News – Noticias «Juan José Toribio : «Los gobiernos ganan con la inflación, pero la sociedad no»». Es probable que Juan José Toribio (Valladolid, 1940) haya sido el último economista español que tuvo trato personal estrecho con Milton Friedman, el Nobel de Economía de 1976 considerado el padre del monetarismo, tendencia que se puso de moda en la década de 1960 en EE.UU. En aquella época, Friedman dirigió su tesis doctoral en la Universidad de Chicago, Eso convierte a Toribio, economista del Banco de España y del FMI, profesor de varias generaciones de alumnos del IESE, en el español vivo que más cerca estuvo del inspirador de las políticas antiinflacionarias que sacaron al mundo de las crisis de precios de finales del siglo pasado. —¿Qué hay que saber cuando uno se enfrenta a una crisis? —Dijo un sabio que «las guerras comienzan años antes de oírse el primer cañonazo y terminan mucho después de dispararse el último». Toda crisis empieza bastante antes de manifestarse el primer dato negativo y acaba tiempo después de darla por superada. Por tanto, lo principal es entender no sólo la naturaleza de la crisis, sino también su génesis, su desarrollo, y sus previsibles consecuencias a largo. —¿Qué tipo de crisis sufrimos? —La situación actual viene definida, sobre todo, por fuertes tensiones inflacionarias que se manifiestan en todos los países, así como por las distorsiones que esas tensiones generan, por las expectativas negativas que despiertan, y por los posibles costes sociales que cualquier política antiinflacionaria pueda tener en términos de recesión y desempleo. MÁS INFORMACIÓN noticia Si José Luis Izuel: «Había 7.000 millones en ayudas y sobraron 3.000 que no pudimos pedir» noticia Si Alicia Coronil: «No tenemos un proyecto consensuado para el país» noticia No Ignacio Garriga: «Nunca ha habido tantos motivos para presentar una moción de censura» —¿Se ha equivocado el Banco Central Europeo al tardar tanto en elevar los tipos de interés? —En mi opinión, sí: se ha equivocado. Y no sólo por la tardanza en subir los tipos, sino por la resistencia inicial a reducir su balance, es decir, a eliminar las compras de deuda pública y privada. Por ponerlo de otra forma: se ha equivocado al no yugular el fenómeno inflacionario en sus inicios, mediante una subida más temprana y enérgica de toda la curva temporal de tipos de interés. Creo que la Reserva Federal lo hizo con más agilidad. Era necesario actuar pronto y con más decisión, porque el fenómeno inflacionario, una vez desatado, siempre se autoalimenta. Lo hace desinflando de golpe cualquier burbuja de liquidez preexistente, desatando presiones salariales, y depreciando el tipo de cambio. Todo ello ha ocurrido y está contribuyendo a crear en Europa una ‘cultura inflacionaria’ que resulta después muy difícil de cambiar y que, con el paso del tiempo, llega a provocar fuertes desigualdades y conflictos. Esto nos lleva a donde veníamos: treinta años de inflación. —Nadie dice hoy que los gobiernos son muy felices en este escenario. —Claro, porque los gobiernos ganan. La recaudación viene determinada por el PIB nominal, que es el PIB real multiplicado por precios, y si los precios suben, la recaudación tributaria sube a una velocidad pasmosa. —También las deudas se hacen más pequeñas… —Sobre todo la pública que es la mayor de todas ellas. —Miel sobre hojuelas para el Gobierno entonces. —Para los gobiernos sí, para la sociedad, no. La inflación es terriblemente dañina. Distorsiona la toma de decisiones, por lo tanto entorpece la asignación de recursos, hace imposible la planificación a largo plazo, genera desigualdades enormes porque los salarios nunca suben lo mismo que los precios y al final lo acaba pagando el más débil, porque además del Gobierno hay empresarios que se ven favorecidos. «La inflación es terriblemente dañina. Distorsiona la toma de decisiones» —¿Por qué las inyecciones de liquidez de los bancos centrales no fueron inflacionistas hasta ahora? —Esencialmente, la inflación sigue siendo un fenómeno monetario, aunque pueda venir ocasional y transitoriamente agravada por otros factores, como cuellos de botella en la producción u otros. En su condición de fenómeno monetario, no solo depende de la oferta de dinero, sino también de la demanda de liquidez, es decir, de la proporción de riqueza financiera que familias y empresas decidan mantener en efectivo o en simples depósitos bancarios. Cuando esa demanda llega a límites exagerados, incurrimos en lo que Keynes bautizó como ‘trampa de liquidez’. Los datos demuestran que la crisis de 2008 y el mantenimiento de tipos negativos de interés llegaron a provocar una auténtica obsesión por conservar la riqueza en forma líquida, aumentada por el Covid, hasta alcanzar límites cercanos a la ‘trampa’ keynesiana. Gran parte del dinero inyectado por los bancos centrales caía en esa burbuja de liquidez, sin efectos en los precios. Bastó con que los cuellos de botella post-Covid generasen alzas en los precios de materias primas e intermedias para que se pinchara la burbuja de liquidez. La guerra de Ucrania y sus efectos sobre la energía hicieron el resto. Así volvimos a caer en una inflación que solo los mayores de 60 años recuerdan haber vivido y padecido en Europa. —¿De quién es la principal responsabilidad de frenar la inflación? ¿Del BCE o de los gobiernos? —De ambos. Los bancos centrales son los responsables primarios de cortar la inflación en su origen, provocando tipos de interés reales positivos, es decir, tipos nominales iguales o superiores a la tasa de inflación. A su vez, los gobiernos tienen la obligación moral de colaborar en ese esfuerzo mediante tres vías: reduciendo el déficit (preferentemente vía gasto), aliviando en lo posible los efectos sobre las personas más vulnerables y absteniéndose de cualquier actuación que debilite o ponga en cuestión la independencia del banco central. — ¿Han llegado a su fin las subidas de tipos de interés? —No, en modo alguno. Tiene que avanzarse hacia una convergencia entre tipos de interés nominales y tasas de inflación, de forma que el precio real de los créditos sea positivo. Hasta entonces no podrán darse por terminados los esfuerzos de política monetaria. El objetivo es volver a una ‘cultura de estabilidad’ que nunca debimos abandonar. Algunos sugieren que los bancos centrales cesen, o aplacen, las subidas de tipos de interés, como consecuencia de los problemas surgidos en ciertos bancos como Silicon Valley Bank, Signature y Credit Suisse. Éste es un problema que no tendríamos hoy si –con la anestesia adecuada– se hubiera yugulado la inflación al principio. En cierta ocasión oí a Agustín Carstens (actual Presidente del BPI) decir que «si el veterinario tiene que extirpar el rabo enfermo de un animal, es mejor que lo haga de una vez, y no rodaja a rodaja». Siguiendo con la metáfora, yo añadiría que, ni siquiera en ese segundo caso, debe interrumpirse la cirugía cada vez que el paciente emita una queja. Una vez anunciada, no podemos cambiar la política monetaria ante la primera dificultad, porque eso supone aumentar la incertidumbre y distorsionar las expectativas de empresas, consumidores y demás actores de la actividad económica. «La existencia de tipos negativos era una anomalía financiera para la que no existían precedentes históricos. —¿Volveremos a ver tipos de interés negativos en un futuro próximo? —Supongo y espero que no. La existencia de tipos nominales negativos era una anomalía financiera para la que no existían precedentes históricos. Tener que pagar por el ‘privilegio’ de prestar a alguien resultaba anormal. En esas circunstancias, son innumerables las distorsiones que se producen en la asignación de recursos. Con su característico humor, George Stigler decía que «con tipos de interés negativos tendría, incluso, sentido rellenar todo el golfo de México para sembrarlo de patatas». —¿Se equivocó el BCE con su política del ‘whatever it takes'( lo que sea necesario)? —El prestigio hasta entonces adquirido por los bancos centrales hizo que el mero anuncio de esa intención fuera oportuno y tuviera efectos positivos para la estabilidad financiera de Europa. Es lo que se denomina ‘efecto Maradona’, mito futbolístico cuya mera presencia hacía que los defensas rivales se descolocaran, esperando una genialidad que no necesariamente se producía. El problema es que esa política monetaria tan expansiva no se limitó a un simple anuncio de intenciones, sino que se llevó a cabo con gran intensidad y se mantuvo más tiempo del necesario. Quedaron así sembradas las tensiones inflacionistas que hoy cosechamos. —En EE. UU. hay una sola autoridad fiscal, entonces lo único que hace la FED es cambiar deuda de largo plazo por reservas de corto, pero siempre es deuda de EE.UU. En Europa el BCE cambia deuda de un Estado miembro por deuda europea. ¿No está el BCE emitiendo eurobonos sin llamarlos así? —Entiendo que no. En último término, lo que hace el BCE es invertir reservas líquidas de los bancos europeos en la compra de deuda de los propios estados del euro. Ojalá llegáramos al acuerdo de emitir regularmente bonos de la Unión, como sustitutivos o complementarios de los bonos nacionales, pero ello exige un acuerdo político de tipo hamiltoniano que no parece fácil. Quizá la financiación del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia haya abierto una puerta esperanzadora. —En España cada vez hay más gente que dice que entramos en el euro para que los bancos centrales dejaran de financiar los déficits de los gobiernos que destruían el valor de la moneda y lo que estamos viendo es eso: un BCE que financia a los gobiernos. ¿Qué opina de esta crítica? — La gente tiene toda la razón. Los propios estatutos del BCE son terminantes respecto a la prohibición de financiar por esa vía los déficits del sector público. Es cierto que el BCE no ha adquirido bonos estatales en el mercado primario, sino en el secundario, pero ello resulta irrelevante a estos efectos. El BCE mantiene en su balance un gran volumen de activos que suponen financiación del déficit de entidades públicas y eso vulnera el espíritu de la norma. La implementación del ‘whatever it takes’ hizo que todos (incluso el Tribunal Supremo alemán) cerráramos los ojos ante la situación, y admitiéramos ‘pulpo como animal de compañía’. —¿Es buena idea un pacto de rentas para repartir las cargas de la inflación? —En los momentos actuales resulta imprescindible. La ventaja de España es que tenemos precedentes históricos muy positivos, entre los que destacan aquellos acuerdos asociados a los Pactos de la Moncloa , en los que tuve el honor de participar de modo incidental, como miembro del consejo directivo en el Ministerio de Economía, que entonces presidía Enrique Fuentes Quintana. La cuestión es si todavía existen en la Administración Pública hombres de su categoría personal. Noticia Relacionada estandar No El BCE concluye que no se requieren medidas extraordinarias de liquidez y que no hay riesgo hacia Credit Suisse Daniel Caballero El consejo de supervisión de la institución se había reunido de urgencia para analizar la situación del sector tras las turbulencias de los últimos días —¿Qué política fiscal habría que desarrollar en estas circunstancias? —Sin duda, una política que contribuya a reducir la inflación y consolidar las cuentas públicas. Sobre España y otros países del sur europeo pesa, como espada de Damocles, una fuerte deuda pública, o mejor dicho, el diferencial de esa deuda respecto a la de economías del centro y norte de la UE. Para nosotros, ese diferencial habrá de manifestarse en altas primas de riesgo, tan pronto como el BCE reduzca seriamente sus tenencias de bonos . Llegado ese momento, es previsible que nos exijan desde el exterior un ajuste económico profundo, con o sin el envío de ‘hombres de negro’. Es muy importante que la política fiscal española se anticipe al fenómeno. Tenemos suficientes precedentes históricos , aunque no sé si estamos dispuestos a aprender de ellos. —¿Hay margen en España para reducir el gasto público? ¿Y para hacerlo más eficiente? —Siempre hay margen para esa reducción, aunque será menor a medida que aumenten las partidas destinadas al pago de intereses. Todo es cuestión de voluntad política. También de capacidad pedagógica, para explicar al público, de modo convincente, la necesidad de reducir gastos y las consecuencias de no hacerlo. Creo que fue Jean-Claude Juncker quien dijo: «Todos sabemos lo que hay que hacer; lo que no sabemos es cómo ganar después las elecciones». Quizá alguien deba asumir el sacrificio. —¿Cree que ha cambiado el modelo económico español como dicen Nadia Calviño o José Luis Escrivá? —No me gusta la expresión ‘ modelo económico ‘. Es suficientemente ambigua como para generar una arbitraria intervención gubernamental, que pocas veces parece justificada desde el punto de vista de la economía. Al amparo de esa mentalidad intervencionista se han realizado auténticos disparates económicos, que han convertido a los gobiernos en ‘asignadores de capital’, una función que ya venían llevando a cabo, con mucha más eficacia, los mercados financieros internacionales.. «20 años de la guerra en Irak: hijos de la invasión». «He intentado vivir fuera de Irak en varias ocasiones y en varios países, pero no pude adaptarme por razones sociales, racismo o problemas para conseguir permisos de trabajo. Tengo miedo a empezar de cero y siento un fuerte lazo con mi país, por eso siempre vuelvo a casa», confiesa Ali Al Mikdam , periodista y activista responsable del Iraq Future Center For Democracy Support, organización no gubernamental que trabaja con el objetivo de promover los valores democráticos y los derechos humanos en un país marcado por la invasión de Estados Unidos, de la que se cumplen 20 años. Al Mikdam acababa de cumplir los dos años cuando George Bush puso a Irak en su punto de mira y derrocó al régimen de Sadam Husein . Por muy poco no forma parte de ese 50 por ciento de la población nacida después de 2003, iraquíes que no conocieron la dictadura, pero cuyas vidas están señaladas por la ocupación estadounidense y sus graves consecuencias. La existencia de este joven reportero, una de las voces más reconocidas entre las nuevas generaciones de iraquíes, es un recorrido por estas dos décadas de violencia que dejan más de 210.000 civiles muertos , según el recuento de la ONG Iraqi Body Count. Noticias Relacionadas reportaje Si De Bagdad a Kiev: la vuelta al mundo en veinte años Pedro Rodríguez reportaje Si El periodista que despidió a zapatazos a Bush Mikel Ayestaran Bush inventó el pretexto de las armas de destrucción masiva para intervenir en Irak. Además de la «seguridad mundial», desde Washington también defendieron la necesidad de un cambio de régimen para traer los «derechos humanos, la dignidad y la democracia» a los iraquíes, argumento similar al empleado en Afganistán dos años antes. Los estadounidenses desmantelaron de un plumazo el Estado, el partido Baaz (partido único del régimen) y el aparato militar y de seguridad lo que trajo el caos, abrió las puertas a la guerra sectaria, cuyo punto álgido se vivió entre 2006 y 2008, y abonó el terreno para el florecimiento de Al Qaida en Irak y el posterior establecimiento del califato del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en junio de 2014. De la guerra sectaria al Califato Al padre de Al Mikdam le dieron un tiro en la cabeza cuando él acababa de cumplir los siete años. A la familia le dijeron que era un «colaborador» de los estadounidenses, para quienes trabajaba como traductor, pero ellos tienen claro que fue víctima de la guerra sectaria. A su tía Maha le cortaron el cuello y las orejas y a su primo, Ibrahim, y tío, Alaa, les acribillaron a tiros. Pagaron con sangre el ser una familia chií que residía un barrio de mayoría suní . Escena que se repetía también a la inversa y a diario en una espiral que destrozó décadas de convivencia entre confesiones. Las calles de Bagadad «Esa guerra fue el golpe final a la sociedad iraquí, cambió por completo el rostro de Bagdad y la convirtió en una ciudad cuyos habitantes vivíamos con terror a ser asesinados por la religión. Los efectos siguen presentes por razones políticas. Algunos políticos y clérigos todavía provocan crisis sectarias de vez en cuando para obtener ciertas ganancias, pero la mayor parte de la población ya no acepta este discurso», opina Al Mikdam a la hora de hacer balance de este episodio que golpeó de lleno a su familia. Superada la guerra sectaria, pero con las heridas aún abiertas, Irak vio como Al Qaida en Irak, grupo nacido para hacer frente a Estados Unidos y fortalecido durante la guerra sectaria, se separaba de su matriz para convertirse en Estado Islámico y daba un golpe de efecto al proclamar un califato entre Irak y Siria. En apenas una semana el EI se hizo con el control de Mosul, Faluya, Tikrit, grandes núcleos suníes del país, y amenazó con tomar Bagdad. Finalmente, sus hombres solo llegaron a la capital a base de brutales atentados, no fueron capaces de extender su califato y bandera negra hasta allí. «La amenaza del EI fue un momento en el que mi familia pensó de verdad en emigrar porque todo era muy confuso», recuerda Al Mikdam, quien viajó a Mosul tras la liberación y le impactó la destrucción de la ciudad vieja, la zona cero de los combates. Sistema agotado Con Sadam fuera de escena y el Baaz ilegalizado, Estados Unidos impuso un sistema político basado en las confesiones por el que el primer ministro del país debe ser chií, el presidente de la cámara suní y el presidente del país, un cargo sin mucho peso, kurdo. Los iraquíes han acudido cinco veces a las urnas desde 2003, las últimas elecciones fueron en 2021 y la baja participación fue un mensaje directo de la población a sus gobernantes sobre el hastío con este sistema sectario en el que cada partido tiene un brazo armado en las calles. En mayor o menor número, siempre han acudido a votar, incluso en los años más duros de atentados, pero luego los partidos en el parlamento no han sido nunca capaces de alcanzar acuerdos para gobernar y el país vive en permanente inestabilidad. Jóvenes iraquíes por las calles de Bagdad A diferencia de otros vecinos árabes, la ‘primavera árabe’ de 2011 no tuvo aquí un gran impacto, aunque años más tarde, superadas las guerras sectaria y contra el EI, las calles estallaron para pedir cambios en el sistema, mejora del empleo y de servicios y el final de la corrupción en un país con las quintas reservas mundiales de petróleo, pero donde un tercio de la población vive en situación de pobreza. Uno de los eslóganes más importantes era: «ni políticos, ni religiosos». En 2017 comenzaron las protestas, cuando Al Mikdam estaba a punto de cumplir la mayoría de edad. Por esos días decidió estudiar Periodismo porque sentía que los eventos que le habían tocado vivir desde 2003 nunca se contaron de manera precisa. Fue arrestado en 2017 y 2018 por cubrir las manifestaciones antigubernamentales y en la segunda ocasión pasó tres días encarcelado, en los que denuncia que sufrió duras torturas que hoy en día le siguen provocando pesadillas. Siguió trabajando como periodista y en vísperas de las elecciones generales de 2021, en las que trabajaba en un proyecto en YouTube para animar a la gente a votar, fue secuestrado por una milicia y el caso se viralizó en redes sociales, donde se organizó una gran campaña para pedir su liberación. Dos días después fue encontrado semi inconsciente y con cuerpo y cara amoratados en un barrio de las afueras de Bagdad. El primer ministro del momento, Mustafa Al Kadimi, fue el encargado de anunciar en Twitter su liberación y le fue a visitar. El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) pidió a las autoridades que aclararan lo sucedido. No lo hicieron. Decenas de activistas fueron asesinados durante esos meses en Irak por las milicias chiíes vinculadas al poder. El periodista mira al pasado y piensa que «Irak es el gran perdedor de estos 20 años, pero el futuro está en manos de los iraquíes. Hay una necesidad urgente de que todos asumamos responsabilidad y sepamos cuáles son nuestros derechos civiles y políticos». Al Mikdam mira a ese futuro, al Irak de 2043, y se ve «como ministro, quizás incluso como primer ministro, ¿por qué no?» Este optimismo contrasta con las voces como la de Balsam Mustafa, autora de libros como ‘Estado Islámico’, a quien le pone triste ver cómo «personas que soportaron la era de Sadam Hussein y las posteriores dos décadas de violencia, ahora están considerando irse porque piensan que Irak no tiene remedio. Nuestro país se va quedando sin buena gente y sin sus recursos». Ella no emigra, pero en lo más profundo de su corazón lamenta que «se han desvanecido las esperanzas de poder reconstruir el país. Esas esperanzas son ahora miedos y desesperación. La realidad es demasiado sombría». El oasis kurdo El 60 por ciento de los iraquíes sigue el chiismo duodecimano, el mismo que rige en Irán, frente al 30 por ciento suní, secta a la que pertenecía Sadam Husein y que controló el país durante décadas. Desde que los iraquíes votan, son los partidos chiíes quienes obtienen la mayoría en la cámara, aunque entre ellos hay una fuerte división entre los más y menos cercanos a Teherán, como es el caso del Partido Sadrista, formación nacionalista que lidera el clérigo Muqtada Al Sader y que fue la fuerza más votada en las últimas dos elecciones. La tercera parte del puzle iraquí la forman los kurdos, unos 6 millones de personas, que gozan de independencia semi absoluta en su región autónoma al norte, de la que exportan incluso petróleo sin el permiso de Bagdad. Una situación que dista mucho de la de los kurdos en Turquía, Siria o Irán. «El mayor error de la élite política de Irak ha sido gobernar tan mal desde 2003 que, para muchos iraquíes, el régimen de Sadam, no parece ya tan malo» , reflexiona el analista iraquí Sayad Jihad en un largo ensayo escrito en The Century Foundation con motivo del aniversario. Una opinión que no se comparte en la Región Autónoma Kurda (KRG, por sus siglas en inglés) donde analistas como Sardar Sattar, del portal Kurd Chronicle, recuerdan que «perdí mi infancia por la brutalidad de Sadam. Nada se puede comparar con eso. Yo, junto con mis hermanas y otros parientes encontramos refugio en Irán y cada año debíamos rogar a los funcionarios locales que nos permitieran inscribirnos en las escuelas. En la región kurda hay deficiencias y desafíos continuos, por supuesto, pero es innegable el desarrollo y para mí lo más importante es que mi identidad no está amenazada; ya no es un riesgo ser kurdo. Puedo ejercer con orgullo mis derechos como kurdo». Divididos entre las dos grandes formaciones políticas históricas como el Partido Democrático del Kurdistán (KDP), de los Barzani, y la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), del clan de los Talabani, los kurdos han jugado un papel clave como lugar seguro para los iraquíes de todas las confesiones en los momentos más complicados de estas últimas dos décadas. En 2017 realizaron un referéndum de independencia a espaldas de Bagdad, el apoyo fue abrumador, pero se quedaron sin el respaldo exterior de aliados como Estados Unidos y tuvieron que dar marcha atrás en sus aspiraciones. No son independientes, pero sí autónomos. «Putin en el laberinto». Ya puede Vladímir Putin tirar a la papelera la orden de detención del Tribunal Penal Internacional por la deportación forzosa de miles de niños ucranianos y echar pestes de esos jueces. Pero la realidad es que esa orden no prescribe ni tiene apelación, o sea seguirá vigente hasta su muerte y tiene vigencia en 123 países, lo que significa que basta que ponga el pie en cualquiera de ellos para que sea arrestado y juzgado en sus tribunales por ese gravísimo crimen, aparte de los que sus tropas cometieron contra la humanidad al ocupar Ucrania, según han demostrado los testimonios y pruebas presentadas ante el citado tribunal, que cifra en 16.221 el número de niños trasladados . Seguro que cuando dio la orden de invadir al país vecino ni remotamente pensó en tal posibilidad. Pero aunque remota, ya nada puede descontarse en un mundo donde los acontecimientos se han acelerado a una velocidad que sobrepasa la del sonido. Nadie pensaba que los líderes serbios que invadieron los regiones vecinas de la antigua Yugoslavia sería juzgado, y alguno murió en la cárcel. De momento, el castigo se reduce a limitar sus movimientos, lo que para un presidente de gobierno, sobre todo de una superpotencia con intereses globales, es aparte de molesto, denigrante. Aunque lo más grave es que se ha convertido en prisionero del Kremlin. Que se haya decidido a visitar Crimea en el aniversario de su anexión, sin haber visitado antes a sus tropas en el frente muestra la cobardía de los matones a evitan todo riesgo. Ahora lo ha hecho, con todo tipo de precauciones, dada la grave situación en que se encuentra. Pues otra de las cosas que debiera empezar a temer es la inquietud de sus súbditos, nunca mejor llamados. Noticia Relacionada estandar No Eslovaquia se suma a Polonia y enviará aviones de combate a Ucrania Rosalía Sánchez Bratislava tiene 11 MiG-29 que han estado en tierra desde septiembre, la mayoría de ellos no operativos, pero que aún pueden funcionar para los ucranianos Pues los rusos son muy patriotas y tener al frente de su estado un secuestrador de niños y otro cargos de lesa humanidad no puede resultarles agradable. Sobre todo a los jóvenes, que pueden morir por él, por más que les amedrente su policía secreta, a la que perteneció. Tampoco debe fiarse demasiado de los chinos. Vienen apoyándole en Ucrania, pero en «busca de una solución pacífica» porque buscan lo mismo con Hong Kong. Pero nunca cometerán la estupidez japonesa de un Pearl Harbor. Tampoco debe olvidarse que China y Rusia se disputan la hegemonía político-económica en Asia, África e Iberoamérica. No habiendo nadie más peligroso que un cobarde acorralado. Tal vez sería conveniente convencer a Kissinger, a punto de cumplir cien años, de que hiciese otro viaje a Pekin e ir preparando a los jugadores de ping-pong para que perdiesen.. «La tensión con EE.UU. lleva a China a imponerse sobre Taiwán en Centroamérica». Hasta finales de la última década a China no pareció importarle mucho que de la veintena de países que entonces reconocían a Taiwán , la mayor concentración de ellos ocurriera en Centroamérica. Pero a medida que la tensión entre Washington y Pekín ha ido creciendo, la diplomacia china ha aumentado su presión en la zona de influencia por excelencia de EE.UU., aplicando a este país la misma estrategia que China padece en su entorno geográfico más inmediato. Si Washington encara a Pekín en el Mar del Sur de China, China está haciendo lo propio en el «Mar del Sur» de EE.UU. (Centroamérica es parte del Gran Caribe), aunque por ahora solo de modo comercial. Si esa vinculación llevara a una política de préstamos chinos cuya deuda subyugara a las pequeñas naciones centroamericanas (la llamada «trampa de la deuda»), o a la gestión de puertos con riesgo próximo de que pudieran ser utilizados por la flota militar china , la situación podría conducir a una crisis. Pero de momento asistimos simplemente a un avance de posiciones con la vista puesta en un lugar distante: una posible guerra por Taiwán. Noticia Relacionada estandar No China amenaza con «contramedidas» tras el préstamo de 1.100 millones en armas de EE.UU. a Taiwán Agencias El acuerdo se anunció un mes después de la controvertida vista de Nancy Pelosi a la isla La decisión anunciada esta semana por Honduras de cerrar su embajada en Taipéi y abrirla en Pekín sigue los pasos dados por otros vecinos de la región. En esa ruptura con Taiwán se adelantó Costa Rica en 2007; una década después se han sucedido las de Panamá (2017), República Dominicana y El Salvador (2018), y Nicaragua (2021). En el istmo americano ya solo queda Guatemala y Belice, mientras que entre las islas del Caribe persisten Haití y tres pequeños estados insulares (los otros siete países que aún reconocen a Taiwán en el mundo Paraguay, el Vaticano, Suazilandia y cuatro microestados polinesios). Aunque en 1979 Washington estableció relaciones diplomáticas con la China comunista, los países centroamericanos, dirigidos normalmente por gobiernos muy derechistas y alineados con las políticas exteriores más duras de las administraciones estadounidenses, mantuvieron su plena relación con Taiwán. Taipéi cuidó el vínculo creando Oficina Comercial de Centroamérica (CATO), incorporándose como donante al Banco Centroamericano de Integración (BCIE) y firmando acuerdos de libre comercio entre 2006 y 2008 con Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Además, los dirigentes centroamericanos se vieron en ocasiones personalmente favorecidos con una particular «diplomacia de la chequera». Pero con la increíble expansión comercial de China de este siglo, los beneficios de la interacción con el gigante asiático han girado la situación. Pragmatismo económico En general se ha impuesto el pragmatismo económico, mientras que el elemento ideológico ha pesado menos. Durante años Daniel Ortega no tuvo ningún reparo en ser agasajado por los taiwaneses (Taipéi regaló la Casa Presidencial y el Estadio Nacional); solo al verse sancionado por EE.UU. y encontrarse en un callejón sin salida ha buscado ahora el amparo chino. También los gobiernos salvadoreños de la exguerrilla del FMLN siguieron relacionándose con Taiwán y solo unos meses antes de abandonar el poder rompieron con la isla. Cuando esos cambios se han dado, el comercio con China ya era mucho mayor que el mantenido con Taiwán. Especial alerta significó para Estados Unidos el cambio de Panamá en 2017. La gestión de terminales portuarias en ambas bocas del canal por parte de empresas chinas ha generado desasosiego en el Comando Sur estadounidense. Pero Panamá, como Costa Rica y República Dominicana, no ha dejado de ser aliado de EE.UU. El caso de El Salvador, Nicaragua y Honduras, por el contrario, entraña una moderada inquietud para Washington, pues puede llegar a ocurrir que su relación con China se utilice para plantar oposición a EE.UU. La dictadura de Ortega en Nicaragua está especialmente abierta a las alianzas estratégicas con Rusia y con China para su supervivencia, y todo indica que Nayib Bukele en El Salvador seguirá profundizando su senda autoritaria, para lo que también necesitará aliados que le ayuden a superar el aislamiento occidental. El paso dado por Honduras estaba anunciado en la campaña electoral de Xiomara Castro, pero no por eso deja de ser especialmente simbólico. Honduras es el país centroamericano que históricamente mayor obediencia ha prestado a EE.UU. y donde está la principal base militar estadounidense en la región. De momento, la orientación izquierdista de Castro no ha supuesto ninguna confrontación con Washington, a diferencia de lo ocurrido con Ortega y Bukele. Como era el caso de sus vecinos, las compras que Taiwán hace a Honduras superan las que realiza China (en 2020, le compró productos por valor de 104 millones de dólares, frente a los 42,7 millones adquiridos por China); incluso existe superávit hondureño en esa relación con Tapéi. Con todo, la relación comercial con China es mucho más determinante (la importación de bienes chinos es veinte veces mayor) y tanto Honduras como los otros países esperan que el giro diplomático se traduzca en un esfuerzo de China por adquirir productos centroamericanos. Estados Unidos sigue siendo el principal socio A pesar de esos movimientos, Centroamérica tiene como principal socio comercial, con amplia diferencia, a Estados Unidos y eso difícilmente va a cambiar; la tendencia internacional de que las cadenas de suministros sean más próximas acentúa esa relación. No obstante, Washington tiene dificultad para traducir esa dependencia económica (remarcada con las remesas que envían los inmigrantes en EE.UU. a sus países de origen) en una influencia política directa. Se está viendo con la inefectiva presión a Ortega y en la tensión que existe con otros gobiernos de la región. Una de esas fricciones, por denuncias de corrupción y poco respecto al estado de derecho, la está manteniendo Washington con Guatemala. Los gobiernos derechistas guatemaltecos no solo han preservado el vínculo con Taiwán sino que incluso siguieron a Donald Trump en el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén. Aunque, dada esa ideologizada posición, se antoja extraño que Guatemala vaya a ser a corto plazo otro país centroamericano en cambiar lealtades, una presión excesiva por parte de EE.UU. podría conducir a los dirigentes guatemaltecos a buscar el asidero de China.. «Ovidio Guzmán, líder en la producción y envío de fentanilo». La detención el pasado mes de enero de Ovidio Guzmán , conocido como El ratón, uno de los hijos del Chapo, parecía ser la respuesta del Gobierno mexicano a las demandas de medidas exigidas por la Administración Biden ante la epidemia de muertes de opiáceos que sufre EE.UU. desde hace años. El arresto, después de un intento frustrado en octubre de 2019 para evitar la masacre de civiles –’abrazos no balazos’, es el lema del Ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador–, se llevó a cabo poca horas antes de una visita de Biden a Ciudad de México. Encarcelado en la prisión de máxima seguridad del Altiplano, de la que precisamente escapó su padre en 2015, Ovidio Guzmán, miembro del grupo los chapitos que opera dentro del cártel de Sinaloa, está considerado el «encargado de la producción y trasiego de fentanilo a los EE.UU», según Javier Oliva Posada, profesor investigador de la Facultad de CC. Políticas y Sociales de la Unam. Noticia Relacionada estandar No México revienta la cooperación con EE.UU. contra el narcotráfico David Alandete López Obrador dice que el fentanilo que se produce en su país y mata a 70.000 personas al año al otro lado de la frontera no es problema suyo Washington pidió la extradición del Ratón a finales de febrero –tenía de plazo hasta el 5 marzo–, y este fue notificado de dicha petición en un tribunal el día 7, vista en la que alegó no ser el hijo del Chapo ni la persona reclamada por la Justicia estadounidense. Hasta el momento, los abogados defensores han logrado blindar a su cliente ante la posibilidad de ser extraditado y ante la propia justicia mexicana. Pero EE.UU. no ha centrado su interés únicamente en Ovidio Guzmán, sino en toda la organización criminal. A finales de febrero, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó a seis ciudadanos mexicanos y miembros del cártel de Sinaloa y seis entidades, ya que considera que esta red es «responsable de desviar precursores químicos ilícitos» para facilitar drogas a EE.UU. La red, dirigida por los hermanos Ludim Zamudio Lerma y Luis Alfonso Zamudio Lerma, habrían suministrado químicos a miembros de alto nivel del Cártel de Sinaloa, incluido Luis Gerardo Flores Madrid, que trabajaba para el hijo del Chapo, Ovidio Guzmán. Washington también ha señalado como uno de los principales operadores de fentanilo a José Ángel Rivera Zazueta, miembro destacado del cártel de Sinaloa, alias ‘El flaco’. La aportación china Pero si bien la fabricación y el envío del fentanilo se hace desde México, «su producción depende de precursores (productos químicos) que envía principalmente China y también, en menor medida, la India», señaló, en declaraciones a la periodista Alejandra López Alba, Oliva Posada. «Estos insumos llegan a puertos que se conocen como la ‘Escalera náutica del pacíficio mexicano’, donde hay gran movimiento comercial y se reciben miles de contenedores». A ellos llegan los precursores chinos, «que luego se hacen pastillas y se empacan en laboratorios clandestinos, para luego enviarlas» a EE.UU., explica.. http://www.databot-app.com
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