News – Noticias «El sonrojo de cuando el fútbol no paró ni por el 11-M». A veces, la hemeroteca duele. Y hay días en los que duele mucho. Demasiado. Pocas páginas más desgarradoras que las de los diarios del 12 de marzo de 2004, impresas para siempre con la rabia y las lágrimas provocadas por el peor ataque terrorista de la historia sufrido en España y en Europa. El jueves 11 de marzo de hace 19 años, diez de las trece bombas colocadas por terroristas yihadistas explosionaron en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, concretamente en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia, El Pozo, y junto a la calle Téllez. En total, 192 muertos y más de 2.000 heridos. Ese mismo día, apenas unas horas después de la masacre, los jugadores de cuatro clubes de fútbol españoles tuvieron que vestirse de corto y salir al campo para disputar sus respectivos partidos de ida de los octavos de final de la Copa de la UEFA (torneo antecesor de la Euroliga): Gençlerbirligi-Valencia, Newcastle-Mallorca, Celtic-Barcelona y Villarreal-Roma. Sólo el Villarreal jugaba en casa. Las expediciones de los otros tres equipos habían hecho noche en sus países de destino y, apenas levantados, comenzaron a recibir las terribles noticias desde España y estuvieron pendientes de ello durante toda la jornada. Todavía no existían las redes sociales ni los teléfonos inteligentes. E Internet estaba en plena y vertiginosa fase de eclosión, pero los datos aún no circulaban por la Red con profusión ni a velocidad constante e instantánea, así que sufrieron esa angustia especial que provoca la información a distancia. «El Barça no quería jugar», tituló a toda página ‘El Mundo Deportivo’ en su edición del 12 de marzo. Y relata lo acontecido en el hotel de Glasgow donde estaba concentrado el conjunto catalán, con protagonismo especial de Joan Laporta , entonces en su primera etapa como presidente azulgrana y allí presente aquel aciago día: «A las nueve y media de la mañana, el directivo Xavier Faus y el delegado y el jefe de prensa del primer equipo, Carles Naval y Josep Miquel Terés, se reunieron como es habitual antes de cada encuentro europeo con el delegado de la UEFA, el belga Robert Sterckx, y los responsables del Celtic . Faus, en nombre de la junta, pidió oficialmente la suspensión del partido. La reunión se aplazó media hora: ni Sterckx ni los del representantes del Celtic estaban al corriente de la magnitud de la tragedia. A las diez, el club escocés se posicionó favorable a la suspensión, aunque, eso sí, exigió que la decisión final se tomara lo antes posible, ya que todas las entradas estaban vendidas y los seguidores del Celtic proceden de toda Escocia. Su secretario general, Peter Lawell, emitió un comunicado por televisión condenando el atentado y asegurando que aceptaban la suspensión. Los dos clubes ya habían llegado a un principio de acuerdo para posponer el duelo hasta el próximo jueves y Sterckx se puso en contacto con el responsable de competiciones de la UEFA». Aplazamiento denegado «Mientras, los jugadores azulgrana desayunaban sabiendo qué había ocurrido en España gracias a ‘Sky News’ (cadena de televisión británica), que desde las nueve de la mañana informó ininterrumpidamente de todo lo sucedido. Laporta tomó las riendas del asunto y habló por teléfono con los presidentes del Valencia, Jaime Ortí, el presidente y el director general del Villarreal, Fernando Roig y José Manuel Llaneza, y un directivo del Mallorca. Los cuatro coincidieron: la jornada de octavos de final de la UEFA debía suspenderse. Laporta dialogó también con el presidente de la RFEF, Ángel María Villar, y de la LFP, Pedro Tomás , y les pidió que presionaran a la UEFA. La Federación solicitó por escrito la suspensión, pero el máximo organismo continental finalmente decidió que los partidos de ida de los octavos de final se jugaran normalmente, con un minuto de silencio antes del inicio y brazaletes negros en los jugadores. La Federación aceptó la resolución y el Barça también aunque dejando muy claro, una vez más, que, de haber sido por el club azulgrana, «el encuentro no se hubiera disputado», concluye la información publicada por el diario deportivo barcelonés. Conocida la decisión, Laporta manifestó: «Seguiremos la postura de la UEFA y jugaremos porque entendemos que las autoridades federativas españolas comparten la decisión de la UEFA. La UEFA cree que estos criminales atentados no tienen que condicionar el normal desarrollo de los acontecimientos, y lo entendemos. Y repito, una vez más, que nos solidarizamo s con los familiares de las víctimas y que compartimos su dolor». Por la noche (21:00h), en el estadio Celtic Park, 60.000 gargantas entonaron con una emotividad inigualable el conocido y conmovedor himno «You’ll never walk alone (Nunca caminaréis solos)», dedicado ese día a las víctimas del atentado y a sus seres queridos. Jugaron Víctor Valdés, Reiziger, Puyol, Oleguer, Gabri, Cocu, Xavi, Motta, Luis García, Saviola y Ronaldinho, más los suplentes Gerard, Quaresma y Overmars. El Barça perdió 1-0 , no pudo remontar en la vuelta (0-0) y fue eliminado. No obstante, el resultado fue lo de menos aquel 11M. Porque, como dijo Frank Rijkaard , entrenador azulgrana: «Hay cosas más importantes que el fútbol». En la misma línea que su técnico se manifestaron varios componentes de la plantilla. Empezando por el capitán, Carles Puyol : «Teníamos la cabeza en Madrid y no se tendría que haber jugado». El holandés Cocu fue también contundente: «Hubiera preferido no jugar, ha sido una falta de respeto hacerlo». Finalmente, Xavi Hernández desveló que «el equipo estuvo todo el día afectado y nos hubiera gustado ganar para dedicarle la victoria a las víctimas de Madrid». «Alimañas amorales» El Villarreal, único de los cuatro clubes españoles que ganó aquel día, sí pudo dedicarle el triunfo (2-0) y los dos goles a los asesinados y heridos del 11M. José Mari mandó un beso al cielo tras marcar el segundo tanto. Cinco minutos antes, su compañero en la delantera, el brasileño Anderson , también había dirigido una mirada emocionada hacia lo alto después de abrir el marcador. Reina, Belletti, Coloccini, Álvarez, Javi Venta, Battaglia, Josico, Riquelme y Roger, más los suplentes Martí y Víctor fueron los 13 jugadores de Paquito que, obligados, se enfundaron la camiseta amarilla aquella triste noche. Villarreal y Roma habían pedido oficialmente a la UEFA la suspensión del partido, pero el organismo europeo que presidía el sueco Lennart Johansson se negó a ello, lo que provocó un gran malestar en ambos clubes. Tras saber que había que jugar, José Manuel Llaneza , consejero delegado del club amarillo, descargó su ira contra los terroristas. «No hay que hacerles el juego a esas alimañas . Son personas amorales. Hay que seguir por mucho que nos pese y nos duela. El daño ya está hecho». Fabio Capello , entrenador de la Roma, también fue tajante: «Esto no lo hacen personas, sino animales heridos que no tienen respeto por la gente. No tienen mente, son locos». El Villarreal pasó de ronda tras perder (2-1) en el encuentro de vuelta en Italia, luego eliminó al Celtic en cuartos de final (1-1 y 2-0) y cayó en semifinales ante el Valencia (0-0 y 1-0). Noticias Relacionadas estandar Si El baúl de los deportes Fidel Castro secuestró a Fangio y el piloto argentino acabó agradeciéndolo Ángel Luis Menéndez estandar Si El baúl de los deportes El forofo alcalde de Vigo que multó a un árbitro por «excitar al público de Balaídos» Ángel Luis Menéndez La primera bomba asesina explotó poco después de las 7:30 de la mañana en la madrileña estación de Atocha. Doce horas más tarde (19:30h), a más de 3.000 kilómetros de Madrid, los once futbolistas elegidos por Rafa Benítez , entrenador del Valencia, tuvieron que salir al estadio 19 de Mayo de la ciudad turca de Ankara para enfrentarse al Gençlerbirligi. Cronológicamente, el levantino era el primero de los clubes españoles que tenía que jugar y, como los otros tres, se había puesto en contacto con la UEFA solicitando el aplazamiento del partido. «Es un día muy triste para España por esta horrible matanza, después de esto el resto de temas no son importantes», manifestó Jaime Ortí, entonces presidente del Valencia. «Las cosas te superan totalmente y en estos momento cualquier actividad es lo menos apetecible», agregó. La UEFA hizo caso omiso a todas las peticiones –individuales y conjunta- de los equipos españoles. Un portavoz del máximo organismo futbolístico continental se limitó a dar la siguiente fría respuesta de manual: «Somos conscientes de la situación, seguiremos atentos a los acontecimientos y estamos en contacto con los clubes, pero, por el momento, los partidos seguirán, según estaba previsto» . Y, en efecto, siguieron. Palop, Garrido, Ayala, Navarro, Carboni, Albelda, Sissoko; Angulo, Juan Sánchez, Xisco, y Oliveira, mezclados con los once jugadores turcos y todos en fila, aparecieron sobre el césped portando una pancarta con el lema «Compartimos el dolor de España». Rufete, Vicente, y Canobbio, suplentes aquella tarde, también salieron a jugar durante un partido que nunca olvidarán. «Derrota entre lágrimas» El Valencia perdió 1-0 , pero remontó en Mestalla (2-0). En cuartos eliminó al Girondins (1-2 y 2-1) y en semifinales, al Villarreal (0-0 y 1-0). Ganó al Olympique de Marsella en la final (2-0) y se proclamó campeón de la Copa de la UEFA, lo que unido al título de Liga hizo de la 2003-04 la mejor temporada en la historia de la entidad. Sin minuto de silencio El triste 11 de marzo de 2004 la UEFA no solo se negó a aplazar partidos, sino que ni siquiera decretó que se guardase un minuto de silencio en todos los encuentros de ida de octavos de final de la Copa de la UEFA que se disputaron aquel jueves. Hubo un respetuoso recuerdo a las decenas de víctimas del atentado de Madrid en los estadios donde jugaron equipos españoles y en el Benfica-Inter (0-0), a petición del club portugués. El entrenador lisboeta era José Antonio Camacho, que se mostró muy afectado y recibió numerosas muestras de cariño por parte de los aficionados lusos. En el Girondins-Brujas (3-1) solo dos jugadores locales, los españoles Celades y Riera, portaron brazalete negro. Celades lamentó que no se hubiera guardado un minuto de silencio. «Ha sido muy duro para mí jugar hoy. No puedo estar feliz porque hay cosas más importantes que el fútbol y yo he vivido tres años en Madrid (jugó en el Real Madrid de 2000 a 2003 y luego en la temporada 2004-05). Ha sido una buena noche de fútbol, pero no un buen día para los españoles», afirmó. El peor parado deportivamente en aquel infausto jueves fue el Real Mallorca , que cayó goleado en Newcastle (4-1). Bajo las órdenes de Luis Aragonés y con el alma y la mente puestas en Madrid, no les quedó más remedio que jugar a Leo Franco, Cortés, Lussenhoff, Niño, Edu Moya, Nagore, Campano, Colsa, Nené, Correa, Eto’o, y a los suplentes Marcos y Finidi. En el partido de vuelta se confirmaron la superioridad inglesa (0-3) y la eliminación balear. En lo emocional, el Newcastle se puso a disposición del Mallorca y le apoyó en su petición de aplazar el partido. Según publicó ‘El Mundo Deportivo’, «el señorío inglés quedó patente alrededor del mediodía cuando, a través de su página web, comunicaba a todos sus aficionados que se iba a guardar un minuto de silencio en los prolegómenos del partido. Ambos clubs lucieron brazaletes negros en señal de duelo. La nota oficial del Newcastle pone, textualmente, que ‘este club considera apropiado presentar sus más sinceras condolencias a los españoles tras la terrible tragedia que se ha producido esta mañana en Madrid. El club, el equipo y sus aficionados comparten los profundos sentimientos de dolor que están sufriendo los ciudadanos de España’. Los aficionados del Newcastle también quisieron expresar su dolor, pues en las gradas de St. James Park se pudieron ver algunas pancartas pidiendo el final del terrorismo y en favor de la pa z». «Derrota entre lágrimas», tituló el diario balear ‘Última Hora’. Y en el último párrafo de la crónica se condensa lo vivido aquella noche: «El día en que la UEFA dejó patente su falta de sensibilida d , el Mallorca se despidió de Europa de mala manera. El día en que nunca se debía haber jugado al fútbol, el Mallorca recibió una paliza tremenda en Newcastle».. «Una eterna indignidad». Resulta patético observar cómo se está tratando de blanquear el mayor escándalo de la historia del deporte español. Tuve la sensación de que a los periodistas que dieron la noticia no les había quedado más remedio que hacerlo, que para lanzar el ‘scoop’ escogieron el mejor momento para el Barça y que aún estarían de farra en Canaletas si el Real Madrid hubiera estado implicado de un modo u otro, o sea que hurgaron pero no encontraron. A Tebas también le costó salir de su pasillo de confort, que es el de darle palos a Florentino, y cada vez que repitió «prescrito» un ángel perdió sus alas; luego, quién sabe si reconvenido por los hombres de negro de la UEFA, varió el rumbo , pero, al hacerlo, le crujieron estruendosamente los goznes. A eso que se ha dado en llamar «colectivo arbitral» le pilló el ‘Barçagate’ en fuera de juego y cuando se salió de él casi fue peor el remedio que la enfermedad, señalando cobardemente al disidente Estrada Fernández, la oveja negra querellante de un rebaño virginal cuya actuación recuerda a las coreografías norcoreanas de antorchas. ¡Y qué decir de la Fiscalía o de Franco , ese hombre puesto ahí por el PSOE porque el deporte no le importa a nadie! Está claro que lo de Negreira supone una crisis reputacional, como diría Laporta , de dimensiones abracadabrantes, pero no para el club catalán, que está en la obligación de defenderse como una pantera acorralada, sino para las debilitadas instituciones de un Reino de España que cada día que pasa es menos transparente. Noticias Relacionadas opinion Si El segundo palo La manta de Gil Marín Juanma Rodríguez opinion Si El segundo palo Florentinov Juanma Rodríguez El último que ha tratado de desenfocar el asunto ha sido el exseleccionador nacional. A mí, lo confieso, me ocurre un poco con Vicente lo mismo que Woody Allen dice en ‘Misterioso asesinato en Manhattan’ que le pasa con Wagner, que al escucharlo le entran ganas de invadir Polonia: yo empatizo con Danton cuando oigo al marqués. ¿Qué proceso deductivo le ha llevado a concluir que el Barcelona habría ganado lo mismo sin Negreira? ¿Y el resto? ¿Y su Real Madrid, señor marqués de Del Bosque , habría ganado más o menos? Lo dicho, ‘lamentapla’. Me temo lo peor. Creo que dejarán que se pudra el asunto. Y si el escándalo no fallece de muerte burocrática natural siempre habrá un Cómodo dispuesto a agilizar el proceso asfixiando con una almohada a Marco Aurelio . Al emperador filósofo se atribuye la siguiente frase: «El eco de lo que hacemos ahora resuena en la eternidad». Una eterna indignidad, una mancha infinita.. «Old Trafford devora al Betis». Necesitaba un buen resultado el United tras la humillación sufrida el pasado fin de semana ante el Liverpool (7-0) y fue el Betis quien pagó la factura. Los españoles, pese a que llegaron al descanso con empate, fueron ampliamente superados en la segunda y acabaron enterrados casi por completo. Necesitan un milagro en la vuelta. Copos de nieve y un enrabietado Old Trafford recibieron al Betis. Un paraje hostil y opresivo al que le puso una sonrisa Joaquín que, con 41 años cumplidos, se preparaba para liderar a los andaluces en uno de los estadios más míticos del fútbol mundial. Con ese épico ambiente, el balón comenzó a rodar en Inglaterra. No hubo tiempo para tácticas ni para planes (parecía que los de Pellegrini querían presionar bien arriba), porque Rashford , hombre gol del fútbol europeo, aprovechó en el minuto seis un fallo de Luiz Felipe a la hora de despejar un centro lateral para poner el 1-0 en el marcador. El internacional inglés sumó su tanto número 25 de la temporada con un cañonazo sereno, violento, que se fue directo a la red de Claudio Bravo. Su celebración fue comedida, los héroes convierten en costumbre las genialidades. Los españoles, mientras, tropezaban a las primeras de cambio. Tocaba salir de la ciénaga. El partido sufría una taquicardia infinita, ritmo asfixiante, como gusta en Gran Bretaña. Había imprecisiones, balones divididos a montones y en ese bendito caos el Betis, con la posesión como herramienta principal, intentaba asomar la cabeza. Mientras, a sus rivales, les salía espuma por la boca. Querían sangre y las ocasiones se acumulaban a su favor, algunas muy claras, como la del gigantón neerlandés Weghorst. Fue por eso que el gol del Betis fue una sorpresa. En medio del chaparrón, Ayoze , en el 32, recibió un pase de Juamni y, muy escorado el canario, inventó un disparo bellísimo, que cogió una trayectoria improbable y que fue al palo largo de De Gea, que poco pudio hacer para evitar el empate. Por unos segundos, la euforia se pasó al bando bético, aunque fue rápidamente solapada por los cánticos locales, casi bárbaros, de otra época. Poco después, los imprecisos pie de De Gea (horrible su noche) propiciaron un palo a los visitantes, que con todo lo sufrido, cogieron la batuta del encuentro. El descanso fue mejor recibido por los británicos que por los españoles. Noticia Relacionada Fútbol estandar Si PSG, el enésimo fracaso de un club sin alma Jorge Abizanda Otra eliminación prematura en la Champions pone en entredicho el modelo de un equipo en el que Mbappé, su piedra angular, no termina de sentirse cómodo El partido iba de ver quien aguantaba más bofetadas y a los seis minutos de la segunda parte, Antde`poony , como hizo contra el Barça, puso el 2-1 con un chut tremendo al palo largo, suave como la seda pero certero como el mordisco de una víbora. Ten Hag, técnico del United, no solo ha revivido a un muerto, sino que parece haberle otorgado la inmortalidad durante un partido de fútbol. Nunca desfallece, siempre vuelve. Son diablos de nuevo. Su maleficio se replicó en el 58, tras un córner y con un cabezazo de Bruno Fernandes, y en el 83, con el tanto de Weghorst. El partido fue del United sin discusión en la segunda parte y su dominio se prolongó hasta el final, perdido el Betis y ya encomendado a una remontada casi imposible en el Villamarín.. «Mono Burgos: «No hacía falta que me invitaran al homenaje de Simeone»». Hace seis meses de su última experiencia en los banquillos, pero Germán ‘Mono’ Burgos (53 años) dice que no tiene tiempo ni para fotos. Atiende a ABC desde su casa de Madrid de forma telemática y cuenta cómo no para de ver y analizar partidos: Japón, China, Turquía, Grecia, Sudamérica… No hay liga que desconozca. Lamenta la inmediatez que consume, ya que piensa que el fútbol «tiene sus propios tiempos» y te coloca en tu lugar. Un lugar que le llevó a compartir con Simeone 479 de los 613 partidos por los que ahora recibe homenajes. Unos reconocimientos en los que el Mono de nuevo no está presente. La separación y la falta de relación actual entre quienes eran tan uña y carne son asuntos que dan que hablar. —Para un hombre inquieto como usted, no tiene que ser fácil estar sin entrenar. —No es fácil, seguro. Uno busca ser feliz y ser entrenador te hace feliz el resto de tu vida, porque son 24 horas. En el Aris de Salónica sacamos el 70% de los puntos, agarramos al equipo octavo y lo dejamos empatado con el segundo, entramos en Conference League, que no es menor. Pero las directivas miran que entre dinero. Como hicimos en el Atlético, hay que vivir en Champions. Así se produce el bienestar económico, poder cambiar de estadio. Eso ya lo aprendí. —En Newell’s y el Aris no encontró la estabilidad del Atlético. —Estoy acostumbrado. Como decía Luis Aragonés, ‘yo tengo el culo pelao’. Antes del Atlético mi historia como entrenador arranca en el Carabanchel, Alcorcón… Conozco los campos de tierra, mi primer partido fue contra el Atlético Aviación y me fui a contar los pasos que tenía el campo. Me llevé la ruedita, fui con mi señora, y ella contaba: 78, 79 metros. Eso es el fútbol para mí, vivirlo las 24 horas. —A un hombre le define más lo que tuvo que rechazar. ¿Ha rechazado muchas ofertas para entrenar? Sí. Cuando haces entrevistas con directivos, si soy capaz de poner mis ideas en tu cabeza, quizá mejore tu forma de ver las situaciones que pasan en los partidos. La televisión nos acostumbra a seguir la pelotita, pero los entrenadores siempre miramos más allá. —¿Pero qué ofertas rechazó? —He tenido varias. Más allá de los equipos, recibí muchas estando dentro del Atlético y las rechacé porque no podía irme, en mi convicción de tipo de andamiaje de equipo. No podía dejar a la institución y esperé llegar al final. —En el fútbol falta paciencia. —Requiere inmediatez. Y requiere ideas solidas, que no fluctúen. Y si fluctúan, a veces hay que dar un paso al costado. «El olor del Calderón no es el mismo que el olor del Metropolitano» —¿Qué recuerdos le evoca la camiseta del Atlético? —Trabajo, sacrificio, sentimientos. Son sentimientos que uno no los olvida. Los olores… el olor del Calderón no es el mismo que el olor del Metropolitano. Te van impregnando y pasas a ser parte de esa familia. —¿Su mejor recuerdo en el Atlético? —Como jugador, el ascenso a Primera. Hay gente que no lo entiende, pero las camisetas tienen su peso específico. Y no era fácil jugar en ese Calderón en Segunda. Mira que fuimos primeros de punta a punta, pero no todos tienen la posibilidad de llevar esa carga. Y como entrenador, romper toda esa maldición ganándole al Madrid la Copa del Rey . Ahí se empieza a quebrar el no ganarle nunca. Hubo que salir campeón, es la única forma de quebrar esos maleficios. —En las tres finales que ganó al Madrid (esa de Copa y dos Supercopas) dijo que sabía que iba a ganar, lo sentía. ¿Qué sintió en las dos finales de Champions? —Hubo muchas situaciones que ocurrieron, lo de Diego Costa en Lisboa… en la segunda final yo noté que el Madrid quería ir a los penaltis, porque se caían, vi a Bale caído, a Marcelo, no daban más y ellos se iban a sentir mejor en la tanda de penaltis. —¿Cómo era su relación con los jugadores? ¿Simeone hacía de poli malo y usted de poli bueno? —Con los jugadores tienes que averiguar rápidamente cómo son como persona: qué le gusta, qué no, si es triste, si está enfadado todo el día, si salta rápido, si es humilde, si es ostentoso… Y manejar todas esas personalidades para unirles dentro de un equipo y crear pequeñas sociedades. No indica nada si eres más gracioso o más serio, lo que vos tienes que ser es profesional, porque cuanto más profesional más cerca estarás del éxito. —¿Una de las razones de que el Atlético no jugara bien los últimos años es que ya no estaba Burgos? —Respeto totalmente esa opinión y agradezco sus palabras. —Usted preparaba las jugadas de estrategia. Y el Atlético ya no marca de estrategia. ¿Se nota que falta su mano? —Siempre es un equipo el que hace las cosas, no hay cosas individuales. Siempre es un conjunto de cosas, no se puede diseccionar todo. En mi caso como entrenador lo que busco es que gane el equipo, potenciar la individualidad hacia el equipo, y si gana el equipo todos ganamos. Argentina salió campeón, ¿qué fallo le encuentras? Ninguno, salió campeón. —¿Cómo fue la primera llamada de Simeone para que le acompañara a entrenar al Catania? —Fue anterior, me llamó para ir a Estudiantes [cinco años antes], pero yo no fui. Le dije: cuando vengas a Europa, llámame. —El miércoles el Atlético homenajeó a Simeone por esos 613 partidos, pero otra vez no se le vio ni en el homenaje ni tampoco grabó un vídeo como hicieron otros ex jugadores. ¿Qué pasó? No, nada. Yo felicito a todos los que hicieron ese homenaje porque ese homenaje también me lo hicieron a mí. «Los amigos se ven en las malas; en las buenas están todos» —¿Pero le invitaron? —Es que no hacía falta, yo estuve dentro de esa familia, ya no estoy ahí, no hace falta. Yo creo que siempre la intención es buscar si yo estoy peleado con alguien, si me invitaron, no me invitaron… No hay nada, muchacho. Yo estuve con el Cholo ocho años en la selección argentina, casi cuatro en el Atlético, y diez como entrenador. Desayuné, almorcé y cené más con él que con mi familia, y somos amigos, no hay nada. Siempre es una búsqueda de si te invitaron, no te invitaron. No pasa por ahí, no hay nada. —Con todo lo que compartieron cuesta creer que no se haya roto nada… —Es tu opinión y tu manera de pensar. Los amigos se ven en las malas, en las buenas están todos. —¿Siguen manteniendo relación? —Por supuesto, los amigos no hace falta hablar, yo le hago esto así [hace un gesto señalándose el ojo] y él ya sabe lo que le estoy diciendo. —Hace dos años dijo que no tenía su nuevo teléfono. ¿Ya lo tiene? Otra vez con lo mismo, no hay nada, muchacho, no hay nada. Yo entiendo que lo tengas que preguntar. —Es que chirría no verle en ese homenaje. —Y tampoco estuve en el documental, yo estaba dirigiendo a Newell’s . ¿Pero qué pasó con ese documental? Al no estar yo vendieron menos, jaja. Noticias Relacionadas estandar Si Fútbol Raúl García: «En el Atlético hubo años que ni salía de casa, no tenía ganas de nada» José Ignacio Fernández estandar Si Fútbol Caminero: «Lo que se dijo de mí y Simeone fue un bulo, siempre hubo buena relación» José Ignacio Fernández —¿Dónde le gustaría entrenar? ——Mis sueños son Atlético, River Plate y la selección Argentina. Nunca hay que impedirse buscar. Y yo daré los pasos para acercarme a esas ilusiones. —Fernando Torres también sueña con entrenar al Atlético. ¿Qué le parece su carrera como entrenador? —Siempre lo dije antes de iniciarse como entrenador, Fernando puede ser lo que quiera dentro del Atlético, directivo, presidente, entrenador, lo que quiera, porque tiene ganado el terreno, es uno de los ídolos del club. Y me parece que su preparación la está haciendo perfecta. «De Luis Aragonés aprendí a hablar directamente, sin esconder nada, sin mentir, con honestidad» —Uno de los referentes que comparten es Luis Aragonés. ¿Algo que utilice del Sabio? —Esto, hablar directamente, sin esconder nada, sin mentir, honestidad. Decirle al otro no lo que quiere escuchar, sino tu verdad. Cuando Luis llega al Mallorca yo venía de una sanción de once fechas, y Luis me dijo: «usted algo tiene porque juega en la selección Argentina de titular, pero aquí no está jugando. Si va a seguir por el lado de la selección conmigo va a estar, pero si va por el lado de la sanción, vaya a entrenar en el filial». Te pone en la carretera para ir. Y casi un año antes de ir al Atlético me dijo: «prepárese, que vamos a ir al Atlético y le vamos a ascender». Y así fue. -Usted entrenó a los dos ¿Oblak o Courtois? Oblak, está clarísimo, porque el otro es del Madrid. Pero es honesto el pibe, siempre fue del Madrid, fíjate la foto de niño que tiene con una bandera del Madrid. Los dos son grandes porteros, pero sin ninguna duda Oblak… «PSG, el enésimo fracaso de un club sin alma». La Liga de Campeones vuelve a convertirse en la peor de las pesadillas de Nasser Al-Khelaifi , el antiguo tenista convertido en empresario que desde 2011 ejerce como presidente del PSG y que, temporada tras temporada, no deja de ver cómo a su equipo se le esfuma el sueño de levantar la Copa de Europa, su gran anhelo y el principal objetivo que le llevó a mudarse hasta la capital francesa. Golpe tras golpe, llanto tras llanto. El ‘Déjà vu’ de decepciones resulta interminable a pesar de la millonada invertida para reforzar un vestuario por el que a lo largo de la última década han ido desfilando, y todavía continúan con taquilla, algunos de los jugadores catalogados entre los mejores del planeta fútbol. Pero ni unir en los dos últimos cursos a Mbappé, Messi y Neymar , un tridente que asusta al menos por nombres, ha conseguido cambiar la dinámica negativa y esa sangría de fracasos sumó una nueva muesca el pasado miércoles. El conjunto galo, en una pésima actuación coral, cavó su tumba en Múnich, donde el Bayern, que ya había ganado el pulso en París (0-1), remató la faena celebrando otra victoria con su gente (2-0). Quinta eliminación en octavos de final en los últimos siete años para uno de los clubes más poderosos del continente, al menos económicamente. Deportivamente, vuelve a confirmarse que ese músculo resulta mucho más flácido pese al respaldo financiero del gobierno qatarí y que al PSG solo le alcanza para reinar, aunque tampoco luciendo puño de hierro, en su campeonato doméstico. Otro adiós prematuro que reabre la caja de las especulaciones sobre el futuro de Mbappé en una entidad con dinero, pero falto de alma para conseguir besar el cielo europeo. Renovado el pasado verano a precio de oro para evitar su marcha al Real Madrid, Kilian Mbappé aparece ahora como el máximo goleador en la historia del PSG, pero la aportación realizadora del astro francés, que en Múnich estuvo igual de perdido que todo su equipo, no es argumento suficiente para que el conjunto parisino reine en el continente. Tampoco la compañía de nombres como los de Sergio Ramos, Messi (fichados hace dos años) o Neymar , aunque el brasileño se perdió por lesión los dos partidos de la eliminatoria ante el Bayern. Noticias Relacionadas estandar No Mbappé vuelve a la carga con su futuro: «Sólo pienso en la liga y después, veremos» M.C estandar No Bayern – PSG El PSG se habitúa al fracaso en la Champions Rubén Cañizares Los más de 1.500 millones invertidos por Al-Khelaifi en fichajes desde 2012 (180 de ellos solo en el traspaso de la gran estrella francesa) han ido aportando farolillos, lustre y glamour, mucho, a un vestuario por el que también pasaron antes ilustres como Beckham, Cavani o Ibrahimovic . Ninguno de ellos consiguió acabar con ese maleficio que Al-Khelaifi jamás vio tan cerca de poder romper como en 2020, el año que el PSG perdió su única final de la Champions precisamente ante el Bayern, su particular ogro alemán. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 3400 Código APP Aquella final no cambió la historia parisina, pero tampoco supuso el impulso europeo definitivo que se presuponía para un club con un proyecto cogido con pinzas y en el que los nombres siempre parecen ir por delante del colectivo desde el aterrizaje qatarí. Una filosofía que no se ha revertido con la llegada de Luis Campos el pasado verano para ejercer como asesor deportivo ni tampoco con el fichaje de Christophe Galtier como entrenador. El PSG no ha variado de rumbo, a pesar de las quejas veraniegas de un Mbappé al que le prometieron un cambió de guion cuando renovó su contrato, y esta temporada el equipo ha seguido mostrándose como una suma de individualidades más que como un grupo compacto y unido. La eliminación en Múnich es un nuevo golpe bajo para la afición parisina y también para la moral de un Mbappé que vuelve a malgastar una nueva bala para levantar su primera Champions, un título que, como su presidente, también anhela. Desde su llegada a París procedente del Mónaco, el delantero ya ha desperdiciado seis intentos. Una trayectoria mucho más tortusosa aún para Al-Khelaifi y su jefe, el emir Tamin bin Hamad Al-Thani, que acumulan doce años de fracasos europeos en un club incapaz de aprender las lecciones para construir un equipo sólido y compacto, con alma para crecerse y morder en los momentos difíciles. Un espíritu que echó en falta en Munich y del que tampoco hubo rastro en marzo de 2017 en una noches más aciagas del PSG, un equipo que sucumbió en octavos de final en el Camp Nou (6-1) después de viajar con cuatro goles de ventaja (4-0) para afrontar el partido de vuelta ante el Barcelona. Mbappé, la piedra angular Aunque en la previa del decisivo partido ante el Bayern aseguró que no vinculaba su futuro en París a ganar la Champions, la eliminación reabre de nuevo el debate y las especulaciones sobre una posible marcha del delantero, una salida más que improbable aunque con este futbolista siempre queda margen para la sorpresa. Tras el plantón sufrido el pasado verano, el Real Madrid no parece dispuesto a mover fichar porque al campeón del mundo en 2018 le resta al menos un año más de contrato. El propio Mbappé, sin embargo, se encargó de destapar el tarro de las especulaciones con sus explicaciones tras la eliminación en el Allianz Arena. «Estamos decepcionados… ¿hasta cuándo? No sé, hasta el momento hablo de esta temporada, otra cosa no me importa, perdimos contra un gran equipo y tenemos la liga y esperemos ganarla. ¿Mi futuro? Estoy tranquilo, lo único que me importa es ganar la liga, hablo de esta temporada y después veremos». Vigilado muy de cerca por el fair play financiero de la UEFA tras terminar la pasada temporada con un déficit de 370 millones, el PSG tendrá problemas para reforzarse este verano y a Mbappé, piedra angular de su proyecto, le falta el grupo de garantías que se le prometió al renovar.. http://www.databot-app.com
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