News – Noticias «Muere la leyenda del surf Chris Davidson tras recibir un puñetazo a la salida de un pub». Una pelea a la salida de un pub en Nueva Gales del Sur (Australia) acabó con Chris Davidson . El popular exsurfista australiano recibió un puñetazo en la cara que le derribó y le hizo chocar la cabeza con el asfalto. Al parecer, fue este segundo impacto el que le produjo la herida que acabaría con su vida. El suceso tuvo lugar sobre las 23.00 horas del pasado sábado. Las autoridades encontraron a Davidson, de 45 años , aún con vida tendido en el suelo. Rápidamente fue atendido por un equipo de paramédicos para ser trasladado en ambulancia al hospital de Kempsey , donde falleció poco después. Un hombre de 42 años fue detenido en la madrugada del domingo acusado de la agresión que provocó la muerte de Davidson, quedando bajo custodia policial s in posibilidad de libertad bajo fianza . La comunidad mundial del surf se ha mostrado consternada por el desgraciado incidente. Kelly Slater , la mayor leyenda de este deporte, quiso homenajear a ‘ Davo ‘ desde su cuenta de Instagram , reconociéndole como alguien «verdaderamente único» y al que calificó como un persona con «gran corazón que tomó malas decisiones». No hay que olvidar que en 1996, Davidson derrotó dos veces consecutivas a Slater cuando el australiano apenas tenía 19 años. Surfista de gran talento , muchos se preguntan hasta dónde habría llegado de haber estado más centrado en el deporte.. «El brutal golpe en la nariz a Cristiano que le provocó abundante sangre». Corría el minuto 13 de la primera parte del República Checa – Portugal cuando un choque fortuito entre Thomas Vaclik y Cristiano Ronaldo enmudeció el Fortuna Arena de Praga. El exportero del Sevilla y el delantero portugués saltaron en busca de un balón dividido y se produjo el brutal impacto , en el que el segundo fue el más perjudicado. Vaclik y Cristiano pugnan por el balón instantes antes del choque EFE Vaclik salió con todo en el área y Cristiano, más pendiente del balón, no lo vio venir, impactando el antebrazo del cancerbero con la nariz de Ronaldo , de la que comenzó a brotar abundante sangre e hizo saltar todas las alarmas. Por fortuna para el crack luso, todo quedó en un aparatoso susto y pudo continuar el partido con normalidad tras recibir un par de puntos para cerrar la herida. Portugal acabó venciendo por un contundente 0-4 y se posicionó como líder del Grupo 2 en el que España quedó relegada a la segunda plaza tras caer ante Suiza (1-2) en Zaragoza. Este martes se disputará en tierras portuguesas el decisivo encuentro en el que a la selección entrenada por Luis Enrique solo le vale la victoria para finalizar como primera de grupo.. «Kipchoge, superzapatillas para un extraterrestre». No es normal Eliud Kipchoge . No es normal su capacidad para ganar maratones. No es normal su superioridad sobre sus rivales. No es normal la progresión de sus cronos. No es normal su actitud hacia el esfuerzo, su entrenamiento, su aguante. No es normal que un atleta gane 15 maratones de élite. El atleta del condado Nandi, ‘la fuente de los campeones’, de 37 años de edad, ha corrido por las calles de Berlín a ritmos enloquecidos, a ritmos de carrera de 10.000 metros, pero durante más de 42 kilómetros. Completó la maratón, el test supremo de la resistencia humana, en 2h01:09 . Ganó la prueba con casi dos kilómetros de ventaja sobre el segundo clasificado, Korir, keniano, claro. Como él. Kipchoge es el fondista sin límites. Hace veinte años sorprendió en los Mundiales de París al derrotar sobre 5.000 metros a Hicham El Guerrouj y Haile Gebrselassie, dos dioses del atletismo. Desde entonces no ha parado de sumar triunfos. Dos títulos olímpicos en maratón y un chorro de récords mundiales, retos imposibles y victorias en los grandes maratones de Europa y América. Dos minutos de mejora Antonio Serrano , sabio de la carrera a pie, entrenador de élite, destaca de Kipchoge «su longevidad, regularidad, polivalencia e imagen». Chema Martínez, número uno del maratón español durante muchos años, señala que es «una locura que a su edad siga intentando el récord del mundo de maratón y lográndolo. Con todo lo que ha ganado es increíble. Hablar de maratón es hablar de Kipchoge. Ha sabido enganchar a la gente con sus retos y está en la historia para siempre. Tiene una suficiencia brutal». ¿Cuál es el papel de las nuevas zapatillas en los éxitos de Kipchoge? Probablemente las superzapatillas Nike con placas de carbono, le permiten mejorar dos minutos en un maratón. Y con toda seguridad, le permiten entrenar más, a ritmos más altos, con entrenamientos intensos y frecuentes y sin riesgo de lesiones. Pero ayer todos sus rivales usaron zapatillas de nueva generación, similares a las suyas. Y el mejor de todos cruzó la meta a cinco minutos de Eliud. Arturo Ortiz , preparador físico de baloncestistas y futbolistas, destaca «la humildad y la capacidad de esfuerzo» del keniano. Ortiz, recordman nacional de salto de altura confiesa a ABC que Kipchoge «en realidad me recuerda mucho a Iniesta y la anécdota de aquellas botas viejas que siempre guarda en su salón, para recordarle sus orígenes, de dónde viene, y lo que ha luchado». Kipchoge se entrena de forma espartana, durísima, suele dormir en literas cuando prepara un maratón, como todos los demás corredores de Kenia. Aunque sea multimillonario, aunque se haya embolsado un millón de dólares con este récord, el atleta nacido en Kapsisiywa, conserva la humildad intacta, la memoria de una madre que crió sola a cuatro hijos y sus tres kilómetros diarios corriendo a la escuela de niño. Noticia Relacionada Atletismo | Maratón de berlín estandar No Kipchoge, un récord y un gran premio económico: dos horas por un millón de euros J. A. M. El atleta keniano gana por cuarta vez en la ciudad alemana e iguala los triunfos que logró el etíope Haile Gebrselassie ¿Qué convierte a Kipchoge en un extraterrestre? Su economía de carrera. Los científicos del deporte estiman que ahorra muchísima energía en su zancada. Estiman que es capaz de utilizar un 92% de su consumo máximo de oxígeno y que su velocidad en una maratón se sitúa en un sorprendente 97% de su umbral anaeróbico, el punto a partir del cual se comienza a acumular lactato en la sangre. El nuevo récord de Kipchoge es una de esas ‘marcas horizonte’, a las que parece que nunca se va a llegar. Habrá que esperar muchos años para que alguien se acerque a los 2h01:09. Es una nueva frontera, como lo fueron los 8,90 metros de Beamon o lo son aún los 9.58 de Bolt. Y todo adquiere sentido con la gran frase de Eliud, el secreto de su trabajo, de su dureza. «Cuanto más humilde seas, más éxito tendrás».. «Líderes en familia». Lo mejor del parón de selecciones es el tiempo libre para cambiar el césped del Bernabéu, único lugar donde vamos a ver jugar al fútbol este año: se retira el césped extremeño, propio para los caballos de los conquistadores, y se coloca un césped abulense, más adecuado para la mística castellana que ganó la Champions. La jardinería, decía Gecé, es un arte humanista de orden escultórico, y el Madrid tenía al mejor, Paul Burgess, un inglés al que imaginábamos con tijerones recortando bojes, guadañando céspedes y modelando esas cascadas en que la nueva ingeniería (del escultor mezclado con el brujo sale el ingeniero) ha transformado la pradera del estadio, pero que ya no está, dejándonos a merced del Cambio Climático y sus milenaristas, que comen como sabañones. Se cambia de césped como se cambia de mantel. «Y en su casa los manteles eran siempre limpios», decía Pemán del viejo labrador andaluz, que hacía de estas blancuras símbolos de otras blancuras espirituales, las que tienen cautivado a Rüdiger desde que llegó, ejemplarizado en la visita por sorpresa de Ancelotti a su casa, donde hacía una barbacoa: –Abro y es Ancelotti. Guau, se sienta a nuestra mesa, y conoció a mi familia. Nunca experimenté algo así, ningún entrenador había hecho eso por mí. Ancelotti no es Naya, un gallego con modales militronchos que entrenó al Burgos de Juan Gómez Juanito y que a las diez de la noche esperaba a los futbolistas en los portales de sus casas para cerciorarse de que no trasnochaban (¡en Burgos!). Ancelotti tampoco es Lopera, que se presentaba a las cuatro de la madrugada en casa de Benjamín para aguarle la fiesta de cumpleaños («¡Parecía Jesucristo!», contaría Joaquín, uno de los invitados) a sus empleados, los futbolistas. Ancelotti es… Ancelotti, un italiano convencido de que el éxito de una organización es alinear a toda la familia en la misma dirección, haciendo del equipo de fútbol una familia. John Terry, que lo tuvo en el Chelsea, daba suma importancia a los detalles de Ancelotti: «Cuando te hace preguntas como ‘¿Qué tal está tu padre?, me han dicho que no se encuentra bien’, significan mucho. Piensas: ‘¿Cómo se habrá enterado?’ Se ha enterado porque dedica tiempo a preocuparse. Eso es lo que lo convierte en el mejor.» Terry era un líder de vestuario, figura clave en el imaginario de organización de Ancelotti. Líder, según él, se es por personalidad, como Terry, o por ejemplo, como Baresi. –Un líder de personalidad –explica en sus memorias– suele ser un parlanchín, habla mucho con sus compañeros, grita en el terreno de juego y echa una mano a todos. Suele ser optimista y temerario, y dará un paso al frente llegada la ocasión. Rüdiger, que nunca ha estado en Disneylandia y que ha dejado una definición del Real Madrid digna de Samuel Johnson («mi sueño era jugar en la Premier; jugar en el Real es mi fantasía»), es un caso claro de líder de personalidad, y hace bien Ancelotti en colarse a sus barbacoas. El otro, aún muy joven, es Camavinga, amante de la moda, que ha declarado en GQ: «Soy un sol, y sólo cambiaría de mí mi pierna derecha: es muy mala». –Yo, que en París fui el rey de la moda, he de resignarme a llevar este pardesú miserable –suspiraba, ya viejo, Pompeyo Gener, que se empiernó con Sarah Bernhardt porque una noche la visitó en su camerino y puso en su descote la camelia blanca que llevaba en el ojal del frac; un «bernhardista» se burló, y Pompeius lo desafió. Se batieron, y la Bernhardt confesaría que la pasión extrema de su vida fue ver batirse y caer herido a aquel hombre. Cuál había sido la noche más amarga de su vida, le preguntó el Caballero Audaz: «El día en que le cortaron la pierna a Sarah Bernhardt», respondió el catalán, que a esto se le llama entrar por piernas en la leyenda. El fútbol es leyenda y dinero, pero Zelenski cree que es «resiliencia y democracia», y le ha pedido por carta al uefo Ceferino (cómo se ve la mano de Boris, el despedido de primer ministro por mentiroso) que acabe… ¡con la Superliga!, lo que a ojos de la propaganda podría convertir a Florentino y a Laporta, sus patrocinadores, en agentes del Kremlin, como cuando Juan Tomás de Salas lanzó la campaña en Cambio-16 de «Mendoza, el hombre de Moscú» (¡un Armand Hammer español!), de lo que Mendoza (brillantísimo emprendedor, al fin y al cabo, que empezó de niño repartiendo marisco en bicicleta) sólo se libró porque una noche amistó en Vanity con un personaje con acceso a los lanzadores de pelotas chinas desde las covachuelas del Estado. Pero yo he vuelto al estadio nada más que por ver a Vinicius.. «Los gestos de soberbia que le sobran a Evenepoel». Los gestos delatan. Remco Evenepoel mandó callar a no se sabe quién el día de su coronación como campeón del mundo. Al entrar en la meta de Wollongong, con tiempo de sobra para imaginar cualquier pasaje que le transportase a la felicidad, el fenómeno belga se puso el dedo en los labios y reclamó silencio. Callar la boca, vino a decir. ¿Por qué? ¿ A quién? El detalle de soberbia no sorprende porque no es el primero. El mejor ciclista del mundo en 2022 ya ha tenido más de un episodio que describe una personalidad tendente al resentimiento. Evenepoel llega a la meta con dos minutos de ventaja para imaginar una celebración potente, y entre los aspavientos de alegría, la algarabía y demás, desliza una mueca áspera: el dedo al labio con acritud , el lenguaje gestual de decir aquí estoy yo al señalar al suelo con su índice. Es el ademán que dejó para siempre Raúl con la camiseta del Real Madrid. Pero enfrente, sin que sirva de disculpa, tenía al enemigo histórico de su club, el Barcelona, la pasión exacerbada, la rivalidad extrema, el fútbol. ¿ Pero a quién mandó callar Evenepoel ? Tal vez no tenga enemigos y se los imagina para realzar su motivación en la pelea. Noticias Relacionadas estandar Si ciclismo / mundial El ataque de los pájaros atemoriza a los ciclistas en el Mundial de Australia José Carlos Carabias estandar Si Mundial de Ruta Un ciclista al servicio del Papa Iván Martín A Evenepoel ya se le vieron esas costuras hace un par de años. En la Vuelta a Burgos de 2020, la primera carrera que se celebraba después del confinamiento y la pandemia, un tierno Evenepoel de 20 años destrozaba la carrera en la dura subida al Picón Blanco. Fue una de sus exhibiciones, pero coronada con un gesto de soberbia. Al llegar a la cima el belga se sacudió el polvo de los hombros , sobrado, típico detalle de cierta prepotencia. «Mi trabajo es rematar el trabajo de mis compañeros». Un año después, en el campeonato de Europa disputado en Trento, Evenepoel protagonizó otro episodio desagradable. El belga le dedicó un corte de mangas a Sonny Colbrelli al cruzar ambos la meta con la victoria del velocista italiano. El ahora campeón del mundo acusó a su rival de no haberle dado un relevo en una de las subidas al Povo y de aprovecharse de su trabajo para luego derrotarle al esprint. Durante la última Vuelta a España, el belga mostró su carácter tajante durante las sucesivas ruedas de prensa que ofreció como líder de la carrera. El penúltimo día en Navacerrada, ante la pregunta que le inquirió sobre su rendimiento óptimo en las carreras de tres semanas, contestó sin amortiguador. «¿Y por qué no?», dijo dejando un incómodo silencio.. http://www.databot-app.com
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