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News – Noticias «Nadal choca con Norrie en su estreno en la United Cup». Comienza el tenis y comienza Rafa Nadal. No con el mejor de los resultados, pero sí con buena cara para el futuro. Después de terminar 2022 con el agotamiento propio de una larga campaña y con su estreno como padre, el balear comenzó 2023 con una derrota pero la misma garra de siempre. Casi tres horas de batalla contra Cameron Norrie en el inicio de la eliminatoria de España ante Gran Bretaña de la United Cup. Nadal está de vuelta porque hubo velocidad de piernas, fuerza, golpes magistrales y batalla. Pero es principio de año, sin rodaje competitivo y ahí estuvieron esos fallos por los que se le fue escurriendo un partido que comenzó dirigiendo con maestría. Al otro lado de la red no había un cualquiera, sino un Cameron Norrie que ya ha demostrado en este curso pasado que tiene mano para vencerle a cualquiera. Código Desktop No quit in this man 💪 A touch of class from @RafaelNadal at #UnitedCup pic.twitter.com/auXMRmGLNH— Tennis TV (@TennisTV) December 31, 2022 Imagen para móvil, amp y app Código móvil No quit in this man 💪 A touch of class from @RafaelNadal at #UnitedCup pic.twitter.com/auXMRmGLNH— Tennis TV (@TennisTV) December 31, 2022 Código AMP No quit in this man 💪 A touch of class from @RafaelNadal at #UnitedCup pic.twitter.com/auXMRmGLNH— Tennis TV (@TennisTV) December 31, 2022 Código APP No quit in this man 💪 A touch of class from @RafaelNadal at #UnitedCup pic.twitter.com/auXMRmGLNH— Tennis TV (@TennisTV) December 31, 2022 También a Nadal, a quien consiguió maniatar en el segundo y tercer set. Si bien es cierto que el español logró desequilibrar al británico en la primera manga merced de trabajarse una opción de rotura tras otra, fue el 14 del mundo quien hizo lo propio en los dos siguientes capítulos. Fue tomando el control en los puntos largos desde el fondo y aprovechó que a Nadal todavía le falta efectividad en el servicio para romperle el saque en el sexto juego. Al británico se le comenzó a ver más suelto, toda vez que ya había acumulado cierto rodaje competitivo en la eliminatoria previa ante Australia, donde ganó a Alex de Miñaur. Y supo frenar los intentos de Nadal de igualar la manga. Norrie desactivó todas las opciones de rotura del español y aún confirmó su crecimiento en este pasado 2022 cerrando con contundencia y firmeza el set con su servicio. «Fue un partido loco. Iba pensando que nunca le había conseguido ganar un set y quería lograr el primero, pero tenía que ser superpaciente. Fue un partido muy físico. Lo disfruté mucho. Es algo increíble haberle ganado por fin. Una forma estupenda de terminar el año. Ha sido una pretemporada muy buena para mí, jugando muchos partidos. Creo que he encontrado profundidad con mis golpes y he dirigido los puntos. Le he impedido hacer demasiado daño con su derecha», analizó Norrie, que suma con esta victoria un punto para Gran Bretaña en la eliminatoria ante España de la United Cup y un triunfo de los grandes para su palmarés. También Nadal gana horas de rodaje, dos horas y 45 minutos de autoaprendizaje de cómo está y por dónde debe ir. Siguiente prueba, el día 2 de enero ante Alex de Miñaur.. «Al Attiyah, jeque de Qatar y piloto sin escrúpulos que quiere ganar su cuarto Dakar». De nuevo el deporte, empleado como elemento de propaganda y difusión de imagen, vuelve la mirada a la península arábiga. Desde hace tiempo allí se concentran las competiciones de mayor nivel. Hace unas semanas terminó el Mundial en Qatar y hoy empieza el rally Dakar, que ni arranca en París como su nombre original indicó alguna vez ni concluye en la capital de Senegal y su lago rosa símbolo de la ciudad, descanso de los guerreros que participaban en esta antigua mezcla de pasión, aventura y motor. El Dakar más tecnológico, con coches que parecen traídos del futuro por su complejidad aunque se sigan perdiendo por las caminos pedregosos, se celebra por cuarto invierno consecutivo en Arabia Saudí, el país que se relaciona de pena con los derechos humanos pero que ha comprado el deporte con sus petrodólares. Una carrera de obstáculos que circunda esa zona del planeta. Frente a Carlos Sainz, Stephane Peterhansel y Sebastian Loeb, el principal favorito para la victoria es el primo del emir de Qatar, Nasser Al Attiyah. El Dakar 2023 ( del 31 de diciembre al 15 de enero ) recorrerá Arabia de punta a punta en dos segmentos muy delimitados, según el gusto de la organización. La primera semana consta de tramos extensos, largo kilometraje diario por caminos rocosos, arenosos y de difícil navegación. Noticias Relacionadas estandar No Audi RS Q e-Tron: así es el coche de Carlos Sainz en el Rally Dakar Canal Motor estandar Si Dakar Isidre Esteve: «La discapacidad no es impedimento para competir en la élite ni en el Dakar» La segunda parte se adentra en el desierto puro y duro, inmensas dunas del característico color oro, lugares inhóspitos y nunca explorados como el desierto Rub Al Jali o el Empty Quarter por donde transitarán los vehículos. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 4200 Código APP «Allí no hay nada, en las inspecciones no hemos encontrado ningún animal, ninguna persona, ninguna huella, ninguna pista… Es interesante por eso, porque son dunas de verdad», afirma el director del rally, el francés David Castera. El Dakar acabará en Damman, una localidad distante 200 kilómetros de la frontera con Qatar, el país de Al Attiyah. Al piloto de Toyota sí le corresponde el tradicional tratamiento que en el deporte occidental se aplica por costumbre a casi los mandatarios de los prósperos países árabes. Al Attiyah es primo del emir de Qatar, un vínculo familiar que le otorga el título de jeque. Tirador olímpico Toda una personalidad en su nación, tanto por su parentesco como por su proyección en el deporte. Al Attiyah hizo un paréntesis en su vida de piloto por una rivalidad con otra parte de la familia del emir que controlaba la federación de automóvil de Qatar y se dedicó durante muchos años al tiro olímpico. Participó en cuatro Juegos Olímpicos (desde Atlanta 96 hasta Londres 2012) obteniendo muy buenos resultados hasta que en la capital londinense consiguió la medalla de bronce en la modalidad de skeet. Hombre afable, de trato cordial y con gusto por la buena vida, Al Attiyah reside gran parte del año en una localidad de 426 vecinos en la provincia de Barcelona, Castellfullit del Boix, en la comarca del Bagés. En una masía de ladrillo viejo y tostado, el vencedor del Dakar comparte vivienda con sus posesiones en Doha, donde ha sido uno de los principales embajadores del Mundial de fútbol. Desde que debutó en 2004 con un Mitsubishi Pajero, Al Attiyah (52 años) ha encadenado éxitos en el rally más famoso del mundo. Cuatro triunfos (2011, 2015, 2019 y 2022), cinco segundos puestos (2010, 2016, 2018, 2020 y 2021) y un tercero (2014), además de 35 victorias de etapa. «Nasser es muy simpático, me río mucho con él. Es un gran piloto, pero a la hora de competir, hace lo que haga falta para ganar. Se pone el casco y se le va la olla», lo definió Carlos Sainz. «Bah, Carlos siempre intenta quejarse de muchas cosas», replica el piloto árabe desde la salida del Dakar.. «Personajes de 2022: el año definitivo de Messi». Leo Messi. El 2022 siempre será recordado como el año en el que el delantero argentino alcanzó el culmen de su carrera. Su oda en Qatar, emocionante, polémica, muy futbolera en definitiva, eclipsó cualquier otro fenómeno deportivo. El delantero del PSG obligó a retractarse a todos aquellos que lo señalaban con el dedo: anotó en todas las fases del Mundial, siete goles, la mitad de los que consiguió la albiceleste en el Golfo Pérsico. Cuatro de ellos fueron de penalti, uno de los pocos puntos negros de su dilatada carrera. Incluso enterró esa imagen de chico ausente y acabó llamando «bobo» a un neerlandés que pasaba por allí. Messi, como en un ritual pagano, quemó todos sus estigmas ante de viajar a Oriente para renacer en su versión más excelsa pese a sus 35 primaveras, cuando daba la sensación de que se le estaba pasando el arroz, algo deprimido el delantero desde que cambió Barcelona por París pero revitalizado cuando se subió a la ‘scaloneta’ para llegar a aquel extraño país. Allí, simplemente, hizo historia y de manera indiscutible se subió al podio de los deportistas del 2022. Aunque el oro fue para el argentino, muchos otros merecen ver escrito su nombre en tinta. Pese a que el planeta fútbol solo tuvo ojos para Messi en los últimos fogonazos del año, si se hace retrospectiva el deporte rey tuvo que asistir a otra coronación en octubre. Karim Benzema, tras una temporada impecable y épica a la par, fue coronado como mejor jugador del mundo en París. El Balón de Oro fue para el delantero, emblema de la improbable Champions League conseguida por el Real Madrid, en la que el de Lyon se fue hasta los 15 goles y creó una sociedad con Vinicius que rompió la frágil lógica del fútbol. Noticias Relacionadas estandar No Polideportivo Las retiradas de 2022: los grandes deportistas que pusieron fin a su carrera Pablo Lodeiro Fernández estandar Si Polideportivo Un año de trampas y escándalos Javier Asprón El tenis, una vez más, volvió a transformarse en campo abierto para las genialidades de las mejores raquetas del planeta. Rafael Nadal comenzó por todo el alto el año llevándose el Abierto de Australia tras una remontada de cuento de hadas ante el ruso Daniil Medvedev. Tras hacerse con un mordisco «con el que no contaba», como él mismo reconoció, las lesiones le volvieron a acechar a lo largo de la temporada pero, una vez más, en su amada tierra parisina, conquistó Roland Garros, el número 14, ante el noruego Casper Ruud. Acento español también tuvo el US Open, que significó la consagración como estrella de Carlos Alcaraz, que aprovechó la pasada campaña para llevarse el Grand Slam norteamericano y convertirse en el tenista más joven de la historia en liderar el ranking mundial, con 19 años, 4 meses y 7 días. Además de los dos españoles, el tenis mundial vibró con la polaca Iga Swiatek, quien completó una temporada de ensueño al hacerse con Roland Garros y el US Open a sus escasos 21 años. Montañas de récords En natación, Katie Ledecky volvió a arrasar allá por donde braceó. No tuvo rival en los Mundiales de Budapest, donde se hizo con el oro en los 400 libres, en los 800, en los 1.500 y en los 4×200. Con 25 años, la de Washington sigue siendo el terror de cualquier piscina. Ya ha sido campeona olímpica en siete ocasiones y perece que su hambre por ganar y batir récords no tiene fin. Junto con la norteamericana, el otro gran nombre de la natación de élite fue el rumano de 17 años David Popovici, que rompió en los Europeos de Roma el récord mundial de los 100 metros libres, batiendo la marca del brasileño César Cielo y dejando el nuevo listón en 46 segundos y 86 centésimas. Récords y más récords. El atletismo no quiso quedarse atrás a la hora de estar en los libros de historia y arrojó un buen puñado de héroes e instantáneas a lo largo de las cuatro estaciones. En julio, y tras proclamarse campeón del mundo en Belgrado en pista cubierta, el sueco Armand Duplantis desplegó las alas para hacer el mejor salto con pértiga de la historia durante los Mundiales de Oregón (Estados Unidos). El escandinavo ascendió hasta los 6.21 metros para forjar una marca de superhéroe. Dicen que el único que le puede batir es él mismo. Junto con Duplantis, la estadounidense Sydney McLaughlin engrandeció la cita estadounidense al coronarse en los 400 metros vallas y marcar un nuevo récord mundial, la primera atleta que consigue acabar la exigente prueba en menos de 51 segundos (cruzó la meta en 50.68). Lejos del noroeste americano, en el maratón de Berlín concretamente, un lugar para dar rienda suelta a los sueños (la prueba ha acogido los últimos ocho récords mundiales), el keniano Eliud Kipchoge volvió a reescribir la historia. Con un avance constante, como el de una avalancha, el africano pulverizó su propio registro y remató el infernal recorrido berlinés en unas livianas dos horas, un minuto y nueve segundos. Una cifra espectacular que, aunque suene raro, supo a poco, pues el atleta de 38 años amenazó durante buena parte del trayecto la barrera de las dos horas, algo a lo que ni siquiera un semidiós podría aspirar sin las ayudas de las que él mismo dispuso en el Prater de Viena, cuando paró el crono en el no homologado 1:59.40. El ciclismo también arrojó dos nombres que resonarán con fuerza durante años. Annemiek van Vleuten reflotó al equipo Movistar al proclamarse campeona del Tour de Francia, del Giro de Italia y del Mundial en ruta. Impresionante currículum para esta neerlandesa de 40 años que le cogió el gusto a la bicicleta cuando iba a la escuela por las húmedas praderas de Países Bajos. Su homólogo masculino, Jonas Vingegaard, se llevó también la prueba francesa, una de las mejores de los últimos años. El violento pulso entre el vigente campeón, el esloveno Tadej Pogacar, y el equipo Jumbo hizo las delicias de los aficionados. Finalmente, fue el danés el triunfador. Todo un hito si se tiene en cuenta que hasta hace un par de años trabajaba en una lonja en su Dinamarca natal.. «‘O Rei’ cuelga la corona». ‘O Rei’ ha colgado la corona. Pelé, el único futbolista que ha ganado tres Mundiales y ha marcado más de mil goles, ha muerto a los 82 años por un cáncer que aplastó el último tramo de su vida, una existencia plena que lo convirtió en una leyenda del balón y para muchos en el mejor jugador de la historia. Brasil despide a su más célebre embajador del deporte rey, aquel pequeño malabarista que prometió a su padre que un día ganaría la Copa del Mundo mientras Maracaná lloraba como nunca por la derrota ante Uruguay en la final de 1950. La historia de Edson Arantes do Nascimento transporta a la pobreza de una favela en Tres Coraçoes, municipio de 70.000 habitantes a 200 kilómetros de Sao Paulo en el interior de Brasil, donde el futbolista transformó su humilde niñez en una oda al fútbol. Según expone la película biográfica «El nacimiento de una leyenda», Pelé disfrutaba descalzo en los campos de arena y deleitaba al personal del barrio con la ‘ginga’, una especie de ritual heredado de los ancestros africanos que emigraron en el siglo XIX a Brasil del cual también surgió la capoeira (la combinación de baile, acrobacia y expresiones corporales que causa furor en nuestros días). Desde su casa construida con hojalata y madera, Pelé enarboló la bandera del ‘jogo bonito’ , un tipo de fútbol consustancial a la alegría del pueblo brasileño que el mítico 10 del Santos llevó a la cumbre. La ‘ginga’ es un gesto original de tradiciones a base de ritmo, armonía y raíces. Aplicado al fútbol, el alma libre, el verso suelto y el placer de la libertad mezclado al juego y el resultado. Técnica pura, baile con el balón y ejercicio de destreza que Pelé nunca abandonó, pese a que algunos entrenadores le aconsejaron someterse al corsé de la táctica. Un talento en la favela Antes de ser quien fue, aquel niño famélico era Dico, como siempre le llamó su madre. Un chaval que limpiaba botas en la calle para ayudar a la familia en el pueblo de Minas Gerais. Navegan diversas versiones respecto al mote de Pelé, pero el más extendido indica que se debe a que el futbolista pronunciaba mal el apellido de su ídolo , un portero del Vasco de gama llamado Pilé. Su talento en la favela fue capitalizado por el exjugador Waldemar de Brito, quien en 1956 lo transportó al club Baurú y lo presentó como el niño que será el mejor futbolista del mundo». Dos años después, con 15, ya estaba en la primera plantilla del Santos, el club de su vida. En otro época de fútbol que no atraía el ingenio de los sudamericanos a Europa, Pelé construyó su grandeza en el Santos durante veinte años, de 1956 a 1975. Entonces emigró al Cosmos en una incompleta tarea de popularizar el fútbol en los Estados Unidos. Rey del fútbol con 17 años La trayectoria deportiva de Pelé fue profusa y única. Ganó el Mundial de Suecia 1958 con 17 años, el jugador más joven de la historia en levantar esa copa, y marcó dos goles en la final, uno al estilo ginga elevando el balón por encima de un defensa nórdico. Conquistó además el Mundial de Chile 62 con el 10 a las espaldas, convirtiendo ese dorsal en fetiche para los restos, y en alianza con otro mito brasileño, el regateador Garrincha. Y enlazó el Mundial 70 de México, ya con 30 años, en una selección legendaria con Carlos Alberto, Tostao, Rivelino, Gerson o Jairzinho. Con 16 años, su ‘padrino’ deportivo lo presentó como el niño que sería el mejor futbolista del mundo En el Mundial 70 levantó Pelé otra fábula para su colección. El no gol más famoso de la historia. ‘O Rei’ observó la posición adelantada de Viktor, el portero de Checoslovaquia, y chutó en parábola desde más allá del centro del campo. La pelota no entró, pero la acción por ser de quien era tuvo un impacto tremendo y fue difundida como un pasaje increíble por las televisiones que entonces empezaban a poblar los hogares del planeta. En 1969, durante una gira del Santos por África, las fuerzas que se mataban en una guerra civil en el antiguo Congo belga suspendieron la lucha para verle jugar y garantizar su viaje entre ciudades. Una vida más allá del fútbol Pasajero de una fama que lo retrataba como «el mejor futbolista del siglo XX», el delantero brasileño protagonizó todo tipo de episodios más allá del balón y las porterías. Icono de la publicidad en los años sesenta , actor protagonista en 10 películas, ministro de deportes de Brasil una vez retirado, futbolista-empresa que construyó una industria a su paso, ‘O Rei’ fue una celebridad que se codeó con presidentes de gobierno, estadistas, estrellas de Hollywood y magnates de los negocios. Mantuvo una disputa personal con Maradona a raíz de su complacencia con las autoridades de la FIFA, el brasileño Joao Havelange en particular, quien era un enemigo declarado del astro argentino Maradona siempre tuvo conciencia de clase, proveniente de un barrio muy pobre, mientras que Pelé nunca hizo apología social de sus orígenes. La rivalidad de estos dos genios es tema de eterno debate entre futboleros. ¿Quién fue el mejor jugador de la historia? Maradona para unos, Di Stéfano para los más veteranos, Pelé en todas las quinielas, Cruyff tal vez en minoría y Messi como representante de la modernidad. Autor de 1.284 goles en 1.115 partidos con el Santos, 114 goles con la selección brasileña y 56 con el Cosmos, propietario de dos Copas Libertadores y dos Intercontinentales y 45 títulos con el Santos, ‘O Rei’ deja un legado exclusivo al que no llegan sus almas gemelas en el olimpo del fútbol.. «Vuelve el VAR y vuelve Benzema». PESTAÑA j15-valladolid-reamadrid-liga22/23 Crónica 4 Después del Mundial infantino-qatarí, volvía la Liga de Tócame Roque , que nunca defrauda. La novedad, tras el recurso del Barcelona, es que Vinicius podrá ahora acudir a la justicia ordinaria cuando le acosen los laterales derechos sambafóbicos. El recuerdo del Mundial estaba demasiado vivo. Recordábamos las carreras de los argentinos y de los franceses, el ritmo intenso, y el contraste con el ralentí del Madrid se hizo evidente. El partido era lo que cualquiera esperaría el día 30 de diciembre después de un Mundial. Daba miedo pensar en aguantar noventa minutos. Por fortuna, unos primeros toques de Benzema aligeraron el juego y hubo una ocasión de Asensio con mano de un defensa que pudo ser penalti. La mano era clara, pero quizás el VAR se preguntó para ignorarla aquello de la dirección, si iban o venían: ¿adónde van las manos? La respuesta en España la sabemos: al pan. El partido y con ello todo lo que rodea a un partido, los gritos, polémicas, las concentraciones tácticas, iban desembocando en Vinicius de un modo natural, como sin querer. Por él llegó una gran ocasión de Benzema, que falló con estrépito. El partido era blando y el rendimiento del Madrid, con una suave curva ascendente al principio, fue tomando otra en sentido contrario. Su centro del campo era solo de tres hombres, pero sin pivote defensivo claro. No había presión fuerte, ni recuperación , y la blandura se fue haciendo permisividad, recibimiento… Courtois ya tuvo que sacar un gran tiro de Roque Mesa en el 36. De nuevo pensábamos en el Mundial. De Qatar se salió con la sensación de que el fútbol es velocidad y, preferiblemente, negritud, y el Madrid, con los pases de ballet de Ceballos y Kroos parecía estar haciendo un fútbol de dos mundiales atrás. Todo era Vinicius, y en la banda derecha, Carvajal y Asensio eran dos catetos de la hipotenusa de Valverde. Si ese partido lo estuvieran haciendo con la España de Luis Enrique, de boca de los aficionados saldrían grandes improperios y condenas culturales sobre el toque, pero con el Madrid parece que tienen otra aceptación. Asensio produce una pereza de la que quizás no tiene culpa. Es una pereza generacional, de expectativas frustradas, es como ver en pantalón corto un error nuestro, como enfrentarse al fracaso, a una relación rota, a un gran estropicio que cometimos. ¿No sería mejor pasar página? Asensio no solo nos condena a un fútbol diagonal, tangencial, escaqueante y sin reprís, es que nos recuerda lo crédulo que fuimos, todas las ilusiones defraudadas… Pero si eso lo produce el bueno de Asensio, su unión con Carvajal aboca a un estado de desesperación progresivo. ¡Eran un bocadillo de polvorones de fútbol! El sopor no impedía advertir que, a medida que se acercaba el descanso, el Valladolid se iba quedando con la posesión… La posesión, ya ves tú, dirían los ‘hegemónicos’ del atroz entorno, ¿quién quiere la pelota pudiendo no tener la pelota? Era el del Madrid el típico fútbol de baño maría, de ir notando el lento chup chup, el guisadito paciente del abuelo Carletto, ya tan entrañable y nuestro como el panettone. El 51% de la Liga, su mitad más uno comercial, es Vinicius contra el lateral de turno, Fresneda esta vez. Suelen ser grandes duelos. El resto parece menor. Del Mundial deberíamos haber aprendido la lección, pero decidimos tomarla con Luis Enrique. La lección era compararnos, homologarnos, medirnos, proyectarnos hacia fuera para ver qué somos… Y somos muy poquito. La Liga es un bodrio considerable y su atractivo empieza a ser la pura arbitrariedad videoarbitral, prima hermana de la gubernativa, y la astracanada disciplinaria, siamesa de la judicial. Ancelotti, sintiendo el tedio, cambió entera la banda derecha, pero era Courtois quien tenía que prolongarse quitándole un gol a Sergio León. La parada fue extraordinaria, una extensión tensa de belga extraño, toda su flema hecha reflejo tirante, en realidad, ¡una erección humana! Una gran parada en los límites del gol es siempre una erección humana, el portero hecho miembro todo él, pero miembro defensivo, no penetrante sino privativo. Qué cosa extraña, a la vez instintiva y contraintuitiva, es un gran portero moderno… Por eso en Courtois hay ese ligero asomo sicalíptico, una galanura paradójica mayor que la del delantero centro. El partido estaba para sacar la ristra del tópico castellano y preguntarse si no estaremos ante la aberración, hasta ahora desconocida, de una temporada con dos pretemporadas , cuando un remate de Rudiger provocó las manos de Javi Sánchez, penalti de VAR, de espaldas, porque estaba de espaldas, que Benzema marcó. La sensación es que el marcador solo podía abrirse con una manos así, de las de ahora, de menor categoría. El VAR es el gran 10 de la Liga, el ‘fantasista’, el abrelatas. Las protestas locales dejaron al Valladolid con uno menos, y así quedó lastrada su improbable reacción. Camavinga entró y ya no pareció que el Madrid jugara con uno más, sino con dos. Una gran jugada suya la aprovechó Benzema, engordando así un partido que no había sido bueno.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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