News – Noticias «Con la venia de su señoría algorítmica». El progresivo desarrollo de los sistemas de Inteligencia Artificial (IA) conlleva su expansión hacia sectores y campos de actuación heterogéneos, algunos de ellos tradicionalmente reservados al juicio humano. Este es el caso del ámbito decisorio por antonomasia debido a su especialización, prestigio y trascendencia: la función judicial. La aplicación de IA en este campo es una de las más controvertidas, provocando profundos debates entre especialistas y juristas. Por el momento, la Comisión Europea, en la propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establecen normas armonizadas en materia de inteligencia artificial (ley de inteligencia artificial), viene a calificar de alto riesgo el empleo de sistemas de IA destinados a ayudar a una autoridad judicial en la investigación e interpretación de hechos y de la ley, así como en la aplicación de la ley a un conjunto concreto de hechos. Nótese el empleo del verbo ayudar, que revelaría el enfoque coadyuvante o instrumental –supportive technologies- del rol tecnológico adoptado por dicha propuesta. Los avances en machine learning, big data o procesamiento del lenguaje natural vienen posibilitando la utilización de la IA en labores jurídicas, automatizando tareas o estructurando la información mediante técnicas como el análisis probabilístico, el comparativo de casos precedentes o la deducción lógica, facilitando la labor decisoria del operador jurídico (jurimetría, «decision support»). En esta línea, despachos y gabinetes jurídicos son la punta de lanza digital y cuentan con sistemas de análisis predictivo de eventuales decisiones de un tribunal a partir del examen de resoluciones anteriores (justicia predictiva). La incorporación de estas nuevas herramientas compatible con las garantías procesales y con los derechos de los ciudadanos será uno de los aspectos que habrá de afrontar la futura Ley de Eficiencia Digital del Servicio Público de Justicia y, en lo que se refiere a la investigación penal, la futura Ley de Enjuiciamiento Criminal (el artículo 516 del Anteproyecto permite al juez de garantías autorizar la utilización de sistemas automatizados o inteligentes de tratamiento de datos para cruzar o interrelacionar información disponible sobre el investigado con datos de otras bases públicas o privadas, concurriendo determinados requisitos). Noticia Relacionada estandar Si Los algoritmos también cambian las reglas en los despachos de abogados Belén Rodrigo Automatizar tareas repetitivas, reducir errores en la gestión documental, analizar jurisprudencia… la IA se abre paso en el día a día del sector legal Más discutido es el rol sustitutivo –replacement technologies-, cuestión en que técnica y ética se entremezclan. En este sentido, el Consejo de la UE ha subrayado (conclusiones de 8 de octubre de 2020 «Acceso a la justicia: aprovechar las oportunidades de la digitalización») que «el uso de herramientas de inteligencia artificial no debe interferir con el poder de decisión de los jueces ni con la independencia judicial» añadiendo que «las resoluciones judiciales deben ser siempre dictadas por seres humanos y no pueden delegarse en una herramienta de inteligencia artificial». Pero tal conclusión se refiere al deber ser, no al ser. Desde este último plano, lo descriptivo plantea el interrogante ya formulado por Susskind: ¿es posible que las máquinas sustituyan a los jueces humanos? Evidentemente, la ciencia tendrá un peso importante en la contestación y, muy probablemente, hará que sea afirmativa. Es posible. De hecho, en cierto modo ya está ocurriendo. Así, países como Estonia o Países Bajos (e-Court) han anunciado o abordado proyectos de implementación de IA para resolver reclamaciones de cantidad de escasa cuantía y complejidad a fin de reducir tiempos, descongestionar los juzgados, evitar errores y lograr previsibilidad y consistencia en las resoluciones. Otros países (Reino Unido, Canadá o Méjico) han desarrollado programas piloto para determinados procesos (generalmente, ‘small claims’). Pero lo importante no es tanto el qué sino el cómo y si este es adecuado para hacer recaer sobre la tecnología uno de los poderes del Estado. La respuesta ha de pasar por definir correctamente la labor judicial. Es evidente que un sistema IA superaría sin dificultad los exámenes teóricos de la oposición libre para el ingreso en la carrera judicial , consistentes en recitar en tiempo y forma un contenido previamente memorizado. Sin embargo, el aforismo ‘iura novit curia’ (la curia conoce las leyes) es condición necesaria pero no suficiente para juzgar, entendiendo que esta función va más allá de la estricta y aséptica aplicación de la norma al caso concreto. ‘Summum ius summa iniuria’ dejó escrito Cicerón. Y es que, el fundamento de la función judicial se sitúa en la ‘iustitia’, no simplemente en el ‘ius’. La función de juzgar no se reduce a la proyección de un mero silogismo . Esa aplicación de la norma es el fruto maduro del complejo ejercicio simultáneo de una serie de ponderaciones, habilidades y elementos decisorios que no figuran en ninguna asignatura y no son susceptibles de protocolización a priori: honestidad, objetividad, conciencia, prudencia, seguridad, fortaleza, experiencia, intuición o empatía. Es ilustrativa la definición que dibujó el lord Canciller inglés Lyndhurst cuando proclamó que un juez debía ser ante todo un caballero, tener una cierta dosis de valor y sentido común y si además añadía unos ciertos conocimientos de derecho le sería muy útil. Ya en el siglo XIII se decía que jueces «tanto quiere decir hombres buenos que son puestos a mandar y hacer Derecho» (Partida II, T. 4, Ley I). A menudo, el decisor judicial actúa en un terreno complejo y cambiante. Los conceptos jurídicos indeterminados, las lagunas, las antinomias jurídicas o la evolución jurisprudencial son obstáculos habituales en su camino. En general, pero con mayor razón en sistemas que atribuyen gran peso creativo a la jurisprudencia como el Common Law, es difícil aventurar qué ocurriría con los llamados ‘leading o landmark cases’, qué hubiera ocurrido si, por ejemplo, un sistema de IA hubiera resuelto en 1954 (basándose en los antecedentes legislativos y jurisprudenciales) el caso Brown contra Consejo de Educación de Topeka (347 U.S. 483), ¿habría anulado parcialmente la decisión de la Corte Suprema de 1896 (Plessy contra Ferguson) declarando la inconstitucionalidad de las leyes estatales segregacionistas en las escuelas públicas? Y es que el hecho de que una decisión [exacta] se base en precedentes y estadísticas no significa que sea justa, como demuestran las matizaciones o giros jurisprudenciales producidos a lo largo de la historia, atendiendo a la realidad social y a las circunstancias del tiempo en que han de aplicarse las normas. De lo contrario se corre el riesgo de congelación o fosilización de la justicia, pues, como proclamó el célebre juez Oliver Wendell Holmes, «la vida del Derecho no ha sido la lógica, sino la experiencia». Las habilidades requeridas para la toma de decisiones judiciales no son empleadas por los sistemas de aprendizaje automático (machine learning) que, lejos de reproducir un razonamiento abstracto, vienen a aplicar algoritmos sobre elevados volúmenes de datos para concluir lo que un juez resolvería en casos parecidos. De esta forma, el juicio humano (y con ello la comprensión de los motivos que explican la decisión), en las tres dimensiones que distingue Pérez Luño (percepción, argumentación racional y decisión), es sustituido por el análisis big data. Es indiscutible que el ejercicio de la función judicial puede ser mejorado gracias a herramientas tecnológicas, pero a los aspectos técnicos del conocimiento jurídico deben añadirse la deontología profesional y otros elementos y valores difícilmente automatizables , naturales y adquiridos tras la superación, además de la carrera de Derecho, de la escuela judicial, de un período de prácticas tuteladas en los diferentes órdenes jurisdiccionales así como del desempeño de funciones de sustitución y refuerzo. Reflexionaba hace poco Michael Ignatieff sobre la preferencia que tenemos los ciudadanos a ser juzgados por nuestros pares basada en la necesidad de que nos entiendan, y ello pese a la natural falibilidad humana. Queremos que la Justicia sea humana e imperfecta. Nos tranquiliza pensar que hay una persona detrás de la resolución de nuestros problemas. Parece que, si las leyes tienen espíritu, la toga hubiera de tener alma, pues, como recuerda Piero Calamandrei, al juzgar, la intuición y el sentimiento desempeñan con frecuencia un papel más importante de lo que parece; por algo «sentencia» se deriva de sentir. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Polonia abre la puerta a que la inteligencia artificial sustituya a los jueces noticia Si El fin de la era del ‘todo vale’ para la inteligencia artificial noticia No El fundador de ChatGPT advierte de la necesidad de regular la IA: «Si esta tecnología sale mal, puede salir muy mal» ¿Y qué tiene que decir la IA sobre este debate? Al objeto de despejar las dudas, pregunté directamente al chatbot ChatGPT si la IA llegará a sustituir a los jueces. Su respuesta fue políticamente correcta: es poco probable una sustitución completa en el futuro previsible, pero la tecnología puede ser útil en tareas específicas. ¿Falsa modestia? Veremos. David Francisco Blanco es Abogado del Estado y Secretario General de Red.es. «El futuro sostenible de las telecomunicaciones pasa por compartir». Una nueva realidad, un protagonismo reforzado. En los últimos años, el sector de las telecomunicaciones se ha consolidado como elemento troncal del desarrollo económico y social. Desde la revolución que automatiza procesos en la industria 4.0 a las aspiraciones de impulso a los medios rurales mediante la reducción de la brecha digital , la actividad se enfrenta en los próximos años a un gran reto. La solidez y resiliencia del sector es esencial para garantizar una transformación digital que las autoridades europeas consideran clave para la recuperación económica y el bienestar. Pero no son pocos los desafíos que se dibujan en ese horizonte: el crecimiento en el uso de datos, el despliegue de tecnologías existentes y aún por llegar y la innovación sin tregua requieren un ingente volumen de inversiones. La compartición de infraestructuras, garantizada por un operador neutro e independiente, puede ayudar a enfrentar el reto. En la última década, muchas telecos liberaron caja y costes de operación y mantenimiento cediendo la propiedad de sus infraestructuras pasivas a gestores especializados para poder acometer nuevas inversiones en beneficio de sus clientes. Y Cellnex, que estaba presente en el mercado con un modelo de operador neutro, lidera hoy la gestión de infraestructuras de telecomunicaciones pasivas en Europa con 135.000 sites . Ahora, gracias a su experiencia puede cerrar el círculo gestionando activos adyacentes a estas torres para sus clientes, los operadores móviles. Noticia Relacionada estandar No Reducir la deuda y aumentar el dividendo, objetivos de Cellnex en la nueva etapa tras la salida de Tobías Martínez Javier González Navarro El CEO se ha despedido hoy en la junta de accionistas de la compañía que fundó hace ocho años En el último Mobile World Congress de Barcelona uno de los estands que más atención captó fue el de Cellnex, que alojaba una presentación holográfica en tres dimensiones de una torre de telecomunicaciones con los distintos elementos compartidos y con los equipos activos y antenas que pertenecen a cada compañía y que van actualizándose en función de la evolución de las tecnologías (como el 5G). El holograma recibía virtualmente al visitante en la torre y le mostraba las posibilidades de compartición de todos estos elementos a través de la propia Cellnex y su apuesta por un modelo ‘Augmented Towerco’ que garantiza la competencia, la sostenibilidad y la eficiencia. Cellnex ha evolucionado sus torres, el campamento base de su modelo, con una óptima integración de los emplazamientos en el entorno, sistemas modulares que facilitan el acceso, mejoras de mantenimiento o materiales. Sus soluciones son fácilmente escalables y preparadas para adaptarse a las nuevas tecnologías y a la capacidad que necesitan los distintos operadores con soluciones que pueden ser compartidas con las garantías que da un gestor neutro. «Las necesidades de inversión y la presión sobre los márgenes de las telecos siguen estando ahí. Hay una oportunidad clara en torno al desarrollo, despliegue, operación y mantenimiento de aquellas infraestructuras y activos adyacentes a las torres que sean mutualizables en base a un modelo de ‘neutral host’ que favorece la reducción de costes, la mejora de la eficiencia y el impulso de la sostenibilidad», explica el director de Tecnología de Cellnex, Mirko Masi . «Para ayudar a nuestros clientes en sus nuevos despliegues de red, Cellnex está evolucionando su modelo tradicional hacia un modelo de activos compartidos aún más sostenible en el que también se pueden compartir los equipos de radio (llamados equipamientos activos), tradicionalmente gestionados por los operadores móviles, reduciendo costes de despliegue, energéticos y ambientales», explica. Servicio integral Cellnex lleva tiempo operando a lo largo de la cadena de valor para ofrecer un servicio integral a los clientes. Sus torres se están equipando con fibra y pequeños centros de datos para convertirlas en centros de procesamiento de datos en el extremo de la red (conocido como ‘edge computing’ ) para mejorar el servicio. «La fibra nos permite asegurar a nuestros clientes tener la capacidad necesaria para atender una demanda de datos que crece a un ratio muy elevado en todos los mercados», explica Masi. El despliegue de estas redes es costoso y requiere unos retornos mínimos que son más asequibles si el conjunto de los equipamientos puede ser compartido. Uno de los motivos de la brecha digital en las zonas rurales que Europa quiere solventar es precisamente el difícil equilibrio entre coste y beneficio para una sola operadora. «El papel de un ‘neutral host’ en la gestión del equipamiento activo puede convertirse en tendencia. Nosotros estamos hablando con varios de nuestros clientes y aenalizando diversas oportunidades en Europa sobre la base de distintos supuestos. Se pueden implementar modelos nacionales, pero también regionales o en una zona concreta del país», señala Masi. El modelo ‘neutral host’ permite reducir costes y mejorar la eficiencia y la sostenibilidad Los datos validan las bondades de este modelo: un reciente informe de E&Y asegura que las ‘Towercos’ independientes facilitan el desarrollo de nuevas redes y calcula que entre 2019 y 2029 podrían ahorrarse 31.000 millones en este despliegue, que sería un 40% más eficiente si fuera ejecutado por un ‘player’ neutral. La aparición de empresas como Cellnex ha permitido a las operadoras tradicionales liberar 3.500 millones de inversiones para otros fines. Pero la racionalidad y sostenibilidad del modelo viene también avalada por la necesaria eficiencia medioambiental. Se estima que las duplicidades que esquivan los gestores independientes en la construcción de nuevos emplazamientos evitarán la emisión de casi 4 millones de toneladas de CO2 en el desarrollo de torres necesario hasta 2030.. «El rescate ecológico de los mares llega en envase público-privado». Bolsas de la compra, latas, botellas, envoltorios de chucherías, aparatos electrónicos… cualquier objeto de uso cotidiano para los seres humanos puede acabar convertido en basura en el mar , comprometiendo la salud del medio marino y amenazando el bienestar de las especies. La erradicación de este problema requiere la implicación de todos los agentes de la sociedad, incluido el sector pesquero, cuya actividad depende de lo que ofrecen las aguas. El de Bueu es uno de los 17 puertos distribuidos a lo largo y ancho de la geografía nacional que colabora en la limpieza de los entornos acuáticos en el marco del programa Mares Circulares , promovido por Coca-Cola, que trata de forjar alianzas público-privadas para contribuir a preservar estos… Ver Más. «La startup que siembra la semilla tecnológica de la agricultura hiperlocal». La idea de democratizar la cadena agroalimentaria, hacerla más transparente y conectar al productor con el consumidor está en el origen de la startup española Isifarmer. Ángel Leo-Revilla y Marcos Enríquez son los socios fundadores de este proyecto en el que trabajan un grupo de emprendedores con amplia experiencia en el ámbito ‘agrotech’ y digital. Aplicando la tecnología ‘blockchain’ a la cadena alimentaria se habían dado cuenta de que realmente había mucha distancia entre productor y consumidor. Además, existían eslabones en la cadena que lograban lucro pero al productor le llegaba el menor beneficio. Para poner remedio a esta situación, Isifarmer está construyendo una red global de agricultores urbanos, «más cercanos a nuestras comunidades y más comprometidos con nuestro medio… Ver Más. «La IA es fundamentalmente egoísta y mira por su interés». Los modelos de lenguaje masivos (LLM por sus siglas en inglés) que están disponibles públicamente –como el famoso ChatGPT–, ¿tienen sesgos de conducta de los que no seamos conscientes a primera vista? Un grupo de investigadores han decidido estudiar cómo reaccionan los LLM como GPT-3, GPT-3.5 y GPT-4 cuando se les hace participar en varios juegos de dos jugadores. Lo que se ha descubierto es que estos modelos de Inteligencia Artificial (IA) son muy buenos con estos desafíos, pero también que su conducta tiene una firma, un sello o un sesgo conductual. Y estos hallazgos son coherentes con descubrimientos anteriores realizados por Google y otras compañías que han estado efectuando ensayos que descubrieron que la IA es, esencialmente, egoísta. En… Ver Más. http://www.databot-app.com
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