News – Noticias «Un borrascón preside el último fin de semana de la flota Ocean Race en el Sur». Es el último fin de semana en las latitudes más cercanas a la Antártida, en las aguas que los regatistas de The Ocean Race llaman Océano Sur. En lo 50 Aullantes, los vientos y las olas circulan por un trayecto de un solo sentido de oeste a este alrededor de los hielos polares, formando un tren continuo de borrascas que genera un viento y unas olas que forman parte de la leyenda. El Cabo de Hornos es el lugar donde todo confluye: la tierra sobresale hacia el sur y hay una zona donde el fondo marino sube desde los 5000 metros hasta menos de la mitad. Hacia allí se dirige la flota IMOCA de The Ocean Race; la hora estimada de llegada es el lunes por la tarde/noche (UTC). Los regatistas están desafiando por última vez al Sur este fin de semana, con vendavales de 35 nudos (65 km/h) con rachas de 45 nudos (85 km/h). En la ruta, el Team Malizia ha superado al Team Holcim-PRB y al Biotherm, con el 11th Hour Racing Team perdiendo millas en las últimas 36 horas. La distancia del primero al cuarto ahora es de más de 100 millas, pero como hemos visto antes en esta etapa, el parte prevé otra compresión y se espera que los líderes naveguen con viento más suave cuando pasen Cabo de Hornos. «Ahora estamos en la última empopada rumbo a Cabo de Hornos, con la última borrasca que nos llevará al Pasaje de Hornos», explicaba el patrón del Team Holcim PRB, Kevin Escoffier. “Todavía estamos en contacto con el Malizia, que es un poco más rápido que nosotros en estas condiciones. Sabíamos que teníamos un barco versátil y que ellos tienen un velero que se adapta mejor a este tipo de condiciones. Nuestra estrategia es tomárnoslo con calma. sin tratar de hacer algo que no podemos hacer con el barco». «Estamos volando sobre las olas con entre 30 y 40 nudos de viento», gritaba Will Harris en la cubierta del Malizia, mientras quitaba un rizo en la vela mayor. «A toda velocidad. ¡Esto es épico! Este es el verdadero sur. Albatros, olas de 5 metros… ¡¡¡¡vamoos!!”. «Desafortunadamente, estamos perdiendo millas con los demás, no tenemos suficiente potencia porque estamos navegando con dos rizos en la vela mayor cuando sería mejor ir con uno», afirmaba Charlie Enright desde el 11th Hour Racing Team, lamentando la rotura que les impide navegar con un solo rizo. “Pero estamos en mejor lugar que después de pasar por la puerta puntuable [hacia el sur de Australia]. Lo que el equipo, y Jack (Bouttell) en particular, ha podido reparar ha sido bastante sorprendente. Estamos decididos a sacarle todo rendimiento al barco, y ha sido genial estar compitiendo a la vista de los otros barcos. Somos 20 colegas aquí en esta parte remota del mundo, y sí, somos rivales, pero también somos amigos, somos familia. Hay camaradería entre todos nosotros, bromas en la radio, y nos gusta estar aquí juntos en esta parte tan loca del mundo”. El pronóstico dice que las condiciones se mantendrán muy potentes durante el fin de semana, y los vientos comenzarán a moderarse el domingo antes de disminuir significativamente el lunes, dejando abierta la posibilidad de un paso relativamente fácil del Cabo de Hornos el día 27 de marzo. Las últimas posiciones están en el Tracker y la clasificación está disponible aquí.. «Las campeonas invisibles». Irene y Laura Córdoba llegan a la facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte con cara de apuro. El aparcamiento las ha retrasado unos minutos y lo primero que hacen es disculparse. Sus modos y su timidez casan con su edad, 19 años, pero no con su pertenencia al equipo que domina Europa con mano de hierro. Ambas son presente y futuro de la selección española de fútbol sala que sólo unos días antes ganó su tercer Europeo seguido , sumando tres títulos en las tres ediciones del bisoño torneo. Tras darlo todo en las celebraciones y recibir los homenajes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el Consejo Superior de Deportes (CSD), estas gemelas de Entrevías se han reincorporado a la vida civil, que las lleva ya de un lado a otro y echará el telón a la jornada con un entrenamiento casi nocturno en Navalcarnero, sede del Futsi , su club. «Triunfos así te llenan de confianza, pero no te cambian mucho la vida. Sigues siendo la misma, yendo a entrenar todos los días, estudiando y haciendo tus cosas y relacionándote con tus amigos de siempre», explica Laura, que juega en la posición de cierre, donde se inicia el juego de la selección. La presencia de Irene en las pistas de INEF junto a su hermana, un periodista y una fotógrafa, que las hace posar una y otra vez bajo un sol de justicia, despierta la curiosidad de sus compañeros de clase, que alucinan viendo de cerca la medalla de oro que se han traído de Hungría . «Sabemos que muy famosas no vamos a ser, pero al menos en tu mundo del fútbol sala o del deporte sí te gusta que te reconozcan. Que te paren por la calle todos los días no, pero que sepan valorar que eres campeona de Europa y que reconozcan tu trabajo sí gusta», reconoce la pívot, que curiosamente juega en la posición antagónica a la de su gemela. Entre risas cómplices explican que, aunque han mejorado, en lo de atender a los medios todavía no se sienten del todo sueltas. «La verdad es que nunca pensamos en llegar hasta aquí. Nos metimos en el fútbol sala un poco de casualidad y por disfrutar con las compañeras y a ver qué pasaba, en ningún momento nos planteamos como objetivo ganar un Europeo o un Mundial. Pero ahora que hemos llegado aquí obviamente seguimos soñando». Pese a su juventud, ambas han llegado a la selección pisando fuerte y han participado en los dos últimos triunfos continentales de España, que marca el ritmo por delante de Portugal, la otra gran potencia europea. «Puede parecer fácil pero hay mucho trabajo y sacrificio detrás. Y una constancia necesaria para conseguir tres Europeos en las tres ediciones que se han disputado. Uno podría ser suerte, pero tres seguidos no», apunta Irene. Laura, por su parte, reconoce que aún lo están asimilando. «Sí que eres consciente, pero a la larga yo creo que vamos a serlo aún mucho más». La final, ante Ucrania Plantilla de la selección española | Laura Córdoba | Irene Córdoba RFEF Las dos coinciden en el secreto de España para ser el rival a batir en Europa: «Siempre lo decimos, es la confianza que tenemos las unas en las otras y la unión. Somos amigas, fuera de la pista nos lo pasamos muy bien y estamos unidas, y dentro eso se nota. No hay malas caras, nos exigimos al máximo, cuando una está de bajón la otra le ayuda… y eso es fundamental. Luego además en el parqué hay una mezcla de gente joven, como nosotras, y gente con mucha experiencia como Anita Luján, Peque o Dani, que nos da un plus que otros equipos no tienen». Una liga sin televisión El homenaje que recibieron de la RFEF y del CSD les hace esbozar una mueca de orgullo: «Ves que se reconoce tu trabajo». Sin embargo, queda por conquistar el reconocimiento del público general. «Al final nos felicita la gente de alrededor, gente cercana que tampoco conocías mucho, pero que ves que se alegran del logro y gente con la que hemos coincidido alguna vez». Una situación que contrasta con las buenas cifras de audiencia de este campeonato, cuya final superó de media los 122.000 espectadores. «Sabemos que lo que hagamos lo va a ver mucha gente y que somos una influencia para muchos niños y niñas, que pueden soñar con llegar algún día al lugar que ocupamos nosotras y eso también nos motiva», reconoce Irene. Pero, como explica Laura, la realidad del día a día en sus clubes es muy diferente. «La selección es un escaparate muy importante. La liga se puede ver a través de ‘streaming’ porque la RFEF ha apostado por eso, pero tiene menos repercusión. Cuando juegas una Supercopa, una Copa o la final de los ‘Playoffs’ sí puedes tener más audiencia, pero mucha menos que con la selección». Noticias Relacionadas estandar Si Futsal «Desde hace años estoy preparando el después, porque salimos de aquí con un mercado laboral que es cero» Miguel Zarza estandar Si Futsal La encrucijada del fútbol sala: cuando la táctica ahoga al espectáculo Miguel Zarza Es la realidad del fútbol sala femenino, donde ni siquiera se debate la opción de la profesionalización como ocurre en el masculino , pues las condiciones son muy diferentes. «Hay un problema que es como el pez que se muerde la cola: faltan visibilidad y patrocinadores. Si no hay visibilidad los patrocinadores no apuestan por ti y viceversa». Preguntadas por si envidian la situación del fútbol femenino, Irene contesta optimista: «Sabemos que como nuestras compañeras del fútbol lo han conseguido tampoco estamos tan lejos de lograrlo. Claro que se mira con cierta envidia, pero al mismo tiempo con ilusión de que a lo mejor un día podremos estar en ese mismo lugar. Ellas han crecido muy rápido, pero nosotras poco a poco también, y al final, aunque sea dentro de muchos años, se verá el resultado». Mientras, como la mayoría de compañeras y rivales, las dos preparan el futuro más allá de las pistas . «Tenemos claro que esto puede ser un trampolín para más adelante, en mi caso como fisioterapeuta y en el de Irene como preparador físico». Pero como de momento el futsal por sí solo no basta, Irene se queda en la cancha para empezar una clase y Laura, libre hasta el entrenamiento nocturno, no olvida sus estudios en Alcalá: «A veces se hace complicado llegar a todo, pero es lo que hay».. «El peligroso rescate político del Valencia». Los concejales del Ayuntamiento de Valencia salieron aparentemente satisfechos del Pleno celebrado el pasado día 23 de febrero en la ciudad: entre otras cosas, solicitaron por unanimidad la declaración del Valencia Club de Fútbol como Bien de Interés Cultural (BIC). Sólo existe un precedente en nuestro país: el Recreativo de Huelva, club más antiguo del fútbol español, que sería expropiado en 2016 por el Ayuntamiento de la capital onubense «para salvar al Decano de una desaparición segura» y «devolverlo a la iniciativa privada». Los concejales accedían así a la reclamación de la asociación Libertad VCF, canalizadora de la revuelta popular que existe en la capital levantina contra el multimillonario Peter Lim, el empresario singapurense propietario del Valencia desde 2015, bajo cuya gestión el club se arrastra por los puestos de descenso en medio de un largo y estéril desfile de jugadores y técnicos. Impulsados por una masa social irascible (el estadio nuevo debía haber sido terminado hace una década) y una prensa muy crítica, los promotores de la declaración del BIC buscan «salvar el patrimonio inmaterial y sentimental» del Valencia CF, evitar que Lim «acabe» con él y «democratizar» el club: «El único futuro posible para el Valencia CF es aquel en el que la afición sea partícipe de las decisiones importantes de la entidad», reza la página web de Libertad VCF. En su ronda de conversaciones con los distintos partidos políticos, la asociación reconoció que el fin último de la medida es presionar al ‘holding’ Meriton de Lim, máximo accionista del club, para que se marche. Noticia Relacionada Fútbol estandar Si De Sampaoli a Mendilibar: guillotina, la vieja e incierta solución para salvar el curso Iván Martín Con el despido del argentino en el Sevilla, la Liga suma once cambios de entrenador en la actual temporada Hay, en efecto, un convencimiento muy extendido en Valencia acerca de que Peter Lim ha ahogado al club con su pésima gestión; es más, muchos piensan que su administración esconde la búsqueda de su propio beneficio, a costa de poner en riesgo la supervivencia del club. Su apellido es una mina de oro para los periódicos digitales. Dos décadas La decadencia del equipo valencianista, no obstante, empezó años antes de que Lim llegase a la capital del Turia. En 2004, el año del legendario doblete Liga-Copa de la UEFA conquistado por el Valencia de Rafa Benítez, Francisco Roig le vendió sus acciones por 32 millones de euros al conocido constructor Bautista Soler para que el club recobrase «la ansiada paz social» (con el beneplácito del PP, entonces en la presidencia de la Comunidad, que veía con buenos ojos una operación de estabilización comandada por capital local). Juan Soler, hijo de Bautista, asumió la presidencia en octubre de ese año. Una de sus primeras decisiones fue impulsar la construcción de un nuevo estadio, a la vanguardia mundial. Tras dos años en la presidencia, Soler había solicitado ya un crédito de 120 millones y disparado los gastos; presentado con luces y sonido en noviembre de 2006, el proyecto del Nuevo Mestalla se convirtió muy pronto en la tabla de salvación del club. Era la España del despilfarro anterior a la crisis financiera de 2008 y parecía haber dinero para todo: el Valencia invitó (sin éxito) a Diego Maradona, Pelé, Johan Cruyff y Alfredo di Stéfano para animar aquella presentación. El presupuesto del Nuevo Mestalla engordó en poco tiempo de 210 millones a más de 300. Ayudados por varias recalificaciones de terreno rústico, los dirigentes pensaban vender también las parcelas del viejo Mestalla para sufragar el templo del futuro. Empezaron a construirlo sin haber vendido las parcelas antes, e invirtieron el dinero existente en la gestión del club (una «gestión de opulencia», en palabras de un exdirectivo de la época; «Juan Soler no es de Singapur, pero hacía lo mismo que Lim ahora: gastar más de lo que ingresaba»). Con un contexto político favorable y en unos años de corruptelas generalizadas en las instituciones valencianas (como cualquier hemeroteca puede atestiguar), nadie quiso ponerle el freno a una entidad con semejante impacto social. En 2008 llegó la crisis financiera. Un año después se pararon las obras, por riesgo de quiebra económica. Y es en ese momento, según varias fuentes consultadas, cuando se comete el primer error grave: en lugar de asumir la bancarrota, el club suscribió una ampliación de capital de 92 millones de euros. Como no aparecieron inversores, la fundación del club recibió 74 millones gracias a un crédito de Bancaja avalado por la Generalitat; de la compra de acciones por parte de los aficionados, otros 18 millones. ¿Por qué, se pregunta hoy un exdiputado local, Bancaja (Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante) no llevó al club al concurso de acreedores? «Si eran el brazo armado de los políticos […] Con esa solución hubiesen perdido todos un poco, pero el club se salvaba». Hay dos hipótesis: la primera es que ningún político quiso reconocer el fracaso de un club histórico (el quinto con más títulos en toda España). La segunda, que Bancaja maniobró para evitar la asunción de pérdidas. «Curiosamente», continúa el expolítico, «Bankia [entidad en la que se integraron Bancaja y otras seis cajas arruinadas] ha acabado perdiendo al final 70 u 80 millones de quita con Lim por falta de beneficios del club». Según varias fuentes consultadas, cuando se comete el primer error grave: en lugar de asumir la bancarrota, el club suscribió una ampliación de capital de 92 millones de euros. La Unión Europea denunció posteriormente ese aval del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), dependiente de la Generalitat, como ayuda pública irregular. El club fue condenado inicialmente a pagar 30 millones de multa, pero el Tribunal de Justicia de Bruselas anuló el año pasado la sentencia tras una apelación (paradójicamente, fue Peter Lim quien evitó la condena de Bruselas al justificar con su compra que no se habían violado las reglas sobre el valor de mercado). El dueño del club ha invertido en la entidad hasta ahora, según fuentes con pleno conocimiento, un total aproximado de 270 millones de euros. El esqueleto de cemento que sigue presidiendo hoy la Avenida de las Cortes Valencianas simboliza por sí solo la desolación del club: Lim no ha cumplido aún su promesa de finalizar el nuevo estadio, bandera también de su proyecto. No es fácil encontrar en la provincia de Valencia aficionados partidarios del singapurense, que entre sus errores más groseros presenta el de no confiar en profesionales locales, haber colocado en su día a un personaje tan poco respetado como Anil Murthy en la presidencia y cierta soberbia que incluye el descuido de la política de comunicación: una decisión que probablemente lamentará a toro pasado. Una de las teorías más extendidas entre el valencianismo sobre la decadencia de la entidad es la asociación entre Lim y su amigo Jorge Mendes, el superagente portugués , que «sin duda ha supuesto un problema, porque cambia el modelo del club», según fuentes de Mestalla: «Se gastaron los primeros 100 millones de euros en cuatro jugadores». En realidad, no es una gestión muy diferente a la de Juan Soler cuando compró a Joaquín por 25 millones en 2006. «La hipótesis del vaciamiento económico del club no es cierta», insiste un empleado. «La relación entre Peter y Mendes viene de antes de comprar el Valencia. Pueden haber tenido intereses comunes puntuales», señala, «pero lo que ha hecho es poner dinero y equivocarse». Gestifute, la agencia de Mendes, ha cerrado operaciones en la entidad por valor de más de 350 millones de euros desde la llegada de Lim. La plataforma Marea Valencianista, dirigida por Miguel Zorio, exvicepresidente económico del club, ha denunciado ante la Fiscalía Anticorrupción que se han pagado durante años sobreprecios millonarios por futbolistas del entorno de Mendes a través de fondos de inversión o clubes donde tiene influencia (en el caso de Gonzalo Guedes, por ejemplo, sostiene que Gestifute habría ganado 12 millones de euros en comisiones, mientras que el ente perdió casi 18 millones). También acusan a Mendes de haber enviado ya a otros equipos grandes, como el Deportivo de La Coruña o el Zaragoza, a Segunda división. El problema, se cree en Valencia, es que Lim se ha cansado y ha cerrado el grifo mientras la deuda del club se mantiene en unos 180 millones a corto plazo y 370 a largo, y el equipo flirtea con un descenso que resultaría catastrófico. La socialización del descontento valencianista en las calles es innegable y el inusual consenso político sobre el BIC (que en el caso del Recreativo tenía la justificación del decanato), a escasos meses de las elecciones municipales y regionales, oculta quizá otros peligros. Los riesgos del BIC El paralelismo con el ‘Recre’ (un equipo que en 2015 estaba peleado con Hacienda y fuertemente endeudado) es ilustrativo: además de que la deuda del ‘decano’ no ha hecho más que crecer después de ser expropiado (de 16 millones a los actuales 21) y de que deportivamente continúa en el grupo IV de Segunda Federación, el Ayuntamiento de Huelva no ha sido capaz de encontrar un comprador en estos años y cumplir su promesa. El presidente expropiado (Pablo Comas) asegura en conversación con ABC que la Justicia le va a «devolver el club con intereses»: «Igual que los 18 años de petición de cárcel que afronté en su momento por una justicia politizada se quedaron finalmente en una multa de tráfico por alcoholemia». Hace un año, sin embargo, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Huelva desestimó sus recursos para invalidar la expropiación. Actualmente el pleito está en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, «ya alejado geográficamente de Huelva; podría llegar al Supremo en 2024». Fuentes jurídicas ven improbable que la expropiación sea ratificada por un tribunal fuera de Huelva. Las cosas han cambiado bastante en la capital onubense desde 2015. El ‘Recre Supporters Trust’, la asociación de aficionados que promovió manifestaciones contra Comas y la propia expropiación, se ha disuelto. «Lo que proponen», asegura Comas, «no sólo no protege al Valencia, sino que perjudica el futuro del equipo al transformarse tras una imposible expropiación en un ‘club estado’ que impediría su participación en competiciones profesionales. Además, al protegerse un bien inmaterial, la Sociedad Anónima Deportiva (SAD) no está protegida. Esto sin contar con que un BIC, una vez expropiado, no puede venderse porque lo impide la Ley de Patrimonio Histórico (art. 28.2). En definitiva: obtendrán quizá rédito político ahora, pero se les volvería en contra». Fuentes del Gobierno valenciano admiten en privado a ABC que la operación plantea «serios interrogantes» y que la expropiación sería una medida «desesperada, por si todo lo demás falla». El representante de un fondo de inversión estadounidense en España comenta, por su parte, desde el anonimato: «Veo muy difícil que un inversor serio se acerque a comprar un club que ha sido expropiado por las autoridades públicas; sería difícil, obviamente, por cuestiones de seguridad jurídica». La posible catalogación del Valencia (junto con la del Levante) puede durar en torno a un año (sólo hay un precedente de bien inmaterial protegido en la región: la paella). Mientras tanto, los políticos y el club siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo remontar la caducidad de la Actuación Territorial Estratégica (ATE) que hubiese permitido recomenzar unas obras con el sueño de albergar partidos de un hipotético Mundial 2030. Nadie quiere mover ficha a dos meses de las elecciones, el Valencia necesita erigir el nuevo estadio (aunque ya no sea el mejor del mundo) y el ambiente es cada vez más hostil a la dirección. Se dice que la Liga tiene unos 80 millones reservados del acuerdo con el fondo CVC para la conclusión del estadio. Si a eso se le sumasen los ingresos por la recalificación de los terrenos del viejo Mestalla, el club precisaría de 50 millones más. «Pero no va a pasar ahora», afirman fuentes muy cercanas al asunto: «Tenemos revuelta de aficionados y hay elecciones a la vista […] Los políticos podrían darle una salida a Lim, que se ha cansado ya de poner dinero. Y después volver a lo de antes: comprar barato, vender caro, hacer cantera. Pero hace falta un chivo expiatorio. Y podemos acabar teniendo un problema mucho más serio aún». Según un notario valenciano socio del club pero afincado en Barcelona, que también se manifestaría contra Lim, dice, si viviese en la ciudad, «la crisis del Valencia no es más que la traducción del fracaso de la sociedad valenciana […] Lim lo ha hecho rematadamente mal, ¡pero los que estaban antes también! En 2004, cuando se hizo público que Soler compraba acciones, hubo colas de varias manzanas para vender acciones… Y yo le digo, créame: ¡Muchos son los mismos que critican ahora!».. «Joselu: «Me siento como un chaval de 18 años»». No hay precedentes. Casi no hacía falta ni investigarlo. El doblete de Joselu supone el estreno más arrollador en la historia para un jugador de la selección española. No es el primero en hacer dos goles en su debut, ya lo logró Morientes hace ahora 25 años, pero sí en hacerlo como suplente y en un tramo tan corto de partido. Entre su salida al campo (minuto 85) y su segundo tanto (minuto 85) apenas hubo cuatro minutos de diferencia. Imposible hacerlo mejor. «No me lo creo aún -dijo el atacante espanyolista nada más terminar el partido-. Esto es lo máximo que puede tener un jugador. El trabajo diario ha tenido su recompensa y los sueños están para cumplirlos». Joselu, eufórico, se lo quiso dedicar a su mujer y a sus hijos, que bajaron al césped a celebrar con él al acabar el partido. También a su madre. «Se ha pegado una paliza por esta aquí». Noticia Relacionada Fútbol estandar No El uno x uno del España – Noruega: amargo regreso de Aspas en la noche más feliz de Joselu Jorge Abizanda Al delantero gallego apenas se le ve en un partido en el que su compañero del Espanyol se estrena con un doblete El máximo anotador nacional fue uno de los nombres que dio Luis de la Fuente que nunca habían aparecido en una convocatoria de la selección española. Su debut se ha producido a dos días de cumplir 33 años (lo hará mañana), lo que da un plus a la gesta. Tampoco quiso olvidarse del técnico. «Le agradezco todo. El confiar en mí en su primera lista. Entré en un momento en el que el partido nos estaba costando un poco e intenté hacer lo que más me gusta: goles. He respondido con creces. Me siento como un chaval de 18 años. Para mí la edad no es importante. Es un día increíble». Joselu , nacido en Stuttgart (Alemania) y criado en la cantera del Celta, llegó al Real Madrid con 19 años convertido en una de las grandes promesas del gol español. Allí coincidió con Álvaro Morata, el hombre que en La Rosaleda le dio la bendición al ser sustituido por él. Luego, sus caminos se separaron, y Joselu, sin oportunidades en el primer equipo blanco, inició un largo peregrinar que le llevó de vuelta a Alemania (Hoffenheim, Eintracht y Hannover) y a jugar en multitud de otros equipos (Stoke City, Deportivo, Newcastle, Alavés y, finalmente, Espanyol. «Ahora toca disfrutar y a partir de ya, a prepararnos para la batalla de Escocia. Son un equipo muy físico y tienen el factor de jugar en casa». En su estreno internacional, Joselu repitió el ritual que hace en el Espanyol, besar sus espinilleras: «Llevo a mi padre en la de la derecha, que en paz descanse. En la izquierda, a mi mujer, hijos y madre. Es lo que siempre me da fuerzas». Kepa, refrendado No fue un debut como el de Joselu, pero casi. El regreso de Kepa Arrizabalaga a la portería de la selección tuvo ese aroma, porque el meta vasco no era titular desde octubre de 2020, una eternidad. En su vuelta cumplió con creces. Noruega no exigió demasiado durante el partido, pero si España se marchó con la portería a cero fue gracias a sus intervenciones. No se le notó el largo periodo de ausencia. Al contrario, aseguró que se siente con la «chispa necesaria» que distingue un buen momento de otro extraordinario. «A los compañeros los conozco de antes a todos y eso no ha sido un problema. Nos ha costado aclimatarnos al balón, en algunos golpeos… Nada más». Kepa era el favorito para ser el elegido por De la Fuente, y no hubo sorpresas. Su reválida llegará en el partido ante Escocia, donde se sabrá si Luis de la Fuente apuesta por la rotación en la portería o se queda con el portero del Chelsea. «Estamos tres porteros y creo que el seleccionador confía en los tres. Yo estoy contento con la confianza que ha depositado en mí y con muchas ganas de jugar». Otro cantar será la próxima convocatoria, en la que, si nada se tuerce, debería regresar Unai Simón. Será otra batalla. Del lado rival pasó por la zona mixta Martin Odegaard , responsable de tirar del carro de su selección ante la ausencia de Haaland. El centrocampista del Arsenal reclamó un posible penalti de Rodri y aseguró que tuvieron ocasiones para poner en aprietos a España. «Hemos sufrido mucho los quince primeros minutos, pero luego tuvimos ocasiones para marcar que no fueron suficientes». El exmadridista cree que han pasado el peor partido del grupo. Para ellos, toca crecer para estar en la Eurocopa.. «Un grito de rabia y el signo de la cruz: De la Fuente inicia su etapa con estrella». No puede haber queja en Luis de la Fuente acerca del escenario de su puesta de largo. Con La Rosaleda llena y la gente volcada, incluida la numerosísima afición noruega que acompañó a su selección en Málaga, estrenó su palmarés con España con una amplia sonrisa gracias a otro debut mucho más abrumador. Los dos goles postreros de Joselu dieron otro cariz a la gran noche del riojano, que salvó el primer obstáculo de su trayecto de forma pulcra, con goleada y sin encajar. Pero aún lejos de que su bloque enamore al personal. Su etapa empezó con flor, la lesión de Haaland , y continúa con estrella. «Hay que seguir creciendo, este grupo puede dar muchísimo más», admitió. Noticias Relacionadas estandar No España 3 – 0 Noruega Joselu hace fuegos artificiales José Miguélez estandar No Fútbol El uno x uno del España – Noruega: amargo regreso de Aspas en la noche más feliz de Joselu Jorge Abizanda El técnico, pantalón negro, chaqueta azul, zapatillas blancas, superó también el primer plebiscito popular. Ni su perfil bajo ni su falta de experiencia en el fútbol de primerísimo nivel provocan reacciones negativas en una grada que lo recibió con su mejor sonrisa. Lo ovacionaron con estruendo cuando su nombre sonó por la megafonía del estadio, aún lejos del nivel de decibelios que alcanzaron con Gavi o Morata, los más aclamados de su primer once . Con la inclusión de cuatro jugadores que no estuvieron en el pasado Mundial, entre ellos Nacho y Iago Aspas dejó su impronta de ruptura con la anterior etapa. Además, recuperó a Rodri para el mediocentro y le puso de escudero a Mikel Merino. Cambia también el sistema. Del inamovible 4-3-3 de Luis Enrique se pasó a un 4-2-3-1 abierto a más registros. En una jornada intensa para él, el seleccionador mostró de cara al exterior la misma tranquilidad que le ha acompañado durante toda la concentración en Las Rozas. Saludos, golpes en el hombro… Gesto relajado y afable al cruzarse con unos y otros, aunque la procesión va por dentro. Con el estadio aún vacío departió sobre el césped con Luis Rubiales y Albert Luque, en una imagen casi idéntica a la que protagonizaba hasta ahora el presidente de la Federación con Luis Enrique y Molina. Cambian las caras, pero no los hábitos. De la Fuente escuchó el himno abrazado a su segundo, Pablo Amo, al que dedicó unas cariñosas palmadas en la espalda a modo de cómplice unión. Están juntos en esto. De pie incluso antes del inicio, el riojano se santiguó dos veces con el pitido inicial. Es uno de sus pocos gestos característicos. En la zona técnica es comedido, aunque no deja de dar instrucciones. Tampoco se puede decir que lo que ocurría dentro el terreno de juego provocara taquicardias… Con el gol de Dani Olmo soltó buena parte de la tensión acumulada, de nuevo sin aspavientos, aunque soltó un grito de rabia bien visible para las cámaras. Recibió, además, la felicitación de Amo y Miguel Ángel España, el preparador de porteros, y se acercó a la zona de los jugadores para chocar la mano con algunos de ellos. Pero el resultado era demasiado corto para perder la inquietud. El juego no despegaba. Más tensión En la segunda mitad aumentaron los intercambios de pareceres con su segundo. Tan pronto se escondía él en el banquillo como salía Pablo Amo a apuntarle algún detalle. Lo más cerca que estuvo de perder la calma fue con la lentitud de Laporte para mover un balón a posiciones delanteras. Con los brazos en alto y dando palmas, reclamaba la atención del central del Manchester City, al que reclamaba que enviara balones largos en diagonal a Ceballos. De la Fuente estaba serio, cada vez más pensativo, los músculos en tensión. A veces con los brazos en jarras, señal de un disgusto creciente. «Las sustituciones han venido para que los que han entrado aporten sus mejores virtudes, y lo han hecho», dijo sobre la aparición estelar de Joselu. «Celebro mucho su debut». Los goles le hicieron por fin relajar el rostro , aunque no sentarse. Siguió de pie hasta el final. Cuando llegó, se abrazó casi uno por uno con el resto de miembros del banquillo, dio la mano al entrenador noruego y lanzó un último saludo, en dirección a la grada y sin receptor conocido, antes de meterse el primero en el túnel de vestuarios.. http://www.databot-app.com
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