Alianza de Ciudadanos descontentos (ACD) de Andrej Babiš, el segundo hombre más rico del país, es la gran revelación política de la última década, defendiendo modelos e ideales próximos, a su manera, a los de Orbán y Boris Johnson. En toda Europa del Este, el pasado comunista es una herencia pavorosa, imposible de asumir: ha dejado un recuerdo atroz entre obreros y clases populares. No es un azar, quizá, que, desde hace meses, los dirigentes polacos critiquen con severidad la vieja Europa en crisis del antiguo y difunto ‘eje’ franco-alemán. Desde el punto de vista del conservadurismo polaco, en el poder, con mucho apoyo popular, es urgente defender una «nueva Europa», más «inclinada» hacia el Este. Giro polaco que coincide, desde hace años, con la consolidación de un voto obrero muy conservador en Alemania. Klaus Dörre, profesor en la Universidad de Jean, publicó puso sobre la mesa este giro con un artículo titulado: «¿Asistimos a la emergencia de un movimiento obrero de extrema derecha?». En el Reino Unido, el voto popular y el voto de las víctimas de la mundialización, es una historia bien documentada, desde el Brexit a Johnson y Liz Truss. Ese mismo voto obrero de las regiones víctimas de la desindustrialización tuvo su importancia en la ascensión de Donald Trump y los enfrentamientos cainitas que hoy dividen a los EE. UU., de la manera más inquietante desde la Guerra de Secesión de 1861-1865. En las elecciones legislativas francesas del pasado junio, el conjunto de las izquierdas, PS, PCF, La Francia Insumisa (LFI) y los ecologistas tuvieron, juntos, menos votos y menos diputados que Agrupación Nacional (AN, extrema derecha). Los obreros franceses dejaron de votar comunista y socialista a finales de los años 90 del XX, para comenzar a votar a la extrema derecha por las mismas fechas. FN y AN son el primer partido obrero de Francia desde hace veinticinco años. Jérôme Fourquet, director de estudios del IFOP (Instituto Francés de la Opinión Pública), es autor de un estudio titulado «Cómo la izquierda ha perdido el voto obrero en beneficio de la extrema derecha, durante los últimos treinta años». Y escribe: «Desde hace años, más de cuatro de cada diez obreros franceses votan a la extrema derecha. Todo ocurre como si la extrema derecha de la familia Le Pen haya capitalizado el voto de quienes se consideran víctimas de una nueva sociedad dominada por electores con mayor nivel económico y educativo». «¿Es ese el futuro?» El triunfo de las derechas, tradicional y ultra de nuevo cuño, en Suecia, hace días, se parece razonablemente al caso francés. Los electores obreros y menos favorecidos abandonan a la izquierda tradicional, socialdemó- crata, en beneficio del ‘nuevo’ conservadurismo. «Es un ejemplo del giro a la derecha de los electores en Europa», refirió días pasados ‘The New York Times’, agregando: «La extrema derecha hace historia en Suecia. ¿Es ese el futuro?». Dominique Reiné, director de Fondapol (Fundación para la innovación política), valora las recientes elecciones suecas de este modo: «La política irresponsable de los socialdemócratas en materia de inmigración ha contribuido de manera determinante al triunfo de las derechas. La ascensión de las derechas y extremas derechas, populistas, afecta a todo el mundo democrático y, en particular, a todos los países europeos. Lo ocurrido en Suecia quizá ocurra mañana en Italia». Rechazo a las élites Davide Monaco, director del departamento de política europea en la Universidad de Manchester, ha establecido el mismo paralelismo: «La ascensión de las fuerzas de extrema derecha, anti establishment comenzó en toda Europa hace una larga década. Era y sigue siendo una fuerza electoral de rechazo contra las elites gobernantes partidarias de la mundialización. En Italia, como en el resto de Europa, esas fuerzas comenzaron a crecer hace años, denunciando el neoliberalismo y las políticas presupuestarias de la Unión Europea». Según todas las estimaciones y estudios, las elecciones italianas pudieran confirmar esa tendencia continental, confirmando un voto conservador, conservador extremo, superior al voto de las izquierdas de diversa naturaleza. De Roma a Varsovia, de Praga a París, de Budapest a Londres, cada mercado y sociedad política tiene características propias que permiten explicar el giro histórico de voto obrero hacia las derechas, que también son distintas. Globalmente, sin embargo, con los imprescindibles matices, parece confirmarse la estimación de Piketty, economista de izquierdas, cuando presentó el estudio realizado por numerosos especialistas en medio centenar de países de cinco continentes: «Las nuevas izquierdas y los ecologistas parecen contar con el apoyo creciente de profesiones bien calificadas y remuneradas, realizando tareas jerárquicas de cierto nivel en sectores como la sanidad, los servicios sociales y la comunicación. Por el contrario, en numerosos países, los obreros han abandonado a los partidos socialdemócratas y asimilados son hoy el corazón de la base electoral de las extremas derechas».. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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