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News – Noticias «Pelé, un futbolista de película: un puñado de goles y jugadas inolvidables». Edson Arantes do Nascimento era un niño, apenas un adolescente, cuando debutó con el equipo de su vida, el Santos Club de Fútbol. El 7 de septiembre de 1956, tenía 15 años, fue convocado para un amistoso con el modesto Corinthians de Santo André con motivo del Día de la Independencia de Brasil. Lo que ocurrió aquella tarde lo relató Antonio Schank Filho, futbolista de Santo André, en la agencia Efe. Él asistió en directo al estreno de un chaval al que sus compañeros habían apodado «Gasolina» por su rapidez. El Santos ganaba 1-3, pero tras el descanso el conjunto local apretó buscando aproximarse en el marcador. En el minuto 60, la megafonía del ya desaparecido estadio Américo Guazzelli anunció un cambio: se iba Del Vecchio –estrella del equipo– y lo sustituía un tal Gasolina. Y en el minuto 81 llegó el primero de los más de 1.000 goles que marcó con el Santos, cuya camiseta vistió hasta 1974. «Me regateó a mí, superó a otros dos rivales – recuerda Schank– y cuando el portero salió, le metió la pelota entre las piernas». El guardameta se llamaba Zaluar. Murió en 1995, pero pasó a la historia como la primera ‘víctima’ de Pelé y, además, lo llevaba a gala. Noticias Relacionadas estandar No Palmarés de Pelé Adiós a la leyenda absoluta de la Copa del Mundo I. M. estandar Si Las grandes luchas de Pelé fuera de los estadios: niños, pobreza, racismo y ecología Verónica Goyzueta Orgulloso, cada vez que le hacían una entrevista se presentaba luciendo una camiseta en la que estaba impreso el siguiente lema: «Goleiro (portero) Rei Pelé 0001». Y repartía con generosidad unas tarjetas de visita donde daba más detalles: «Zaluar Torres Rodrigues, goleiro do primeiro gol de Pelé. 07/09/1956». Una presentación Mundial No transcurrieron ni dos años hasta que aquel portentoso joven debutó en una Copa del Mundo con Brasil. Viajó a Suecia lesionado y no pudo jugar hasta el tercer y último partido de la fase de grupos ante la Unión Soviética. Ganaron 2-0 y se clasificaron para cuartos de final, donde se enfrentaron a Gales. El 19 de junio de 1958, el rocoso equipo británico mantenía imbatida su portería en el estadio Ullevi de Gotemburgo. En el minuto 66, Didí le pasa de cabeza la pelota a Pelé, situado en el área de espaldas a Kelsey, portero galés. El ’10’ la para con el pecho y, sin dejarla caer a la hierba, se deshace de su marcador, Bowen, con un inesperado regate hacia atrás. Da media vuelta y tras dejar botar el balón, lo volea con la diestra. Un disparo duro y raso que entra pegado al poste derecho. Gol, 1-0 y a semifinales. En Mundial de 1958, con solo 17 años, Pelé firmó su primer hat-trick con la selección y marcó dos golazos a Gales y Suecia Un imberbe de 17 años acababa de dibujar una maravilla y, en una imagen insólita, varios fotógrafos no pudieron resistir la tentación de entrar al terreno de juego para inmortalizar la piña festiva de celebración de los jugadores brasileños dentro de la portería galesa. En la semifinal, Brasil goleó a Francia (5-2), y Pelé firmó el primero de sus siete hat-tricks (tres goles) con la selección. Y en la final ante Suecia se repitió el marcador favorable a los suramericanos (5-2) y el ’10’ firmó otro par de tantos. El primero de ellos, en el minuto 55, encarriló el triunfo (fue el 3-1) y superó en espectacularidad al que había hecho ante Gales. Recibió un balón lejano y aéreo, lo bajó y orientó con el pecho deshaciéndose de un defensa, hizo un sombrero perfecto y preciso para burlar a un segundo rival y, sin dejar caer la pelota, la empaló con la derecha al fondo de las mallas de Svensson, el cancerbero sueco. Aquel verano del 58 el mundo entero descubrió a un futbolista inigualable. Sombrerazos clandestinos Los testigos directos y el propio Pelé aseguran que uno de los mejores goles marcados por el brasileño tuvo lugar el 2 de agosto de 1959 en el Campeonato Paulista. El Santos se enfrentaba al Atlético Juventus de Sao Paulo, cuando al ’10’ le llegó un centro desde la banda derecha. En vez de controlar el balón, le tiró un sombrero al defensa que le estaba marcando. Tras sortearlo, la pelota botó por última vez en la hierba. A partir de ahí, Pelé encadenó tres sombreros, dos ante otros tantos defensas y el último por encima del desesperado portero, todos con la pierna derecha. Luego, a puerta vacía, marcó de cabeza. La figura de Pelé es tan gigante porque, además de sus virtudes, su legado ha tenido que edificarse sin dos pilares fundamentales con los cuales sí han contado el resto de leyendas del fútbol mundial. El mito ‘brasileiro’ nunca dio el salto de continente para jugar en Europa y, además, debido a las carencias de los medios audiovisuales de su época, muchas de sus excepcionales actuaciones y jugadas no fueron plasmadas en documentos gráficos. Por ejemplo, nadie grabó el gol al Juventus, pero han sido tantos los testimonios y comentarios sobre el mismo que en 2014 una empresa informática lo simuló en 3D. El resultado fue, valga el tópico, de sombrerazo. No sorprende que los afortunados espectadores presentes aquel día en el campo estuvieran más de diez minutos aplaudiendo y coreando el nombre de ‘O Rei’. Potente locomotora «Entró como una locomotora, no hay quien lo pare», dice uno de los narradores del gol que marcó Pelé a México en el primer partido de la fase de grupos del Mundial organizado por Chile en 1962. Brasil ganó 2-0, y el ’10’ sentenció el encuentro con el segundo tanto, anotado en el minuto 73 después de una poderosa galopada desde el centro del campo y un disparo seco y raso con la zurda. Durante su vertiginosa carrera, cuatro defensas mexicanos fueron incapaces de detenerlo ni de arrebatarle el balón. Fue el 30 de mayo en el estadio Sausalito de Viña del Mar, y los allí presentes vieron el único gol de Pelé en aquella Copa del mundo. No marcaría más porque en el siguiente partido, frente a Checoslovaquia, sufrió una lesión muscular antes del descanso. La ‘locomotora’ se averió y no volvió a arrancar. Brasil ganó el título, pero su estrella no jugó ni un minuto más en Chile 62. Algo parecido sucedió cuatro años después en el Mundial de Inglaterra. El 12 de julio de 1966 Pelé abrió la victoria de Brasil ante Bulgaria (2-0) en el primer encuentro del Grupo 3. En el estadio Goodison Park de Liverpool mostró otra de sus infinitas cualidades: el lanzamiento de faltas. Pateaba con la pierna derecha, muy fuerte y muy raso. Si el balón conseguía pasar por debajo o por un lateral de la barrera, el potente disparo era prácticamente imparable para el guardameta. Tras este gol, el seleccionador brasileño le dio descanso ante Hungría (Brasil perdió 3-1) y en el decisivo partido frente a Portugal, cosido a patadas, el ’10’ acabó lesionado. La selección ‘canarinha’ fue de nuevo derrotada (3-1) y quedó eliminada del torneo. Exhibición Intercontinental Frustrado por lo sucedido en el Mundial de Chile, Pelé tenía ganas de revancha personal. Y no tardó nada en tomársela. En la segunda quincena de agosto de 1962, los campeones de Europa y de América, el Benfica portugués y el Santos brasileño, disputaron la Copa Intercontinental. Pelé arrasó y llevó a su club a la gloria. ‘O Rei’ abrió el marcador del partido de ida, celebrado en Brasil, con un golazo por la escuadra. Y casi al final (minuto 85) marcó otro todavía más espectacular, tras regatear a cinco defensas lusos. Acabó 3-2. En el de vuelta, Pelé firmó un hat-trick. El Santos ganó 2-5 y se proclamó campeón del mundo de clubes. El Rey, con goles o sin ellos La consagración universal de Pelé llegó en el Mundial de México. El «Brasil del 70» ganó el campeonato, quedó mitificado para siempre como equipo de ensueño y los asombrosos recursos del ’10’ amarillo le situaron en el trono del fútbol universal. De los 19 goles que anotó su selección, el jugador del Santos participó directamente en más de la mitad: marcó cuatro y asistió en otros seis. Anotó con el pie, con la cabeza, de falta o tras alguna jugada espectacular, pero lo que mejor describe su genialidad son dos acciones que no acabaron en la red del equipo rival. Brasil arrancó el torneo el 3 de junio en Jalisco contra Checoslovaquia. Y Pelé no esperó mucho para sacar la varita mágica. Conducía el balón, todavía en su propio campo, cuando al llegar al círculo central levantó la cabeza y vio adelantado al portero checo. Sin pensarlo, chutó. La pelota voló más de 50 metros hacia la meta de Viktor, mientras este, entre sorprendido y asustado, reculaba. Finalmente, el balón salió fuera, cerca del poste izquierdo. Días después, en la semifinal ante Uruguay, creó otra maravilla para la eternidad. Recibió un pase de Tostao mientras avanzaba hacia la portería. Mazurkiewicz, legendario meta uruguayo, salió del área intentando interceptar el pase o tapar el posible disparo. Pelé amagó y dejó pasar la pelota. Rodeó al cancerbero, fue a por el balón y disparó a puerta vacía. El esférico cruzó el área y se perdió por el fondo, a escasos centímetros del poste derecho. Evasión o victoria La ficción supera a la realidad cuando la industria del cine utiliza efectos especiales y trucos varios para filmar alguna escena espectacular… excepto si hablamos de fútbol y el protagonista es Pelé. El astro brasileño llevaba cuatro años retirado cuando marcó un gol de película. Una acción cuya belleza, dificultad y precisión solo la hacen creíble en los pies de un fuera de serie como ‘O Rei’. Fue en ‘Evasión o victoria’, dirigida por el reputado John Huston y estrenada en 1981. El argumento versiona, con abundantes licencias, el conocido como «partido de la muerte» disputado en 1942. Se enfrentaron un grupo de futbolistas ucranianos, cuyo país había sido invadido por Alemania, y una selección de jugadores germanos. Ganaron los primeros y eso les costó a muchos de ellos el arresto en campos de concentración y la muerte. En la gran pantalla, Pelé interpretó a Luis Fernández, un futbolista de Trinidad y Tobago que había tenido que retirarse del partido tras recibir un fuerte golpe en las costillas. Minutos después, aún dolorido, pide volver al campo. Los alemanes intentan cazarle de nuevo a base de patadas y agresiones, pero no lo consiguen. Pocos minutos antes del final, él mismo inicia una jugada, le pasa la pelota a un compañero del equipo aliado quien, desde la derecha, dibuja un centro hacia el área. El balón, muy bombeado, se eleva al cielo de París. ‘Luis Pelé’, marcado por dos defensas, ve venir el esférico, se prepara y ejecuta una chilena perfecta que acaba en la red. Un emotivo golazo de ‘mentira’ que acabó convirtiéndose en resumen y homenaje eterno a la enorme calidad del Pelé más auténtico. El gol de la placa El 5 de marzo de 1961, el Santos jugó como visitante en el histórico estadio de Maracaná ante el Fluminense en un partido del Torneo Río-Sao Paulo. Lo que sucedió en el minuto 40 lo narró Albio Castro Filho, periodista de ‘O’Globo’ allí presente: «Pelé recibió un pase de Dalmo muy cerca de su propia área. Dominó la pelota, levantó la cabeza y comenzó a correr hacia el arco del Fluminense… Fue amagando, zigzagueando… Superó al primero y siguió… quedó frente al mediocampista Edmilson y lo gambeteó fácilmente. Continuó. Surgieron Clovis y Altair, los dos zagueros, por el flanco izquierdo: pasó entre los dos. Cara a cara con el brillante Pinheiro. Un amague y Pinheiro quedó en el piso. Clovis y Altair, que habían sido eludidos, fueron detrás de Pelé. Y Pelé, nada. Solo corriendo, gambeteando. En la entrada al área del Fluminense apareció el violento Marinho. Llegó para derribarlo de cualquier forma. Pero, con una finta de cuerpo, Pelé lo dejó a un lado y simultáneamente se dispuso a rematar… Castilho abandonó el arco y cerró el ángulo. Pelé tocó suavemente y con efecto. La pelota engañó al buen arquero y fue entrando mansamente sobre su derecha. Entrando, entrando… La torcida del Fluminense no se lo podía creer. La pelota penetró, rebotó en el parante (poste) y volvió para morir antes de la línea de gol… Pelé corrió para celebrarlo. Cerró su mano derecha y dio un puñetazo al aire. Los compañeros se apresuraron para sumarse al festejo… En la cabina de Radio Continental, Waldir Amaral gritaba: ‘¡Gooooool! ¡Goooooool! Este gol debe tener una placa’…». Y así fue. El ya desaparecido diario deportivo ‘O Esporte’ de Sao Paulo encargó y colocó una placa en Maracaná. No hay imágenes, pero en 2015 la cadena ‘SportTV’ recreó la ejecución de un espectacular lance al que se le conoce desde entonces como «el gol de la placa».. «El fútbol ya habló: Pelé es el más grande». Es conocida la reacción de aquel entrenador escocés cuando uno de sus jugadores recibió un fuerte golpe en la cabeza. El futbolista, traumatizado, fue asistido por el doctor del equipo, que le preguntaba por su identidad. «No sabe quién es», dijo el médico. A lo que el entrenador contestó: «Dile que es Pelé y que entre al campo». Pelé es la antonomasia del fútbol. De él nos ha llegado la leyenda: que por él se inventaron las tarjetas amarillas, que paró una guerra en África, que expulsó a un árbitro, que jugaba hasta de portero… De Diego Maradona, el único con quien se le puede comparar (Di Stéfano aparte), tenemos imágenes recientes, el recuerdo generacional de sus partidos; vimos su gol contra Argentina, ‘la jugada de todos los tiempos’, mientras que de Pelé hemos visto los goles geniales que no fueron: cuando se cruzó al portero de Uruguay, cuando lo intentó desde el mediocampo o cuando, de cabeza, forzó ‘la parada del siglo’ de Banks. Es como si en Pelé estuviera lo naciente, los primeros intentos del fútbol y en Maradona su realización conseguida. Portaron el diez desde el Mundial del 58 hasta Italia 90. Entre medias, la Holanda de Cruyff contra Alemania, el cambio del fútbol. En el debate entre Pelé o Maradona argumentan dos épocas; Pelé tiene a su favor el palmarés: tres mundiales frente a uno, 1.284 goles frente a 346; Maradona, en cambio, haber jugado en Europa y estar prácticamente solo en su Mundial, mientras que Pelé, líder del ‘jogo bonito’ tuvo a su lado a Didí, Vavá, Garrincha, Rivelino o Tostao. Diego era la zurda y la mano de Dios, Pelé todas las suertes y además la cabeza. Noticias Relacionadas estandar Si Las grandes luchas de Pelé fuera de los estadios: niños, pobreza, racismo y ecología Verónica Goyzueta estandar No Palmarés de Pelé Adiós a la leyenda absoluta de la Copa del Mundo I. M. Pelé acabó su carrera en el Cosmos de Nueva York, en el corazón de Estados Unidos, y siempre tuvo buenas relaciones con la FIFA. Maradona fue amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez y estuvo siempre enemistado con las instituciones. El debate enseña lo distinto que puede ser el soplo divino de la genialidad, tal como la definió el poeta Vinicius de Moraes: «Usted, Pelé, es un genio porque su fútbol es un reflejo inmediato de su cabeza a sus pies. Yo no soy un genio, yo tengo que pensar mucho para que mis manos transmitan lo que piensa mi cabeza». La genialidad de Maradona se beneficia de la pasión argentina. De Maradona nos ha llegado un culto popular: Maradona como genio que parece nacer del pueblo y para el pueblo, frente a Pelé, ‘O Rei’, que siendo ejemplo del estilo brasileño parece estar muy por encima de todo. En Maradona hay un ascenso y una caída, una identificación, el ganador y el perdedor; en Pelé una superioridad indiscutible, constante y pasmosa desde que con 17 años, antes del Mundial del 58, ya la advirtiera Nelson Rodrigues: «Hasta la pelota está intimidada». Sin embargo, las cosas más bonitas sobre Pelé quizás las dijera un argentino. Dante Panzeri, enamorado de modo fulminante, lo llamó «el sin metáfora fenómeno Pelé», «el eje y satélite»; y escribió: «Por primera vez estamos en la duda, qué maneja mejor: la pelota o el cuerpo»; sintió la imposibilidad de definirlo: «Más fácil que decir qué es Pelé resulta determinar qué le falta a Pelé. Ser blanco, puesto que es negro. De haber sido blanco solamente, le habría faltado ser negro». Otro argentino, Menotti, fue concluyente: «Pelé fue el mejor, una mezcla de Di Stéfano, Maradona, Cruyff y Messi». Como si en él estuvieran ya todos los que vendrían después. Vayamos a ellos, vayamos al más alto tribunal, del que excluimos al propio Diego, implicado y en altibajos de amor y odio con ‘O Rei’, como cuando se hizo eco de la leyenda del utillero: «Pelé debutó con un pibe». Para Di Stéfano, «el mejor fue Pelé»; para Cruyff: «Pelé fue el único que superó todos los límites de la lógica»; Beckenbauer: «El más completo que yo he visto», y el último, disculpado Messi por lealtad patriótica, Cristiano: «Pelé ha sido el mejor de la historia». Otro de los grandes, Bobby Charlton, lo resumió con la autoridad que el fútbol concede al inglés: «A veces siento que este deporte se inventó para que lo jugara Pelé».. «Pelé, un conquistador de mujeres: una cadena de romances y siete hijos». Pelé se casó oficialmente tres veces y tuvo siete hijos , cinco con sus esposas y dos fruto de romances extramatrimoniales. El último matrimonio, y el más largo de ellos, fue con Marcia Aoki , una empresaria importadora de materiales médicos, 25 años más joven que él, con quien comenzó a salir en 2010 y se casó en 2016. «Os envío esta foto sólo para daros las gracias. Estoy muy agradecido por mi esposa, la risa, la paz de mi hogar y todos los mensajes de amor de ustedes», publicaba recientemente Pelé en su Instagram, homenajeando a su compañera cuando pasaba por otro momento delicado de salud. Noticia Relacionada estandar No Muere Pelé a los 82 años M. C. La leyenda del fútbol mundial falleció este jueves en Sao Paulo tras ser ingresado en cuidados paliativos La primera boda del ‘Rey del Fútbol’ fue en 1966, cuando tenía 26 años, con Rosemari de Reis Cholbi , con quien tuvo tres hijos: el futbolista Edson, conocido como Ediño, Jennifer y Kelly Cristina. La relación terminó en 1980, cuando el jugador comenzó su romance más famoso, con la entonces modelo Xuxa Meneghel, actualmente una de las presentadoras de televisión más famosas de Brasil. Pelé, junto a Xuxa ABC La relación entre Pelé y Xuxa , que duró seis años, comenzó cuando ella tenía 18 años y él 41. La rubia, estrella de programas infantiles, confesó recientemente que la historia terminó porque el exfutbolista era muy mujeriego. No le faltaba razón. Entre sus matrimonios, Pelé tuvo romances conocidos con dos exmisses de Brasil, Deise Nunes, y Flavia Cavalcante . A principios de la década de 1990, Pelé comenzó a salir con la cantante de música gospel Assiria Lemos Seixas , con quien se casó en 1994 y tuvo dos hijos, los gemelos Celeste y Joshua. El matrimonio se rompió en 2008 y Assiria y sus hijos, ya adultos, viven en Estados Unidos. El romance con su última esposa, Marcia Aoki , surgió en 2010 tras un inesperado encuentro en el ascensor del edificio de Sao Paulo en que vivían. Pero Marcia y Pelé ya se habían conocido antes en los años 80, durante una fiesta en Nueva York. La boda se celebró en 2016 con una gran banquete. Noticia Relacionada estandar Si ‘O Rei’ cuelga la corona José Carlos Carabias Pelé, la leyenda del fútbol que ganó tres Mundiales y marcó más de mil goles, muere a los 82 años Hijas extramatrimoniales Cuando aún estaba casado con Rosemari, Pelé tuvo una aventura (que nunca admitió públicamente) con la empleada doméstica Anizia Machado , madre de Sandra Regina Machado. Pese a la prueba de paternidad realizada al exfutbolista en los años 90, nunca fue reconocida por él. La relación entre Pelé y Sandra, que nació en 1963, fue tumultuosa y suele citarse como la mayor falla de la trayectoria personal del goleador. Las presiones de la opinión pública contra Pelé se agravaron cuando Sandra falleció víctima de un cáncer al pulmón, a los 42 años, sin recibir la visita de su padre en el hospital. Pelé tampoco se presentó en el funeral ni mandó flores. Pero Sandra no fue la única hija de Pelé fruto de una aventura. «Con total honestidad, he tenido unas cuantas aventuras, algunas terminaron en hijos, pero solo me enteré de la existencia de ellos más tarde», declaró Pelé en un documental sobre su vida en Netflix. La prensa descubrió en 2002 que Pelé tenía otra hija , la fisioterapeuta Flávia Cristina Kurtz , a la que había reconocido y con la que mantenía una excelente relación desde 1994. Flavia fue fruto de una aventaura que el ex jugador tuvo en 1968 con una estudiante de periodismo, Lenita Kurtz . Flavia solo supo que era hija de Pelé cuando tenía 18 años, cuando su madre consideró que era lo suficientemente madura para entenderlo. Según Pelé, la relación entre ambos fue excelente desde el primer contacto, en los años 90, y declaró que la diferencia con respecto a Sandra Regina fue que Flavia se presentó naturalmente, sin aspavientos y sin comunicarse con él por la prensa. Según el periodista deportivo Milton Neves, Pelé quiso reconocer a Sandra Regina, pero tuvo problemas con el yerno cuando habría percibido un interés financiero. Sandra Regina vivió a la sombra del padre y fue candidata a diputada como ‘Hija del Rey, Jesús’, prometiendo una ley de ADN gratuito.. «Rafa Nadal inicia su versión 23: misma ilusión, nuevos retos». Sonríe Rafael Nadal ante la cámara y tras ellas. Cómplice con Paula Badosa en la presentación de la United Cup, torneo de nuevo cuño con el que el planeta tenis prepara 2023. Son ya 22 años, con alguna excepción, sin uvas en casa para Nadal. No hay tiempo, el Abierto de Australia comienza el 16 de enero y hay que preparar los propósitos: salud, ser competitivo, ser mejor que ayer. La combinación perfecta para luchar por los títulos que hagan crecer todavía más su excelso currículo (92). Son 36 años, pero la ilusión no envejece. Por eso afronta 2023 con otra cara en su siempre milimetrado plan de ataque. Tras la salida de Francis Roig, embarcado en nuevos proyectos, incorporó en su equipo a Gustavo Marcaccio, a quien conocía por su labor con Juan Mónaco y como profesor de la Academia desde junio de 2021. El argentino guio a Jaume Munar y asciende de categoría al hacer equipo con Carlos Moyà y a Marc López. Pequeños cambios para que nada cambie; el objetivo es fijo: los Grand Slams. En la mochila de 2022, muchas experiencias que servirán sin duda para este curso: como ganar en Australia por segunda vez en su carrera y después de seis meses de parón, y con remontada en la final ante Medvedev incluida. Un mordisco increíble que, además, sirvió para desempatar con Roger Federer y liderar la lista de los mejores con 22 Grand Slams. Noticia Relacionada Tenis / UNITED CUP estandar No Nadal está de vuelta: cuándo y dónde juega Rafa en Australia Iván Martín El balear, tras su descanso, participará en el primer torneo de la temporada, un nuevo torneo mixto previo al primer Grand Slam Le preguntan con insistencia si ve próximo su adiós, sobre todo tras la despedida de Federer en septiembre. Pero Nadal responde en la pista, y con contundencia. En 2022, cuerda e ilusión inagotables, una vez más. Además de Australia, ganó en Melbourne y en Acapulco en uno de los mejores inicios de su carrera: 21 victorias consecutivas. Corroboró su fortaleza en París, a pesar de las sesiones nocturnas y un Novak Djokovic con ganas de vengarse y desterrarlo. Triunfo inapelable en la noche sobre el serbio en cuartos y mordisco número 14 en la Philippe Chatrier. Y confirmó en Wimbledon que los 36 son solo un número. Impecable en su camino hacia semifinales tantos años después de saltarse la hierba por una causa o por otra. Que siempre es la misma: las lesiones. Volvió a sufrirlas en 2022. La recurrente, el pie; y las nuevas, costilla rota en Indian Wells y rotura en el abdominal desde Wimbledon hasta final de año. Pero este es otro Nadal, el de la versión 23. La que construye estos días de seriedad en la pista y algo más de distensión fuera de ella en este torneo por equipos y mixto en el que tiene como capitán a su entrenador Marc López y como compañeros a Badosa, Pablo Carreño, Nuria Párrizas, Jessica Bouzas, Albert Ramos y David Vega. Se suman puntos y, además, horas de rodaje. España debuta ante Gran Bretaña en una doble jornada: dos partidos individuales mañana 31 de diciembre, otros dos y un dobles mixto el 1 de enero. El estreno del balear es mañana (RTVE, sobre las 5.30 horas en España) contra Cameron Norrie, 14 del mundo. A partir de aquí, calibrar dónde está, dónde puede llegar y cómo. Nadal empieza a construir su versión 2023. Será esta su primera incursión en el calendario del nuevo año. En rojo, como siempre, marcados los Grand Slams. Ese Abierto de Australia que podría conseguir por tercera vez y al que se añade esta vez Novak Djokovic, un año después de aquel esperpéntico espectáculo de su deportación al no tener la vacunación completa contra el coronavirus. El serbio, campeón en Melbourne en nueve ocasiones, va con ganas y ligero de equipaje tras un 2022 en el que apenas pudo competir por las restricciones. No se juntará con Nadal en esta United Cup, pues Serbia no está clasificada. A partir de ahí, como un objetivo casi vital, Nadal tiene esa hazaña inclasificable que podría ser su decimoquinto Roland Garros. Pequeña se queda la estatua que ilumina el recinto para todo lo que ha conquistado en París. Porque no es solo el qué, sino también el cómo, a quién, contra quiénes. Todo. Pero Nadal va siempre paso a paso, así que es precipitado elucubrar lo que vendrá más allá de esta United Cup. Es dos del mundo, a solo un pasito de alcanzar el trono que defiende Carlos Alcaraz por primera vez. No busca ese número 1 como meta principal, pero tampoco está de más volver a ser el rey de la ATP después de dos años sin serlo en la clasificación. Es verdad que defiende muchos puntos en este inicio del curso, pero es Nadal. Versión 2023 en camino.. «Madrid, regreso a la Liga con heridas por cicatrizar». PESTAÑA j15-valladolid-reamadrid-liga22/23 Previa 1 Vuelta a la normalidad. Tras un Mundial exigente, volátil y que ha generado heridas en algunas estrellas del equipo, el Real Madrid salta al ruedo liguero con la misión intacta de arrebatarle el liderato al Barcelona. Empresa difícil si se tiene en cuenta que a los blancos se les viene encima un maratón que incluye 17 partidos en menos de dos meses y que el estado mental y físico de los pupilos de Carlo Ancelotti , como los del resto de grandes equipos europeos, es una incógnita. Hoy, en el José Zorrilla y ante el Valladolid (21.30 horas, DAZN), la primera prueba para comprobar cómo andan los ánimos en la casa blanca tras un diciembre de difícil digestión. El primer nombre que salta a la palestra es el de Karim Benzema , que después de firmar una última temporada excelsa y ser coronado en octubre como el mejor futbolista del planeta tras ganar el Balón de Oro, ha sufrido una recesión en su felicidad. Tras una lesión y una posterior recaída ya en el golfo Pérsico, la relación entre el delantero y el seleccionador de Francia, Didier Deschamps , saltó por los aires definitivamente cuando el técnico lo invitó a abandonar la concentración pese a que el ariete se veía con posibilidades de llegar en un estado óptimo a los cuartos de final. El cruce de declaraciones entre ambos bandos ha sido una constante hasta que el pasado 21, unos días después de la final del Mundial, Benzema renunció a ir más con la selección. El de Lyon vuelve ahora a donde siempre se ha sentido pleno y arropado, al Real Madrid, donde espera revertir un inicio de temporada en el que no ha sido tan incisivo como acostumbra (seis goles en doce encuentros). Noticias Relacionadas estandar No Fútbol Ancelotti: «No es justo decir que Messi es el mejor de la historia» M. Z. | EP estandar No Fútbol Benzema anuncia su retirada de la selección francesa Rubén Cañizares Los otros dos madridistas en la expedición gala, Tchouaméni y Camavinga, son dos caras de la misma moneda. Por una parte, el mediocentro, aunque jugó a buen nivel en la cita mundialista, fue diluido por las provocaciones del Dibu Martínez en la tanda de penaltis de la final y mandó su disparo directamente fuera. En cambio, el polivalente centrocampista entró en la segunda parte como lateral izquierdo y fue un dolor de cabeza constante para los argentinos. Con la experiencia en la mano, su buen desempeño en la defensa podría abrirle la puerta a tener más minutos de blanco. El clan brasileño, formado por Vinicius, Rodrygo y Militao , también abandonó Qatar con un sabor más agrio que dulce. Pese a que fueron la comidilla del torneo en sus primeras fases por su fútbol ofensivo y alegre (en los octavos rozaron la perfección ante Corea), acabaron cayendo ante Croacia en cuartos en los penaltis. Vinicius fue sustituido en el minuto 64 por su compañero Rodrygo, que después fallaría el primer penalti para los suramericanos en la tanda. Militao, que jugó de lateral derecho, cumplió con sus obligaciones defensivas y poco pudo hacer ante el apagón generalizado del equipo de Tite. Un final de Mundial duro para tres hombres que estaban siendo de lo mejor del Real Madrid antes del parón. Los españoles Asensio y Carvajal , más de lo mismo. El delantero, titular en tres de cuatro partidos, fue a rebufo del equipo. Comenzó a muy buen nivel y anotó uno de los tantos en la goleada a Costa Rica, pero no pudo huir del hundimiento gradual de la selección y perdió voracidad hasta la eliminación ante Marruecos. Carvajal solo salió de inicio ante Alemania y se perdió en las probaturas de Luis Enrique en el lateral derecho. El asturiano le dio la titularidad a Azpilicueta ante Costa Rica y Japón y a Llorente ante Marruecos. En el museo de los horrores quedan los papeles de Rudiger (Alemania), Hazard y Courtois (Bélgica) y Fede Valverde (Uruguay). No es que rindiesen por debajo de lo esperado, pero sus respectivos equipos estuvieron muy lejos de las expectativas generadas. Todos quedaron eliminados en la fase de grupos y solo Luka Modric, bronce con Croacia, volvió a Valdebebas con una sonrisa entre tanto ceño fruncido. Pero como se dice en estas fechas, año nuevo, vida nueva. Y ahora, el Real Madrid, tiene dos meses por delante para quitarse todos los males generados en Oriente. Para Valladolid, Ancelotti recupera a todos los internacionales que estuvieron en Qatar porque Modric, Tchouaméni y Camavinga entraron ayer en la lista de convocados. Los tres centrocampistas eran los únicos que restaban ya por unirse a la dinámica de trabajo del Madrid después de jugar los siete partidos de la Copa del Mundo.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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