News – Noticias «Teresa Sádaba : «El mundo de la moda aprendió que de las crisis no se sale solo»». Teresa Sádaba (Pamplona, 1975) es decana del Instituto Superior de Empresa y Moda (ISEM) que desde 2011 está ligada a la Universidad de Navarra. Licenciada en Periodismo y Ciencias Políticas, es doctora en Comunicación por Navarra. Acaba de regresar de una estancia en Washington donde ha estado profundizando en las ideas de la alemana Elisabeth Noelle-Neumann, autora de la teoría de la espiral del silencio que plantea que ciertas ideas dominantes generan un efecto de sumisión en parte de la población que no desea verso excluida. —¿Parece qué el sector de la moda tiene más crisis que otros? —No es que tenga más crisis, sino que el mundo de la moda es muy visual y está muy pegado al consumidor. La moda es algo cotidiano, es un fenómeno social con el que convivimos y, además, tiene una característica de proximidad que hace que la gente hable de la moda y entienda de ella. Si vamos a otros sectores como la energía o la aeronáutica son fenómenos mucho más lejanos y distantes. —Es como el fútbol, donde todos somos entrenadores. —Efectivamente. Lo que ocurre con la moda es que además se le une otro aspecto que cada vez va teniendo más importancia que es la imagen. El mundo de la imagen es el de la moda, y como la imagen ha adquirido tanta importancia, estamos ante un fenómeno que lo tiene todo ara ser susceptible de ser criticado. otras voces contra la crisis noticia Si Luis Garicano: «Nuestro debate sobre inteligencia artifical ha sido sobre una sede» noticia Si Ana Palacio: «España debe procurar que no nos perdamos en una mirada centroeuropea» noticia Si Núria Vilanova, presidenta de Atrevia: «Se puede construir una reputación sobre la mayor mentira» noticia Si José Juan Ruiz: «Tenemos una policrisis y hay que ser mucho más flexible» —En el sector, además hay crisis de todo tipo: empresariales, reputacionales, laborales… ¿Qué hay que saber frente a una crisis? —En general, y esto no solo se inscribe en el mundo de la moda, para afrontar una crisis hay dos cuestiones fundamentales: la primera, saber muy bien quién eres, trabajar muy bien tu identidad, tu perfil. Si soy alguien que va a estar constantemente expuesto al público o un perfil más discreto. Es muy importante saber quién eres para saber respondedor. Y la segunda cuestión es dimensionar bien la crisis. Porque en moda ha pasado que puedes tener un comentario negativo en Twitter, y si tú mismo le das una relevancia mayor, sobredimensionas una crisis. Para eso hay que tener criterio, olfato y conocer muy bien los medios donde se produce. —¿Y cómo se sale de una crisis? —Pues mira, yo creo que una de las lecciones del hundimiento del edificio Rana Plaza en Bangladesh, que fue la crisis que cambió al mundo de la moda en 2013 porque hay un antes y un después, fue precisamente el ver que de las crisis no hay que salir solo. Tener aliados, conseguir otras voces que te acompañen, el que la empresa, en este caso, o la marca, no responda sola ante la crítica, sino que vaya acompañado de su sector. Esto se vio y fue una de las mejores lecciones del 11-M. Si el Gobierno hubiera implicado o hubiera tenido el respaldo de otros, hubiera sido diferente. Tu legitimidad de cara a los demás cambia, no eres tú solo el que está llevando el peso de la crisis. —¿Por qué en la moda parece que se desarrolla al mismo tiempo todos los debates? El medioambiental, el de la desigualdad… —La moda está muy pegada a la novedad. Y tú tienes que estar a la última, y te tienes que subir a lo que está de moda. No solo en el producto, sino también en estas corrientes de opinión. Entonces eres muy susceptible de subirte a todos los temas que de pronto aparecen en la agenda pública y quieres ser parte de ellos. Ahora estamos con sostenibilidad, diversidad, digitalización, inteligencia artificial, todo al mismo tiempo. Y además, el no estar en esos debates hace que pierdas puntos. Porque la moda consiste en eso, es fundamental entenderlo. Y creo que, hilando un poco con la teoría de la espiral del silencio de Noelle-Neumann, también la moda tiene dinámicas que parecen paradójicas. Porque la moda en el fondo es una expresión de identidad individual, pero también de identidad social. Y ocurre que tienes que ser muy rupturista, para estar en la vanguardia, pero a la vez acomodarte a lo que se lleva. En la moda ves esos dos movimientos, el transgresor superinnovador y luego hay que ver si cobran relevancia y tienen la suficiente amplitud como para ser aceptados por el ‘mainstream’ y pasan a ser moda. España es un país que está siempre bastante a la moda y de moda —¿Los países se ponen de moda? —Sí, muchísimo. —¿Y España está de moda? —España es un país que está siempre bastante a la moda y de moda. Aunque tengamos un complejo de falta de autoestima, cuando sales te das cuenta de que es un país que se ve con simpatía, en parte porque mucha gente liga España con ocio, vacaciones, sus momentos felices; y en ese España tiene una buena imagen fuera, y además ahora yo creo que el tema del español, para muchos, nuestro sentido de conexión con Iberoamérica, todo esto hace que seamos un país de moda. —¿Y España está en crisis? —Creo que España… (titubea). —Económicamente estamos en una ralentización, eventualmente podemos tener en una crisis de deuda, tenemos una crisis demográfica… —Creo que esa es la fundamental, fíjate. De ahí se derivan muchos problemas que tenemos. Pero pienso que España ha vivido muchas crisis, ¿no? Hay que leer a nuestros literatos y todos nos hablan de momentos tremendos, pero también pienso que somos un país que sabe salir de esas crisis y recuperarse y mirar hacia adelante. —¿Cómo ha afectado la crisis energética y la guerra de Ucrania al mundo de la moda? —Muchísimo porque toda la cadena de proveedores, la cadena de valor de la moda que empieza a veces con fábricas o empresas muy pequeñitas, todas requieren bastantes recursos energéticos para funcionar. Y claro, los costes en este tipo de empresas han subido un 5,25%. Los márgenes en moda no son muy grandes, así que al final se empiezan a estrechar. Lo que está pasando en la moda, o al menos en este sector, es que muchas de estas pequeñas empresas europeas se están desplazando a otros países, como Turquía, por ejemplo. Y está ganando teniendo y perdedores de toda esta guerra energética. Otra cosa que le pasa a la moda es que es verdad que aparentemente no somos un sector de primera necesidad. Otra vez se está viendo un cambio –a esto ya estamos muy acostumbrados–del lugar donde tengo mis proveedores. Turquía es uno de los ganadores, —Y Rusia era un gran cliente de moda y de lujo. —Totalmente. Era un mercado muy importante, donde el lujo creció exponencialmente durante muchos años, y además marcó mucho el tipo de lujo que se vendía. Eso se ha desplazado y ahora tienes esa demanda de lujo en Miami, lo tienes en México o en los países árabes. — Con la guerra, la geopolítica ha vuelto a dominar la globalización. ¿Esto cómo afectará a la industria de la moda? —Hay dos cosas muy interesantes aquí. Más que desglobalización hay un cambio en los equilibrios de poder. China, que para la moda ha sido durante veinte años una potencia, se ha ralentizado y eso ha provocado un desplazamiento, por ejemplo, hacia México. México está siendo ahora mismo para la moda, tanto en producción como en consumo, muy interesante. O Estados Unidos, que había bajado su protagonismo en este mundo, empieza otra vez a tenerlo. Entonces esa es una faceta de cambio de equilibrios que afecta a la desglobalización. Pero hay otra segunda, que en el mundo de la moda es muy interesante: si se entiende la globalización como el empobrecimiento de algunas cuestiones culturales, la igualación global, la desglobalización está, de alguna forma, proponiendo una vuelta a lo local, a lo original, y eso al mundo de la moda le está viniendo muy bien. Estamos viendo un renacer de lo artesanal. Una marca muy global, como Dior, hace un desfile maravilloso en Sevilla y contrata a artesanos locales y revaloriza los abanicos, los mantones, la marroquinería… Ahí hay una revalorización de lo original, lo bien hecho, lo local que, de alguna forma, tiene que ver con la respuesta al mundo plano que nos proponía, por así decirlo, la globalización, hablando pronto y mal. El líder ucraniano conoce perfectamente el poder simbólico de la moda —Hablábamos de la guerra de Ucrania y el impacto en la moda. ¿Qué nos dice la camiseta de Zelenski? —Sobre esto se ha escrito bastante ya. La creación del personaje de Zelenski y la forma que tiene de presentarse ante la opinión pública es, en parte, gracias a cómo va vestido. La forma de vestir es la primera expresión que tenemos, antes de la palabra y las expresiones artísticas. Zelesnki en esto es muy consciente, y lo sabe utilizar, y entonces se coloca como una persona más que está luchando al lado de su pueblo. Y a la vez se contrapone a la figura de Putin, con su corbata y su rigidez. Conoce ese poder simbólico de la moda y lo sabe explotar. —¿Cómo afectó la pandemia? —Afectó muchísimo en distintas cuestiones… —A la cadena de suministro es obvio… —Efectivamente. Pero ¿qué tiene de singular la moda en todo esto que estamos hablando? Que tiene una capacidad de adaptación increíble. Por estar muy pegada a la novedad, es muy flexible y se adapta al consumidor. En esto, también hay que decirlo, Inditex, Mango… en España somos los reyes de la flexibilidad Realmente somos los que hemos visto que la moda de lo que se trata es de adaptarse al consumidor. ¿Qué hizo el sector de la moda? Empezar a fabricar mascarillas, pasar de chaquetas a mallas para estar en casa cómoda, la zapatilla en vez del tacón. Entonces en muy poco tiempo fue capaz de adaptarse. Durante el Covid todas estas cadenas fueron capaces de renovar toda su cartera de productos de forma increíble. —¿Cuál es la crisis más extraña que te ha tocado ver? —Se han dado unas cuantas crisis que llegaron de forma inesperada y son todas las que tienen algo que ver con el tema de la apropiación cultural. De pronto, sin que se hubiera detectado, la sensibilidad por ser cuidadoso con lo que se coge de otras culturas, de otras zonas del mundo, surgirán varias crisis. Por ejemplo, Carolina Herrera sacó una colección que desde México se ve muy parecida a un tipo de vestidos que llevan en una región del país y ellos consideran que ha entrado en un terreno que les pertenecía. Y entonces el Gobierno de México entra en escena, le dice a Carolina Herrera que retire la colección o que trabaje con los suyos, sale una ley de apropiación cultural por todo esto. Es decir, de repente se vio que, sí, que la moda siempre trabaja con elementos de la cultura popular, pero cuidado con cómo lo hacemos. —¿Cómo ha lidiado la moda con las redes sociales? —Las redes sociales han revalorizado una de las cuestiones que para la moda es muy importante que es la influencia social. Antes, los destacados pudieron ser las modelos, los grandes diseñadores, la gente que tenía capacidad de comprar determinadas prendas, en el siglo XV los reyes… En ISEM siempre contamos cómo Felipe II puso de moda el negro, y cómo lo consiguió porque él era jefe de un imperio. Todas las monarquías de Europa querían tener el negro de Felipe II. ¿Qué ha ocurrido con las redes sociales? Que lo que estamos viendo es que esa capacidad de influencia se ha multiplicado con las redes sociales porque tienes acceso a mucha más gente y puedes seguir a gente que no conocías, o que no eran famosos, sólo porque te gusta cómo visten o su estilo de vida. Al final esas personas se han convertido en los llamados ‘influencers’ y ahora mismo la moda pivota mucho sobre ellos. Eso ha sido un cambio brutal. —¿Y ese mundo se está profesionalizando? —Se ha profesionalizado muchísimo y de forma bastante rápida. Ahora todos los ‘influencers’ tienen su agencia detrás, sus contratos, unas fórmulas que ya están profesionalizadas. No puedes contratar a un ‘influencer’ solo porque tiene 50.000 seguidores, sino que lo importante es que se alinee con los valores de tu marca, y que si tú vas de sostenible pues que no sea lo contrario o al revés. Ahora mismo no hay regulación sobre esto, aunque en la Unión Europea se está hablando mucho de los creadores de contenido. —Has estado un tiempo sabático estudiando en Washington. Te has interesado por la cultura de la cancelación. ¿Existe realmente? ¿Cómo la definirías? —Sí, creo que existe. Se manifiesta de dos formas. Hay una que es pública, que es la que se conoce en EE.UU. y hace que colectivos a través de las redes sociales se pongan de acuerdo para manifestar su oposición, a veces de forma violenta, contra una idea, un profesor, un libro, lo que sea. Y eso son casos concretos que, a veces, suponen el ostracismo de esa persona, el despido, etcétera. Eso es una forma de entender la cultura de la cancelación. Hay otra forma, que a mí me parece interesante, que es la que yo creo que puede estar sucediendo en otros países, que es que la cancelación es una cultura. Y eso lo que genera es un estado social, anímico y un clima de opinión en el que el miedo es un vector importante. Y entonces uno tiende a la autocensura, a callarse cosas, a no decir en clase esto porque igual mis compañeros piensan lo contrario. Eso es para mí también es cultura de la cancelación. El tema tiene otra dimensión que es muy interesante, que es cómo lo digital y lo real conviven porque a veces la movilización se da en redes, pero luego tiene consecuencias en el mundo real como que hay una concentración en la puerta de tu casa o te echan de la universidad. —¿Cómo conecta esto con lo de la espiral del silencio? —Bueno, porque de lo que habla Noelle-Neumann con la espiral del silencio es que hay opiniones que se silencian por ese miedo al aislamiento social. Dice que los hombres somos seres sociales por naturaleza y necesitamos cierta aceptación y conformidad con el grupo. Necesitamos ‘ser parte de’, y eso nos pasa desde niños hasta que morimos. —A Clint Eastwood no le sucede. —(Risas) Pero siempre tenemos una parte de conformidad, aunque sea en un grupo más reducido, en un núcleo familiar o en un núcleo de amigos. Se busca esa aceptación, porque somos sociales. Sino no seríamos personas, seríamos individuos. Y eso hace que al final nuestra necesidad de conformidad hace que callemos cuando pensamos. Es verdad que cuando Noelle-Neumann crea su teoría no había redes sociales. —Un compañero del periódico, que es profesor en una universidad pública, me decía que el hecho de que los funcionarios estén tan protegidos en España los ha defendido frente a la cultura de la cancelación. ¿Estás de acuerdo? —No es lo mismo el mercado libre de profesores en EE.UU., que te contratan y te echan con facilidad, que aquí donde existen esos funcionarios y eso crea una forma de entender la universidad y el profesorado. Totalmente de acuerdo. Una de las cuestiones que más han llamado la atención con la cultura de cancelación en las universidades de EE.UU. es que, después de esas protestas por las redes sociales, las universidades, por miedo a tener una crisis reputacional, prefieren echar al profesor que darle la razón. A veces con más motivo o con menos. Pero lo cierto es que la institución no ha respaldado en más de doscientos casos al profesor. Aquí tú tienes otra protección. El caso que pasó en la Universidad Autónoma de Barcelona es significativo: aunque la profesora pudiera verse boicoteada por los alumnos, aunque la universidad dijera que los alumnos tenían razón, ella no ha sido despedida. Y en EE.UU. tienes a gente que ha perdido el trabajo y que está en una lista negra. — Qué cambios nos está anunciando la moda. —Clarísimamente una brecha social importante entre el lujo y el resto. Cada vez el lujo es más lujo, no solo por precio, sino por la configuración del producto, etcétera. Se ve que la brecha con la moda normal se amplía. Otra cuestión que se aprecia -esto no es nuevo, eh- son los estilos de vida más relajados a los que aspiramos. El modelo no es el yuppie de corbata, sino que es el tipo que es capaz de tener un equilibrio vital, una armonía, y para eso necesita otro tipo de productos. Y eso también es muy transversal. Y luego hay un tema muy interesante que es cómo la moda se desplaza hacia otros mundos. Por ejemplo, me ha llamado la atención en EE.UU. la cantidad de tiendas de accesorios para mascotas. La mascota es un miembro más de la familia y necesita carrito, la bugaboo para el perro, los gorritos, los columpios. Eso tiene una traslación en el mundo de la moda clarísima. Y, vamos, las marcas ya se están metiendo en eso.. «Récord de beneficios y tope a las hipotecas». Estamos conociendo esta semana los resultados de las entidades financieras españolas, que marcan récord de beneficios . Una buena noticia para el país y para sus millones de accionistas, pero que el Gobierno aprovecha para insistir en sus medidas populistas e intervencionistas. A la parte socialista del Ejecutivo le vienen bien estas cifras para justificar la arbitraria subida de impuestos a la banca . Una medida totalmente innecesaria, porque si las empresas tienen más beneficios, automáticamente pagarán más impuestos. Lo que tiene que hacer el Ejecutivo es vigilar que no se hace ingeniería contable para pagar menos. El problema que tiene el Ejecutivo, además, es que se puede enfrentar a una cascada de recursos en los tribunales , como ya están anunciando algunas entidades. Y quizás por eso, ahora algunos ministros están jugando con el prestigio social de los bancos para desanimarles a que recurran. Es muy fácil vender el mensaje de lo poco solidarios que son… ¡Con los miles de millones que ganan y no quieren hacer un esfuerzo y contribuir a hacer la vida más fácil a sus clientes y a la sociedad! Es un peligroso mensaje. De hecho, es el que está utilizando la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz , y el ala de Podemos del Gobierno, para pedir que se topen las hipotecas a tipo variable. En este caso, la vicepresidencia económica, Nadia Calviño , ha puesto pie en pared y ha respondido que de ninguna manera, que «se pondría en peligro la estabilidad financiera del sistema». Si fuera la primera vez que la oímos discrepar de Yolanda Díaz, estaríamos tranquilos. Diríamos que aquí quien manda es Calviño y ya está. Pero no es así. Hemos visto unas cuantas batallas, la última la del salario mínimo, en la que la ministra de Trabajo ha salido victoriosa. De hecho, el salario mínimo ha subido en el último lustro un 47%, lo que agradecerán quienes lo perciban, pero, como se preveía, está teniendo también efectos nocivos sobre el empleo , y está aumentando la economía sumergida en algunos sectores, especialmente entre los trabajadores del hogar. Lo del topar la subida de tipos no nos resulta del todo novedoso. Cuando empezaron a subir los tipos de interés, a comienzos de este siglo, se empezó a reclamar que se pusieran topes. El problema es que los topes no solo fueron a las subidas, sino también a las bajadas. Y nos encontramos con el gran problema de las cláusulas suelo, que cuando empezó a bajar el precio del dinero, y con él el Euríbor, muchos hipotecados no pudieron beneficiarse de la rebaja porque habían firmado esas hipotecas. Es cierto que después fueron declaradas nulas por los tribunales por abusivas. En muchos casos se pusieron topes muy altos a las subidas y muy cercanos a los que había en el momento de firmar la hipoteca, para las bajadas… Dejémonos de experimentos, que pueden resultar peligrosos. Y cuidado con los mensajes que se mandan. Pero haría bien la banca en tratar de mejorar su reputación . No solo debería aplicar el código de buenas prácticas facilitando a los más vulnerables el pago de su hipoteca en esta escalada de tipos, sino que debería aprovechar esos beneficios también en tener más contentos a sus clientes y empleados. Si las comisiones tenían sentido en un momento en el que los tipos negativos ponían en riesgo el negocio bancario, quizás ha llegado la hora de revisarlas. Del mismo modo, tampoco tiene sentido que se siga sin remunerar a los ahorradores por los depósitos. El populismo del Gobierno está fuera de lugar, pero las entidades financieras deben esforzarse por recuperar la confianza de los clientes y de los ciudadanos.. «Los nuevos flautistas de Hamelín, así se reinventa el sector del control de plagas». Son escenas cotidianas, pero fastidiosas, como las legiones de mosquitos que impiden disfrutar el verano. Las plagas en el hogar o las infraestructuras tienen protagonistas aún más desagradables, como ratas, cucarachas o termitas. A falta del flautista de Hamelín de la leyenda alemana, las empresas rcurren a la innovación. Inteligencia artificial (IA), ‘big data’, ‘machine learning’, internet de la cosas… el sector exprime la tecnología para limitar los efectos negativos que provocan las plagas urbanas en la salud pública y el medio ambiente. Además, el daño a industrias y negocios puede ser grave, económica y reputacionalmente. Si se habla de gestión ambiental se hace más justicia a los cometidos del control de plagas. La investigación en este campo tiene dos vías principales. Una, con los productos químicos con los que se elaboran los biocidas , que ahora buscan ser amigables con el medio ambiente. La otra está representada por la tecnología, una innovación que camina entre el software y el hardware . Por lo que respecta al software, la digitalización favorece la recogida de datos para realizar informes, disponer de alertas tempranas o modelos predictivos de cómo se puede comportar una especie. En cuanto al hardware, existen diferentes tipos de trampas automatizadas o métodos de captura que hacen posible la detección de cualquier ejemplar . Esta información se incorpora al sistema para que mediante ‘big data’ se elaboren modelos predictivos o índices de actividad. Anecpla es la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental, la patronal del gremio. Jorge Galván , su director general, señala la estrecha relación entre sanidad humana, sanidad animal y sanidad ambiental: «El concepto de ‘One Health’ recoge el convencimiento de que toda salud es una misma salud». La Norma UNE EN 16636 especifica los requisitos relativos a los servicios de gestión de plagas. El biocida siempre es el último recurso , como aclara Galván: «Hay que utilizar antes todos los medios al alcance. La última medida siempre es la química. Entre los últimos avances está el uso de productos de origen biológico , como el Bacillus thuringiensis, que sirve para combatir plagas de mosquitos ». Lo ideal es intervenir antes de que el peligro adquiera grandes dimensiones, con la prevención como máxima. «Debemos tener sistemas preventivos para que, en caso de que llegue una amenaza de ese calibre, podamos ejecutar labores para que no se produzca», dice Galván. Noticia Relacionada estandar No Biocontrol y ‘machine learning’ lideran el combate sostenible contra las plagas Charro Barroso Las exigencias de la UE para limitar el uso de químicos en el campo aceleran las investigaciones en busca de innovadoras y sorprendentes alternativas Rentokil , una de las empresas punteras del sector, tiene a Manuel García Howlett como responsable de digitalización en control de plagas, quien destaca el nivel de la investigación en España: «Se está desarrollando software específico, tan importante como un dispositivo inteligente, un dron o una pulverizadora conectada con GPS. Ahora somos más eficientes gracias al análisis de datos . En el mundo del hardware, es el tiempo del internet de las cosas. Nosotros en Rentokil estamos innovando con IA, con ‘machine learning’, que hace posible la identificación de la especie y el conteo». Ejemplifica García Howlett los productos desarrollados por la compañía: «Rentokil Initial ha desarrollado una gama de dispositivos llamada Pest Connect, basados en una cámara a la que se acoplan sensores . Las imágenes que capta van a la nube, donde conectan con un software provisto de IA, que analiza si la imagen es una especie catalogada como plaga. En caso afirmativo, genera una alarma». Lokímica, del grupo Rentokil, está especializada en el control de mosquitos con drones ABC García Howlett desarrolla su trabajo a través de Lokímica, empresa del grupo Rentokil, que se ha centrado en el I+D+i, especialmente en el control de plaga de mosquitos. Recientemente ha contribuido a una investigación que perfecciona una trampa inteligente , capaz no solo de saber el número de mosquitos sino de discriminar una serie de especies y el sexo, que es muy importante porque solo la hembra pica, y algunas especies son claves en la transmisión de enfermedades como dengue y zika . Conviene recordar que el virus del Nilo Occidental lo transmite, entre otros, el mosquito común. Andasur Sanidad Ambiental es una empresa especializada en servicios de desinsectación, desratización y desinfección. Gonzalo Escribano , director técnico a nivel nacional de Andasur Sanidad Ambiental, explica en qué consisten los sistemas digitales para la captura de vectores: «Son sistemas de control inteligente que permiten monitorizar zonas concretas de instalaciones, a través de una videocámara, que se activan mediante sensores. Estos sistemas ayudan a detectar la presencia de vectores con el fin de detectar el movimiento, el nivel de población y el modo de actuación . Todo ello por medio de sistema de hardware y aplicaciones de software con plataformas web». MÁS INFORMACIÓN noticia Si Medio millón de cebos para mantener a raya a las ratas y cucarachas de Madrid También han desarrollado una trampa mecánica para la eliminación de roedores. «Un sistema diseñado –afirma Escribano– para ser colocado en redes de saneamiento cuyo objetivo es eliminar las ratas de manera rápida, efectiva y sin veneno . El mecanismo de bloqueo evita que las ratas puedan pasar la trampa y son conducidas a través de un túnel donde son eliminadas de forma humanitaria utilizando un pistón accionado por CO2. La trampa se vacía sola y las ratas muertas se eliminan con las aguas residuales. Este sistema se monitorea electrónicamente por medio de una plataforma web o app para dispositivos móviles».. «La solución digital para la dura asignatura de elegir residencia». La búsqueda de un alojamiento para estudiantes puede ser un proceso complicado y lleno de incertidumbres, además de muy recurrente para muchos jóvenes que se ven en la tarea de buscar dónde vivir mientras cursan sus estudios . Buscoresi, una nueva plataforma digital nacida en España, es consciente de ello, y se ha propuesto revolucionar la forma en que los alumnos encuentran y contratan su alojamiento en España. Con su buscador completo y un sistema interno de gestión de reservas y comunicación, ofrece un servicio ‘end-to-end’ que promete facilitar el proceso de búsqueda de alojamiento para estudiantes. «Permitimos a los usuarios encontrar la opción que más se ajuste a sus necesidades», asegura Aitor Rodríguez , cofundador de la plataforma. La empresa fundada por Rodríguez y su compañero de facultad Víctor Ramírez se diferencia de otras similares por su apuesta por alojamientos de primera calidad, residencias y colegios mayores gestionados por profesionales del sector y con una amplia gama de servicios para el estudiante. Además, Buscoresi ofrece un servicio único, brindando «la atención que el estudiante necesita en los momentos de búsqueda de alojamiento», y agrupando la oferta en una plataforma intuitiva y «100% digital». «A menudo, desde la misma universidad o centro de estudios no suele ofrecerse una atención tan directa o no se tiene conocimiento de todas las posibilidades de alojamiento que existen. Nosotros acompañamos en todo el proceso y lo ponemos fácil», destaca el cofundador de Buscoresi. Noticia Relacionada estandar No Los universitarios, ante la inflación: recortan más en restaurantes que en bebidas alcohólicas David Sánchez de Castro Un estudio realizado sobre 6.000 universitarios, 1.000 de ellos españoles, analiza cómo afecta la crisis a su realidad Para conseguir alojamiento de forma tradicional, el estudiante debe tramitar la solicitud con la residencia en cuestión, presencialmente o por su web. En este caso, cada residencia exige distintos requisitos al estudiante, lo mismo ocurre a la hora de realizar el pago de la matrícula, fianza y cuotas. «En estos casos la respuesta al estudiante suele ser bastante lenta. Pueden pasar semanas hasta que la plaza se confirme», asegura Rodríguez. Por el contrario, hacer la solicitud con Buscoresi «es gratuito y nos comprometemos a que la residencia te dé una respuesta en 72 horas . A partir de ese momento, si eres admitido, te daremos todas las instrucciones para que pueda formalizar la matrícula. En caso de que se te deniegue la plaza volveremos a ayudarte», explica Rodríguez. La empresa, fundada en 2021, ya colabora con más de cien residencias repartidas por todo el país y cuenta con « 22.500 camas , gestionando casi un 19% del total nacional (que son unas 120.000)». La plataforma, que recibió más de medio millón de usuarios durante el 2022, se encuentra en fase de expansión. «La web estará disponible en seis idiomas próximamente» y la plataforma no solo promete lanzar más ciudades (en la actualidad operan en más de 25), también se preparan para aterrizar en Italia y Portugal. MÁS INFORMACIÓN noticia No ¿Por qué los alquileres están disparados en Madrid? noticia No Locura por el alquiler asequible: el 30% de los pisos se alquilan en menos de un día en Madrid y Barcelona Desde la plataforma aseguran que no tienen previsto realizar una ronda de financiación durante este año. «Tenemos capital suficiente para ejecutar lo que necesitamos en este 2023, no hay una ronda prevista, pero iremos siguiendo el mercado de cerca y analizando posibles oportunidades», comparte el cofundador. «El valor añadido de los certificados de sostenibilidad». De unos años a esta parte hemos visto como cada vez más empresas se preocupan y ocupan de todo lo relacionado con la sostenibilidad . Y para demostrarlo, obtienen alguno de los muchos certificados que existen hoy en el mercado. «El concepto de sostenibilidad en sí ha evolucionado con los ODS y la Agenda 2030», indica Sergio Cardona , responsable de Calidad de Anexia Consuloría. A esta firma llegan muchas empresas, normalmente un poco perdidas, cuando quieren lograr algún tipo de acreditación. «Hay muchas, y según el sector puede ser mejor una u otra», resalta Cardona, quien llama la atención al efecto tracción que existe entre las empresas en lo referente a las certificaciones. «Cuando una empresa es sostenible intenta que sus proveedores también los sean». Hace mucho tiempo que empezamos a oír hablar de las normas ISO, las cuales ayudan a establecer unos niveles de homogeneidad en relación con la gestión, prestación de servicios y desarrollo de productos en la industria. Entre ellas, la ISO 14001 es un estándar internacional de gestión ambiental. «De esta forma la empresa sabe qué es lo que hace, lo que produce, si afecta al medio ambiente, qué puede hacer para reducir ese impacto… Es una buena forma de empezar y a partir de ahí, por ejemplo, en función de la actividad que tengas, puedes calcular y certificar tu huella de carbono », resalta el responsable de calidad de la consultora. No obstante, en su opinión, la ISO 9001, que determina los requisitos para un sistema de gestión de la calidad, debe ser un paso previo. Aunque no se centre en los temas de sostenibilidad, «te ayuda a crear el marco en el que vas a trabajar, te permite crecer y crear una base sobre la que construir la parte de sostenibilidad. Miras hacia el futuro, porque te pregunta por los riesgos y oportunidades de tu empresa», matiza. Desde enero de 2022 la aplicación de la Ley 11/2018 de Información no Financiera y Diversidad afecta a un mayor número de empresas, entre ellas las que tienen una plantilla de más de 250 empleados. «Hay una tendencia a certificar ese informe una vez que has hecho ya el trabajo, lo puedes acreditar», subraya Cardona. Noticia Relacionada estandar No Cómo identificar una mala estrategia de sostenibilidad NATURAL La falta de implementación estratégica, las engañosas maniobras de greenwashing o la ausencia de datos, señales de que algo falla en el planteamiento estratégico de la sostenibilidad en las empresas Aenor es una de las empresas certificadoras en España en donde constatan el gran interés que ha surgido por este tipo de acreditaciones. «Hay muchas aportaciones a nivel legal y a nivel de agentes que ponen el foco en esto, fundamentalmente los inversores, también la taxonomía europea. Ha habido un punto de inflexión hace 5-6 años », explica José Magro , mánager de Sostenibilidad en Aenor. Resalta un mayor interés en los temas ambientales , «donde se piden más certificaciones, pero esta dimensión no es ajena a las otras, la social y de gobernanza», matiza. Magro recuerda que para certificar debe existir una referencia que puede ser de cuatro tipos. Por un lado, aquellas que provienen de una norma, que las desarrolla una entidad de normalización, en el caso de España la UNE , e ISO a nivel internacional. También están «las que resultan de textos legales, información no financiera que procede de una directiva». Hay certificaciones que surgen de protocolos desarrollados por un agente reconocido, como puede ser el sello de Madrid Excelente o el sistema de certificación forestal PEFC . Además, hay sellos que surgen de referenciales propios, como los que sacó Aenor para acreditar los espacios libres de Covid-19 y el de Residuo Cero. Cada certificado tiene sus características, pero por lo general se otorgan por tres años y se hacen auditorias anuales . «Si no se cumple, se retira el sello», afirma Magro. Resalta también el hecho de que en el mundo de la certificación hay tres pilares: «Que se haga con competencia técnica, que tenga un proceso de revisión consistente y que no haya conflicto de intereses». La Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) es la encargada de supervisar a las empresas acreditadoras y de esta forma «se garantiza la trasparencia del mercado». Magro habla de un crecimiento importante en el pedido de certificados «porque las empresas lo necesitan y vemos la evolución de las cuestiones son objeto de certificación. Ahora sobre todo se buscan los atributos que tiene que ver con valores asociados a un producto o a una empresa como el compromiso con el cambio climático, igualdad de género…». Asegura que para las empresas tener un certificado de una determinada área «es un respaldo interno de confianza que les permite avalar el buen hacer en la materia que sea». Las hay muy diversas, pero casi todas coinciden en su efecto tractor sobre los proveedores Cabe preguntarse la utilidad de este tipo de acreditaciones para las empresas. Por lo general, se busca un reconocimiento ante los clientes e inversores, la ya referida confianza, y algunos sellos los exigen las empresas a sus proveedores o son necesarios para presentarse a concursos públicos. Pero además, desde el punto de vista de la reputación empresarial, « se quiere evitar críticas sobre un posible ‘greenwashing’ de las compañías », afirma Joaquín Garralda , profesor IE Business School. A su entender, hay aspectos de la sostenibilidad difíciles de acreditar a través de un sello y cuantificar su rentabilidad también es complicado. «La que dé el primero el paso, sea más innovadora, recibe la parte positiva de la reputación y el resto van detrás», matiza. Madrid Excellence Hay acreditaciones más generales, en las que la sostenibilidad es un vector más. Un ejemplo es Madrid Excelente, el sello de calidad que la Comunidad de Madrid creó hace 20 años. Desde entonces se han concedido más de 700 sellos a entidades diversas como el Real Madrid, Iberia, Banco Santander, Hospital La Paz, Makro, Viena Capellanes… La directora de área técnica de Madrid Excelente, María Pérez , resalta la importancia que tiene este sello en la evolución de las empresas ya que «hay un proceso de evaluación, a través de un cuestionario y una empresa evaluadora analiza la organización. Hay un proceso de aprendizaje y se pide un plan de mejora anual». MÁS INFORMACIÓN noticia No El giro radical que convirtió las empresas en agentes activos del cambio sostenible noticia No La ONU reta a las empresas a demostrar con diez normas que cumplen sus promesas climáticas El sello se otorga por tres años y algunas compañías lo han ido renovando desde 2001, es más, el 70% de las organizaciones que lo obtienen lo renuevan . «Queremos que las organizaciones cumplan y se comprometan a avanzar, trabajamos con ellos», resalta. Una acreditación que aborda cuatro aspectos (propósito, planeta, personas y progreso) y para conseguirlo se exige un mínimo en cada uno de ellos.. http://www.databot-app.com
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