News – Noticias «El servicio de estudios de CEOE avisa del riesgo de que se destruya empleo en 2023 por la mayor presión fiscal sobre las empresas». El Instituto de Estudios Económicos (IEE), el centro de análisis económico vinculado a la CEOE, considera que hay un riesgo cierto de que la economía española destruya empleo en el año 2023 pese al positivo comportamiento que el mercado laboral ha venido mostrando en los dos últimos años a horcajadas de la recuperación económica. Cree también que el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023 presentado por el Gobierno no ha hecho otra cosa que aumentar la probabilidad de que ese escenario se produzca al castigar a las empresas, ya lastradas por el incremento de sus gastos financieros por la subida de los tipos de interés y el impacto de la inflación sobre sus costes laborales y sus márgenes, con un nuevo cargamento de impuestos que según sus estimaciones va a disparar la presión fiscal empresarial hasta niveles nunca vistos en España y la van a situar muy por encima de la que soportan sus competidoras en la Unión Europea. Los datos que baraja el instituto y que este lunes han desgranado el presidente del IEE y vicepresidente de CEOE, Íñigo Fernández de Mesa , y el director general del IEE, Gregorio Izquierdo , atestiguan que tras las subidas de impuestos de todo tipo que el Gobierno ha planeado para 2023 la presión fiscal total en España escalará hasta el 42,5% – «cerrando así la brecha que nos separaba de Europa en plena desaceleración y, por supuesto, con un nivel de renta inferior», ha glosado Fernández de Mesa-, la presión fiscal empresarial se irá hasta un nivel récord del 11%, un punto por encima del 10% de la media de los países de la UE; y la contribución de los impuestos de las empresas a los ingresos tributarios totales del Estado se disparará hasta el 34%, diez puntos por encima de la media de la UE. El laboratorio de ideas de CEOE no solo cree que esto supone un pesado lastre competitivo para el tejido empresarial español sino que tendrá consecuencias a medio plazo, pero también a corto plazo sobre la economía española. «No se puede pensar que el aumento de la imposición no tiene impactos sobre el crecimiento económico», ha subrayado Fernández de Mesa. «Lo que vemos es que los efectos contractivos de los impuestos son mayores de lo que se esperaban», ha completado Gregorio Izquierdo, apelando a los estudios que el IEE ha hecho sobre el particular. La orientación de las subidas fiscales previstas por el Gobierno para el año que viene hará que tres de cada cuatro euros de nuevos ingresos que se obtengan por estas medidas se saquen de la caja de las empresas. Un ejemplo. Un informe elaborado por los técnicos del IEE concluyó hace unas semanas que el gravamen sobre las entidades financieras que el Gobierno está decidido a establecer en 2023 para «que los más favorecidos paguen el coste de la crisis» provocará a medio plazo una pérdida de 5.000 millones de euros para el PIB y una destrucción de 70.000 puestos de trabajo. El ‘think tank’ de CEOE entiende que hay un riesgo elevado de que esa destrucción de empleos suceda ya en 2023 como consecuencia de las subidas de impuestos aprobadas por el Gobierno. Impuestos y empleo Su percepción se basa en las matemáticas y en la evidencia económica disponible. En las matemáticas, porque como ha explicado este lunes el instituto si el Gobierno entiende que con un crecimiento del 2,1% el empleo crecería un 0,6%, con un crecimiento significativamente menor – la previsión del IEE es del 1,2% – «es muy probable que en 2023 la creación de empleo no sea positiva». Si a este cuadro se le añade el impacto que el incremento de la presión fiscal puede tener sobre los balances de unas empresas ya castigadas por el incremento de los costes financieros derivada de la subida de los tipos de interés – los analistas anuncian una subida adicional de 0,75 puntos básicos para este jueves -, la subida de los costes laborales experimentada durante los últimos años y un estrechamiento de sus márgenes que ha llevado a que tengan 100.000 millones de euros menos de ganancias que en 2019 la probabilidad de que el empleo no sólo no crezca sino que se destruya se incrementa de forma significativa, según el análisis del instituto. «Si no hay una moderación de los costes salariales el próximo de año la posibilidad de un comportamiento negativo del empleo aumentará», ha advertido Gregorio Izquierdo. Si se cumple la hoja de ruta marcada por el Gobierno, el próximo año entrarán en vigor no solo los nuevos gravámenes sobre la banca y las energéticas, sino también la restricción a la hora de deducirse las pérdidas de la pandemia en la declaración del Impuesto de Sociedades, el nuevo impuesto sobre los plásticos de un solo uso y la subida de las costes laborales que se desprenderá de la subida de las cotizaciones y el incremento de las bases máximas previstas en los PGE 2023. MÁS INFORMACIÓN El impuestazo a la banca costaría 3.900 millones al PIB, 50.000 millones menos de crédito y 35.000 empleos CEOE cree que la «desmedida» subida de bases máximas de cotización perjudicará a las empresas «El asunto de las pensiones hay que tomárselo en serio. Subir las bases máximas es pan para hoy y hambre para mañana, porque traerá más costes a futuro, y desde luego lo que no tiene sentido es cargar con más costes el trabajo (en relación a la subida de cotizaciones) cuando tenemos el nivel de paro más alto de Europa», ha remachado el presidente del IEE, Íñigo Fernández de Mesa.. «La sombra del sabotaje se cierne sobre la infraestructura clave de los cables submarinos». «Nuestros cables submarinos pueden ser objetivo de naciones tentadas a destruirlos», declaró Florence Parly, la ministra de las Fuerzas Armadas de Francia. Internet está bajo observación de forma indirecta e imperceptible. Acosada por empresas y países que tejen un nuevo lenguaje de influencia geopolítica, donde los cables despliegan una guerra fría bajo las aguas . Y el mayor problema es que estas autopistas acuáticas son vitales, pero vulnerables. Cientos de arterias atraviesan el planeta en forma de rutas submarinas de datos de las que depende la operatividad global de la red, mientras moldean una nueva forma de entender las telecomunicaciones y la soberanía digital. Dado que según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) , a través de estos cables se realizan transferencias financieras por valor de diez billones al día . «La intención no era cortar los cables, sino enviar un mensaje a la OTAN de que pueden cortarlos cuando quieran» Declaración de las fuerzas militares irlandesas tras el incidente con el buque ruso en sus costas Mapa de los cables submarinos desplegados por el mundo Telegeography «Son infraestructuras críticas en tanto que de esas redes sumergidas dependen el internet civil que todo el mundo usa, el funcionamiento de los mercados financieros e incluso algunas capacidades militares», explicaba Jens Stoltenberg , secretario general de la OTAN . Y es que el reciente boicot de los gasoductos de Nord Stream pretendió ser un poderoso acto simbólico que expuso las vulnerabilidades de Occidente, y los 475 cables actualmente existentes son un auténtico talón de Aquiles desatendido. En este contexto España es una zona de interconexión estratégica que busca ser puente entre Europa, Suramérica y Asia. Además El estrecho de Gibraltar es uno de los cuellos de botella por donde pasan varios cables y está bajo vigilancia ante posibles problemas. Héctor Esteban , director de la Escuela de ingeniería de telecomunicación de la UPV, especifica que «una parte clave de toda la topología física de internet, más del 95% de los datos que viajan a través de internet pasan por algún cable submarino. La alternativa menos económica es usar un satélite, y hay mayor retardo de la señal». No en vano, el almirante británico Sir Tony Radikin llegó a decir que «Rusia ha aumentado la capacidad de poner en peligro esos cables submarinos y potencialmente explotarlos». Noticia Relacionada El déficit tecnológico que se está incubando en el ejército de Putin y que hace temblar su economía Alexia Columba Jerez El ecosistema militar y civil del régimen de Putin precisa de dispositivos que ya escasean, lo que arrinconará todavía más a un Kremlin en crisis Estas palabras coincidían con que un mes antes del conflicto de Ucrania, un cable submarino que unía Noruega y el Ártico dejó de funcionar sin aparente motivo en el archipiélago de Svalbard , un lugar que es el paso de acceso al gas y petróleo presentes bajo suelo ártico. Y en febrero el buque submarino espía ruso Yantar fue divisado cerca de la costa de Irlanda, pasando por encima de los cables submarinos trasatlánticos que conectan Europa y EE.UU. Las fuerzas militares irlandesas declararon «la intención no era cortar los cables, sino enviar un mensaje a la OTAN de que pueden cortarlos cuando quieran». Mark Galeotti , experto política rusa detallaba que Irlanda es un nodo importante por la gran concentración de firmas tecnológicas, y este es el campo de batalla del futuro. Cegar al enemigo José Antonio Morán , director del grado de ingenierías Tecnologías y servicios de telecomunicación de la UOC, apunta que «una de los primeras tácticas en el inicio de una guerra es dejar ciego al enemigo. Y tocar un cable submarino podría paralizar empresas y provocar grandes pérdidas económicas». Y ahora, con el aumento de la tensión en el Pacífico, Taiwán , que recibe el 95% de su internet por cables submarinos, teme quedarse aislada, en caso de problemas con estas infraestructuras. Pierre Morcos y Colin Wall, ambos miembros del CSIS, señalaron que «hay varios objetivos que podrían lograrse seccionando un cable : cortar las comunicaciones militares o gubernamentales en las primeras fases de un conflicto, eliminar el acceso a Internet de una población objetivo y causar una perturbación económica con fines geopolíticos, o todo a la vez». Según un informe del Atlantic Council, alrededor del 59% de estos cables han sido tendidos por empresas privadas, y un 38% tienen participación gubernamental. En este sentido, destacan e inquietan empresas como China Mobile, China Telecom, China Unicom y Huawei Marine. Putin también habló de construir una infraestructura submarina con la empresa estatal Rostelecom que ya ha tendido cables en islas rusas. Para el profesor Esteban de la UPV estas conexiones subacuáticas son una industria floreciente. Bloomberg calculaba que el mercado mundial de los cables se espera que alcance los 7.800 millones de dólares para finales de 2022. Esta dependencia se incrementará en el futuro con el desarrollo de las aplicaciones militares 5G. Rishi Sunak , parlamentario británico escribió un informe en el que establecía que no es un secreto la ubicación de estas autopistas de datos, no hace falta experiencia o recursos para dañarlos y no tienen mucha protección de leyes internacionales. Aunque en 2021, apunta Morán, se creó un Comité internacional de protección de cables, solo establecen unas recomendaciones que no son de obligado cumplimiento. En el punto de mira Cada año se producen entre cien y 150 cortes de cables submarinos. Y una parte son por el ataque de la fauna marina como los tiburones, anclas de barcos, anzuelos y dispositivos de pesca en profundidad. Además de erupciones volcánicas como la de Tonga. Esto a su vez revela la facilidad para afectar a estas infraestructuras. En este escenario el Parlamento Europeo ha estudiado en un informe el reto estratégico que suponen, destacando que la vulnerabilidad del cable en sí mismo con unas reparaciones en alta mar que son más difíciles, largas y costosas. Establece que en los ataques se pueden usar buques civiles, de investigación, de pesca o yates de recreo que usan dispositivos de corte improvisados, como anclas y dispositivos de dragado. Además del uso coordinado de explosivos. Y este escenario no será intuitivo ni fácil de manejar por los gobiernos afectados, dadas las implicaciones y demoras generadas en la restauración del servicio. La idea seria generar caos. Una forma adicional de ataques físicos es a través de barcos sumergibles o drones y submarinos de grado militar. Otro punto a tener en cuenta son las estaciones en tierra donde terminan los cables submarinos y se conectan con la red terrestre del operador local. Pero el profesor Morán de la UOC, matiza que un apagón total es imposible-salvo en las islas- por la redundancia, «es decir, todos los datos no pasan por el mismo lugar, sino que es una estructura en red con otros puntos de apoyo en caso de fallo». También las empresas podrían manipular los cables, añadiendo puertas traseras durante la fabricación, o se pueden hackear las infraestructuras. El espionaje submarino no sería algo nuevo. En la década de 1970, la NSA de EE.UU. llevó a cabo la Operación Ivy Bells usando submarinos de ataque y buzos para colocar dispositivos de grabación en cables submarinos que se situaban cerca de las bases navales soviéticas de las Islas Kuriles. De hecho, la actual red de espionaje de las comunicaciones denominada ‘Five Eyes’ e integrada por EE.UU., Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, cuenta con un programa, ‘Tempora’ , que ha interceptado durante años los datos que pasan por los cables submarinos. Mientras, Rusia está desarrollando drones submarinos no tripulados, y mini submarinos Mir-1, según la cadena News de Australia. MÁS INFORMACIÓN OTSC, la llamada OTAN rusa que Putin puede usar como plataforma para situar misiles nucleares ‘Chernozem’, el otro oro negro con el que Putin podría tener el control de la despensa mundial Rusia y China se embarcan en el control estratégico de los mares Además con la red Runet , Rusia planea en un intento de conseguir soberanía digital independizar su red del resto del mundo. De tal manera, que un ataque a una estructura global como los cables submarinos podría no afectarle. Y cada vez preocupa más la zona del mar de la China Meridional y el despliegue chino de sus cables en islas con bases militares con su proyecto de la Ruta de la Seda Digital. Y uno de los proyectos más codiciados es un cable que pase por el Ártico, la distancia entre continentes se acorta, comunica a más gente y es más rentable. Para Esteban «se está creando un nuevo telón de acero» en esta guerra por blindar los datos, donde la incertidumbre es omnipresente.. «Las renovables avanzan contra viento y marea». Con vientos huracanados que alcanzan más de 200 kilómetros por hora. Bajo la arena que levantan violentas tormentas en el desierto o bajo las olas de tempestades marinas. A -30ºC en los entornos más fríos del planeta o, por el contrario, a 50ºC en los más calurosos. Con nieve, granizo, niebla, lluvias torrenciales… Bajo esas condiciones extremas también se genera energía solar y eólica. Hasta en bases científicas de La Antártida hay paneles fotovoltaicos e incluso pequeños aerogeneradores como ocurre en la española Juan Carlos I. Estos parques e instalaciones suponen un gran reto para nuestras empresas que tienen que buscar nuevas soluciones tecnológicas para que estas infraestructuras no paren su producción y sigan siendo eficientes ante fenómenos naturales adversos. En muchas ocasiones, además, se añaden desafíos logísticos para su construcción y de mantenimiento para que estén siempre operativos. A veces hay que construir nuevas carreteras o variar los trazados de las existentes o trabajar por la noche o hasta montar un campamento porque no existen suficientes servicios hoteleros para el personal en los alrededores. Se encuentran en los desiertos de Atacama, el Sahara, en los de Egipto; en el mar del Norte, en el Báltico o en el Atlántico; cercanos al Círculo Polar; en zonas de huracanes como el mar Caribe o de tifones como Tailandia; a más de 3.000 metros de altura en grandes cordilleras montañosas… Entornos que también hay que descarbonizar y que además ofrecen grandes ventajas para generar energía eléctrica a partir de fuentes renovables, porque reciben mayor irradiación solar y cuentan con un gran potencial eólico. Claro que cada instalación, cada parque, tiene una seña de identidad propia porque las empresas lo adaptan a las condiciones del entorno donde se ubica. Temperatura La temperatura es una magnitud clave para los aerogeneradores. Por ello, estos colosos molinos cuentan con sistemas que les permiten estar en funcionamiento con frío o calor extremos. «Ante bajas temperaturas, instalamos calentadores en la góndola del generador, así calentamos su ambiente interior, y reducimos la ventilación para conseguir mayor aislamiento de las condiciones exteriores. El sistema también calienta las palas para que no se forme hielo. Todo esto nos permite seguir operando a -30ºC. Son soluciones de una enorme complejidad y un coste elevado, que no se suelen instalar habitualmente», cuenta Patricia Cuenca, directora de Tecnología de Siemens Gamesa para el Sur de Europa, África y Latinoamérica. Sin embargo, y aunque pueda parecer lo contrario, en esos entornos tan fríos los paneles fotovoltaicos están a sus anchas. «Incluso funcionan mejor. Hay instalaciones en los Alpes y al norte de Noruega donde se ha comprobado que funcionan muy bien a -20ºC. Más allá de esa temperatura no se suelen instalar porque no es rentable. En alta montaña incluso producen más porque hay más luz y por el reflejo de la nieve. En zonas polares, se juega con la inclinación y se suelen colocar en vertical porque el sol está más bajo y así captan mejor su luz. Y como son de silicio y aluminio, no contienen agua, por tanto no se congelan. Además al estar formados por pequeñas celdas, cada una es independiente de la otra ante posibles dilataciones», explica Héctor de Lama, director técnico de UNEF (Unión Española Fotovoltaica). La dureza del desierto Los 50ºC del desierto no solo son un calvario para los seres humanos, también los gigantes eólicos necesitan refrescarse. En los aerogeneradores un sistema de ventiladores enfría la turbina. «Si alcanzamos los 45ºC operamos a máxima potencia con los ventiladores. A partir de esa temperatura, aún usando esas herramientas, tenemos que bajar la potencia para seguir vertiendo electricidad», comenta Cuenca. Un sistema de filtros de aire evita que entre polvo y arena del desierto en la góndola. Las placas solares pierden eficiencia a partir de 25ºC, «pero poca», apunta De Lama. «A partir de esa temperatura y cada 10ºC baja el rendimiento un 10%. De tal forma que a 35ºC funcionan al 90%. Por eso, las instalaciones se diseñan teniendo en cuenta la electricidad que se va a producir en cada momento, tanto en días nublados como de extremo calor», indica. No obstante, las empresas toman sus precauciones. Por ejemplo, «para que no alcance altas temperaturas, se instalan sistemas de refrigeración en el convertidor que transforma la corriente continua en alterna», señala José Antonio Donamaria, gerente de Organización de Proyectos de Acciona Energía. En los desiertos de dunas eólicas el polvo es el principal problema para la fotovoltaica. Si cubre el panel, las placas captan menos luz y baja el rendimiento. «Entonces hay que ser más eficiente en el mantenimiento. Hoy día hay robots que permiten la limpieza en seco: son una especie de cepillo que abraza a los paneles y los limpia», aclara De Lama. Foto superior: Izquierda, planta fotovoltaica El Romero Solar en el desierto de Atacama (Chile), una de las regiones más áridas del planeta. Es propiedad de Acciona Energía. Debajo, imagen izquierda, parque eólico de Wikinger (Alemania), en el mar Báltico, operado por Iberdrola. Los aerogeneradores se instalan sobre estructuras elevadas para evitar el impacto de las olas. Debajo, imagen derecha, Antena de telecomunicaciones para el 112. La estructura del panel solar es de Alusín Solar. Hay empresas como Acciona que utilizan drones para tareas de mantenimiento en los parques. «Revisan el estado de las palas y los componentes de los aerogeneradores. O realizan termografías para comprobar que las placas solares funcionan correctamente», comenta Donamaria. La digitalización de las instalaciones es otra baza para contrarrestar los efectos de los fenómenos naturales adversos. A través de sensores, big data e inteligencia artificial se realizan mantenimientos preventivos y se pueden solucionar muchos potenciales daños en remoto. «Podemos predecir cuándo se va a producir una avería e intervenir antes de que ocurra, aprovechando condiciones climatológicas favorables», matiza Donamaria. Los efectos de Eolo El viento es quizás uno de los elementos que más daño puede causar en las instalaciones. «Cuando se produce un tifón o un huracán el aerogenerador se para y los sistemas de control hacen que la máquina se coloque en la posición menos perjudicial para la integridad del aerogenerador. Así se evita la rotura de palas o de otros componentes», indica Cuenca. Eso es posible porque los aerogeneradores de ahora son inteligentes. «Un sistema con infinidad de sensores (velocidad del viento, temperatura, humedad, salinidad…) controla en tiempo real todas las variables del aerogenerador como la producción, si tiene que activar pausa, operar o parar… Además, todo se monitoriza en centros desde donde se hace un control remoto», dice Cuenca. Siemens Gamesa tiene cinco centros de control remoto en el mundo, que vigilan 31.000 turbinas en 2.000 parques eólicos ‘onshore’ y ‘offshore’ distribuidos por todo el planeta. Uno de ellos se encuentra en Pamplona. El 85% de las anomalías se pueden solucionar en remoto, aseguran desde esta compañía. A los paneles solares, el viento no les afecta directamente, pero sí a la estructura sobre la que se asientan. Estas «no se cimentan con hormigón porque es caro y tiene un impacto medioambiental. Hoy día se clavan vigas metálicas en el suelo a 1,3 o 1,6 metros. Si el viento es fuerte llegan a una profundidad de dos metros. Se realizan estudios geológicos para conocer cómo de profundas van a estar esas vigas y conocer el terreno. Por ejemplo, en terrenos aluviales compactos estas vigas entran bien y es muy difícil que las levante el viento», explica De Lama. Los riesgos de parques eólicos en zonas sísmicas La complejidad de instalar aerogeneradores se agudiza cuando se trata de parques eólicos ubicados en zonas con movimientos sísmicos. Entonces «las cimentaciones deben estar diseñadas específicamente para gestionar este tipo de vibraciones. Son más robustas y más caras que la cimentación en un lugar sin actividad sísmica. El peligro es que en algunos lugares, si el terremoto es fuerte, el suelo se transforma en líquido por unos segundos y esto puede hace que los aerogeneradores se hunda», cuenta Guillermo Esteban, ingenieróa de la Energía de la Universidad Politécnica de Madrid. A más de 2.000 metros La empresa asturiana Alusín Solar construye estructuras para instalaciones fotovoltaicas en zonas donde se producen huracanes, como El Caribe. «En esta región sabes que van a llegar vientos huracanados de 240 km/h, que pueden levantar un trailer. Y hay que contar además con el factor de la corrosión. Nuestro mayor reto es hacer bien los cálculos del viento y el diseño de la estructura. Tenemos que customizar nuestras estructuras al ambiente de destino», señala Javier Font, director general de Alusín Solar. Es algo que también hacen en nuestro país. A más de 2.000 metros de altitud, los refugios de montaña y antenas de telecomunicaciones también se alimentan de la energía de placas solares. «En la montaña el viento tiene otra complicación: no hay edificios ni nada para pararlo. Además, en los refugios los paneles se colocan de forma muy vertical, por tanto ofrecen mayor resistencia a vientos que pueden alcanzar los 160 km/h. Y las torres de telecomunicaciones para el 112 no pueden dejar de funcionar nunca. El reto es el diseño de una estructura capaz de albergar paneles casi en vertical y soportar vientos en ráfaga con cargas brutales y que no se mueva, ni se caiga», indica Font. La hostilidad del mar El mar es un medio hostil para los gigantes eólicos. La salinidad, el agua.. pueden corroer los componentes de un aerogenerador. «Es una máquina eléctrica, con transformador, generador, cableado… Hay que evitar la entrada de agua en la góndola y en la torre. Buscamos soluciones para que sean más estancas y estén mejor selladas. A veces también hay riesgo de inundaciones en la parte baja de la torre e incluso diseñamos las cimentaciones con posibilidad de que se inunden», aclara Cuenca. «Los equipos eólicos marinos están preparados con pintura y protecciones contra la corrosión, las salas de los aerogeneradores son cerradas con presión positiva de aire para que no entre nada del exterior, hay sistemas de ventilación que permiten mantener la temperatura interior y la humedad en condiciones estables para que no se produzca el efecto de la corrosión por agua salina. Además, se construyen sobre estructuras elevadas para que no les afecten las olas», añade Manuel Aguinaga, responsable de Operaciones y Mantenimiento de energía eólica marina de Europa Continental de Iberdrola. La construcción Construir estos parques en esos entornos tan hostiles es otro de los desafíos para las empresas. «El diseño, las obras y tareas se adaptan a los horarios y épocas del año más propicias. Con temperaturas elevadas se construye por la noche y a primera hora del día y, en zonas ventosas, se aprovechan los momentos que no hay vientos», dice Donamaria. Son lugares donde además muchas veces no existen buenas conexiones, no hay carreteras, o se inundan, o se hielan o se cubren de nieve, o no hay recursos como el agua… Por ejemplo, en el complejo fotovoltaico Benban (Egipto), Acciona estableció un campamento «durante un pico de construcción pues no había infraestructura suficiente en los alrededores para alojar a todo el equipo de trabajadores de la planta», recuerda Donamaria. En el desierto, Siemens Gamesa ha instalado el mayor parque eólico de Egipto: 125 turbinas en Ras Ghareb, junto al Golfo de Suez. «Es un parque de envergadura en una zona muy ventosa. Desde junio a septiembre es imposible montar los aerogeneradores porque el viento sopla a 10 metros por segundo. Esa velocidad tan alta puede hacer caer las grúas o las cargas. Aprovechamos las ventanas de viento, trabajamos de noche, lo que exige iluminación y más seguridad, transporte… E incluso en estas zonas con calor extremo y tormentas de arena, alguna vez hemos evacuado el emplazamiento», cuenta David Ordúñez, director de Proyectos de Siemens Gamesa para el Sur de Europa, África y Latinoamérica. Inaccesible en España Aunque España pueda tener unas condiciones climatológicas más amables, los retos también existen para hacer llegar energía renovable a lugares muy inaccesibles. Para Siemens Gamesa fue todo un desafío logístico transportar aerogeneradores a dos parques asturianos: Nudo y Buseco. En el primero se trasladaron 49 gigantes eólicos a casi 2.000 metros de altitud, con pendientes del 32% de inclinación. Hablamos de palas de 57 metros, torres de casi 100 y góndolas de 120 toneladas que cruzaron escarpadas y estrechas carreteras. En el de Buseco fue la primera vez que Siemens Gamesa utilizó en Europa tres elevadores a la vez con la técnica ‘Blade lifter’. Cada uno transportó cada una de las tres palas que conforman un aerogenerador. Esta tecnología permite trasladar las palas (de 65 metros de longitud) casi de forma vertical, con unos 65 grados de inclinación. Además, los elevadores pueden girar la pala para evitar el efecto vela del viento, facilitando su desplazamiento por carreteras estrechas y en curvas cerradas. «Fue un trabajo complejo, además con lluvia, niebla, viento y nieve porque se realizó entre noviembre y enero», recuerda Ordúñez. MÁS INFORMACIÓN noticia noticia No El nuevo brillo del autoconsumo deslumbra a las firmas extranjeras noticia Si España llega tarde al matrimonio de conveniencia entre las renovables y el campo Por inaccesible o inhóspito o adverso que sea el entorno, parece ser que las renovables no tienen límites.. «Cellnex vende 1.100 torres en Reino Unido a WIG y se encuentra a un paso de cerrar la operación con Hutchison». La macrooperación de Cellnex para la adquisición del portafolio europeo de torres del grupo hongkonés CK Hutchison (24.600 emplazamientos) está próxima a su fin tras más de año y medio. Un movimiento que ha implicado a activos situados en 6 países del continente (Suecia, Dinamarca, Austria, Irlanda, Italia y Reino Unido) valorada en unos 10.000 millones de euros y que está muy próxima a cerrarse en su última fase, la británica. En concreto, el operador de infraestructuras de telecomunicaciones con sede en Barcelona ha anunciado este lunes la «cesión» de un paquete de 1.100 emplazamientos a Wirless Infrastructure Groupe (WIG) cumpliendo con las condiciones (‘remedies’ o remedios) propuestos por la misma Cellnex y CK Hutchison a la Autoridad de los Mercados y la Competencia (CMA, en sus siglas en inglés) británica. El movimiento anunciado hoy está previsto que se cierre a mediados del próximo mes. Las torres cedidas son aquellas que se solapan tras la unión de los portafolios de Hutchison (unas 6.000 torres) con las de Cellnex en Reino Unido (unas 7.400 torres). Una vez culminada esta operación, Hutchison verá cumplida la última condición del acuerdo de venta con Cellnex, y entrará en el capital de la compañía española controlando entre un 4 y un 5% de su capital social. En ningún caso, según han reiterado desde el operador en varias ocasiones, esto implicará su entrada en los órganos de gobierno. El vice consejero delegado de Cellnex , Álex Mestre, ha explicado que el acuerdo de desinversión alcanzado con WIG no solo les permite cumplir con las condiciones de las autoridades de Competencia británicas sino que se trata de «la última de las transacciones anunciadas en noviembre de 2020 para integrar el global de los emplazamientos de CK Hutchison en seis países europeos».. «La Audiencia Nacional anula el despido por bajo rendimiento a teleoperadores por considerarlo «abusivo»». La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional ha estimado la demanda presentada por los sindicatos CGT, CCOO, UGT y USO contra la empresa Digitex por imponer a sus teleoperadores una cláusula en sus contratos de trabajo individuales que permitía el despido por bajo rendimiento. El fallo, comunicado este lunes por CGT, declara la nulidad de dicha cláusula al considerarla «abusiva». Concretamente, la cláusula establecía como causa válida para la extinción de la relación laboral el bajo rendimiento del trabajador «en tres meses consecutivos o en cuatro alternos dentro de un período de seis» si éste no alcanzaba el 75% de la media de producción mensual conseguida por los trabajadores del servicio al que estuviera adscrito. La Audiencia señala en la sentencia, fechada el pasado 13 de octubre, que las cláusulas contractuales de rendimiento mínimo son válidas y no abusivas si en su ejercicio se respetan los límites normales o ajustados a los principios de la buena fe . No obstante, la Sala da la razón a los sindicatos al considerar que esta cláusula, que la empresa introdujo en los contratos de trabajo a partir de junio de este año, es « abusiva « por no haberse negociado y ser impuesta por la empresa, de manera que la no aceptación de la misma por el trabajador equivale a la no suscripción del contrato. El fallo señala además que, aunque la cláusula, a la hora de fijar el rendimiento a alcanzar contiene un elemento comparativo (el 75% de la media de producción mensual conseguida por los trabajadores del servicio al que esté adscrito), «hace que la misma opere ipso facto como una causa de resolución contractual, prescindiendo de aquellos elementos subjetivos u objetivos que han podido incidir en dicha falta de rendimiento«. A juicio de la Sala, «el abuso de derecho es manifiesto» en este punto, pues el empleador mediante esta cláusula «lo que pretende es no tener que acudir» a la causa de despido prevista en el Estatuto de los Trabajadores para resolver el contrato por bajo rendimiento, lo que le exigiría acreditar la culpabilidad y gravedad de la conducta y las exigencias formales legalmente establecidas. «Resulta patente que con esta cláusula lo que se pretende es privar al trabajador de las garantías que tanto la legislación como el convenio colectivo le otorgan de cara a enfrentarse ante un despido disciplinario por bajo rendimiento«, alega la Audiencia. Asimismo, la sentencia estima también que la introducción de esta cláusula convencional «implica una negociación individual en masa de condiciones de trabajo» que vulnera el derecho a la negociación colectiva. MÁS INFORMACIÓN noticia No Las consecuencias para empresas y trabajadores del aval del Supremo a los despidos en pandemia: los juristas responden noticia No Madrid amplía el plazo de presentación de ofertas en el proyecto de la Ciudad de la Justicia hasta el 10 de noviembre «No es lícito pactar de manera individual y masiva o en pactos colectivos sin carácter normativo, en términos distintos a los establecidos en un convenio colectivo , de modo que suponga desvirtuar sus mandatos«, argumenta la Audiencia Nacional en su fallo, ante el que cabe recurso en casación ante el Tribunal Supremo.. http://www.databot-app.com
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