News – Noticias «Las Mardini , dos hermanas sirias que huyeron de la guerra a nado». Sarah y Yursa Mardini son dos hermanas que salieron de su Siria natal en 2015 con rumbo a Europa. Su infancia transcurrió en Daraya, al suroeste de Damasco. Desde temprana edad, comenzaron a participar en torneos nacionales de natación y entrenaban a diario hasta que la guerra destruyó su hogar y decidieron abandonar Siria buscando una vida mejor en Alemania. Agosto de 2015. Sarah de 20 años y Yursa de 17, abandonan Daraya, la ciudad en la que nacieron, en plena guerra y consiguen llegar a Esmirna, en la costa turca del Egeo. Una vez allí contactaron con la mafia local y, previo pago de 2000 euros cada una, se embarcaron en una balsa a motor con destino a Lesbos , a unos escasos 10 kilómetros de Turquía . En alta mar, el motor de la lancha dejó de funcionar y la embarcación, con 20 migrantes, empezó a navegar a la deriva. Las condiciones meteorológicas cambiaron y los famosos vientos Meltemia, que azotan las costas del Egeo durante los meses de verano, comenzaron a hacer estragos en la endeble embarcación. Llevaban horas en alta mar y todo apuntaba a que no lo conseguirían pero, en ese momento, las hermanas tuvieron una idea: se turnarían y nadando remolcarían la embarcación hasta tierra. Así lo hicieron, y más de 3 horas después, consiguieron llegar con la lancha a cuestas a Lesbos . Desde Grecia, consiguieron atravesar los Balcanes y llegar a su destino final: Berlín. Su hazaña no pasó desapercibida y, una vez asentadas en su nuevo hogar, les empezaron a llover ofertas para unirse a clubes de natación Desde Grecia , consiguieron atravesar los Balcanes y llegar a su destino final: Berlín. Su hazaña no pasó desapercibida y, una vez asentadas en su nuevo hogar, les empezaron a llover ofertas para unirse a clubes de natación. Yursa consiguió retomar su carrera como nadadora y, poco después competir en Río 2018 y Tokio de 2022 como miembro del primer Comité Olímpico de Refugiados de la historia de los Juegos Olímpicos . Como embajadora de ACNUR se ha reunido con varios de los grandes líderes mundiales y ha recibido varios galardones. Su historia la ha contado en el libro ‘Mariposa: de refugiada a nadadora olímpica’ que inspiró la película ‘Las nadadoras’. Cinco años de pesadilla Por su lado, Sarah, tras la experiencia de haber sido testigo del drama de los refugiados en primera persona, decidió abandonar su carrera como nadadora y volver a Grecia , a la isla de Lesbos, para colaborar con la ONG Emergency Response Centre International (ERCI). En 2018, ella y otros 23 miembros de la organización fueron arrestados por las autoridades griegas bajo los cargos de tráfico de personas , blanqueamiento de capitales y espionaje por los que se enfrenta a una pena de hasta 25 años de cárcel. Sarah estuvo en prisión preventiva un total de 118 días. El juicio, que ha sufrido varios aplazamientos e irregularidades en el proceso, se realizará en mayo. Noticia Relacionada opinion No «Moria»: un vertedero de los derechos humanos Antonio Illán Illán Una historia basada en los testimonios reales de dos mujeres refugiadas que tuvieron que huir de sus países de origen El pasado mes de enero –y gracias a las presiones de la ONU y el Parlamento Europeo, que considera que el proceso es « el mayor caso de criminalización de la solidaridad griega en Europa »– varios de los cargos fueron retirados. «Psicológicamente Sarah está muy afectada, es un proceso demasiado largo y tiene estrés postraumático», ha declarado a ABC Zaharias Kesés, representante legal de la joven siria. Sarah, que ahora tiene 28 años, espera que el próximo mayo el Tribunal Supremo de Grecia ponga fin a la pesadilla que empezó hace casi cinco años para poder continuar con su vida y seguir nadando hacia delante.. «El oasis nuclear de Francia: una energía barata y querida por la opinión pública». Durante más de medio siglo, Francia y los franceses sostuvieron una profunda historia de amor y fidelidad con la energía nuclear . Entre 1975 y 2012, el sable atómico de gran potencia les confería la ilusión de ser una gran potencia mundial. Además, podían consumir energía y electricidad a un precio más barato, argumento capital para la economía doméstica familiar. Esa historia terminó provisionalmente mal, cuando las infidelidades de un presidente precipitaron una crisis muy grave para la familia nacional, que se está superando gracias a la comprensión profunda de los intereses y las pasiones, íntimas y colectivas. Entre 1963, el año de la construcción de la central nuclear de Chinon, y 1975, el año de la construcción de la central de Tricastin, Francia construyó la segunda industria atómica mundia l, tras los EE. UU., que aseguró entre el 70 y el 75 % de la electricidad consumida , consolidando una soberanía eléctrica absoluta. Esa realidad tecnológica tenía varios pilares capitales: unidad política esencial, percepción social muy sólida. Noticia Relacionada estandar Si Alemania apaga hoy sus tres últimos reactores nucleares Rosalía Sánchez Hoy se desconectan los tres que quedaban pendientes de cierre en Baviera, Baja Sajonia y Baden-Württemberg De la derecha encarnada por sucesivos presidentes, De Gaulle, Giscard, Chirac, Sarkozy, a la izquierda histórica, el PCF y el PS, liderado por otro presidente, François Mitterrand , todo el abanico político y sindical apoyaba, con eventuales matices, esa matriz energética nacional. Durante más de medio siglo, la energía nuclear tuvo una cota de acepción y apoyo excepcional. Entre el 65 y el 75 % de los franceses tuvieron buena opinión de la energía nuclear , en su doble dimensión, civil y militar. El arma atómica confería al Estado un «centro» excepcional en la escena mundial. La soberanía eléctrica era un símbolo de fuerza, prosperidad y libertad. Los franceses eran muy felices: las familias y las empresas pagaban la electricidad más barata. Marcha atrás de Hollande Esa historia de amor entró en crisis entre 2012 y 2017, durante la presidencia de François Hollande . Durante la campaña electoral que le permitió conquistar el Elíseo, Hollande prometió reducir del 78 al 50% la producción de electricidad de origen nuclear. Por las mismas fechas, el PS y Europa Ecología Los Verdes (EELV), negociaron un acuerdo de gobierno en coalición, que prometía la perspectiva de una salida de la energía nuclear a través de un rosario de promesas: cierre paulatino de reactores nucleares, abandono de esa filial energética. Macron repite con frecuencia que la energía atómica «es la más ecológica» Las promesas electorales de Hollande y los acuerdos de gobierno entre socialistas y ecologistas se transformaron muy pronto en promesas difíciles de cumplir, con un coste muy duro: el parque nuclear comenzó a envejecer, sin las imprescindibles y puestas al día , la industria eléctrica fue víctima de un rosario de ajustes, atizando la incertidumbre social. El 75% de los franceses apoya la nuclear, no exenta de riesgos EPA Todo se complicó entre el 2014 y el 2017, cuando el presidente Hollande nombró a la madre de sus cuatro hijos, Ségolène Royal, ministra de Ecología, Energía y Relaciones internacionales sobre el Clima. Durante tres años, la política nuclear-civil de Francia, se convirtió en una suerte de vodevil picante y catastrófico. En la escena pública, Hollande debía intentar cumplir sus acuerdos con los ecologistas, para reducir drásticamente el parque nuclear de la Nación. En el lecho íntimo, Hollande escuchaba los consejos y opiniones de Julie Gayet , una compañera sentimental con una fe profunda en las energías renovables. En el consejo de ministros, el jefe del Estado debía escuchar la política muy personal y antinuclear de la madre de sus hijos, Ségolène Royal. Los franceses comenzaron a pagar más cara la electricidad, sacudidos por las sirenas ecológicas, finalmente catastróficas. La era Macron Como ministro de Economía y Secretario general adjunto de la presidencia de la República, entre 2014 y 2016, Emmanuel Macron participó y nunca denunció esa deriva antinuclear del jefe del Estado. Elegido presidente por vez primera, el 2017, Macron dejó intacta la legislación anti nuclear negociada e impuesta por la ‘cama redonda’ de François Holande, el PS y Europa Ecología Los Verdes (EELV). Durante los tres primeros años de su primer mandato presidencial, Macron confirmó y continuó la política de su predecesor: cierre de centrales, retrasos en el mantenimiento de todo el parque nuclear civil. Cuando comenzó a propagarse el fantasma de una crisis energética grave, entre el 2021 y el 2022, Jean-Bernard Lévy, ex director general de EDF (Électricité de France), lanzó contra los gobiernos de Hollande y Macron una primera andanada de críticas de inmenso calado: «Los dirigentes políticos descubren muy tarde que nuestro parque nuclear está envejeciendo . Olvidan que fueron ellos y sus gobiernos quienes nos dijeron que se iban a cerrar más centrales nucleares. Tras los primeros cierres nos dijeron que nos preparásemos al cierre de otras centrales. Formar a los técnicos que trabajan en las centrales nucleares exige varios años de formación especializada». Macron interpretó la primera gran andanada del director del primer grupo energético nacional como un navajazo a su yugular política personal, acusando a Lévi de «irresponsable». Ante los negros nubarrones que se avecinaban, entre el otoño del 2021 y los primeros meses del 2022, Macron inició su cambio de doctrina personal: « La energía nuclear es la energía más limpia, verde y ecológica. Mi gobierno construirá nuevas centrales nucleares». Demasiado tarde. La guerra de Ucrania agravó la crisis energética, Francia había comenzado a perder su soberanía eléctrica, uno de los grandes blasones de la soberanía nacional, cuya piedra fundacional había sido la energía nuclear. Manuel Valls, primer ministro de Hollande, otro de los responsables de las ‘camas redondas’ ideológicas que provocaron la catástrofe nacional, declaró a la comisión parlamentaria: «La decisión de reducir al 50 % nuestra producción de energía eléctrica de origen nuclear no respondía a ningún estudio científico. Fue la consecuencia de negociaciones ideológicas, políticas». Menos lírico, Hervé Machenaud, exdirector ejecutivo de EDF, hizo este balance catastrófico: «La influencia política y ecológica, antinuclear, había investido todo el Estado, a todos los niveles. Es un puro milagro que nuestro parque nuclear se haya salvado». Francia y los franceses vivieron el otoño e invierno del 2022 aceptando la fatalidad de esa catástrofe histórica. Finalmente, tras siete años se alcahuetería presidencial, Macron cambió definitivamente de bando y aceleró el proyecto de construcción de nuevas centrales nucleares. A mediados de este mes de marzo, la Asamblea Nacional aprobaba con urgencia un proyecto de Ley de «aceleración» de la reconstrucción del parque nacional de centrales nucleares. Tras una larga década de ‘camas redondas’ ecológicas y progresistas, la energía nuclear volvía a ser profundamente sexy. Otro idilio Según los últimos sondeos, el 75% de los franceses apoyan la energía nuclear. Macron repite con frecuencia que la energía atómica «es la más ecológica». En la AN, extrema izquierda, izquierda, ecologistas, centro, derecha y extrema derecha, ultrasensibles a la reforma del plan nacional de pensiones, han puesto pocos obstáculos a la nueva legislación pro nuclear. A la izquierda, Fabien Roussel, secretario general del PCF, ha confirmado el apoyo comunista a la filial energética atómica, nuclear. Entre las distintas familias que se disputan la herencia de un PS moribundo, han comenzado a multiplicarse los nuevos militantes pronucleares, que la cadena TF1, presenta de este modo: «Las nuevas generaciones son más favorables a la energía nuclear». En Europa, Ecología Los Verdes (EELV), el primer partido antinuclear, ha abierto un debate de fondo sobre la aceptación del átomo. Yannick Jadot, desafortunado candidato ecologista a la presidencia de la República, declaró: «Hoy, muchos partidarios del compromiso político con el cambio climático consideran la energía nuclear como una opción válida». En su día apareció un nuevo partido ecologista, radical, el Partido Pirata (PP), cuya portavoz, Florie Marie, antigua Verde, ha declarado: «Si usted es pronuclear, no tiene nada que hacer con los Verdes. Véngase con nosotros». En su declaración de principios, el PP francés llega a esta conclusión: «Continuar el desarrollo de la energía nuclear, la energía con menos carbono, nos parece inevitable». No se trata de un amor pasional. Para los «piratas» franceses, la energía atómica sigue siendo la más sexy. Y vuelven a confiar en la promesa de una energía y una electricidad más baratas, gracias a las centrales de nuevo cuño. Veremos.. «Sudán revive la pesadilla de la guerra civil veinte años después de Darfur». Cuando se interrumpen los caminos que conducen a la democracia, suele ser para que la violencia campe a sus anchas. Así lo demuestra lo que sucede en Sudán, donde el Ejército regular y los paramilitares de las Fuerzas de Asalto Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) se enfrentan desde hace más de una semana para hacerse con el poder. Según datos del viernes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 413 personas han muerto y más de 3.551 han resultado heridas durante los choques , una situación agravada por el hecho de que los centros sanitarios también son diana de los ataques. «El conflicto se enmarca dentro del proceso de transición en el que está inmerso Sudán, y que comenzó a raíz de la revolución popular que estalló a finales de 2018 y principios de 2019, cuando se produjo una oleada de protestas contra el régimen de Omar al Bashir », explica Elsa Aimé , profesora de la Universidad Pontificia de Comillas. «Eso abrió un período de cambio, un proceso de transición política que ha conocido varios altibajos. En 2019, en el contexto de estas movilizaciones, se dio un golpe de Estado que provocó la caída de Al Bashir y la creación de un consejo militar de transición. Lo que acaba de estallar es un enfrentamiento dentro de esa junta, que tendría que haberle pasado el poder a un gobierno civil». «Había tensiones porque se debía formar un comité para supervisar la integración de los paramilitares de Hemedti en el Ejército regular», cuentan fuentes de la cooperación internacional, que han pedido mantener el anonimato. «Los militares querían que esa transición se produjera en dos años, mientras que los paramilitares deseaban que fuera en diez. Además, los militares querían que el comité fuera presidido por un militar, pero que los paramilitares querían un civil», explican. Noticia Relacionada estandar No Defensa se prepara desde Yibuti ante una posible evacuación de civiles españoles y europeos de Sudán Esteban Villarejo Envía dos aviones A400M y prepara la salida de un tercero al cuerno de África ante el deterioro de la situación en el país árabe Antes de continuar, hay que conocer quién lidera cada una de las facciones que amenazan con desestabilizar definitivamente a una tierra con sus sueños de libertad hechos añicos: por un lado, se encuentra el Ejército y el presidente del país, el general Abdelfatah al Burhan , un militar de carrera que ha recibido formación en Jordania y Egipto; por otro, las RSF y el vicepresidente, el general Mohamed Hamdan Dagolo , llamado Hemedti, procedente de una familia de pastores de camellos que cambió las bridas por los kalashnikov y logró hacer fortuna durante la guerra de Darfur, de la que se cumplen veinte años. Dos cara y un fondo En cierta forma, las biografías de Burhan y de Hamedti simbolizan uno de los aspectos del conflicto en marcha: mientras que Al Burhan es un militar al uso, un hombre que mantiene buena relación con El Cairo y mira con simpatía a la dictadura de Al Sisi , Hemedti hizo carrera como jefe de grupos armados, se entiende con el dictador de Eritrea, Isaías Afewerki, y con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, y apenas posee instrucción; según han publicado varios medios, abandonó la escuela muy temprano. «Los militares de Sudán sí que han tenido una educación. Aunque no alcanzan el nivel del Ejército egipcio, hay una academia militar sudanesa y pasan un recorrido formativo», señalan las fuentes de la cooperación internacional. «Los soldados de los paramilitares son gente que viene de Darfur, que por lo general no tiene estudios y que ha pasado toda su vida en contextos de guerrilla», añaden. «Hemedti no tiene estudios, ni siquiera fue a la escuela. Los hombres de la RSF han hecho cosas muy malas, porque a veces están borrachos y usan armas pesadas», cuenta un ciudadano sudanés que ha pedido proteger su identidad con el anonimato. «La gente prefiere ahora al Ejército, pero tampoco están satisfechos con sus líderes». «Los soldados de los paramilitares son gente que viene de Darfur, que por lo general no tiene estudios», cuentan fuentes de la cooperación internacional Lo cierto es que hay que evitar los espejismos de la propaganda. Ambos hombres llegaron a la primera línea de la política sudanesa gracias a Al Bashir, al que más tarde derrocaron durante el golpe de Estado de abril de 2019. Aunque ahora Hemedti intenta distanciarse de Al Burhan y presentarse como un político cabal, dialogante y próximo a los ciudadanos, estrategia que la cadena Al Jazira ha descrito como una campaña de «poder blando» para convencer a Occidente de que las RSF solo desean proteger a los civiles de la violencia del Ejército regular, la realidad, como siempre, es más gris y desalentadora . «Durante años, el Ejército y las RSF cooperaron para cometer graves abusos contra los derechos humanos en todo Sudán», se lee en la citada noticia de Al Jazira. «El Ejército tiene más apoyo entre los islamistas y los viejos partidos tradicionales», confirman las fuentes de la cooperación. «La mayor parte de la población quiere un gobierno civil y está cansada de los militares. La cúpula ascendió con Al Bashir, pero el discurso de Hemedti sobre los civiles está vacío», explican. «Cuando se convirtió en vicepresidente, Hemedti creyó que podía convertirse en el hombre del futuro e intentó construir una imagen que resultara aceptable». En cierta manera, se puede decir que en Sudán luchan dos viejos conocidos. «El enfrentamiento se está produciendo entre Burhan, el presidente de la junta, y el vicepresidente, Hemedti, líder de unas fuerzas paramilitares vinculadas a unas milicias que existían en la década del 2000 y participaron en el genocidio de Darfur», recuerda Aimé, en referencia a los Janjaweed, el grupo armado que cometió crímenes de guerra en ese castigado territorio a principios de este siglo. «Estas luchas por el poder político enfrentan a un general militar con fuerzas paramilitares, ambos vinculados al período de Al Bashir». Tentáculos de Wagner «Los paramilitares controlan los lugares donde se produce el oro, una fuente fundamental de ingresos», comentan las fuentes de la cooperación. Se trata de una actividad que el grupo Wagner también lleva a cabo en África, pero resulta que las conexiones con los paramilitares rusos no terminan ahí. Según una noticia publicada el viernes por la CNN, los mercenarios de Wagner han suministrado misiles a los paramilitares de la RSF; los vínculos entre Hemedti y Moscú son sólidos, pues el líder miliciano viajó a la capital rusa el 23 de febrero de 2022, solo un día antes de la invasión de Ucrania, para «estrechar lazos» entre Sudán y Rusia. «La gente de Sudán quiere democracia y son los grandes perdedores del conflicto», lamenta un ciudadano que pide mantener el anonimato «Si el Ejército regular recupera el control de la capital, puede haber dos escenarios: que los paramilitares se retiren a Darfur, que podría convertirse en una región independiente en la práctica, o que se reduzca la intensidad del conflicto pero se alargue por tiempo indefinido », concluyen las fuentes de la cooperación, exponiendo las posibilidades sobre el futuro de la guerra. «La gente de Sudán es gente de paz. La gente de Sudán quiere democracia y son los grandes perdedores del conflicto. Ningún líder de Sudán actúa como los sudaneses, que son pacíficos y no quieren la guerra», añade el mencionado ciudadano anónimo, crítico con la imagen de la población de su país que se transmite en los medios internacionales de comunicación. «Va a ser muy duro, pero vamos a luchar pacíficamente por la democracia», concluye esperanzado. Lo que suceda en los próximos días definirá el futuro de una tierra demasiado golpeada por la violencia.. «Votos y cerebros». Ron DeSantis había despertado grandes expectativas como posible sucesor de Donald Trump . El expresidente aborda su intento de volver a la Casa Blanca enfrentado a una montaña de problemas judiciales. Es cada vez más una caricatura de sí mismo, transgresor y narcisista hasta el extremo. En contraste, la experiencia del italo-americano en la Cámara de Representantes y en Florida, de uno de los estados más importantes en las elecciones presidenciales, le permite aspirar al liderazgo del partido republicano. Formado en las mejores universidades, Yale y Harvard, y de talante reflexivo, frío y calculador, DeSantis ha sido elogiado como «un Trump con cerebro». Lucha en las mismas guerras culturales, desde un conservadurismo sin fisuras y una familia perfecta. Se ha apuntado a la peligrosa tesis en ascenso en el mundo republicano, según la cual Estados Unidos no tiene por qué dar un apoyo incondicional a Ucrania. Pero su pobre desempeño en estos meses de pre-campaña ha echado por tierra sus aspiraciones, al menos por ahora. La base del partido republicana no le reconoce como uno de los suyos, a diferencia de lo que ocurre con Trump. El gobernador de Florida es demasiado distante y no muestra empatía hacia los trabajadores que han dejado de votar demócrata, temen por su futuro y culpan a China y a los inmigrantes de todos sus males. Las encuestas de las primarias dan una clara ventaja al expresidente en la mayoría de los Estados, incluido Florida. Trump sabe conectar con los ciudadanos de a pie enfadados con Washington, incluso con el votante evangelista que busca quien defienda sus creencias con independencia de su comportamiento privado. Noticia Relacionada estandar No DeSantis, favorito republicano, considera la guerra en Ucrania una «disputa territorial» Javier Ansorena El gobernador de Florida cree que el apoyo a Kiev no debe ser una prioridad DeSantis se debate en si ahora debería hacer lo mismo: en vez de enfrentarse al magnate neoyorquino, mostrarse como un recambio joven y fiable. Su respaldo a Trump ante la imputación en el caso de los pagos ilegales a una actriz porno es un paso en esa dirección. Pero el pleito solo aumenta la popularidad de su rival, que no parece necesitar el apoyo de este discípulo ni de los mandarines del partido. Sin cerebro consigue muchos votos.. «Tiroteos en EE.UU.: dispara primero, pregunta después». Cada cierto tiempo –muy poco tiempo–, un tiroteo masivo estremece a EE.UU.. Hace unas semanas, en un colegio privado de Tennessee. A finales de enero, se acumularon matanzas en California, una en una sala de baile, otra en dos viveros del norte del estado. El recuerdo de la tragedia en una escuela de primaria en Uvalde (Texas) el año pasado todavía pone la piel de gallina (esta semana se ha sabido que su autor un adolescente, escribió las letras LOL en una pizarra con sangre de las víctimas). Después se produce el ciclo habitual: indignación, llamamientos a cambios regulatorios que acaban en nada y olvido. Por otro lado, la atención a estas matanzas también oscurece una realidad más amplia: la presencia constante de la violencia armada en la vida de EE.UU. Esta semana, esa realidad ha salido a la luz por la acumulación de incidentes con armas de fuego en situaciones banales. Un error sin malicia puede acabar en tragedia, en un país armado hasta los dientes y donde en muchos estados las leyes ofrecen una interpretación amplia de la defensa propia. Noticia Relacionada estandar No Una joven mata a 3 niños y 3 adultos en una escuela de Estados Unidos Javier Ansorena La autora de los hechos también ha muerto, según ha anunciado la Policía El jueves de la semana pasada, un hombre de 84 años, Andrew Lester, disparó y mató a un adolescente de 16, Ralph Yarl , en la puerta de su casa en Kansas City. Yarl iba a recoger a sus dos hermanos y se equivocó de domicilio. Tocó el timbre y Lester dijo a la policía sentirse «muerto de miedo» ante la presencia de Yarl. Le disparó dos veces, hiriéndole gravemente. Dos días después, en una zona rural del norte del estado de Nueva York, un grupo de jóvenes se metieron por error con sus dos coches en la entrada de una casa equivocada. Cuando ya estaban saliendo de allí, el dueño les disparó y una chica, Kaylin Gillis, de 20 años, murió en el coche que conducía su novio. Este martes, en un aparcamiento de un supermercado de Austin (Texas), dos adolescentes, animadoras de un equipo de instituto , fueron tiroteadas. Una de ellas confundió su coche y abrió el de un extraño, que estaba dentro del vehículo. Salió y disparó. Las dos resultaron heridas y una de ellas se recupera en la UCI. Un día después, en otra esquina del país, en una zona residencial del condado de Gaston (Carolina del Norte), un hombre y su hija de seis años fueron tiroteados. El desencadenante: estaban jugando a baloncesto y la pelota entró en la propiedad de un vecino, con un historial violento. Cuando fueron a buscar el balón, el vecino salió con un arma y les disparó. Después se dio a la fuga, hasta que fue detenido en Florida el viernes. Incidentes habituales Estos incidentes no son excepcionales. El año pasado, algo más de 20.000 personas murieron en EE.UU. por armas de fuego, en incidentes provocados o accidentales, un número similar al registrado desde 2020, cuando creció con fuerza como efecto de la pandemia: aumentaron el crimen violento y la compra de armas. En los años anteriores a la pandemia, el número estaba en cerca de 15.000 muertes. Muchas veces, las víctimas son menores: entre cinco y seis mil niños o adolescentes mueren o resultan heridos cada año por disparos. Y todo ello sin contar el efecto de las armas de fuego en los suicidios, que están por encima de los 20.000 al año con disparos (más de 26.000 en 2021, el último año con datos). El año pasado, algo más de 20.000 personas murieron en EE.UU. por armas de fuego, en incidentes provocados o accidentales El contexto de este goteo imparable de muertes es la gran presencia de armas. Se estima que hay 393 millones de armas en manos privadas en EE.UU., es decir, más armas que personas en un país con 330 millones de habitantes. En ningún país del mundo hay tantas armas per capita, y EE.UU. duplica el ratio del segundo. Pero la mayoría de las armas están en pocas manos: según un sondeo de Pew Research, tres de cada diez adultos es propietario de al menos un arma, y cuatro de cada diez asegura que vive en una casa donde alguien tiene armas. Arraigo cultural Hay muchas razones que empujan a los estadounidenses a tener armas, un asunto con mucho arraigo cultural en algunas partes del país, pero que se ha extendido con fuerza a otros donde no lo había. La caza o el tiro son aficiones muy establecidas. Pero la razón que más citan los estadounidenses para comprar armas es la de protegerse contra el crimen: un 88%, según una encuesta de Gallup de 2021. El factor de la protección propia –aunque tenga difícil justificación, como en los tiroteos de esta semana– ha crecido con fuerza en los últimos años (en la misma encuesta de Gallup en 2005, la mencionaba el 67%), en un EE.UU. cada vez más polarizado, donde los defensores acérrimos del acceso a las armas sin límites pintan un país tomado por la violencia y en el que es necesario armarse para defenderse. Una situación exacerbada por el aumento de la criminalidad en la pandemia y que contribuye a una situación de la pescadilla que se muerde la cola: la necesidad de protección empuja a comprar más armas –ante la falta de regulación, acaban muchas veces en manos de quienes no deberían tenerlas–, que acaban por provocar más violencia, lo que hace que los ciudadanos sientan que necesitan ir armados. ‘Doctrina Castillo’ El gatillo fácil que muestran los estadounidenses en situaciones como las de los últimos días tiene también un respaldo regulatorio. En la mayor parte de EE.UU. existe la ‘Doctrina Castillo’, que permite a los ciudadanos utilizar f uerza letal para proteger su propiedad. En los últimos años, sin embargo, esto se ha reforzado con leyes ‘stand your ground’ (algo así como ‘mantenerte en tu sitio’), una interpretación permisiva del concepto de uso de fuerza letal en defensa propia. De manera convencional, se entiende que ese uso tiene que ser necesario para evitar daños graves y cuando no haya una manera segura de salir de la situación de conflicto. Pero las leyes ‘stand your ground’ permite la fuerza letal también en situaciones en las que se hubiera podido evitar su uso con una retirada. El gatillo fácil que muestran los estadounidenses en situaciones como las de los últimos días tiene también un respaldo regulatorio Se adoptó por primera vez en Florida en 2005, con un fuerte apoyo de la Asociación Nacional del Rifle, el gran ‘lobby’ de las armas. Desde entonces, se ha extendido a cerca de la mitad de los estados del país. Un estudio de la revista científica ‘JAMA Network Open’ asegura que la adopción de estas leyes ha provocado un aumento de entre el 8% y el 11% de los casos de homicidios con armas de fuego a nivel nacional.. http://www.databot-app.com
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