News – Noticias «El tren donde viajan los inocentes de la guerra de Putin». «No hay piedad para los civiles». No es el título de ninguna película, aunque está claro que Raquel González, coordinadora de Médicos sin Fronteras (MSF) España, y las 600 personas de esta organización que operan en suelo ucraniano viven cada día metidos en un filme de terror. Y a pesar de las muchas informaciones que salen de primera línea de combate -lamenta González- «no se está contando lo suficiente que la mayor parte de los heridos son civiles masacrados, bombardeados mientras huían, en sus propios hogares, se usa armamento pesado en áreas residenciales muy pobladas, se les dispara en corredores abiertos donde se colocan los rusos para acabar con ellos». Repite: «Los ataques son indiscriminados. Se está cometiendo una violación gravísima del derecho internacional humanitario . Rusia no está teniendo piedad con los civiles». Hay 5 de las 27 divisiones de MSF del mundo con capacidad operativa en zona de guerra. España es una de ellas. La organización está salvando vidas ahora mismo en «los peores agujeros del planeta: Siria, Yemen…», describe la coordinadora. Pero en Ucrania, a diferencia de República Centroafricana o Sudán del Sur, donde las muertes y los heridos se cuentan por cientos, descubrieron dos buenos aliados: la red de ferrocarriles resistía con el estoicismo del batallón de Volodímir Zelenski y los cirujanos y enfermeros del sistema de salud no abandonaron sus puestos y se quedaron dentro de los hospitales como si fueran otros soldados más. «El tren nunca parte si en el análisis que realizan las tres instituciones en cooperación hay riesgo. No somos héroes ni mártires, no podemos salir si no hay certeza de llegar al destino» Raquel González Coordinadora de MSF España Querían salvar a los suyos, así que MSF les impartió una formación básica de la que no disponían para la cura de heridas de metralla y bombardeos. Transcurrido apenas el primer mes de guerra, el pasado 31 de marzo y por iniciativa de MSF Bélgica, la entidad médico-humanitaria lanzó sobre los raíles ucranianos el primer tren medicalizado que opera en un contexto de guerra. No era el primero empleado al servicio de la medicina. Había un precedente, en pandemia. En lo peor de la embestida del Covid-19, Francia había requerido este servicio de transporte para desplazar a enfermos minimizando el riesgo de contagio. En Ucrania la cosa es peor. Antes de accionar la locomotora, Médicos sin Fronteras comprobó, en colaboración con los servicios nacionales de ferrocarril en Ucrania y su Ministerio de Salud, que el sistema se mantenía sólido, resistía a la lluvia de misiles rusos . Así que el tren echó a andar para desplazar a los primeros 56 pacientes de la zona este del país camino al oeste y el centro. «Nunca parte si en el análisis que realizan las tres instituciones en cooperación hay riesgo. No somos héroes ni mártires, no podemos salir si no hay certeza de llegar al destino», comenta González, que ha recogido esta semana el premio Mapfre al proyecto más innovador por su impacto social. No es muy usual que una organización médica reciba una distinción de este tipo y se reivindique su capacidad de «innovar en guerra» . Pero aquí la clave reside en lo revolucionario de aplicar medicina de emergencias en los convoyes y hacerlo valiéndose de un método nuevo, que ha devenido en un arma más a favor de la resistencia ucraniana. 1.811 pacientes trasladados desde marzo hasta finales de septiembre Solo hay que comprobar sus cifras: 1.811 pacientes trasladados desde marzo hasta finales de septiembre y sanados («no se nos ha muerto nadie», admite González) en los 59 viajes completados desde el frente hasta zonas alejadas de la contienda. A ellos se suman 78 huérfanos evacuados de orfanatos y otros 200 enfermos con graves afecciones neurológicas y psicológicas como alzhéimer y párkinson a los que no aguardaba una salida halagüeña. Lo clonó por otro con UCI Cuando se estrenó este primer hospital ferroviario se destinó a trasladar a pacientes (y acompañantes) que requieren bajos niveles de atención médica hacia Leópolis , al occidente del conflicto para ingresarlos en diferentes hospitales mucho más descongestionados que los de las urbes del este, donde llegan a recibir a 650 personas en un dí a . Los heridos viajan con un estado de salud lo suficientemente fuerte como para aguantar todo el trayecto sin necesidad de grandes intervenciones: suelen presentar lesiones traumáticas en brazos o piernas, por ejemplo. A ellos les asiste un equipo de 8-9 profesionales, entre los que se incluye personal médico, de enfermería y psicológico. Se les administran medicamentos como hemostáticos, antibióticos y analgésicos para el alivio del dolor, se realizan transfusiones y reemplazan los vendajes… Se podría decir que se les aplica una medicina de primera necesidad . Un paciente UCI encamado, con ventiladores y oxígeno AFP/ CEDIDAS POR MÉDICOS SIN FRONTERAS Pero tal fue el exitoso recorrido sanitario de este primer tren que el 24 de abril la organización ya lo había clonado ; esta vez el salvavidas era para pacientes gravemente herido s, con enfermedades oncológicas y crónicas, infartos y otros problemas cardiovasculares. Este segundo convoy corre por los raíles del país de Zelenski con un equipo facultativo a bordo de quince personas y ocho vagones , uno de ellos una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con capacidad para cinco pacientes, que aplica una asistencia más específica a los enfermos encamados. Además va pertrechado con toda suerte de material imprescindible para la vida, incluido un ventilador con un caudal de oxígeno de 60 litros por minuto. Monitores, desfibriladores y bombas de perfusión. Esta segunda ambulancia sobre raíles -con más de 200 metros de longitud- traslada a 26 pacientes en trayectos que se han prolongado desde 24 a 30 horas, hasta las 48 y 60 de ida y vuelta. «Hemos tenido mucha suerte hasta el momento, porque hemos llegado o justo después de un ataque o nos hemos ido justo antes», cuenta para ABC desde dentro del tren la doctora ucraniana Albina Zharkova. KRAMATORSK 52 civiles calcinados Entre ellos hubo dos niños. Fue el resultado del doble bombardeo a la estación de tren de la ciudad. Decenas de personas sufrieron graves mutilaciones Los viajes no han estado exentos de sobresaltos, algunos no han salido por el fuego cruzado. El personal a bordo recuerda bien el día de la matanza en Kramatorsk , donde llegaron, se detuvieron en la estación y socorrieron a decenas de heridos que habían saltado por los aires con las explosiones. El relato de Zharkova sobrecoge. «Me preocupan los niños. En ese ataque en Kramatorsk muchos perdieron a sus padres, hermanos y ellos mismos estaban heridos de gravedad. Es muy triste verlo». El enfermero Denys Babity agregó: «Cuando daba de comer a nueve pacientes en el vagón, pedían dos platos. Estaban hambrientos, se les veían los huesos y las costillas. Parecía que llevaban mucho tiempo desnutridos». Como explica el personal dentro de esta ambulancia de larga duración, la selección de los enfermos no la hace MSF. La desarrolla el Ministerio de Salud ucraniano para que, en desalojos que duran un máximo de 40 minutos , el paciente esté metido en el tren. Se criba a los heridos con un triaje de emergencias propio de escenarios de guerra. Músculo logístico La misión de MSF recaló también en el interior del convoy: adaptarlo al espacio de contienda bélica donde iba a circular. Ventanas revestidas con materiales protectores para soportar los morteros, el ancho de las puertas modificado para que entren las camillas, el suelo de los dos vagones de hospitalización, así como el de la UCI, forrado con linóleo, material que permite controlar las infecciones. Y un generador de gasolina instalado en el convoy, de más de dos toneladas de peso, para asegurar el flujo de electricidad constante todo el trayecto. Es una labor de orfebrería médica y de músculo logístico para alcanzar la meta: salvar civiles. Lo son más del 40% de los evacuados . El 10% no tenían 18 años; el 30% eran mayores de 60. Raquel González y la doctora ucraniana vuelven al punto de partida: «Muchos no quieren ser evacuados, solo quieren seguir viviendo en sus casas. El invierno se acerca y están sin comida, con cortes de luz y gas, sin condiciones de higiene». «Desgraciadamente en la zona oriental seguimos teniendo muchos ataques inesperados», corrobora Zharkova. Y a pesar de todo, el tren sigue siendo el transporte más seguro y continuará viajando desde Járkov, Lugansk, Donetsk y Mariúpol. « No tenemos previsión de que esto vaya a acabar pronto» , ultima la coordinadora de MSF España.. «Camp Bondsteel, el corazón de América en Kosovo». Sobre una colina a 40 kilómetros al sur de Pristina , capital de Kosovo , se levanta una enorme base militar. A este complejo se llega a través de la carretera Joseph Robinette Biden, nombre del hijo mayor del presidente de los Estados Unidos, fallecido en 2015, que sirvió durante unos meses con el Ejército norteamericano en Kosovo . Al lado, otro gran cartel con los rostros de Joe Biden y Kamala Harris da la bienvenida a la mayor base norteamericana fuera de Estados Unidos construida desde cero desde la guerra de Vietnam. Estamos en Camp Bondsteel , un complejo de más de 400 hectáreas. Aquí, miles de soldados (se desconoce el número exacto, ya que la información sobre la cantidad de los militares desplegados es secreta) cumplen la misión de la OTAN para Kosovo: la KFOR . En esta base está desplegado el comando Regional Este (RC–E), donde la mayor parte de los militares son norteamericanos. Visten traje de campaña y gorra, y a un costado se les distingue el destacamento del que forman parte y al otro la bandera norteamericana. «Este campo fue construido a principios de los 2000 como resultado del conflicto en 1999 y la sucesión de la violencia», cuenta el comandante Christopher J. Samulki , a cargo de la labor del contingente norteamericano en la KFOR. Camp Bondsteel es conocida como la ‘gran dama’ en una red de bases estadounidenses que se extiende a ambos lados de la frontera entre Kosovo y Macedonia. Esta base se levantó tras la guerra en Kosovo de 1999. Las ansias de la parte albanokosovar de ser independientes de Serbia derivaron en un ataque de las fuerzas serbias de Slobodan Milosevic a Kosovo y acabó con los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado. Entorno seguro La Alianza Atlántica lanzó una guerra aérea con el objetivo de obligar al líder serbio a terminar con la violencia entre los albaneses de la provincia de Kosovo y retirar a las fuerzas armadas de la zona. Kosovo se mantuvo hasta 2008 como una región autónoma de Belgrado , pero ese año proclamó su independencia de forma unilateral. Se trata de un país al que parte de la comunidad internacional –incluyendo España– no reconoce. Tras los bombardeos, los estadounidenses fueron recibidos como libertadores . «La KFOR vino con la misión de mantener un entorno seguro y de libertad de circulación de todas las comunidades de Kosovo», repite Samulki cuando se le pregunta por el objetivo de la misión de la Alianza Atlántica en Kosovo. A lo que se acoge la KFOR es a la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que autorizó la presencia internacional, tanto civil como militar, en la zona. Bondsteel no es una estructura permanente para Estados Unidos, aunque desde el Gobierno de Pristina o desde «las instituciones kosovares» , como se refieren las fuerzas de la KFOR al Gobierno kosovar, «porque nosotros estamos en una posición de neutralidad», ya han mostrado su intención de convertir esta base en una permanente. «La KFOR se quedará aquí mientras exista la voluntad de ambas entidades de mantener las negociaciones políticas sobre cuál va a ser la solución a largo plazo», señala el comandante. Reducción del contingente El complejo ha ido viendo cómo se reducían las fuerzas allí desplegadas a medida que la situación se iba tranquilizando. Al inicio de la misión hablaban incluso de 7.000 militares estadounidenses desplegados solo en la base de Bondsteel. Con la vuelta de ciertas tensiones en la región en los últimos meses, después de que Kosovo retomara el proyecto de acabar en su territorio con los documentos y las matrículas expedidas por Belgrado a conductores, un aumento de la presencia militar podría verse lógico. Noticia Relacionada estandar No La UE anuncia un acuerdo parcial entre Serbia y Kosovo para poner fin a la crisis entre ambos países Enrique Serbeto Los serbokosovares no tendrán que reemplazar sus documentos de identidad por otros emitidos en Pristina El propio comandante Samulski asegura que la KFOR podría recurrir a las reservas fuera de Kosovo. Es, por ejemplo, el caso de los ‘fuseliers’ del Reino Unido, una unidad de infantería británica , que ya están en el complejo militar. «Los Primeros Fuseliers del Reino Unido están aquí como reserva estratégica, que es un ensayo normal de su entrada e integración en las operaciones normales», dice Samulski. Lo que empezó a comienzos de siglo siendo un campamento con tiendas, se ha convertido en una gran base con una avanzada logística y que cuenta con, al menos, 400 hectáreas . Dentro, hay 25 kilómetros de carreteras y más de 300 edificios , rodeados por kilómetros de barreras de tierra y hormigón, alambre de púas y torres de vigilancia. Las edificaciones donde se alojan los militares son todas iguales: marrones, de una sola altura y con la bandera americana ondeando en cada porche junto a alguna barbacoa, como en cualquier barrio residencial americano. También tienen varios hangares para los helicópteros ; un hospital equipado para los primeros auxilios y operaciones sencillas; un supermercado al estilo Walmart donde se puede adquirir el último modelo de Levi’s antes de comer algo en un Burguer King o Taco Bell, instalados en la base. El comando Regional Este desplegado aquí está organizado en cuatro equipos multinacionales. Además del cuartel general, cuentan con el batallón encargado de apoyar a la Policía de Kosovo y la EULEX (misión de la UE) en caso de que la situación de seguridad se deteriore como ocurrió a finales de verano, y otro dedicado a apoyar y estar en contacto con las autoridades locales, las organizaciones internacionales y las ONG . Hay un grupo de aviación, compuesto por aeronaves de ala giratoria UH-60 Blackhawk y un grupo de logística de apoyo. «Usamos los helicópteros para trasladarnos lo más rápidamente posible ahí donde nos necesitan», señala el teniente Lang, un joven piloto norteamericano destinado en Camp Bondsteel. «Hacemos operaciones de extinción de incendios y también de evacuaciones médicas». Monitoreo de minas Solo han pasado 23 años desde el final del conflicto armado en la zona, y los restos de aquella contienda que dejó más de 10.000 muertos y cientos de desplazados aún se tienen muy presentes en el día a día de la población. Es el caso de las minas antipersonas que todavía permanecen escondidas por el territorio. Por eso, una de las labores principales de este contingente es la desactivación de estos artefactos y es la tarea de la EOD (equipo de explosivos), donde está Stephen Jackson . Este joven procedente de Virginia se encarga de desactivar los explosivos con la ayuda de un robot que maneja desde cierta distancia. «Nuestra labor consiste en ayudar y educar a la población local, ya que son ellos los que encuentran los artefactos. Intentamos que conozcan cómo son y que sepan identificarlos». En este trabajo, también participan la unidad de perros que, como Nandy y Gringo, dos pastores alemanes, son entrenados a diario para ayudar a la Policía. «Cada vez nos encontramos menos, pero sigue haciendo falta esta labor». Sobre el interés de Estados Unidos en Kosovo, y en general en los Balcanes, desde hace tiempo en Washington se habla de que los estadounidenses han contraído un ‘deber’ en la región para quedarse de manera permanente. Un oficial militar británico de alto rango le dijo al ‘Washington Post’ que la construcción de Bondsteel «es una señal obvia de que los estadounidenses están asumiendo un gran compromiso con la región de los Balcanes y planean quedarse». En la misma línea se manifestó Greg Delawie , que fue embajador norteamericano en Pristina cuando definió a Kosovo como «el país más proamericano del mundo fuera de los Estados Unidos». Aunque abiertamente no lo dicen y centran el apoyo a Kosovo como un componente de la «estrategia nacional de Estados Unidos en el mantenimiento de la paz y de la seguridad para los ciudadanos», el interés en mantener una posición privilegiada en el este de Europa cobra aún si cabe más importancia tras la invasión rusa en Ucrania. «Es evidente que la guerra en Ucrania ha creado tensiones exacerbadas en toda Europa. Sería ingenuo que dijera que no ha tenido ningún impacto aquí, pero nuestra atención se centra únicamente en lo que está ocurriendo en relación con el diálogo político entre las instituciones de Kosovo y el Gobierno serbio», apunta el coronel Samulski.. «Los empleados de Zaporiyia advierten del riesgo de mantener desconectados sus seis reactores de la red eléctrica». La amenaza nuclear sobrevuela la guerra de Ucrania y tiene una doble cara. Por un lado, está la posibilidad del uso de armamento atómico; por otro, un desastre en algunas de las plantas nucleares situadas en zonas de conflicto como la de Zaporiyia , la central más grande de Europa. Los rusos ocupan esta instalación desde los primeros días de la invasión y en las últimas horas los combates en sus inmediaciones han hecho que se corte el suministro eléctrico. A pesar de que los seis reactores están apagados desde el 11 de septiembre, necesitan un suministro constante de electricidad para mantener fresco el combustible nuclear en el interior y evitar desastres. Ahora se mantienen gracias a los generadores de emergencia, según confirmaron la compañía nuclear estatal de Ucrania, Energoatom, y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). Noticia Relacionada estandar Si Odesa, puerto seguro para los desplazados de la guerra en Ucrania Mikel Ayestaran La intensa actividad en los frentes este y sur de Ucrania provoca la huida de miles de civiles en busca de un hogar temporal en el que esperar la derrota rusa para regresar a casa Iván sigue muy de cerca todo lo que ocurre en la que llama «mi planta» desde la ciudad de Zaporiyia, situada a apenas 100 kilómetros y donde reside de forma temporal como miles y miles de desplazados del frente sur del país. Allí trabajó desde 2017 como parte del equipo especial de mantenimiento eléctrico. Con la llegada de los rusos, fue uno de los cientos de trabajadores que se manifestaron de forma pacífica para pedirles que retiraran al Ejército de la central y en junio decidió escapar porque los rusos comenzaron a detener a quienes se habían movilizado. «Pasé cuatro meses acudiendo cada día al trabajo en una central rodeada por militares enemigos. No teníamos apenas contacto con ellos y dentro de las instalaciones solo hay un grupo de ingenieros de alto nivel llegados de Moscú, el resto del personal que hace posible que eso funcione es ucraniano», afirma Iván. En la planta de Zaporiyia trabajaban antes de la guerra unas 10.000 personas , pero muchas de ellas han tenido que escapar tras la ocupación. A las puertas de la central está Energodar, el pueblo que se creó a finales de los años setenta para alojar al personal de la planta, una estrategia habitual en la antigua Unión Soviética. Energoatom sigue pagando los salarios a los trabajadores, pese a que Vladímir Putin ha ordenado tomar el control de estas instalaciones como parte de su decreto de anexión de esta región del sur de Ucrania. «No sabemos qué pasará ahora, quién pagará los salarios… Y mucho menos sabemos lo que pasa por la cabeza de Putin, por eso la situación es peligrosa. Esperemos que alguien le recuerde lo sucedido en Chernóbil», comenta Iván. Lección de Chernóbil A pocos metros del piso que tiene alquilado Iván a las afueras de Zaporiya reside Irina. Ella trabajó una década como enlace el Ministerio de Emergencias y se dio más prisa que su compañero a la hora de escapar, porque «desde 2014 formo parte de los grupos de voluntarios que ayudan al Ejército, tarde o temprano me iban a localizar y apresar como ya ocurrió con otros en la misma situación». Aunque la central no produzca energía, Irina alerta del riesgo que supone tenerla desconectada de la red eléctrica, pero considera que « Rusia está tensando la cuerda de cara a una futura negociación. Es imposible predecir el plan de Putin, pero no es idiota y vivió Chernóbil. Yo me inclino más a que use un arma atómica para dar muestra de poder, en este caso sí pienso que hay un 50 por ciento de posibilidades de que lo haga, pero no quiero ni plantearme un posible desastre en Zaporiyia», según Irina. El objetivo del OIEA es crear una zona de protección en torno a las instalaciones de Zaporiyia para evitar un desastre Irina, como Iván, tiene un ojo en la planta y el otro en la explosión ocurrida en el puente de Kerch. No puede ocultar su alegría, pero sabe que « esto no sentará bien a Rusia y responderá de alguna forma, hay que estar preparados para todo». Entre las noticias que difunden los canales de Telegram ucranianos, la gran herramienta que emplean los ciudadanos para informarse, también figura el descubrimiento de doscientos cuerpos en fosas comunes en la recién liberada ciudad de Limán , en la región de Donestk, según reveló el gobernador militar Pavlo Kyrylenko. Limán se suma a Bucha en la lista negra de ciudades con fosas comunes durante la ocupación enemiga. Relevo en el OIEA Los generadores de emergencia tienen combustible diésel para diez días, según los ucranianos. El OIEA contaba con dos expertos en la planta desde septiembre y su director, Mariano Grossi, confirmó a través de Twitter que se ha completado una primera rotación y han llegado cuatro nuevos inspectores «expertos en seguridad y control para seguir con esta misión indispensable». El objetivo del organismo internacional es crear una zona de protección en torno a las instalaciones y este es el tema clave que espera acordar Grossi con Moscú y Kiev, pero que hasta el momento no ha tenido éxito. Los empleados de la central que permanecen en la ciudad de Zaporiyia miran al horizonte intentando divisar Energodar , donde muchos de sus familiares se han quedado. El reencuentro deberá esperar al final de la ocupación.. «Miles de simpatizantes del partido ultra AfD piden en Berlín el fin de las sanciones a Rusia». Se esperaban 400 manifestantes, pero tras el final de la marcha confirmó la portavoz de la Policía, Anja Dierschke, que habían participado más de 10.000. La protesta había sido convocada por el partido nacional-populista Alternativa para Alemania (AfD) , contra la política energética de la coalición semáforo que dirige Olaf Scholz y que reúne a socialdemócratas, verdes y liberales. Durante la tarde del sábado, 28 personas habían sido detenidas en los encontronazos con contramanifestantes, unos 1.400 desplegados en puntos estratégicos desde los que intentaron bloquear la marcha. A catorce de los detenidos se les abrió expediente de denuncia por delitos de daños o por el uso de símbolos de organizaciones anticonstitucionales, a la espera de que la Policía ofreciera a lo largo del sábado datos definitivos de detenciones y denuncias. A la cabeza de la manifestación desfilaron la europarlamentaria Beatriz von Storch y el líder local de AfD, Dennis Hohloch. Noticia Relacionada estandar Si Desciende en Alemania el apoyo de las sanciones contra Rusia Rosalía Sánchez Hoy, solo el 53% de los ciudadanos es partidario de que se prolonguen más allá del verano, frente a los dos tercios iniciales. Todo ello, eleva la presión de la coalición semáforo sobre Scholz El pasado fin de semana, en el marco de las celebraciones de la fiesta nacional de la reunificación alemana, ya se produjeron manifestaciones como esta en los Bundesländer orientales, donde AfD tiene más respaldo. Unas 10.000 personas salieron a las calles de Gera, en Turingia, para protestar por los altos precios de la energía y para pedir el fin de las sanciones contra Rusia. La dirección regional de AfD en Turingia permanece bajo vigilancia de los servicios de Inteligencia alemanes por rozar la inconstitucionalidad. Pero que el partido consiga reunir a ese mismo número de personas en Berlín sí es una novedad. «Ni nosotros ni la Policía contaba con una manifestación tan grande », reconocía anoche el director gerente de ‘Aufstehen Rassismus’, Irmgard Wurdak. Los manifestantes llegaron en autobuses y se concentraron delante del Reichstag, la sede del Bundestag, con banderas alemanas y rusas, coreando consignas contra la inflación y la escasez de energía, para terminar cuadrándose ante el himno nacional alemán. Marc Jongen, considerado filósofo del partido, acusó a Los Verdes de «clique sin patria que sacrifica Alemania en aras de las metas geoestratégicas estadounidenses» y culpaba al gobierno de estar destruyendo la economía alemana. «El precio del gas volverá a la normalidad si volvemos a comprar gas barato de Rusia», levantaba aplausos el copresiente de AfD Tino Chrupalla.. «Corea del Norte lanza dos nuevos misiles hacia el mar de Japón». Corea del Norte disparó este sábado dos nuevos misiles en dirección al mar de Japón, informaron el domingo fuentes militares de Corea del Sur. Noticia Relacionada estandar No Escalada militar en la península de Corea tras el misil de Kim Jong-un sobre Japón Pablo M. Díez Como respuesta, Seúl dispara varios proyectiles, uno de los cuales se estrella desatando el miedo entre su población, y Washington envía el portaaviones Ronald Reagan El ministro de Defensa de Japón ha afirmado, poco después de conocerse los hechos, que nuevos lanzamientos « no pueden ser tolerados ». La oficina del primer ministro japonés confirmó el lanzamiento en Twitter. «Corea del Norte lanzó un misil balístico sospechoso . Seguiremos informando», indicó en un mensaje. Sanciones Corea del Norte está sujeta a sanciones internacionales debido a su programa de armas nucleares. Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU prohíben además los ensayos con misiles balísticos. Igualmente, Pyongyang lleva años desarrollando misiles capaces de alcanzar no solo Corea del Sur y Japón, sino que pueden llevar ojivas hasta Estados Unidos , y se ha declarado una potencia nuclear.. http://www.databot-app.com
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