Categorías
Sin categoría

News – Noticias

News – Noticias «De Ounahi a Enzo: el once de los inesperados». Cuando comienza un Mundial, aficionados y periodistas se frotan las manos ante un festín que promete partidos electrizantes y jugadores prodigiosos. Se habla de Messi, de Cristiano Ronaldo , de Mbappé , de Neymar, futbolistas de relumbrón que llevan años ocupando las portadas de los diarios deportivos. Sin embargo, durante la Copa del Mundo, surgen de pronto apellidos con los que nadie contaba. Nombres a veces impronunciables, que juegan en clubes remotos o en ligas escondidas, y que asombran por su calidad, su jerarquía y su impacto en los partidos. Suelen ser muchachos jóvenes, ante los que se abre un futuro promisorio, pero también hay veteranos que perdieron varios trenes. Habrá gente que eche en falta en esta lista a jugadores como Jude Bellingham o Julián Álvarez, dos futbolistas que han explotado en Qatar pero que ya tenían muchos focos apuntándoles y que militan en clubes de primera línea europea (Borussia de Dortmund y Manchester City). Su brillante actuación no puede considerarse una sorpresa. Sí lo ha sido, y no solo para Luis Enrique, el formidable campeonato del número ocho de Marruecos, Azzedine Ounahi, un centrocampista total al que hasta ahora solo conocían los aficionados del Angers, un modesto club de la Primera División francesa. Portero Livakovic (Croacia, Dinamo de Zagreb, 27 años) Si Croacia ha vuelto a las semifinales de un Mundial es, en buena medida, gracias a las prestaciones de su portero. Dominik Livakovic cuajó un gran partido ante Bélgica, detuvo tres penaltis contra Japón y se agigantó contra Brasil. En los instantes decisivos se ha mostrado determinante, con una portentosa exhibición de reflejos cuando el partido acababa en empate y debía resolverse desde los once metros. El penalti que detuvo a Rodrygo tumbó a la selección brasileña, que se había convertido en la gran favorita para alzar la Copa Jules Rimet en Qatar. Defensa Ito (Japón, Stade Reims, 29 años) La banda derecha de Japón ha sido propiedad casi exclusiva de Junya Ito, un carrilero con alma de extremo, especialista en desarbolar defensas con su velocidad y la calidad de sus centros al área. Titular en todos los partidos, salvo en la derrota nipona frente a Costa Rica, Ito se convirtió en el puñal afilado con el que Japón evisceraba a sus enemigos después de dormirlos. Defensa Gvardiol (Croacia, Leipzig, 20 años) Dice su entrenador que está destinado a convertirse en el mejor defensa central del mundo. Josko Gvardiol, con su máscara, su corpachón y su barba cerrada, impone su jerarquía en la zaga croata como si fuera un veterano de guerra. Y, sin embargo, apenas tiene 20 años. Josko se rompió la nariz poco antes de viajar a Qatar, en un partido con el Leipzig, y se ha visto obligado a lucir esa incómoda protección que contribuye a darle un aspecto tan fiero, de central antiguo. Los grandes clubes de Europa le tienen el ojo echado. Ha jugado todos los minutos, prórrogas incluidas, y a su contundencia defensiva une sobrada calidad para mover la pelota. Aunque Messi le hizo el regate del campeonato, los delanteros brasileños tendrán pesadillas con su máscara durante meses. Defensa Souttar (Australia, Stoke City, 24 años) Era muy fácil reconocer a Harry Souttar en la defensa australiana. Con casi dos metros de altura, este escocés rubio y pálido, nacido en Aberdeen, era el futbolista más alto de los que se han reunido en Qatar. Souttar decidió jugar con la camiseta del país natal de su madre y su rendimiento ha sido clave para que los socceroos rompieran sus propias previsiones y se clasificaran para octavos. Juega en la Segunda División inglesa, aunque los clubes de la Premier ya han puesto sus ojos en él. No solo promete eficacia defensiva, sino que su altura le convierte en un argumento ofensivo de primer orden en los saques de esquina. Defensa Robinson (Estados Unidos, Fulham, 25 años) Estados Unidos fue una de las selecciones que mostró un fútbol más vibrante durante la primera fase del torneo. Primero anuló a Inglaterra (0-0) y luego desencadenó un vendaval ofensivo en el partido contra Irán (2-0). En este equipo jovial y desenfadado, que juega al galope, buena parte del peligro llega por las bandas, con dos laterales fulgurantes: Sergiño Dest y Antonee Robinson. Robinson, en la banda izquierda, demostró tener picardía, velocidad y desborde. Noticia Relacionada qatar 2022 estandar Si El desprecio de Deschamps que echó a Benzema del Mundial: «Qué pena que te tengas que ir» Rubén Cañizares Karim pudo haberse quedado en Doha perfectamente, pero el tono irónico de su seleccionador le mostró la puerta de salida: era un problema menos Mediocampista Amrabat (Marruecos, Fiorentina, 26 años) Un pivote de acero con pulmones insondables por el que pasa todo el fútbol de Marruecos. Sofyan Amrabat, nacido en Holanda, ejemplifica todas las virtudes que han convertido a los Leones del Atlas en el equipo más admirado del Mundial. Abnegación, solidaridad y aprovechamiento al máximo de los recursos disponibles. En Qatar ha lucido sobre todo su eficacia defensiva, pero también sabe mover la pelota con criterio. La Fiorentina lo compró en 2020 por 20 millones de euros al Hellas Verona, aunque su valor se ha disparado con el Mundial. El Liverpool de Klopp bebe los vientos por él. Mediocampista Ounahi (Marruecos, Angers, 22 años) Luis Enrique ya ha aprendido como se llama el ocho de Marruecos y también de dónde ha salido. Azzedine Ounahi juega en el Angers, un equipo peleón de la Primera División francesa, pero quizá ni siquiera acabe ahí la temporada. Su monumental despliegue físico y su calidad técnica no solo han seducido al exseleccionador español, sino a casi todos los observadores que están siguiendo el Mundial de Qatar. Lleva el balón pegado al pie, asegura los pases y encuentra huecos ocultos en las defensas rivales. Y corre continuamente. Contra España cubrió 14,7 kilómetros. Mediocampista Al Dawsari (Arabia Saudí, Al Hilal, 31 años) Arabia Saudí destrozó todos los pronósticos cuando se impuso a Argentina en el primer partido de la fase de grupos. Ha sido el resultado más chocante del campeonato y en buena medida fue culpa de Salem Mohammad Al Dawsari, autor del segundo gol saudí. Uno de los tantos del campeonato. Recogió la pelota al borde del área, burló a dos defensores, hizo un majestuoso recorte y la colocó con un toque de seda en la escuadra del Dibu Martínez. Al Dawasari llegó a jugar un partido de Liga con el Villarreal, pero toda su carrera se ha desarrollado en su país natal. En Qatar, este veterano de buen pie, autor de otro gol contra México, dirigió el ataque árabe y acarició una sorprendente, y finalmente frustrada, clasificación para octavos. Mediocampista Enzo Fernández (Argentina, Benfica, 21 años) Lionel Scaloni, el técnico argentino, tuvo que cambiar de planes sobre la marcha. Arabia Saudí destrozó su idea inicial y Scaloni miró al banquillo en busca de soluciones. Las encontró en un chaval de 21 años, Enzo Jeremías Fernández, natural de San Martín y futbolista del Benfica. Fernández, que reconoce mirarse en el espejo de Frenkie de Jong, se ha convertido en el mejor escudero de Messi en el centro del campo, en donde ha formado una dupla bien avenida con Rodrigo de Paul. Enzo, un jugador de buena técnica, distribuidor de juego y con un notable golpeo, salió del banquillo en los dos primeros partidos de la albiceleste y ha conseguido ganarse la titularidad. Un 5 en la mejor tradición argentina, autor de un golazo frente a México. Delantero Gonçalo Ramos (Portugal, Benfica, 21 años) La aparición de Gonçalo Ramos en Qatar fue inesperada, centelleante y breve. Condenado a vivir en el banquillo bajo la dictadura de Cristiano Ronaldo, solo afloró a la superficie cuando el astro portugués se enfadó con su entrenador, con el equipo y con el mundo entero. Fernando Santos decidió castigar al siete titular y sacó en su lugar a este muchacho del Algarve que se había hecho un hueco en la delantera del Benfica. Su impacto en el partido de octavos, contra Suiza, es difícil de exagerar: anotó el único ‘hat trick’ del campeonato y se mostró como un ariete pujante, con capacidad para el juego combinativo y mucha puntería. Su rendimiento no fue tan brillante contra la asfixiante defensa de Marruecos, pero ya había dejado una imborrable huella en el campeonato. Delantero Gakpo (Países Bajos, PSV Eindhoven, 23 años) La fuerza ofensiva de Países Bajos ha descansado en los pies de Cody Gakpo, un extremo que ya había demostrado su olfato goleador en la liga neerlandesa. Lo ha confirmado en el Mundial, con una brillantísima actuación en la fase de grupos, facilitando la clasificación del equipo de Van Gaal gracias a sus tres goles. Los anotó, además, de diferentes maneras: de cabeza (Senegal), con la pierna derecha (Qatar) y con la pierna izquierda (Ecuador). Su próximo destino puede estar en el Manchester United, que ve en él el relevo de Cristiano Ronaldo, aunque hay más clubes de campanillas interesados.. «El rey y el heredero se disputan la corona». Después de 62 partidos disputados, la final de la Copa del Mundo ha deparado un encuentro entre Francia y Argentina que tiene algo de disputa generacional, de riña palaciega entre un viejo rey, que todavía quiere mantener la corona sobre su cabeza, y su joven heredero, un príncipe impaciente que esconde la daga entre los pliegues del jubón. Lionel Messi (Rosario, 1987) y Kylian Mbappé (París, 1998) se citan este domingo en Lusail para resolver su querella en un combate singular. No hay favoritos, aunque el hechicero de Leo parece haber atinado con la dosis exacta de poción mágica y al de Kylian, sin embargo, se le está quedando el caldo un poco flojo a medida que avanza el torneo. De momento, los dos encabezan la tabla de goleadores, con cinco tantos cada uno. A Messi se le ha visto retador y sonriente en Qatar. Sabe el viejo rey que ha perdido el vigor físico de la juventud y ahorra esfuerzos como quien mete dinero el banco. Ya ha anunciado que este será su último Mundial y conseguirlo se ha convertido en una obsesión para él. Durante muchos años, esa obsesión lo paralizaba de angustia, pero ahora, a los 35 años, en la frontera del adiós, parece haber encontrado el grado exacto de motivación. Aunque la inesperada derrota frente a Arabia Saudí condenó a Argentina a sufrir una fase de grupos angustiosa, llena de amenazantes nubarrones, el cielo se fue despejando a medida que Argentina subía escalones. Hoy luce un sol radiante en el campamento albiceleste. Lionel Scaloni ha formado un equipo de abnegados escuderos y lo ha puesto a la entera disposición de Messi, cuya corona parece más sólidamente encajada que nunca. Su mayor rival, Cristiano Ronaldo, abandonó Qatar entre lágrimas de impotencia y egocentrismo, incapaz de asumir con humildad su decadencia. Messi también sabe que su hora le está llegando, pero antes de hacer testamento quiere darle una lección al inquieto príncipe Kylian. Es este un extraño enfrentamiento porque lo que el viejo tanto anhela el joven ya lo tiene. El delantero francés es campeón del mundo. Hace cuatro años, en Rusia, con apenas veinte años, formó parte de la escuadra gala que alzó el trofeo Jules Rimet en el estadio olímpico Luzhniki, de Moscú. Mbappé fue titular en aquella final, contra Croacia, e incluso anotó el cuarto gol francés (4-2). Días antes, Francia y Argentina se habían enfrentado en octavos. Mbappé, con dos tantos, mandó a Messi a su casa. Leo nunca ha podido ganar a Kylian. Si el equipo de Deschamps gana el domingo a Argentina, el futbolista parisino del PSG habrá ganado dos Copas del Mundo con 23 años, siguiendo de cerca la estela inalcanzable de Pelé, que celebró su segunda estrella con 22. Eso supondría un amargo trago para Messi, que se retiraría sin haber conseguido el santo grial del fútbol. Ambas selecciones miman a sus estandartes, que van por libre, sin sujeciones tácticas ni obligaciones burocráticas. Las estadísticas de los partidos son ahora tan prolijas que permiten descubrir cosas sorprendentes. Por ejemplo: Mbappé defiende menos que Messi. El delantero francés ha realizado una única acción defensiva en 477 minutos (0,19 por partido) mientras que su rival argentino lleva nueve en 570 minutos (1,42 por partido). Sus entrenadores los quieren frescos para que marquen diferencias en el último tercio del campo. En este punto, llegan a la final con trayectorias opuestas. Mbappé comenzó furioso, marcando goles a pares, pero la pólvora le duró hasta cuartos. Ni contra Inglaterra ni contra Marruecos vio puerta, aunque suyo fue el pase que permitió a Kolo Muani sentenciar a la selección magrebí. Messi, por el contrario, ha ido incrementando las gotas de magia con las que salpimenta los partidos. Frente a Croacia no solo marcó un penalti, sino que creó de la nada una de las jugadas del campeonato, un regate interminable a Gvardiol que resolvió con generosidad, entregándole la pelota a Julián Álvarez para que el chaval se apuntara el gol. Noticia Relacionada Fútbol estandar Si La luz crepuscular de Messi Pío García En su último Mundial y caminando sobre el campo, el astro argentino está ofreciendo un recital de destellos que han llevado a su equipo a la final La actitud de ambos en el torneo ha sido diferente. A Mbappé, Francia lo tiene escondido, como si fuese un coche deportivo al que solo le quitan la lona los días de carrera. Únicamente se ha presentado una vez ante la prensa, tras la victoria contra Polonia, e incluso se ha negado a salir, como exige el protocolo, tras ser nombrado mejor jugador del partido. Él se excusa diciendo que tiene «la necesidad de estar concentrado y de no perder energía en otras cosas». Messi, sin embargo, parece menos ensimismado e introvertido que de costumbre e incluso se permitió un rapto de genio, rayano en la mala educación, cuando mandó «pallá» y llamó «bobo» al neerlandés Weghorst, que se había acercado para pedirle intercambiar la camiseta. En Argentina, lejos de censurar la actuación de su capitán, la jalearon y se felicitaron de que supiera enseñar los dientes. Los periodistas más exaltados hablaron de un gesto «maradoniano», y lo hacían como un elogio. La sombra de Maradona sigue marcando la vida de Messi. El domingo, a las 16.00 horas, en el estadio de Lusail, Francia y Argentina lucharán por la Copa del Mundo y, al mismo tiempo, Messi y Mbappé resolverán si la corona del fútbol sigue ceñida sobre las sienes del argentino o ha encontrado por fin acomodo en la cabeza del francés. Aunque a Leo probablemente ya ni siquiera eso le importe. Solo quiere su Mundial, la guinda que falta en su asombroso palmarés.. «Mbappé vs Messi: la final soñada por Qatar y el PSG». En el verano de 2021, cuando a Laporta le explotó en la cara la ‘renovación’ de Messi, que había vendido durante meses como hecha, Nasser Al-Khelaifi vio la oportunidad que nunca jamás pensó que hubiera podido tener. Juntar en el mismo equipo a Mbappé , el futuro del fútbol, y a Messi, el pasado. Ambos también son el presente, claro, pero la edad de Kylian (23) y de Leo (35) definen el estatus temporal de ambos. Eso es una obviedad. Messi había sido el santo y seña del Barcelona en los últimos quince años y, a pesar de que en 2021 pidió a través de un burofax su salida, la dimisión de Bartomeu y la elección de Laporta como nuevo presidente del Barcelona hicieron que recapacitara. Su objetivo pasó de rogar por un adiós a suplicar por la renovación, pero esta no llegó. Noticia Relacionada Qatar 2022 estandar Si El once inesperado del Mundial Pío García Jugadores que se movían bajo el radar han causado un gran impacto en Qatar y han despertado la atención de los grandes equipos En ese desazón salió al consuelo don dinero, poderoso caballero. Messi, que ganaba 50 millones en el Barcelona, se fue al único club que podía hacerse cargo de tan voluptuosa ficha. El PSG le firmó un contrato de dos años, asegurándose su presencia en París cuando el Mundial de Qatar tuviera lugar. Como imagen para el país y el evento, el fichaje era un acierto absoluto, pero no suficiente para Qatar. Quería más. Ese más significaba evitar que Mbappé se marchara al Real Madrid y renovar su contrato, que expiraba el pasado verano. La misión parecía imposible, como también lo parecía con Messi , pero acabó sucediendo. 125 millones de euros de prima de renovación y 90 millones por cada una de las tres temporadas que extendió su contrato. Imposible decir que no aunque significara tirar a la basura su acuerdo verbal con Florentino Pérez y dejar su imagen manchada de cara al madridismo. Así es cómo se gestó que, en la temporada 22-23, en la que Qatar acogía el primer Mundial de la historia en un país de Oriente Medio , Messi y Mbappé jugarán con sus respectivas selecciones como jugadores del PSG y, por tanto, del propio Qatar. El orgullo patrio está sobradamente relleno. Ahora solo faltar coronar a uno de los dos, pero el que no va a perder es el PSG, ni Qatar. Ya tiene la final soñada.. «El gueto de argentinos en Qatar: «¿No sabrás tú de un boleto?»». «Has venido demasiado pronto. Aquí hasta las doce no hay actividad». El aviso al periodista lo da Hernán, que toma el sol en una silla mientras bebe mate junto a la puerta de un pequeño supermercado. Faltan dos horas aún para ese momento y las cuadriculadas calles del complejo Barwa Barahat Al Janoub están semi vacías. A un lado y otro solo se ven hileras perfectamente alineadas de bloques de viviendas de color blanco y azul (marino, no celeste). Todas están identificadas con letras y números, y se supone que dentro duermen los miles de hinchas argentinos que se han instalado allí al reclamo de uno de los alojamientos más baratos que ofrecía Qatar: 84 dólares la noche en un apartamento para dos personas, con cuarto de baño individual y una cocina compartida. Las redes sociales provocaron el efecto llamada, y antes incluso de que comenzará el torneo al lugar ya se le conocía como ‘Barwa Argento’ , la comunidad de los aficionados argentinos en Qatar. Noticias Relacionadas estandar Si mundial de qatar La jugada mundial de Messi: 40 metros, 12.18 segundos y 14 toques de balón para bailar a Gvardiol Rubén Cañizares estandar Si Fútbol La luz crepuscular de Messi Pío García Ante la ausencia de gente por las calles, uno sabe que está en el sitio correcto por la iconografía que pende de muchas de las ventanas, con banderas argentinas y sábanas teñidas con los rostros de los ídolos y multitud de mensajes. «En el cielo y en la tierra, la pelota siempre al diez», se puede leer en uno de ellos, con Messi y Maradona representando los papeles de ‘La creación de Adán’ de la Capilla Sixtina. «Orgullo nacional: D10S, el Papa y el Messias», reza otro. En medio de tanto tono albiceleste, destaca una bandera catalana con otra leyenda: «Catalán de nacimiento, argentino por Lionel Messiento». Avanza el día y el sol cae a plomo sobre el ‘Barwa Argento’. No es un lugar idílico. Está a unos 35 kilómetros del centro de Doha y se encuentra rodeado de desierto. Más allá de los condominios, con capacidad para acoger a casi 17.000 personas, solo hay un par de supermercados, algún puesto de comida india, una lavandería y unas casetas de madera donde se vende café. Al fondo del bloque de edificios destaca el minarete de una mezquita. La llamada a la oración anuncia el mediodía, y tal como predijo Hernán, comienza a verse movimiento en el vecindario. De la que se podría considerar la calle principal salen en un goteo constante autobuses hacia Al Wakrah , el municipio al que pertenece el complejo. Desde esa ciudad costera ya se puede coger el metro hasta Doha. En apenas media hora se ha formado una cola importante. También se llena de gente el descampado de la Q6, el ‘cluster’ que los argentinos utilizan como centro de reunión. «Vamos a hacer un fueguito para el asado», cuenta Guido, llegado desde Buenos Aires antes del primer partido. Al principio utilizaban un carrito de la compra, pero ya se las han ingeniado para conseguir parrillas en condiciones. En los momentos álgidos del Mundial se han llegado a juntar una decenas de barbacoas. Por la noche tienen música en directo gracias a un chico que se ha llevado el teclado al Mundial. Y si no, piden a los miembros de seguridad que pongan cumbia o rock argentino en un pequeño equipo de sonido que les acompaña. No hay rastro de alcohol, aunque aseguran que no es difícil conseguir cerveza u otro tipo de bebidas. Argentina está a tres días de disputar su sexta final mundialista, y en Qatar se ha encontrado un apoyo popular extraordinario. Solo México y Marruecos han arrastrado a un número similar de aficionados hasta el Golfo Pérsico. En la semifinal ante Croacia los hinchas de la albiceleste permanecieron más de una hora en la grada sin parar de cantar después del pitido final. El júbilo también estalló en las calles de Doha. En el ‘Barwa Argento’, sin embargo, no se advierte una pizca de euforia. «Sentimos que esta es la final de Leo, al igual que Maradona tuvo la suya. Pero vamos con calma, no hay que celebrar antes de tiempo», dice Alejandro mientras sus acompañantes afirman con la cabeza. «Es lindo ver cómo está Messi, ahora que tanta gente ya le daba por acabado. Ojalá sea decisivo». Sentados en una acera, otros tres aficionados jóvenes esperan el colectivo junto a sus maletas. Esa misma tarde vuelan a Barcelona . ¿Y la final? «Conseguimos una oferta para venir a dos partidos y es lo que nos ha tocado. Hemos intentado cambiar el vuelo, pero es demasiada plata. Tampoco tenemos boleto para la final…». En el Barwa hay muchos hinchas sin entrada y con pocas esperanzas de conseguir una. «¿No sabrás tú? Aunque sea colgado del techo del Lusail», preguntan.. «La Copa más viajada y robada del mundo». De repente, cualquier día, podría darse el caso de que se pudieran contemplar los dos trofeos elevados al cielo por alguno de los capitanes de las selecciones ganadoras de un Mundial de fútbol. O, por el contrario, pudiera ser que no existiese ninguna copa original. La historia de la única estatuilla que compite en universalidad con las que se entregan en los Premios Oscar es un apasionante largometraje de vicisitudes y anécdotas. Lo de los dos trofeos no es una licencia literaria. Ni siquiera una especulación. Es una realidad. El primero de ellos surge del Congreso de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA ) celebrado en mayo de 1928 en Ámsterdam, donde se aprobó el proyecto del campeonato mundial de naciones cada cuatro años y se decidió que Uruguay organizaría la primera edición en 1930 coincidiendo con el centenario de su independencia. Un torneo que pretendía ser grandioso necesitaba un galardón acorde a esa importancia, así que el francés Jules Rimet (Theuley, 14 de octubre de 1873 – Suresnes, 15 de octubre de 1956), presidente de la FIFA y entregado impulsor de la creación del Mundial, encargó al orfebre parisino Abel Lafleur la tarea de crear el trofeo. Este acuñó una estatuilla que representaba a Nike -diosa griega de la victoria que aparece con alas- sosteniendo una copa decagonal sobre un pedestal de lapislázuli (gema semipreciosa de color azul) de base octogonal. Medía 30 centímetros de altura y pesaba 3,8 kilos, de los cuales casi la mitad (1.800 gramos) eran de plata de ley chapada en oro. Originalmente se le denominó ‘Victoria’, aunque era más conocida simplemente como ‘Copa del Mundo’ y la FIFA pagó por ella 50.000 francos (7.600 euros) a Lafleur. Poco después de salir del taller, la Copa emprendió su primer viaje. Muy largo, rumbo a Uruguay, y en un lujoso transatlántico, el Conte Verde. Según relata Alfredo Relaño en el libro ‘Tantos Mundiales, tantas historias’, ese barco «tenía capacidad para 336 pasajeros en primera clase, rodeados de todo tipo de comodidades, 198 en segunda y 1.700 en tercera. Tenía 170 metros de largo, 22 de ancho y desplazaba 18.383 toneladas… El 19 de junio (de 1930) partió de Génova, llevando ya a la selección rumana. Hizo escala en Villefranche-sur-Mer, donde embarcó a la selección francesa y a Jules Rimet, a quien acompañaban su esposa y su hija. El 22 recogió en Barcelona a la expedición belga, que incluía al árbitro John Langenus, que tuvo el honor de arbitrar la primera final. El barco aún haría escalas en Lisboa, Madeira y Canarias antes de emprender la travesía transoceánica. Con Rimet, a buen recaudo, viajaba una joya: la copa… Su primera aventura fue esta travesía, casi recién nacida, en el camarote de la familia Rimet». El miércoles 30 de julio de 1930 en el estadio Centenario de Montevideo, José Nasazzi, capitán de la selección de Uruguay, fue el primer futbolista que levantó el trofeo de campeón del mundo. La ‘Victoria’ hizo el viaje de vuelta a Europa, donde se celebraron los dos siguientes campeonatos. Italia venció en ambos torneos, el primero (1934) en casa y el segundo (1938) en Francia. En aquella época, el país ganador del Mundial se quedaba con la Copa hasta la siguiente edición del torneo, así que cuando estalló la Segunda Guerra Mundial (año 1939), la preciada joya estaba guardada en la caja fuerte de un banco de Roma. En una caja de zapatos Temiendo un posible saqueo y el consiguiente robo del trofeo, Ottorino Barassi , presidente de la Federación Italiana de Fútbol y vicepresidente de la FIFA, acudió al banco y se llevó la Copa. La metió en una caja de zapatos y la guardó en su casa, bajo la cama, hasta que terminó la Guerra (año 1945). Meses después la devolvió y la puso a disposición de la FIFA y de los organizadores del siguiente Mundial, celebrado en Brasil en 1950. Había sido en el Congreso de la FIFA de 1946 celebrado en Luxemburgo donde se eligió la sede de dicho campeonato de 1950. Y, además, se aprobó llamar oficialmente al trofeo ‘Copa Jules Rimet’ en honor al presidente del máximo organismo balompédico internacional. Ese cambio de nombre pareció sentarle bien a la Copa, que vivió un periodo de tranquilidad hasta 1966. Ese año aterrizó en la cuna del fútbol y, paradojas del destino, el robo del trofeo y un inesperado héroe ocuparon cientos de páginas en los periódicos de todos los países. Así, el diario ABC del 29 de marzo de 1966 , en su página 107, titulaba: «Un perro, de raza aún no determinada por los expertos, encontró la Copa Jules Rimet». Y firman la crónica, maravillosa, Mercedes Ballesteros y Claudio de la Torre: «La Copa del Mundo ha sido hallada en el jardín de una casa al sur de Londres. Pese al viento huracanado que recorre hoy toda la isla y bate furiosamente las costas del norte, ha podido advertirse claramente el suspiro de alivio que contenían en sus pechos los ingleses desde hace siete días. Eran muchos insultos, algunos en idioma extranjero para mayor escarnio, los que han soportado pacientemente durante la semana». «La Copa desapareció el domingo, día 20. Ha aparecido ayer domingo, 27. Una semana de pasión futbolística en la que no ha faltado, sin embargo, el buen humor. Una de las caricaturas de estos días nos presenta al árbitro del primer partido, al inaugurarse el Campeonato, que propone a los capitanes de los dos equipos que van a contender: ‘¿Y si en lugar de la Copa nos jugáramos la colección de sellos?’ Y esta colección, expuesta en el mismo lugar de donde la Copa fue robada, se valoró en su día en tres millones de libras. Pero la Copa se ha encontrado. Mr. David Corbett , joven de veintiséis años, avecindado por las orillas del Támesis, salía ayer de su casa, hacia las nueve de la noche, para dar un paseo con su perro Pickles, de raza aún no determinada por los expertos. El propósito no podía ser más sencillo. Todas las noches hacía lo mismo para procurar un poco de ejercicio a su can. Pero el destino le aguardaba en su propio jardín, envuelto en unos periódicos y atado con unas cuerdas. Pickles se detuvo a husmear el destino. Con su instinto de perro sabía muy bien que en los jardines ingleses, pese a haber entrado la primavera, no suelen brotar con frecuencia paquetes envueltos en periódicos. Estas reflexiones coincidieron con el momento en que su amo se disponía a ponerle la correa. Mr. Corbett se inclinó y pudo distinguir también el paquete en la oscuridad. Movido por la curiosidad natural y olvidándose de la prudencia recomendada por la Policía cuando se encuentren bultos sospechosos, rasgó un extremo del envoltorio y vio un objeto negro, la base del trofeo. Sin sospechar aún que tenía entre las manos tan valioso hallazgo, rasgó un poco más y descubrió algo que relucía como el oro. Pudo leer incluso: ‘Brasil 1962’». Elevada recompensa «Mr. Corbett volvió a entrar en su casa dando gritos de júbilo, con el paquete en una mano, mientras con la otra acariciaba la cabeza inteligente de Pickles, impulsada por los saltos del animal en señal de satisfacción. La señora de Corbett fue la primera sorprendida ante el entusiasmo de su marido. Este apenas pudo balbucir: ‘He encontrado la Copa. Ahora me darán la recompensa. La encontró Pickles. Le daremos caviar toda la semana’. Mr. Corbett se dirigió inmediatamente a la estación de Policía más próxima. Entregó su tesoro envuelto en periódicos y allí se guarda, desde ayer, no como oro en paño, sino como oro en papel. Pero de la recompensa no le dijeron nada. Lo único que sabe Mr. Corbett es que tendrá que ampliar sus declaraciones. La recompensa había llegado a alcanzar la suma de 6.100 libras esterlinas». «El valor de la Copa se calculaba en unas 3.000 libras. Vendida al peso, fundida, sólo unas 1.500. y estaba asegurada en 30.000. Para la recompensa han contribuido generosamente los más dispar es donantes: el presidente de un club de fútbol, un actor de teatro, una firma de hojas de afeitar, etcétera. El problema ahora consiste en distribuir equitativamente el premio, ya que si Mr. Corbett ha sido efectivamente quien encontró la Copa, no hay que olvidar que fue Mr. Mears, presidente del Chelsea , el que puso a la Policía sobre la pista del barrio donde ha aparecido, lo que sin duda obligó al ladrón a desprenderse rápidamente del trofeo. Pero lo importante es que haya aparecido y vuelva a ponerse en juego este verano. Así, sobre su significado simbólico, deportivo y material, tendrá ahora el valor imponderable que alcanzan los objetos cuando su historia se enriquece con el misterio o el escándalo». Noticias Relacionadas estandar Si Episodios mundiales Se zurraron de lo lindo en el partido más sucio de la historia… y tan amigos Ángel Luis Menéndez estandar Si El Baúl de los deportes Cuatro goles de oro… y uno que le birlaron a España Ángel Luis Menéndez Corbett cobró las 6.000 libras y Pickles fue condecorado por la Liga de Defensa de los Animales y una marca de comidas para perros le regaló alimento gratis de por vida. Incluso protagonizó una película, titulada ‘El espía de la nariz fría’. Según cuenta Relaño, «tres meses más tarde, Bobby Moore levantaba la Copa en Wembley. Pickles fue invitado, con su amo, a la cena de celebración final, en la que al perro le dejaron lamer los platos. Scotland Yard , que había quedado en mal lugar, investigó durante algún tiempo y discretamente a Corbett, pensando que él mismo podría haber sido el autor, pero acabó por descartarlo. Pickles murió un año después, en 1967, estrangulado con su propia correa mientras perseguía a un gato, y las agencias rebotaron la noticia al mundo. Apareció como un pequeño suelto en muchos periódicos del día siguiente. David Corbett lo enterró en su propio jardín. El ladrón no apareció nunca». Su traslado al siguiente campeonato, el de México en 1970, fue un espectáculo. Le pusieron «la misma escolta protectora que un Jefe de Estado», tituló ABC : «Mientras los ingleses han tomado toda clase de precauciones para que el preciado trofeo viaje sin peligro de robo o de imprevisto aterrizaje en La Habana … Además de las más altas personalidades del Comité organizador y del fútbol mexicano, el trofeo de oro que posee Inglaterra desde 1966 será esperado por un auto blindado, con cuatro agentes dentro, armados hasta los dientes, y doce policías del ‘escuadrón de acrobacia’ (se eligió a los acróbatas porque unen a su calidad de policías el ser deportistas de motorismo). A las 21,35, tras una breve recepción en la sala especial del aeropuerto, saldrá la comitiva: primero, cinco motoristas; después, el vehículo blindado del Servicio Panamericano de Seguridad, flanqueado a ambos lados por dos motoristas; por último, una escolta de policías montados. La comitiva llegará al Banco de Comercio a las 22:10, y la Copa será depositada en la bóveda, donde montará guardia un servicio especial de seguridad. Durante todo el día 9, la Jules Rimet permanecerá en el Banco, y el 10, fecha del sorteo de las sedes, a las 13:30 saldrá con el mismo aparato de protección… En este punto, el programa de la llegada de la Copa entra en una duda, ya que en este momento no se ha decidido si será exhibida públicamente, como se dijo en principio, o volverá al Banco de Comercio, reclusión no tan histórica ni prestigiosa como la Torre de Londres, de donde procede, pero sí igualmente segura». Robo en Río Esas medidas de seguridad se echaron en falta décadas después. Volvieron a robar el trofeo y nada se volvió a saber de él. La selección brasileña ganó el Mundial de México 1970. Fue su tercer título, y tal como había quedado estipulado cuando se creó el campeonato, se adjudicó la Copa en propiedad. Y 13 años más tarde, el 19 de diciembre de 1983, cuando estaba expuesta en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), unos ladrones se la llevaron. El trofeo se exhibía en el edificio que posee la CBF en Río de Janeiro . Estaba en una urna de cristal antibalas, cuyo fondo era la frágil pared de la habitación. Los cacos entraron como visitantes de la exposición y se escondieron en el baño. Por la noche salieron de su escondite, redujeron al guarda de seguridad y se llevaron la Copa. La policía detuvo a tres delincuentes habituales brasileños, que fueron juzgados y condenados a penas de entre tres y nueve años de prisión. Los capitanes que levantaron el trofeo URUGUAY 1930 José Nasazzi (At. Bella Vista de Montevideo), selección de Uruguay ITALIA 1934 Gianpiero Combi (Juventus F.C. de Turín), selección de Italia FRANCIA 1938 Giuseppe Meazza (F.C. Inter de Milán), selección de Italia BRASIL 1950 Obdulio Varela (At. Peñarol de Montevideo), selección de Uruguay SUIZA 1954 Fritz Walter (F.C. Kaiserslautern), selección de Alemania Federal SUECIA 1958 Hilderaldo Bellini (C.R. Vasco de Gama de Río de Janeiro), selección de Brasil CHILE 1962 Mauro Ramos (Santos F.C.), selección de Brasil INGLATERRA 1966 Bobby Moore (West Ham United de Londres), selección de Inglaterra MÉXICO 1970 Carlos Alberto (Santos F.C.), selección de Brasil ALEMANIA FEDERAL 1974 Franz Beckenbauer (Bayern de Múnich), selección de Alemania Federal ARGENTINA 1978 Daniel Passarella (River Plate de Buenos Aires), selección de Argentina ESPAÑA 1982 Dino Zoff (Juventus F.C. de Turín), selección de Italia MÉXICO 1986 Diego Armando Maradona (S.S.C. Nápoles), selección de Argentina ITALIA 1990 Lothar Matthäus (F.C. Inter de Milán), selección de Alemania ESTADOS UNIDOS 1994 Carlos Caetano ‘Dunga’ (VFB Stuttgart), selección de Brasil FRANCIA 1998 Didier Deschamps (Juventus F.C. de Turín), selección de Francia COREA DEL SUR Y JAPÓN 2002 Marcos Evangelista ‘Cafú’ (A.S. Roma), selección de Brasil ALEMANIA 2006 Fabio Cannavaro (Juventus F.C. de Turín), selección de Italia SUDÁFRICA 2010 Íker Casillas (Real Madrid), selección de España BRASIL 2014 Philipp Lahm (Bayern de Múnich), selección de Alemania RUSIA 2018 Hugo Lloris (Tottenham Hospur F.C. de Londres), selección de Francia Los detenidos declararon que el trofeo había sido fundido para hacer lingotes de oro por el tipo al que se lo vendieron, un joyero y traficante de oro argentino. Este, en aquel momento cumplía condena por tráfico de drogas en una cárcel de Francia . Cuando volvió a América fue interrogado, pero lo negó todo. Aún así le declararon culpable. La Copa no apareció, pero algunos no se creen que fuese destruida. Sostienen que, como sucede con muchas obras de arte robadas, fue un encargo de alguien poderoso que la quería solo para él. Finalizado México 1970, la FIFA se había quedado sin trofeo, así que convocó un concurso para la realización de uno nuevo que sería entregado al ganador del Mundial de Alemania 1974. Se presentaron más de 50 propuestas, y la elegida fue la del escultor italiano Silvio Gazzaniga. Representa a dos figuras humanas sosteniendo la Tierra, mide casi 37 cm. de altura y pesa más de 6 kilos. Está hecho con 5 kgs de oro sólido de 18 quilates y tiene una base de 13 cm de diámetro con dos anillos concéntricos de malaquita. Lleva inscrito su nombre, «FIFA World Cup«(Copa Mundial de la FIFA) », y en la parte inferior se van grabando los países que ganan el torneo cada cuatro años. El texto señala el año del Mundial en cuestión y el nombre de la nación campeona en su idioma. A diferencia del primer trofeo (Copa Jules Rimet), la Copa Mundial de la FIFA no puede ser ganada en propiedad. El equipo campeón solo toca la copa original durante la ceremonia de entrega de la misma que tiene lugar en el estadio una vez que concluye la final de cada torneo. La devuelve inmediatamente y recibe una réplica bañada en oro que puede conservar durante cuatro años, hasta el sorteo de la fase de grupos del siguiente Mundial. La Copa Mundial ha sufrido también daños fruto de la euforia desmedida de algunos vencedores más entusiastas de la cuenta. Ocurrió con los italianos, campeones en Alemania 2006, y con los germanos, ganadores en Brasil 2014. En ambos casos la FIFA comunicó que había tenido que llevar el trofeo al taller para ser restaurado. Se calcula que una vez celebrado el Mundial de 2038 ya no cabrán más inscripciones de selecciones campeonas en la base de la actual Copa. Por tanto, lo más lógico, es que se encargue la realización de una nueva Copa del Mundo. Sería el tercer trofeo.. http://www.databot-app.com

Avatar de mariapiluca

De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

Deja un comentario