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News – Noticias «La Royal Cup 52 Super Series Scarlino reunirá a la flota en la Toscana». La Royal Cup 52 Super Series Scarlino comenzará con la regata de entrenamiento oficial el lunes, 26 de septiembre, exactamente dos meses después del último enfrentamiento de la flota en Puerto Portals. La competición tendrá base en Marina di Scarlino y se desarrollará en la hermosa costa de la Toscana, un escenario que el principal circuito de monocascos del mundo ya ha visitado en dos ocasiones: en 2016 (con victoria de Quantum Racing) y en 2017 (cuando Platoon logró el título de campeón del mundo). Los casilleros se estrenarán el martes, 27 de septiembre, con un programa de diez pruebas hasta el sábado, 1 de octubre. Una vez más, sin descartes. Antes del inicio de las hostilidades, los equipos tratarán de optimizar al máximo el tiempo de entrenamiento. No en vano, varias tripulaciones estrenarán en Scarlino cambios en puestos clave que necesitan de un imprescindible periodo de adaptación. Phoenix estrena liderato Tras ganar en Puerto Portals (Mallorca) a finales de julio, el Phoenix de la familia Plattner llega a Scarlino como líder del circuito, aunque con una ventaja de sólo dos puntos sobre el Quantum Racing de Doug DeVos, ganador de las dos primeras regatas de la temporada y actual campeón del mundo de TP52. El armador del equipo sudafricano, Hasso Plattner, se reincorpora como timonel en su primer evento de 52 Super Series desde que compitió en Ciudad del Cabo en marzo de 2020. Una gran noticia para el equipo, como reconoce Tony Norris, director de proyecto y timonel del Phoenix en ausencia de Plattner: “Estamos deseando que llegue, el equipo está entusiasmado y Hasso está súper emocionado de volver. Tuvo la mala suerte de perderse la cita de Portals por un contratiempo de salud de última hora. Aprovecharemos al máximo los días de entrenamiento, pero Hasso ha navegado en muchos barcos diferentes al más alto nivel a lo largo de los años y seguro que recupera pronto el ritmo”. Tom Slingsby, táctico del equipo, también es consciente de la importancia de optimizar el tiempo en el agua: “Personalmente, nunca he navegado en Scarlino, pero estoy deseando hacerlo. Llegaré directamente desde el evento SailGP de Cádiz (donde participa como timonel de Australia SailGP Team), así que tendré que aprender rápido. Creo que estamos seguros de que podemos rendir bien en todas las condiciones como equipo, pero hay muchos otros que probablemente también estén confiados”. Phoenix espera que Tina Plattner (ausente esta temporada por problemas de espalda) entrene en Scarlino con vistas a su reincorporación en Barcelona para la última regata de la temporada (24 a 29 de octubre). Regresa DeVos Quantum Racing recupera a su talismán, Doug DeVos. Tras perderse la regata de julio en Mallorca ­–en la que terminaron cuartos, a 19 puntos de Phoenix–, el carismático armador vuelve a bordo del barco estadounidense con intención de recuperar el liderato conseguido en las dos primeras pruebas de la temporada. La tripulación echará de menos al trimmer de mayor, el cuádruple campeón de America’s Cup neozelandés Warwick Fleury, que se está recuperando de un problema de salud y será sustituido en Scarlino por Chris Hosking. Ed Reynolds, director del actual equipo, destaca, “Saldremos a ganar por Warwick y nos encantaría verle de vuelta, pero supondrá un pequeño reto para nosotros, las cosas no serán tan automáticas como en los últimos años. Tenemos tiempo para trabajar en ello antes del evento, pero creo que la retaguardia funciona muy, muy bien como grupo. Y nos gusta la configuración del barco. Fundamentalmente, somos lo suficientemente rápidos como para estar en la pelea”. Vascotto, con Platoon Tras firmar un segundo en Baiona y en el Rolex TP52 World Championship de Cascais, y un sexto en Puerto Portals, el Platoon de Harm Müller Spreer ocupa la tercera plaza en la general provisional. En Scarlino, el equipo alemán reforzará su estructura de popa con la incorporación de Vasco Vascotto en sustitución de John Kostecki en la posición de táctico. El as italiano, tres veces ganador de las 52 Super Series, unirá fuerzas con el estratega mallorquín Jordi Calafat y el navegante británico Jules Salter. “Será genial navegar con Jordi Calafat, a quien ya admiraba como leyenda cuando competía contra él de niño. Estoy muy contento de navegar con gente como Víctor Mariño, un gran regatista y un amigo con el que pasé muchos años en el Farr 40 Nerone, incluso ganando un campeonato del mundo. Estoy feliz de volver al mágico mundo de las 52 Super Series». Müller Spreer, armador del equipo alemán, explica la sustitución: “A veces hay que hacer cambios. Por desgracia, las tres primeras pruebas de la temporada no fueron como esperábamos y no estamos donde queremos en la clasificación de la temporada. Vasco es un táctico con un historial de victorias tanto en la clase TP52 como en muchas otras, y creo que aportará aire fresco”. Oro olímpico en Alegre También el Alegre de Andy Soriano estrena táctico. El veterano Adrian Stead abandona la disciplina del equipo británico para pasar más tiempo con su familia y será sustituido por el hasta ahora estratega, el ex campeón mundial de 470 Nic Asher. Se incorpora el australiano Will Ryan, actual campeón olímpico de 470, que ejercerá de estratega.Nic Asher destaca su afinidad con Ryan: “Nos conocemos desde hace más de diez años, nos llevamos bien como amigos y navegamos juntos en otras clases. Tenemos ideas similares y por eso Will fue la primera llamada. Es bueno traer sangre joven a la clase». Alegre fue segundo en Scarlino en 2016, la primera regata con Asher como estratega. “Siento que tengo un buen palmarés en Scarlino. Parece que esta semana habrá cambios, así que deberíamos ver un poco de todo”. Un trofeo con pedigrí La Royal Cup es uno de los trofeos anuales más prestigiosos de la clase TP52. Originalmente denominada Royal Cup Challenge Trophy, fue donada en 1995 por el Rey Harald de Noruega, Pasquale Landolfi, Willi Illbruck y Yannis Costopoulos para ser utilizada como trofeo en las regatas de IMS50, que entonces era la clase de rating de mayor nivel del mundo. El TP52 fue el sucesor natural, y la primera Royal Cup de la clase fue otorgada en 2012. Entre los pasados ganadores se encuentran Rán Racing, Azzurra, Luna Rossa, Provezza y Quantum Racing, único equipo capaz de alzarla en dos ocasiones (2013 y 2014). El Platoon de Harm Müller Spreer es el actual defensor de la Royal Cup tras imponerse en la Menorca 52 Super Series Sailing Week de 2021.. «Estas son las 15 jugadoras que renuncian a la selección si continúa Jorge Vilda como seleccionador». Quince son las futbolistas de la selección española femenina que se han plantado y que no jugarán mientras siga al frente el técnico Jorge Vilda , cuya continuidad ha sido reafirmada por la Federación. Las futbolistas enviaron este jueves unos correos electrónicos a la RFEF en los que manifiestan que «la actual situación generada» les afecta de forma importante en su «estado emocional» y en su «salud» y que, «mientras no se revierta», renuncian a la selección nacional de España, según explicó la Federación en un comunicado. Entre las jugadoras que enviaron esa comunicación no se encuentran figuras tan destacadas como Irene Paredes, Alexia Putellas ni Jenni Hermoso . Hace unas semanas, Irene Paredes, una de las capitanas, fue una de las jugadoras que comparecieron públicamente en la sede de la Federación después de que las futbolistas de la selección, entonces de manera unánime, se mostraran en contra de los métodos de Jorge Vilda , al que achacaron que no ha sabido sacar el máximo rendimiento a la selección. Otra de las jugadoras que no ha mandado la comunicación a la RFEF ha sido Alexia Putellas. La Balón de Oro está lesionada de larga duración y no podía entrar en la lista de octubre para los próximos partidos de España: un amistoso ante Suecia el día 7 de octubre en el Nuevo Arcángel de Córdoba y otro en Pamplona frente a Estados Unidos el día 11 en El Sadar Noticias Relacionadas estandar Si Selección Española Las chicas se amotinan contra Vilda Javier Asprón estandar Si Fútbol femenino – selección española El clan de las azulgranas está detrás del motín de Las Rozas Sergi Font . Estas son las 15 internacionales que han mandado la comunicación a la RFEF: Barcelona: Patri Guijarro (49 internacionalidades), Aitana Bomnatí (45), Mapi León (53), Mariona Caldentey (52), Sandra Paños (54) y Claudia Pina (6). Atlético de Madrid: Lola Gallardo (38) y Ainhoa Moraza (5). Real Sociedad: Nerea Eizaguirre (10) y Amaiur Sarriegi (15). Manchester City: Leila Ouahabi (52)y Laia Aleixandri (41). Manchester United: Lucía García (37) y Ona Batlle (28) Club América: Andrea Pereira (41).. «Sangre con sida en el trampolín: la azarosa vida deportiva y personal de Greg Louganis». Aunque su realidad supera cualquier ficción moderna imaginable, la vida de Greg Louganis (nacido el 29 de enero de 1960 en San Diego, Estados Unidos) no desentonaría en absoluto en las páginas de mitología griega escritas por Hesíodo u Homero hace 3.000 años. La historia de Gregory Efthimios –dos nombres de origen heleno- Louganis es un compendio de fracasos y triunfos, oscuridad y luz, drama y gloria. Es una narración con muchos capítulos y un episodio fundamental datado el 19 de septiembre de 1988, cuando el mejor clavadista de todos los tiempos sufrió un accidente mientras competía en los Juegos Olímpicos de Seúl. El estadounidense se disponía a ejecutar el noveno de los once saltos de la fase previa desde el trampolín, situado a tres metros sobre la piscina del Complejo Deportivo de la capital de Corea del Sur. Lideraba la clasificación y ejecutó un doble mortal y medio hacia adelante. Estaba en el aire y, de pronto, tras el penúltimo giro, su cabeza impactó contra el borde de la tabla. El cuerpo de Louganis, con las rodillas dobladas, cayó a plomo y se hundió en el agua. La grada enmudeció anhelando su aparición en la superficie. «Salté y escuché un gran murmullo. Esa es mi percepción de lo ocurrido, creo que mi orgullo resultó más herido que la cabeza», declaró más tarde el californiano. Su entrenador, Ron O’Brien, y los miembros del equipo corrieron hacia la piscina. Cuando llegaron, el atleta americano ya había emergido por sí mismo y salía del agua por la escalera. Se fue andando hacia el vestuario mientras O’Brien le tocaba la coronilla intentando calibrar la gravedad del golpe. Allí encerrados, pasaban los minutos, crecía la incertidumbre y muchos temieron por la retirada del que era favorito a la medalla de oro. Media hora después, cuando se agotaba el tiempo para realizar el décimo salto, Louganis regresó entre los aplausos y vítores del público y con tres puntos de sutura en la cabeza. Los mejores saltos El fatal salto le había costado descender hasta el quinto puesto de la clasificación. No parecían correr peligro ni su pase a la final (entraban 12 de los 35 participantes) ni sus opciones de medalla (en la final partían todos de cero). La única y gran duda era comprobar su estado físico y mental tras el percance. «Cuando regresé y mientras estaba en la tabla sacudiendo mis piernas y brazos, anunciaron mi nombre. Para mi completa sorpresa, hubo un estruendoso aplauso. Luego, cuando anunciaron el salto, todo se volvió inquietantemente silencioso. Podías sentir la tensión en el pabellón y yo estaba aterrorizado. Todavía no había descubierto qué había hecho mal en el último salto, y ahí estaba, a punto de realizar un nuevo intento que, de nuevo, pondría mi cabeza a centímetros de la tabla». «La tensión se rompió cuando vieron que yo estaba más nervioso y asustado que ellos. Sus ánimos y sonrisas me ayudaron a relajarme. Me di cuenta del apoyo que tenía. Comprendí que los espectadores querían que hiciera un buen salto». Y así lo hizo. Louganis resolvió la cuestión con la maestría de los genios: dibujó un espectacular mortal y medio con tres tirabuzones y medio cuya puntuación fue la mejor de la jornada. Y al día siguiente, en la final, se colgó la medalla de oro con una actuación memorable en la que realizó dos de los saltos más difíciles del programa y, cómo no, también repitió con precisa y preciosa ejecución el mismo doble mortal y medio en el que había chocado contra el trampolín. La leve herida y la venda a modo de curiosa tonsura monjil en su coronilla han quedado como imágenes curiosas en la historia olímpica. Donde se produjo el verdadero desgarro fue en el interior de Louganis. En su cabeza y en su alma. Él mismo enseñó esas y todas sus heridas íntimas años después en un libro autobiográfico escrito al alimón con el ensayista Eric Marcus. Su título, ‘Breaking the surface (Saliendo -o asomando- a la superficie)’, juega con el momento en el que Louganis emergió del agua tras el accidente de Seúl y con los detalles más íntimos de su vida , desvelados a lo largo de más de 300 páginas. Fue publicado en 1995, la primera edición se agotó en menos de una hora y estuvo cinco semanas seguidas en el número uno de la lista de libros más vendidos. Volviendo a 1988, una tormenta interna sacudía a Louganis en aquel vestuario del Complejo Deportivo coreano. Lo de menos era el golpe, afortunadamente mucho más leve que otro que había sufrido en 1979 y que le dejó inconsciente durante 20 minutos. Pero tenía dudas sobre su continuidad en el torneo olímpico. «No tienes que volver. Tienes un récord increíble. Decidas lo que decidas, te respaldaré al 100%», le dijo su entrenador. «Pero hemos trabajado muy duro para llegar hasta aquí, no quiero rendirme sin pelear», replicó Greg. «Bueno, los jugadores de hockey reciben un golpe en la cara con un disco, les dan treinta puntos de sutura y luego salen y juegan el resto del partido. Tú solo tienes tres puntos y únicamente te faltan dos saltos», argumentó O’Brien. Ambos se rieron y el preparador añadió: «Greg, esto ha sido un simple accidente, así que vuelve y súbete al trampolín como si nunca hubiera pasado. Si no crees en ti mismo, créeme a mí». Sentencia de muerte Ya está contado que volvió y venció, pero su verdadera inquietud no era la deportiva. Lo que le quemaba por dentro era el resultado de un análisis médico realizado meses antes en secreto. A comienzos de 1988, Greg Louganis supo que era portador del virus de inmunodeficiencia humana, el VIH, noticia aterradora en una época donde el sida, enfermedad derivada de dicho virus, provocó numerosas muertes. Greg es homosexual. Y ese fue su otro gran secreto hasta la publicación del libro. O, para ser exactos, era un secreto a medias. Más que ocultarlo, no quiso hacerlo público. Lo sabían quienes formaban parte de sus diferentes círculos personales –familia, entrenador y amigos-, lo sospechaban algunos competidores y miembros del entorno deportivo y, además, se le conocían varias relaciones amorosas. Kevin, un antiguo novio, le había escrito en 1987 anunciándole que tenía VIH y recomendándole que él también se hiciera la prueba. En plena recta final hacia Seúl, no le hizo caso. Poco después, su entonces pareja, Jim Babbit, empezó a sufrir problemas respiratorios y le brotaron ampollas (herpes zóster) por todo el cuerpo. Babbit tuvo que ir al hospital, donde confirmaron que era seropositivo. Louganis se estaba entrenando en Florida, pero ya no pudo obviarlo más. Se hizo la prueba médica, con idéntico y fatal resultado. Así lo recuerda el californiano en el documental ‘Thicker Than Water (Más espeso que el agua)’ producido en 2015 por la cadena de televisión ESPN: «Escuchas un zumbido y no entiendes todo lo que te dicen. Tenía miedo porque veía morir a gente a mi alrededor. Pensé: ‘Dios mío, se acabó’. En el momento en que me lo diagnosticaron pensábamos en el VIH como en una sentencia de muerte. Fue seis meses antes de los Juegos Olímpicos y pensé: ‘Bueno, voy a hacer las maletas, volver a casa, encerrarme y esperar a morir’». Semanas después, Louganis decide compartir el peso de semejante losa moral con el que ha sido mucho más que su entrenador. Ron O’Brien escucha la confesión de su pupilo en la habitación de un hotel de Washington y, lejos de escandalizarse, le tranquiliza: «Afrontaremos esto juntos». Se abrazaron y decidieron mantenerlo oculto. «Greg no quería que nadie más lo supiera porque temía no poder entrar en Corea del Sur y que no se le permitiera competir -dice O’Brien en ‘Thicker Than Water’- Creo que si el Comité Olímpico hubiera descubierto que era seropositivo, le habrían apartado del equipo. Si fuera un deporte de contacto, yo mismo le habría dicho que no podía ir e incluso lo habría denunciado. Pero en el salto no tienes ningún contacto con tus rivales». Fue todo eso lo que le rondaba a Louganis tras impactar con el trampolín en Seúl. «Estaba aturdido. Lo que estaba pasando por mi mente en ese momento era: ‘¿Cuál es mi responsabilidad? ¿Digo algo?’ Quería decirlo, pero no era una opción. Sabía que estaba en un país donde probablemente me deportarían de inmediato. Entonces no podría terminar lo que había comenzado. Estaba aterrado», cuenta en su autobiografía. Y luego estaban las dudas sobre el presunto riesgo sanitario. El clavadista americano desconocía cuánta sangre había derramado en la piscina tras la caída y, además, cayó en la cuenta de que el médico que le atendió y curó la herida, su compatriota Jim Puffer, lo había hecho sin ponerse guantes en las manos. Jérôme Nalliod, clavadista francés, también competía en aquella tanda eliminatoria de los Juegos celebrados hace 34 años en Seúl. «Me tocaba saltar poco después de él. Cuando se golpeó la cabeza, yo estaba en el jacuzzi preparándome para mi salto. Obviamente, lo estaba observando porque, bueno, era Louganis, y ese solía ser su mejor salto. Salió del agua y se sujetó la cabeza. Louganis inmediatamente se cubrió la herida y se dirigió a la zona donde estábamos todos reunidos debajo de las gradas», rememora en un reportaje realizado por Eurosport. «En ese momento, obviamente no sabía que era VIH positivo. Jesús Mena (saltador mexicano) y yo fuimos a limpiar el trampolín y, como siempre, íbamos descalzos. Yo tenía algunos rasguños en los pies, así que cuando salió su biografía, lo primero que hice fue una prueba del VIH –añade Nalliod-. Mirando hacia atrás me doy cuenta de que debió ser terrible para él pensar que tal vez se había arriesgado a infectar a la gente sin poder decir nada. Tuvo que ser muy difícil de manejar para él. Entre saltadores con los que he hablado del tema hemos llegado a la conclusión de lo delicada que fue la situación». Cinco medallas olímpicas En 1989 Louganis decide retirarse. Acumula, entre otros galardones, cuatro medallas olímpicas de oro (dos en Los Ángeles 1984 y dos en Seúl 1988), una de plata (Montreal 1976) y cinco títulos de campeón del mundo. Quería centrarse en su salud y en su futuro, pero la vida volvió a golpearle mucho más fuerte que el trampolín de Seúl. En este caso, quien le atizó, figurada e incluso literalmente en alguna ocasión, fue Jim Babbit, su pareja y su representante. Bajo el techo de la espectacular casa que compartían en Malibú, Babbit abusó física y mentalmente de Greg. Además, se ausentaba a menudo, le era infiel y en una ocasión le violó a punta de cuchillo. De puertas afuera, Babbit se hizo con un poder notarial para manejarse a su antojo y, en lugar de velar por los intereses económicos de su representado y fulgurante estrella deportiva, se dedicó a estafarle y a dilapidar cerca del 80 por ciento de las ganancias. Tras anunciar su retirada, Louganis lo descubrió todo. Babbit, lejos de arrepentirse, le amenazó con desvelar públicamente su condición de gay y seropositivo. Greg le denunció y logró una orden de alejamiento. Un año más tarde, Babbit, enfermo de sida, falleció. Noticias Relacionadas estandar Si juegos olímpicos Drogas, depresión, abusos: la canción triste de Barcelona 92 Ángel Luis Menéndez estandar Si fútbol Cuando los partidos de fútbol, y el cine porno, se televisaban codificados Ángel Luis Menéndez Sin retos deportivos y obsesionado a todas horas con el VIH, en 1993 Louganis había perdido mucho peso y creyó atisbar que se acercaba el final. Un amigo común le presentó a Eric Marcus, y decidió que antes de morir quería contar su historia. Durante las más de sesenta horas de entrevistas que mantuvieron, Marcus escuchó estupefacto el relato de una vida que pocos guionistas podrían imaginar. Intentos de suicidio Así, antes de lo ya relatado, Greg fue acogido en casa de Peter y Francis Louganis cuando era un bebé (nueve meses). Había sido entregado en adopción por sus padres biológicos, dos adolescentes de 15 años, samoano él y sueca ella. Con sus nuevas madre y hermana -también adoptada- mantuvo una relación familiar normal. Su padre, más estricto y distante, le exigió mucho, lo que provocó numerosos encuentros y desencuentros. Peor le fue en el colegio y el instituto. Sufrió acoso debido a su oscuro color de piel y a su dislexia. Le llamaban «negro» y «retrasado» y fue agredido a menudo. Tras intentar refugiarse en la danza, la gimnasia y el teatro, le tildaron de afeminado. Flirteó con el alcohol y la marihuana y todo ese cóctel desembocó en tres intentos de suicidio. Afortunadamente, en su casa había una pequeña piscina con trampolín. El joven Greg fusionó las dotes de equilibrio, ritmo y coordinación aprendidas en la danza y la cama elástica, aplicándolas con maestría a las zambullidas que ejecutaba en el jardín. Sammy Lee, su descubridor y primer entrenador, lo define así en el documental ‘Back on board (De vuelta a bordo)’, producido por HBO en 2014: «Era caballo ganador, tenía esa habilidad que solo tienen los elegidos». Ron O’Brien, el entrenador que le acompañó en su triunfal carrera, añade: «Era capaz de crear la ilusión de que lo que hace no requiere esfuerzo en absoluto». El desayuno de no todos los campeones Louganis, en la tapa de los cereales Wheaties es una marca de cereales muy popular en Estados Unidos. En 2022 cumple cien años y desde 1934 en su icónica caja de color naranja aparecen las fotos de los mejores deportistas. Su conocido lema es «el desayuno de los campeones». Sin embargo, al campeonísimo Greg Louganis le ha costado 56 años aparecer por las mañanas en las mesas de sus compatriotas. Lo hizo mucho después de sus logros… y por presión popular. Louganis fue el monarca absoluto de los saltos de trampolín y plataforma durante la década de los 80, pero General Mills, empresa alimentaria que fabrica los cereales, no consideró apropiado en su momento poner la foto de un atleta cuya homosexualidad –confesada por él mismo en 1995- era objeto de numerosos rumores. Este asunto, abordado en un documental de HBO – ‘Back on board (De vuelta a bordo)’ – provocó una recogida de firmas a favor de la presencia del clavadista en las cajas de Wheaties. Aunque la empresa negó que su decisión esté relacionada con esta reclamación pública, en 2016 una foto de Louganis en pleno salto ilustró por fin las cajas naranjas. «Han pasado más de 30 años, pero finalmente sucedió, más vale tarde que nunca –declaró el californiano-. Para mí es un honor como lo hubiera sido entonces. De hecho, ahora significa incluso más porque siento que me aceptan como una persona completa, no solo por mi condición de deportista». Lee comenzó a entrenar a Louganis en 1974 pensando en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Era un chaval de 16 años y se clasificó para las dos finales. Acabó sexto en trampolín, pero en la plataforma –situada a 10 metros sobre el agua- hizo sudar al gran favorito, el mito italiano Klaus Dibiasi, quien finalmente logró su tercer título olímpico. Greg quedó segundo, pero no pudo ocultar su decepción. Dibiasi, impresionado con el descaro y la ambición de aquel joven, se acercó y le pronosticó: «Tranquilo, en cuatro años serás tú el que estarás aquí» No pudo ser. El boicot de Estados Unidos a los Juegos de Moscú 1980 imposibilitó la participación de los atletas norteamericanos, así que Louganis tuvo que esperar ocho largos años. Eso sí, tuvo al menos la satisfacción de coronarse como rey absoluto de los saltos en casa y ante los suyos, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Alargó su reinado hasta Seúl 88 y después decidió abdicar y dejar paso a los emergentes atletas chinos. Desde entonces, Louganis se ha dedicado, entre otras actividades, a ser mentor del equipo olímpico estadounidense, actor, activista del movimiento LGTB -«ojalá mi historia motive a las personas con VIH a ser responsables y a comprender que la vida aún no ha terminado, que el VIH y el sida no son una sentencia de muerte»- o comentarista en medios de comunicación. Y, por encima de todo, sigue vivo.  . «Esperar con encanto». Rematado por una Hatteras a lo Peaky Blinders, como si César Pérez de Tudela acabara de hacer cumbre en el Everest del estilo levantando allá en la cima un campamento base cosido por Alexander McQueen, armado de un paraguas parecido al de Jonathan Steed y parapetado detrás de una tímida sonrisa cautivadora, David Beckham , miembro de la Orden del Imperio Británico y 115 veces internacional con la selección inglesa, aguantó trece horas de pie derecho en la cola de la gente que quería darle su último adiós a Isabel II . Desde el Parlamento le hicieron varios guiños para que se ahorrara el engorro de tener que compartir O2 con el pueblo, el mismo que abarrotó en tantas ocasiones Old Trafford para deleitarse con sus bananas, pero él apeló a la memoria del abuelo muerto y cumplió su misión, esperar con encanto, puro charme. Beckham ha sido de largo el tipo con más clase que ha jugado en la Liga española, todo un sir sin serlo, y, sin embargo, lo más bonito que se dijo de él mientras permaneció aquí fue que venía para vender camisetas. Recuerdo perfectamente el día que, estando yo en la Cope, visitó la emisora. Ya habían pasado por allí todos los galácticos, desde Figo hasta Zidane pasando por Ronaldo , pero cuando David asomó el palmito por Valenzuela se produjo un terremoto de características similares al de la película de Mark Robson de los años 70, con la gente corriendo despavorida entre cráteres, acalorada por el fuego y a punto del desmayo. Nueve en la escala de Richter. ¿Hubo llamada al 112? No lo sé, sí recuerdo sus pantalones vaqueros rotos de diseño. Noticias Relacionadas opinion Si El segundo palo La suerte de Xavi Juanma Rodríguez opinion Si El segundo palo El fino analista Juanma Rodríguez Me dio por preguntarme qué se habría contado del Beckham madridista si hubiera pasado medio día esperando para mostrar sus respetos ante el féretro de la Reina. Lo primero que se habría dicho es que estaba allí por orden directa de Florentino y para vender más camisetas, también que lo hacía por puro postureo, que era un bienqueda, un demagogo que buscaba el aplauso fácil. Habrían indagado en su árbol genealógico para saber si el abuelo era realmente monárquico o si tenía algún antepasado anarquista siendo finalmente despellejado en el Sálvame de turno, y Victoria, sus hijos y las Spice Girls , incluida Mel B, triturados. De modo que, también por la suerte que tiene de no pertenecer ya al Real Madrid , alzo mi copa por él y brindo gritando ¡Dios salve a David Beckham!. «El Moat establece el primer récord entre Palma e Ibiza como prólogo de la Ibiza JoySail». El Moat del armador argentino Juan Ball y patroneado por Guillermo Parada, ha marcado el primer récord de la travesía entre Palma e Ibiza. El Swan 155 ha sido el barco más rápido con un tiempo de 7 horas, 5 minutos y 30 segundos en realizar las 50 millas náuticas de este recorrido prólogo de la Ibiza Joy Sail, que continuará desde el viernes y hasta el domingo con distintos recorridos costeros por las Pitiusas. La salida ha sido a las 11’10 de la mañana desde Cala Figuera en la bahía de Palma y la llegada ha sido frente a la isla de Tagomago en Ibiza. El viento ha soplado suave del noreste hasta el final de la isla de Palma, transición larga hasta que entró viento del oeste y acabó de norte. Una vez se estableció, el Moat aprovechó sus cualidades de navegación con vientos flojos para ponerse en cabeza. Ha sido una travesía lenta debido Guillermo Parada contaba nada más cruzar la línea de llegada que “el armador está contento, el hecho de tener la cinta azul y el primer récord eso queda para siempre, independientemente del tiempo compensado”. El Moat cruzaba así la línea de llegada a última hora de la tarde este jueves, seguido del All Smoke, un SY 230, que lo hacía 34’55 minutos después del ganador, es decir con un tiempo de 7 horas, 42 minutos y 26 segundos. De esta forma la Ibiza JoySail sigue manteniendo su idilio particular con esta regata. Fue el ganador absoluto de la edición de 2021 y en la de 2022 ha iniciado con buen pie, ganando la etapa prólogo Palma-Ibiza y que el año pasado no se pudo terminar debido a la falta de viento. En tiempo compensado el vencedor de la regata larga entre Palma e Ibiza ha sido el Y9 90 Bella 2, que ha superado en 1’42 sobre el Moat. Tercero ha sido el All Smoke. Participan un total de 13 barcos, de los cuales a última hora de la tarde habían entrado los tres primeros, con lo que el resto llegaban de noche cerrada a Marina Ibiza.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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