News – Noticias «Guerra Ucrania – Rusia, última hora en directo | Zelenski avisa que Jersón será la madre de todas las batallas con Rusia». Se cumplen 245 días del inicio de la invasión Rusa en Ucrania. Putin sigue castigando a la población civil con ataques a centrales eléctricas, lo que obliga a restringir el suministro en todo el país. Además, Zelenski denuncia que Moscú quiere volar una presa sobre el río Dniéper en la región de Jersón, lo que provocaría una catástrofe a gran escala. Mientras, Moscú ha enviado dos mil soldados a la zona para detener la ofensiva ucraniana. Las autoridades prorrusas siguen evacuando a la población ante la inminente ofensiva de Kiev. Esta batalla es clave para el futuro de la contienda. COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive 3015602 Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 2400 Código APP. «Pensilvania: un debate de infarto que puede decidir el futuro de EE.UU.». Un suspiro incómodo se escapó de la boca de varios asistentes a un encuentro en Harrisburg (Pensilvania) para seguir el debate entre John Fetterman y Mehmet Oz, los candidatos demócrata y republicano al escaño en juego por ese estado para el Senado de EE.UU. Fetterman, que se recupera de un infarto cerebral que sufrió la primavera pasada, se atrancaba de forma dolorosa en una respuesta sobre ‘fracking’. No encontraba las palabras, parecía bloqueado, repetía palabras sin cohesión, como le había pasado en otras fases del debate. «Ahí sí le ha costado», lamentaba uno de los presentes, simpatizante demócrata. Harrisburg es una ciudad a medio camino entre las dos grandes urbes de Pensilvania, Filadelfia y Pittsburgh. El debate fue en un estudio de televisión local, sin público. Pero todos los ojos del estado, y buena parte de los del país, estaban puestos en la pantalla de televisión. El próximo 8 de noviembre, los estadounidenses acuden a las urnas para renovar el Congreso, donde los demócratas tienen mayorías exiguas. Las encuestas dan por hecho que perderán la Cámara de Representantes y que les costará mucho retener el Senado, donde empatan a cincuenta senadores (la vicepresidenta Kamala Harris , que actúa como presidenta de la Cámara Alta, tiene el voto de calidad). Código Desktop John Fetterman is asked to explain why he’s now saying he supports fracking when he has said he doesn’t support it in the past. Just watch. pic.twitter.com/MhQzS9ytph— Clay Travis (@ClayTravis) October 26, 2022 Imagen para móvil, amp y app Código móvil John Fetterman is asked to explain why he’s now saying he supports fracking when he has said he doesn’t support it in the past. Just watch. pic.twitter.com/MhQzS9ytph— Clay Travis (@ClayTravis) October 26, 2022 Código AMP John Fetterman is asked to explain why he’s now saying he supports fracking when he has said he doesn’t support it in the past. Just watch. pic.twitter.com/MhQzS9ytph— Clay Travis (@ClayTravis) October 26, 2022 Código APP John Fetterman is asked to explain why he’s now saying he supports fracking when he has said he doesn’t support it in the past. Just watch. pic.twitter.com/MhQzS9ytph— Clay Travis (@ClayTravis) October 26, 2022 Una de las claves para que los demócratas no pierdan el Senado es Pensilvania, un estado siempre decisivo -es uno de esos territorios ‘bisagra’, disputados por ambos partidos, que deciden elecciones- que en estas elecciones lo es todavía más. Toda la atención estaba puesta en el desempeño de Fetterman, que apenas ha aparecido en campaña por su recuperación del infarto. Lo sufrió en mayo, pocos días antes de que se celebraran las primarias demócratas. Ganó a pesar del incidente, pero desde entonces ha tenido que lidiar con los efectos del infarto en su capacidad auditiva y de hablar. Fetterman siguió adelante con su campaña, pero sin exponerse. Solo en las últimas semanas, a las puertas de las elecciones, ha empezado a aparecer en actos multitudinarios y ha concedido entrevistas. En ellas, requiere que le muestren las preguntas de forma simultánea por escrito, con subtítulos, para poder entenderlas bien. Las miradas también estaban sobre Fetterman en Rookies, una hamburguesería de Harrisburg donde el partido demócrata local organizó un encuentro para seguir el debate. Falta de transparencia Pese a que los problemas de audición y de habla de Fetterman son públicos y conocidos, se notaba la tensión en el rostro de los simpatizantes en cada intervención del candidato demócrata. «Voy a hablar del elefante en la habitación », dijo Feterman nada más comenzar el debate. «He tenido un infarto y él nunca va a dejar que me olvide», aseguró en referencia a su contrincante, Oz, que ha exigido a Fetterman más información sobre su estado de salud y su capacidad para cumplir con el cargo si vence el mes que viene. La realidad es que el candidato demócrata no ha brillado por su transparencia en ese respecto. Su campaña tardó dos días en reconocer el infarto y hasta junio no revelaron que Fetterman sufría una dolencia cardiaca. Tampoco han permitido que los medios entrevisten a su equipo de doctores ni han desvelado la información médica del caso. Fetterman se limitó a emitir una carta de su médico en la que reconoce esos problemas auditivos y de habla, pero asegura que está perfectamente capacitado para el cargo y que su recuperación mejorará con el tiempo. Oz no cargó contra la salud de Fetterman en el debate. No le hizo falta, porque la aparición del candidato demócrata fue sufrida sin necesidad de ataques de Oz. Tardaba en responder las preguntas de los moderadores, quizá porque procesaba el texto subtitulada que se le ofrecía, y que los espectadores de televisión también pudieron ver. Confundía palabras, hablaba con dificultad, dejaba silencios incómodos. El formato de respuestas rápidas tampoco le beneficiaba. Todo lo contrario que a Oz, un cirujano retirado que hizo fortuna en televisión. Es conocido como ‘Doctor Oz’, el nombre de su programa, y se mueve en ese medio como pez en el agua. Fetterman tuvo dificultades toda la noche, pero el momento más complicado fue con una pregunta sobre ‘fracking’, el sistema de extracción de gas natural que es una de las principales fuentes de riqueza de Pensilvania. Los moderadores le preguntaron sobre su opinión al respecto, después de haberse mostrado en contra -como hacen muchos ecologistas- en 2018 y de respaldarlo ahora. «Siempre he defendido el ‘fracking’. Yo apoyo el ‘fracking’… Y no, no… Yo apoyo el ‘fracking’ y mi postura…» John Fetterman «Siempre he defendido el ‘fracking’», se limitó a decir Fetterman frente a las evidencias de lo contrario presentadas por los moderadores. Cuando le insistieron sobre ello, dio una respuesta deslavazada: «Yo apoyo el ‘fracking’… Y no, no… Yo apoyo el ‘fracking’ y mi postura… Y yo apoyo el ‘fracking’». «Creo que no ha podido brillar», reconocía a este periódico tras el debate Honey Feaney, votante demócrata. «Me preocupa que ni siquiera esto haya sido un empate». « Fetterman ha mostrado que tarda en responder, pero también que es fuerte», opinaba con optimismo Nacole Moore. «Ese retraso en responder no tiene nada que ver con la comprensión, ni con la respuesta, ni con sus políticas. Así que creo que ha quedado en buen lugar». Quizá Fetterman hubiera preferido no comparecer en un debate, pero acabó por aceptar después de presiones desde la campaña de Oz y desde los medios. Él dijo que lo hacía por «transparencia», para convencer al votante de su capacidad para el cargo. Lo cierto es que el demócrata entendía las preguntas y las respondía con coherencia, pese a la dificultad para transmitir por esos problemas de su recuperación. Fue también capaz de asestar ataques a Oz: le acusó de mentiroso, de vender productos falsos, de querer deteriorar los servicios sociales… Pero es difícil anticipar que su desempeño maravillara a muchos votantes, incluso con la empatía de ver a alguien que lo da todo por recuperarse. En especial, aquellos que no tengan mucha información sobre el impacto de un infarto y sobre las vicisitudes de la recuperación. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Biden y los demócratas, abocados a perder el control del Congreso de Estados Unidos La realidad es que el debate complica las opciones de Fetterman, que mantenía una ventaja mínima frente a Oz y habrá que ver si su desempeño no la deteriora. De ello depende el poder demócrata en el Senado y que el presidente de EE.UU., Joe Biden, tenga que aguantar los dos años que le quedan de mandato sin apoyos en el Congreso.. «Putin agrieta la unidad alemana frente a la invasión». El grupo parlamentario socialdemócrata (SPD) en el Bundestag pidió a la ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock , que hiciera más para promover un final negociado a la guerra de Ucrania. «Al final, todo se reduce a un equilibrio entre el derecho de Ucrania a la autodefensa y la diplomacia», dijo su presidente, Rolf Mützenich. También el presidente regional de Sajonia, Michael Kretschmer, defendió que «Europa debe presionar más a favor de la celebración de conversaciones de paz». El conservador (CDU) propone un esfuerzo diplomático conjunto de la UE, EE.UU., China, India y Japón que está bastante más en la línea de lo que desea Putin que de lo que pide Zelenski. Ambos basan sus posiciones en las encuestas de opinión, que reflejan que más del 60% de los alemanes quieren que Europa se ponga de acuerdo con Putin. Kretschmer también expresó su escepticismo sobre el impacto de las sanciones: «Siempre son mejores que el uso de la armas, pero debemos ser claros sobre el impacto en la economía alemana: se está acumulando un tsunami». Se suma así a las manifestaciones que desde el verano se repiten en ciudades alemanas, especialmente en el este, y que han llegado a reunir en Berlín a más de 10.000 personas , protestando contra las sanciones europeas a Rusia . Jessy Wellmer, periodista de la cadena pública de televisión ARD, se interesó por las causas de este particular estado de opinión, que no se da en otros países europeos, y ayer por la noche estrenó su documental titulado ‘ Rusia, Putin y nosotros, los alemanes orientales’ . Wellmer nació en 1979 en Güstrow, una ciudad de unos 28.000 habitantes de Mecklemburgo–Pomerania Occidental que hasta la reunificación formó parte de la RDA, la Alemania comunista. Desde el inicio de la invasión, en las visitas a sus padres, ha constatado reiteradamente la diferencia de percepción entre su generación, que ve mayoritariamente a Putin como un agresor, y la anterior, que también condena la guerra pero busca y encuentra justificaciones. y ha intentado buscar una explicación con más de cincuenta entrevistas. Una de las respuestas más esclarecedoras es la de Gregor Gysi, que en los sesenta defendió la Perestroika de Gorbachov desde el órgano de dirección de la comunista RADA y que hoy, a sus 74 años, es uno de los principales líderes del partido La Izquierda: «Si has mantenido una actitud fundamentalmente anti–OTAN y anti–Occidente, se trata de no renunciar a tu propia historia, no quieres haberte equivocado. Así que buscas explicaciones sobre qué cosas malas e incorrectas ha hecho Occidente que empujaron a Putin a la guerra». Noticia Relacionada estandar No Plan Marshall para Ucrania: Zelenski fija el objetivo en 750.000 millones de euros Rosalía Sánchez Disensiones entre la Unión Europea y Estados Unidos, que reclama mayor protagonismo y no desea que Bruselas coordine toda la ayuda Apoyo de la parte oriental Muy pocos pueden escapar de su propio carácter biográfico. Los alemanes orientales mayores crecieron con la imagen de la OTAN como el gran enemigo y teniendo muy presente que los alemanes fueron los responsables de la muerte de 27 millones de soviéticos en la II Guerra Mundial. «Varias generaciones crecieron moldeadas por esa proximidad a Ruisa», apunta la profesora de Historia de la Universidad Martin-Luther de Halle-Wittenberg, Silke Satjukow, «desde el aprendizaje obligatorio del idioma hasta libros, películas, música y viajes… Es cierto que solo unas pocas personas desarrollaron verdadero fervor por la Unión Soviética. Por el contrario, la mayoría se sintió aliviada cuando ‘los rusos’, que eran soldados de 15 repúblicas soviéticas, finalmente se retiraron como ocupantes en 1994. El hecho de que los alemanes orientales de mayor edad en particular tiendan a defender a Rusia hoy en día también es producto del período posterior a la reunificación, cuando las cosas empeoraron abruptamente en el este, cuando prevalecieron el desempleo masivo, la emigración y la desindustrialización». El escritor nacido en Sajonia Marko Martin lo expresa sucintamente: «Por un sentimiento de inferioridad y complejos, muchos alemanes orientales descubrieron a los rusos como aliados secretos en ese momento, el nuevo enemigo era el arrogante e ignorante Wessi y Putin se convirtió en la mejor pantalla de proyección para expresar el rechazo a Occidente». Los largos tentáculos de Putin siembran en este caldo de cultivo su propaganda en el este de Alemania, que incluye la capital, Berlín. La más alta diplomacia rusa se esfuerza por hacer calar los lamentos de los «amigos rusos». «¿Qué os hemos hecho los amigos rusos a los alemanes para que nos tratéis así? Dimos millones de vidas de nuestros jóvenes para salvaros de Hitler, durante la Guerra Fría y a pesar de las tensiones seguimos siendo un suministrador fiable de energía para Alemania, nuestro gas barato propició vuestro milagro económico y hemos abierto las puertas a vuestras empresas, más de 6.000 activas en Rusia. ¿En qué hemos dañado vuestro intereses? Y ahora os echáis en brazos de quienes os están arruinando. No os engañéis: ni Francia ni Inglaterra permitirán nunca una Alemania rica y poderosa». Esta pregunta ha sido formulada esta misma semana por un alto representante de Moscú en una conversación off the record a un grupo de veteranos periodistas que apenas eran capaces de contestar. Les resultaba difícil escapar de un sesgo al que la mismísima Merkel, que también creció en la RDA, mostró cierta inclinación. «Para muchos, la caída del Muro de Berlín fue la mayor alegría del mundo, pero muchos perdieron completamente la orientación y esa incertidumbre no debe subestimarse ni desestimarse», concluye Wellmer, «aunque no se esté de acuerdo con ellos, es necesario escucharlos y tenerlos en cuenta».. «Sunak forma un gobierno de veteranos ministros para afrontar la grave crisis económica». Rishi Sunak afronta hoy miércoles su primera sesión de preguntas al primer ministro en su primera jornada completa de trabajo al frente del Gobierno del Reino Unido. El habitual control semanal del jefe del Ejecutivo, dominado por el careo en la Cámara de los Comunes con el líder de la oposición, Keith Starmer , abrirá otra etapa en una legislatura extremadamente convulsa, que ha producido tres mandatarios conservadores en menos de tres años. El dirigente laborista ha instruido a su grupo de diputados que no caigan en la «complacencia» e «ignoren el ruido» de los sondeos de intención de voto, que dan a la formación de centro izquierda hasta una ventaja de 30 puntos sobre los ‘tories’. Los líderes de todos los partidos demandan el adelanto de las legislativas, que el primer ministro no está obligado a convocar hasta finales de 2024. Sunak se estrena en el juego parlamentario con un equipo mixto de caras conocidas que regresan a la bancada verde del Gobierno. El primer ministro ha retenido a cada titular de los ministerios considerados de mayor importancia: desde Jeremy Hunt, en Economía; a James Cleverly , en Exteriores; y Suella Braverman , en Interior. En algunos círculos, ha sorprendido el retorno de esta abogada londinense, de herencia india, que dimitió del Gobierno conservador seis días atrás, contribuyendo al derrumbe político de la anterior ‘premier’, Liz Truss . Destacada exponente del ala radical y ultra ‘brexitera’, aboga por el abandono de la Convención Europea de Derechos Humanos, el cierre casi total a la migración económica y la persecución de refugiados que lleguen a la isla por vías furtivas. Noticia Relacionada estandar Si Rishi Sunak promete estabilidad y confianza para superar la profunda crisis económica Lourdes Gómez El primer ministro británico reivindica la legitimidad del tercer gobierno conservador en tres meses Restaurar la estabilidad Simpatizantes de Boris Johnson , quien perdió la jefatura en la avalancha de escándalos y falsas justificaciones, tienen cabida también el nuevo gabinete. Así, repite el ministro de Defensa, Ben Wallace , aunque apoyó la candidatura del ex primer ministro hasta el último momento, y Nadhim Zahawi , que reemplazó a Sunak como titular del Tesoro en las horas finales de Johnson, pasa la presidencia del partido como «ministro sin cartera’. El veterano Michael Gove recupera la responsabilidad de la estrategia para equilibrar la distribución de recursos entre las regiones y dentro de los núcleos urbanos. Hunt, a su vez, afronta la urgencia de dar plena forma al plan presupuestario de gasto público y fiscalidad a tiempo de su presentación prevista para el 31 de octubre. Restaurar la estabilidad económica y la confianza en la administración centran la visión y los objetivos del mandatario hindú, quien tomó posesión de su cargo en su primera audiencia con Carlos III , celebrada en la mañana de ayer. «Comprendo lo difícil que es el momento. Aprecio completamente lo duro que son las cosas. Todo lo que puedo decir es que no me amedrenta», declaró el millonario conservador en su discurso inaugural frente a su nueva residencia de Downing Street. Exministro del Tesoro, sin apenas experiencia en otras áreas ministeriales, confió en poder «estar a la altura» de la misión para superar la «profunda crisis económica» y recuperar la confianza de los mercados financieros y la ciudadanía. «Uniré al país con acciones, no palabras», garantizó. «Comprendo lo difícil que es el momento. Aprecio completamente lo duro que son las cosas. Todo lo que puedo decir es que no me amedrenta» Rishi Sunak Primer ministro británico Sunak también lanzó pullas a sus antecesores inmediatos en su primer mensaje a la nación desde la famosa calle londinense. De Truss, apreció la «inquietud para crear cambio» y validó su empeño por mejorar el crecimiento de la economía, pero le echó en cara acciones que levantaron la tormenta financiera que él mismo había pronosticado durante el pulso del liderazgo que enfrentó a ambos en el verano. «Se cometieron errores», aseveró, antes de constatar su intención de subsanar los fallos. Defendió además la legitimidad de su candidatura a la jefatura de gobierno, que Johnson reivindicó esta semana, en base a la masiva victoria electoral de 2019, en su finalmente frustrado intento para dirigir de nuevo el timón. «Es un mandato que nos pertenece y nos une a todos», puntualizó el ‘premier’. Fue una sección del discurso con doble destinatario: los seguidores de Johnson que mantienen viva la disputa en favor de su regreso al centro del poder y la oposición política, que demanda elecciones anticipadas ante la aparentemente incontenible crisis interna de la formación de derechas. El Rey ofició con Sunak su primera investidura de un jefe de Gobierno en los actos protocolarios de la jornada de ayer. La audiencia se prolongó más minutos de lo previsto debido quizá a la singularidad de la ocasión. Es el primer mandatario británico de etnia minoritaria y practicante hindú, descendiente de familiares del Punjab que emigraron a Inglaterra, vía África oriental, en los años sesenta del siglo pasado. En declaraciones en torno a su reciente accesión al Trono, Carlos III reafirmó su voluntad de reinar para todas las comunidades sociales y religiosas del Reino Unido. El monarca aceptó, minutos antes, la renuncia de Truss como primera ministra en una breve ceremonia en el Palacio de Buckingham. Estoy más convencida que nunca de que necesitamos ser valientes y hacer frente a los desafíos que afrontamos», dijo en su despedida de Downing Street. No hubo palabras de contrición en su mensaje, sino una reafirmación de su línea ideológica de bajos impuestos y menguado Estado, que arruinó su carrera al intentar llevarla a la práctica en esta fase inflacionista y de incertidumbre energética. «No podemos permitirnos ser un país de bajo crecimiento, donde el gobierno se apropia de una porción creciente de nuestra riqueza nacional», advirtió. El problema norirlandés Reajustar el plan presupuestario sin inquietar a los mercados es la tarea de máxima relevancia para el Gobierno de Rishi Sunak, pero el primer ministro británico se enfrenta en Irlanda del Norte a un problema de mayor urgencia. Este viernes expira el plazo legal para formar el gobierno autonómico, según el mandato de las elecciones del pasado mayo, y Londres ha dado aviso de que convocará nuevos comicios si el Partido Unionista Democrático (DUP) no levanta el boicot, que mantiene al territorio en un limbo institucional. La principal fuerza protestante abandonó el Ejecutivo hace ocho meses en protesta por los trámites aduaneros en el comercio de mercancías entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, introducidos en el acuerdo del Brexit. Condiciona su colaboración a la abolición de las secciones del Protocolo que considera una degradación de la identidad británica de los norirlandeses. La falta de consenso puede forzar la reapertura de las urnas en diciembre. La ya dimitida ‘premier’ instó a su sucesor a «aprovechar nuestras libertades del Brexit» para reducir la carga fiscal, restaurar el poder a las instituciones democráticas y ofrecer más libertad a la ciudadanía. Describió como un «enorme honor» su breve tiempo al frente del Gobierno y su papel durante las jornadas de luto por la muerte de la Reina Isabel II, acontecida tres días antes de su victoria en el liderazgo conservador.. «Retornar a Ucrania: «Hemos sufrido tanto que nada nos asusta ya»». «En este momento exacto me siento exhausta. L as últimas dos semanas han sido muy duras . Rusia está lanzando bombardeos intensivos sobre Ucrania sin parar. Mis nervios están al límite. Pero sé que es parte de su estrategia: aterrorizarnos para que nos rindamos. Luego, sigamos luchando para ganar». Masha Volodina, 27 años y directora de Relaciones Públicas en una agencia, regresó a Kiev tras haber estado refugiada tres meses contando desde marzo en Dinamarca. Para junio las tropas enemigas hacía tiempo que se habían retirado de su ciudad, «la capital estaba más o menos en calma, la gente empezaba a adaptarse a convivir con la guerra … y lo que yo tenía absolutamente claro es que quería volver. Tenía opción de quedarme sentada y esperar un año, tres, hasta que todo terminara o irme a casa y adaptarme a una nueva vida». Aquella ilusión de paz demostró ser un espejismo en el momento en que Moscú reanudó el castigo duro a Kie v el 10 de octubre en revancha por el ataque al puente de Crimea, arrebatada a la fuerza por el Kremlin en 2014. Había habido otros ataques intermedios en el verano, pero aquello fue un estruendo bélico. «Cuando escuché las primeras bombas, mi miedo no fue el mismo que el 24 de febrero, fecha en que empezó la invasión. No más pánico. Claramente yo ya sabía que hacer: la maleta de emergencia estaba lista, cogí agua y me fui al refugio…», narra a este diario. «El ruido de los impactos era brutal, se oía perfectamente ahí bajo tierra. Cuando vi imágenes del misil lanzado al centro de Kiev que mató a varios civiles, rompí a llorar . Durante toda la guerra experimentas emocionas terribles y crees que no es posible odiar más a los rusos. Pero te das cuenta de que sí, de que no hay límite, y con cada nueva explosión, con cada muerto, les odias más y más», confiesa. «La gente está comprando hornillos de gas, baterías, generadores. He oído que para mantenerte en calor en casa, están poniendo tiendas de campaña y se meten dentro» El acoso perturba gravemente la cotidianeidad. Los cortes de luz en Kiev son constantes, duran horas, el frío arrecia. «La gente está comprando hornillos de gas, baterías, generadores. He oído que para mantenerte en calor en casa, están poniendo tiendas de campaña y se meten dentro. Todo el mundo es consciente de que va a ser muy difícil, pero e stamos preparados . Hemos sufrido tanto que creo que ya nada puede asustarnos, nunca más». Te arrepientes de haber regresado, Masha, le puede tocar a cualquiera, Dinamarca es un sitio seguro -«los daneses intentaron ayudarme todo el tiempo, son felices, disfrutan de la vida, sin preocupaciones… hace nada, teníamos eso mismo en Ucrania» , cuenta- aquí estás expuesta a los misiles, ahora los drones asesinos… vas a marcharte otra vez Masha. «No». Fin de la respuesta. Que nadie se engañe. Ucrania no es Afganistán ni Siria ni Irak ni ninguno de esos territorios de los últimos éxodos descosidos por violencias eternas que son un moridero. Ucrania llegó a recibir 29 millones de turistas en 2008 , acogió una Eurocopa en 2012 y hasta anteayer se veía a sí misma vibrante y fuerte, cada vez más cerca de ese club del ‘milagro económico’ conformado por los países del antiguo bloque soviético que dieciocho años atrás se habían integrado en la UE. La ilusión de victoria En resumen, sus ciudadanos huidos, la mayoría, se fueron soñando con volver. El nacionalismo ucraniano es muy potent e, el sentido cristiano de la familia tira hacia adentro. Por ejemplo, cuando las tropas iniciaron retirada una primera vez de Járkov el segundo fin de semana de mayo, aún se oía la artillería por los barrios del norte y la gente iba a recibir con flores a la estación de tren a los que regresaban. Las autoridades aplaudieron precipitadamente el retorno con cierto orgullo de victoria y en las calles del centro no habían pasado siete días y los negocios andaban reponiendo los escaparates. Lo primero que se rompe en un bombardeo, pena da pensar que otra vez habrán saltado en mil pedazos. A pesar de la profunda volatilidad, la Organización Internacional de las Migraciones de la ONU (OIM) ya había detectado en abril población que estaba de regreso a sus hogares, principalmente si esas residencias se encontraban en áreas más o menos ajenas a los combates o que habían sido desocupadas por el enemigo tras un daño severo. Parece que había prisa. Conviene recordar que una inmensa parte de quienes salieron de Ucrania -y por tanto, de quienes están volviendo- fueron mujeres y niños, y lo hicieron dejando atrás a sus maridos e hijos mayores por el imperativo del gobierno que ordenó permanecer a todo varón en edad de combatir, de 18 a 65 años, para que defendieran el país. A finales de septiembre, la misma institución de Naciones Unidas cifraba en 6.036.000 los retornos de ucranianos a sus hogares, un número relativo si se tiene en cuenta que la OIM ha subrayado su incapacidad para concretar si fueron movimientos definitivos o solo temporales, por tanto con posibilidad de que una misma persona haya podido ir y volver a su domicilio varias veces. La proporción más significativa de este cómputo, un tercio, se registró en las regiones septentrionales de Chernigov y Sumy fronterizas con Rusia y con la de región Kiev, destino del 25% de esos regresos. Por detrás, con un 16% del total, figura la zona este, que incluye las provincias de conflicto extremo del Donbás, pero también las de Járkov y Dnipro, comparativamente más estabilizadas. De esos seis millones, un 80% habían vuelto a su casa tras haber estado desplazados en otros puntos del país y el resto después de un periodo de refugio un mínimo de dos semanas en el extranjero. Esto es, 1,25 millones de personas. Donde menos flujo de entrada se había observado es en las regiones centro y sur, tan cerca de las tragedias de Mykolaiv y del martirio de Mariúpol, puro dominio ruso. Buen y mal refugio En el corazón de ese territorio torturado está Zvenigorodka, de donde Aleksandr P. sacó el día primero de la contienda conduciéndolas a través de la frontera con Polonia a su pequeña Ivanna y a su esposa Natalia, de cuya angustia paralizante en medio de aquél el éxodo masivo e inesperado fue testigo este diario. Aleksandr se ha unido a ellas en Finlandia , como padre de familia numerosa -hay otros dos hijos, Adrej y Valeria , gemelos, que han decidido no dejar sus estudios en Kiev- obtuvo autorización para salir de Ucrania. «Volveremos en cuanto la guerra termine», avanza por email desde Finlandia. Pero no termina. Natalia y su Aleksandr, que luego consiguió permiso para unirse a ellas. Están en Finlandia MATÍAS NIETO El miedo es humano. La agresión contra civiles de la maquinaria de Vladímir Putin, cuya agresión militar encalla sistemáticamente en el frente, hace su trabajo. Y eso que no todos lo están teniendo fácil en sus lugares de acogida. Desde el Estocolmo al que llegó a finales de mayo escapando de Járkov , K. cuenta que esta es la fecha que no ha conseguido cobrar un sueldo, y le deben dos. El permiso de trabajo tardó dos meses y luego las trabas del banco, esperas interminables para abrir una cuenta donde transferir el dinero. «En efectivo no me lo quieren adelantar porque tengo que pagar impuestos. Muchos ucranianos están abandonando Suecia y entiendo muy bien el motivo… esa idea ha cruzado mi cabeza. Conocidos míos están refugiados en España, me parece que están muy felices», explica desde allí. Tiene alquilada una habitación a una señora, ha tenido que pedirle hasta que le compre las compresas. K. telefonea regularmente a una pareja de edad avanzada vecina de Járkov, « m e hablan de los apagones todo el tiempo , el invierno les aterroriza, temen morir de frío». Mejor no ir, hay que esperar más. Masha no tiene hijos, K. tampoco y además, sus padres y hermanos viven fuera de Ucrania. La Agencia para los Refugiados de Naciones Unidas, ACNUR, describió en julio que quienes planeaban regresos o los realizaban se conducían básicamente por tres motivos, entre los que no figura la mala experiencia como expatriados. Las razones son : la creencia en una mejora de la situación interna, el 40% ; las razones económicas en un 32% de los casos y, para el 12 por ciento, el reencuentro con la familia que prefirió o no tuvo más remedio que quedarse atrás. Como describe Masha para todos ellos «la vida sigue» en Ucrania. «La gente va a trabajar, a hacer deporte -detalla-, claro que las sirenas antiaéreas, los bombardeos, los toques de queda, hacen que nada sea como antes . Si hay un ataque de noche, no duermes, estás todo el día cansada , y otra vez suenan las sirenas. Y hay que sobrevivir a lo duro que es todo física y emocionalmente. Yo y los míos tenemos altibajos constantes, hay días que no podemos más».. http://www.databot-app.com
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