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News – Noticias «Mercado de fichajes, hoy 8 de agosto, en directo: Cavani, objetivo España». A menos de una semana para que comience el campeonato de Liga y a poco menos de un mes para que se cierre el mercado de fichajes . Tiempo más que suficiente para que los equipos terminen de dar forma a sus plantillas, con llegadas y salidas que les permitan afrontar con garantías la temporada y que, al mismo tiempo, equilibren sus cuentas en un momento de incertidumbre económica. Sigue en directo la última hora de los fichajes, hoy, domingo 7 de agosto PESTAÑA mercado-fichajes-verano-2022-23 Directo 1 COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive futbol directo 3004626. «El baloncesto español no para: la sub-18, campeona de Europa». La selección española Sub-18 masculina de baloncesto se proclamó de nuevo campeona de Europa el domingo al vencer (68-61) a la anfitriona Turquía en la final del torneo celebrado en Izmir, defendiendo el título logrado también por España en 2019. El cuadro español firmó un torneo perfecto, siete victorias en siete partidos, con Izan Almansa , MVP de la Copa del Mundo Sub-17 del pasado julio, nombrado también MVP del Europeo. Noticia Relacionada Baloncesto estandar Si Los Gasol del futuro Emilio V. Escudero La generación del 2005, plata en el Mundial sub-17, recuerda a los júniors de oro que cambiaron para siempre la historia del baloncesto español Pese a la resistencia de la anfitriona, España mandó en la final, llegando a manejar hasta 14 puntos de ventaja. Con todo, los últimos minutos se igualó el marcador y, en medio de mucha tensión y protestas a los árbitros, España defendió su trono. Almansa enseñó el camino en el primer cuarto (22-14), mientras Turquía subía la agresividad en defensa en el segundo periodo, sin lograr dar la vuelta al marcador (36-31). España siguió a lo suyo, pese al problema de faltas de Villar y Yitzoglu, para lograr su máxima renta en el tercer cuarto (49-35). El ataque español se atascó en la zona turca pero Villar (20 puntos) sacó del apuro a una España que vuelve a ser de oro. El oro de la sub-18 se suma a los conseguidos por la sub-20 masculina y la femenina, ambos conjuntos campeones de Europa, y sus homólogos de la sub-17, que consiguieron la medalla de plata en el Mundial.. «Roberto Solozábal: «En el fútbol no hubo forma de sentirse olímpico»». Nadie sabe quién se quedó el Seat Toledo. Era uno de los premios que las marcas prometieron entonces a los que ganaran el oro en los Juegos, pero ese en concreto era complicado de dividir entre los 20 integrantes de la selección de fútbol que pusieron el broche final a la cosecha inigualada de medallas de Barcelona 92 . Así que los jugadores sospechan que se lo quedaría algún directivo de la Federación, organismo con el que vivieron aquel verano en conflicto permanente. Porque detrás de aquel triunfo agónico ante Polonia (3-2), con gol de Kiko en el último minuto, el único oro del fútbol español en una cita olímpica, una alegría superlativa, fiesta nacional, se lidió una incómoda y virulenta guerra civil, clandestina aunque también mediática, que tuvo al capitán de aquel equipo inolvidable, Roberto Solozábal (hoy 52 años y presidente de la asociación de jugadores del Atlético de Madrid), como actor principal. El defensa central llegó a echar a los dirigentes del vestuario a la voz de «fuera de aquí» cuando bajaban a compartir el entusiasmo del grupo tras una victoria. También del día antes de la final, que pretendían utilizar para hacer la foto oficial de la selección. El fútbol fue el único deporte nacional de aquella cita que no tuvo posado institucional para la posteridad. «Cuando llegamos al vestuario», explica 30 años después Solozábal, «en vez de ropa de entrenamiento, teníamos preparada la del día de partido. Le pregunto al utillero y me dice que hay foto de equipo. Entonces, salimos al campo y, efectivamente, vemos colocados unos banquillos, con la bandera de España, y dos o tres directivos con traje. Reúno a los jugadores y les digo ‘vamos a votar si queréis, pero ya aviso que yo no me voy a poner’. Decidimos que no. No quisieron hacerla antes en la Federación por los líos y porque tampoco creían en nosotros. ¿Para qué una foto si vamos a ser sextos? Era una vergüenza que después de toda la mierda que nos habían intentado meter, ahora que ya teníamos la plata asegurada, vinieran a posar». -¿En qué les habían echado estiércol? -Fue meses antes. Un tema entre Villar, el presidente de la Federación, y José María García. Nos llamaron a negociar las primas. Y nosotros pedimos unas cantidades de dinero que veíamos lógicas para lo que era el mundo del deporte y del fútbol, un fijo de dos millones de pesetas (120.000 euros) por participar y unos extras por objetivos. La Federación se cerró en banda y dijo que no tenían dinero y que solo nos iban a pagar dos millones. En vez de hacerlo de una manera bien, un planteamiento de primeras diciendo ‘esto es lo que hay, chicos’, nos llamaron a negociar para luego decirnos que no hay negociación. Lo vimos absurdo y nos negamos. Y luego, filtraron a la prensa una frase que dije yo en plan chiste («¿no tienen dinero?, pues vendan el edificio de la Federación») para echar mierda, sobre todo sobre mí. Todo muy burdo. Y todo venía porque el fútbol, como se consideraba profesional, no tenía plan ADO. -Pero al final se llevaron los dos millones y más premios. -Bueno, cuando ganamos el oro, nos pagaron los dos millones correspondientes a cada jugador. Y yo, como dije desde el principio que nos negábamos a cobrar, lo doné a las secciones inferiores del Atlético, que habían desaparecido y las rescató Esteban Alenda. Pascual también nos regaló leche para un año y se la doné a unas monjas de Boadilla. Y el mejor fue el premio de La Caixa, a cobrar cuando fuéramos cumpliendo 50 años. 100 millones de pesetas (600.000 euros) al que ganara un oro o 200 millones a repartir si era un triunfo de equipo. Hace poco lo cobramos. O 60.000 euros de golpe por jugador o renta vitalicia por el diez por ciento. Yo lo preferí. 500 y pico al mes brutos hasta que me muera. -¿Por esa bronca de las primas echó a los dirigentes del vestuario? -Bueno, sí. Todo tiene su sentido. Con todos los problemas que habíamos tenido con la Federación, nos habían ninguneado, desterrado, que ganemos el primer partido 4-0 y se llene el vestuario con un montón de personas para hacerse la foto y tal… Pues sí, como nosotros teníamos una dinámica de hacer estiramientos después del partido, les invitamos a que nos dejaran seguir. Y se fueron, no sé si sin rechistar. -¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza con Barcelona 92? -Nada concreto. Como experiencia futbolística y humana fue de lo mejor que me ha pasado, porque acabó muy bien y porque estuvimos 30 o 40 días concentrados un grupo de gente de la misma edad, chavales de entre 20 y 22 años, con un ambiente complicado. No se tenían muchas expectativas con nosotros de que lo fuéramos a hacer bien, estábamos desplazados de lo que era el movimiento olímpico, en Valencia, pero fue como una fiesta que fue in crescendo hasta culminar con la medalla de oro. Entonces, no me viene nada concreto, me viene que fue largo, duro, intenso, pero emocionante y divertido a la vez. -¿Se sintieron más futbolistas profesionales o más olímpicos? -No hubo forma de sentirse olímpico. Si a que el fútbol no ha sido históricamente olímpico le añades que te sacan de la ciudad donde se celebra el evento… Estábamos en un hotel de tres estrellas en medio de Valencia, con un calor grandísimo. Jugamos el primer día en Mestalla con 7.000 espectadores. Parecía un torneo no de verano, de superverano. Y para más inri, empezamos antes de la inauguración de los propios Juegos. O sea, todo era para no sentirse olímpico. Recuerdo que habíamos ido a Barcelona, a la Villa Olímpica, diez días antes del primer partido, que fue el 24, a sacarnos las acreditaciones. Entramos como unos turistas, a ver la Villa, no había aún casi nadie. Así que nos hicieron las acreditaciones y de vuelta a nuestro reducto en ese hotel de Valencia. No, espíritu olímpico no había. Noticias Relacionadas estandar Si La ‘Operación Triunfo’ del tiro con arco español Emilio V. Escudero reportaje Si JUEGOS OLÍMPICOS Miriam Blasco y Almudena Muñoz: las judocas que cambiaron la historia del deporte español Lorena Gamarra -A la ceremonia inaugural sí fueron. -Tuvimos una ardua negociación con la Federación, como con todas las negociaciones que rodearon al equipo. Pero sí, al final convencimos al entrenador. Participar en unos Juegos, estar desplazados y ya no ir a la inauguración… Entonces los capitanes, Luis Enrique, Abelardo y yo, hablamos con el míster, Vicente Miera, que era reacio, lógicamente, pensando solo en fútbol. Jugamos el 24, la inauguración era el 25 y el siguiente partido lo teníamos el 27. Y al final fueron casi 18 horas de viaje, larguísimo. Otro fallo de la dirigencia… -También habría anécdotas divertidas. Las escapadas del hotel… -Claro, cuando te juntas un grupo tan joven pueden pasar muchas cosas divertidas. Para lo aburrida que fue la concentración lo pasamos bastante bien. Nos comíamos todos los días para ir a entrenar una hora y pico de atascos. Fue horroroso. Estábamos dentro de la ciudad y entrenábamos en Paterna. Había unos follones de tráfico que te pasas. Esos viajes, y los de después de los partidos, los pasábamos saltando y cantando con ‘Tengo un tractor amarillo’, de un grupo asturiano. Cosas de Luis Enrique y Abelardo. -¿Y escapadas nocturnas? -Yo sinceramente me escapaba todas las noches a darme un paseo con el psicólogo, que en paz descanse, Jesús García Barrero. Como me aburría tanto, después de cenar filosofábamos una hora y media por las calles de Valencia. Pero, vamos, seguro que hubo escapadas más festivas. Pero no creo que fuera lo más destacable de esa concentración. -¿Quién mandaba, el entrenador o los jugadores? -Tácticamente no mandábamos. Aceptamos perfectamente el rol del entrenador. En lo táctico ni interveníamos. Lo que pasa es que luego, por la personalidad de los jugadores, dentro de tu faceta siempre puedes hacer cosas. Se hace siempre y se va a seguir haciendo. Pero mandaba Miera, éramos un grupo muy fácil para el entrenador, muy serio. Aunque había una bicefalia un poco rara. Porque Clemente era el seleccionador de la absoluta. Y es verdad que era chocante que después de todas las charlas tácticas de Miera, entraba un par de minutos Clemente y nos daba una arenga anímica. -Hicieron grupo. ¿Se siguen viendo? -Sí se hizo grupo. Bueno, cuando nos encontramos es como si no hubiéramos dejado de vernos nunca. Pero no tengo relación con todos. Tenemos un grupo de WhatsApp, en el que estamos algunos, y hay buena relación. Lo que pasa es que luego las vidas de cada uno se van hacia un lado. -Hay seleccionadores como Luis Enrique, agentes como López, técnicos como Guardiola, comunicadores como Kiko y hasta quien vive a sus cosas en su pueblo como Billabona. ¿Usted? -Yo no sé dónde. Me meto en el perfil de llevar una vida tranquila. Mi trabajo ahora mismo es gastar poco. Lo que más valoro, quitando la salud y todo eso, es tener tiempo. Tiempo para hacer las cosas que te gustan. Y en eso soy bueno. -¿Cómo recuerda la final? -La final es el summum. Un guion que parecía escrito, ganar en el último minuto, un Camp Nou lleno… En ese momento no eres capaz de disfrutar tanto como viéndolo con un poquito de tiempo. Ahí todo pasa muy rápido y lo recuerdo como unos días muy felices. Euforia en todos los aspectos. Pero me gustaría disfrutarlo en cámara lenta, porque te pierdes mil detalles. La última vez que vi el partido me di cuenta de que había acabado de una manera diferente. Yo creí que habíamos llegado a la prórroga. Tengo una memoria malísima. De lo que más me acuerdo es de una pancarta que ponía «José Vélez va con Polonia». Decían que era gafe. Me hizo gracia y se me quedó. Para que vea mi cabeza, me acuerdo de chorradas. -¿La medalla la conserva? -Sí, ahora está en el Museo del Atlético. La tuve mucho tiempo despistada en casa de mis padres, luego en la Federación y ahora aquí. También la camiseta de la final. Yo tengo muy poco apego a las cosas físicas. A mí lo que me moló fue ganarla. -¿Les cambió la vida? -A mí, no. En otros deportes, ganar una medalla olímpica puede suponer muchísimo económica y deportivamente, la gloria. En el fútbol, se valoran más otras competiciones. -Antes era un rebelde y ahora de la mano de los que mandan en el Atlético. -Sigo siendo un rebelde. Pero soy el presidente de la Asociación de Jugadores del Atlético de Madrid, que intentamos ayudar a compañeros que han tenido problemas. Desgraciadamente hay más casos de los que se piensa. Sobre todo de jugadores de antes del 82, cuando no había Seguridad Social. Llegas a los 65 años y, si por reveses de la vida, o menos preparación, no has podido conservar el dinero ganado, no tienes red ni medios. Es una vergüenza que el fútbol español no haya arreglado esta situación mucho antes. Desgraciadamente ya muchos se han muerto y algunos en la indigencia. -¿Qué le supuso más alegría, el doblete con el Atlético o el oro olímpico? -Yo lo tengo clarísimo, el doblete. Futbolísticamente es más, y además, en el equipo donde has querido jugar desde pequeño. Eso no quita que la medalla de oro no la valore. Para mí el doblete es lo máximo.. «El Barça se ceba con unos pobres mexicanos». El Gamper siempre lo habíamos jugado contra equipos realmente fuera de tiempo y de lugar, pero lo de Pumas marcó ayer un hito de la cutrez. Aún impresionados por la presentación de Lewandowski que como un «Haló presidente» de Hugo Chávez hizo Joan Laporta, que se nos ha puesto hermoso como nunca, acudimos al último ensayo general del equipo antes del estreno liguero. El polaco puso en pausa su leyenda de gafe en el Barça con un gol de un cierto mérito por la falta de ángulo, pero que lo que sobre todo dejó en evidencia fue las carencias de los mexicanos. Los locutores catalanes exageraron sobremanera la dificultad del tanto, con ese afán del lugareño por exagerar las prestaciones del coche de importación que se han comprado. Al cabo de dos minutos, Lewandowski le devolvió la asistencia a Pedri, que marcó el segundo. Dembélé quiso participar de la piñata goleadora pero el portero rival se lo impidió con dos estupendas intervenciones. Andrés Lillini, entrenador de Pumas, parecía el primo valenciano de Manuel Barragán. En el minuto 9 Dembélé se salió finalmente con la suya y marcó el tercero de un latigazo bajo y seco. Los mexicanos daban un poco de pena, pero de pena sincera, no como un desprecio, de tan superados e incapaces. Lewandowski, bonita asistencia de espaldas, y Pedri, volvieron a abusar de la impericia visitante y el cuarto gol fue como dibujado con tiralíneas. De verdad que no es por quitar méritos a nadie, pero es fácil hundir el cuchillo en la mantequilla. Un palo de Raphinha y otro del polaco, que en la jugada siguiente se hartó un poco de balón y acabó chutando a la barriga de un defensa contrario. Pumas tenía tan poco nivel que glosar con grandes aspavientos el juego del Barcelona era euforia barata, toda vez que ganando 4 a 0 desde antes de la media hora, resultaba un poco absurdo juzgar por sus imprecisiones y errores a los de Xavi. Pero hay que consignar que hasta contra un rival tan poca cosa, la inicial efervescencia del equipo fue dejando paso a la apatía, al desinterés y al aburrimiento como siempre pasa con el Barça y su sistema de juego, juegue quien juegue y lo entrene quien lo entrene. Colapsos. Contra los mexicanos no pasa nada, pero con esto en Europa no pasas de cuartos. No llovió en Barcelona, como se esperaba y la media parte llegó sin más, con gran enfado de los jugadores de Pumas con el árbitro por motivos que sólo ellos sabrán. Lo más sustancial es el Barça jugando con dos extremos, Raphinha por la izquierda y Dembélé por la derecha. Es difícil que junto a Lewandowski no sea esta la delantera titular del próximo sábado, contra el Rayo. Cambios varios en la segunda parte, que rompieron cualquier sensación de continuidad con la primera: entraron Piqué, Jordi Alba, Nico, Kessie, Frenkie De Jong, Aubameyang y Ansu. El Barça anunció que 83.000 seguidores habían acudido al Camp Nou, y la sensación es que se trataba de una cifra francamente redondeada al alza. Aubameyang marcó el quinto. Buenas asistencias de Lewandowski y Kessie, este último con punto de pausa incluida en el área. En la siguiente jugada el polaco volvió a fallar lo que era más fácil marcar. Tras el gol inicial, era su tercera embarrada. Es un muy buen jugador, esto yo no lo voy a poner en duda, pero está mayor y tiene mala suerte desde que llegó al Barça. Alba metió la pata, puso en apuros a Ter Stegen, y el público se lo afeó con pitos de fondo. Entró Koundé entre ocaciones. La sensación de irrealidad, de falta de referencias con un rival tan débil, y de aburrimiento por la mezcla de instrascendencia y de payasada de partido, creaba impaciencia de cara al estreno del sábado. La euforia local, insufrible por aldeana; pero no se puede negar que el equipo se ha reforzado en condiciones. De todos modos, hasta que el equipo no se mida con rivales serios y en partidos complicados, no se podrá valorar el acierto o fracaso de los fichajes. Terrible sopor, casi más que calor. Todo muy para turistas. Trompetas y otros instrumentos en la grada, que interpretaban extrañas melodías. Pumas se deshacía sin posibilidad de redención. El Barça daba cabezazos como el que se duerme y no quiere mirando la tele. El público se puso a cantar de repente como si nos jugáramos algo. Piqué intentó marcar de rabona, pero no le salió. Se le veía con ganas de quedar bien con la afición. Otro palo del Barça, en este caso de Aubameyang. Muy bien Kessie, dando profundidad y sin intentar hacer cosas que él sabe perfectamente que no sabe qué hacer. El público acabó jugando a hacer olas y juegos con las luces de los móviles, a falta de otros alicientes en el terreno de juego. Hace años en el Gamper se hacían aviones de papel y se celebraban como goles cuando entraban en las porterías. Noche de ilusiones para una afición tan acostumbrada al fracaso que se ilusiona con cualquier cosa.. «Lawrence Stroll, un rey Midas de la moda con persuasión en la F1″. Resuena aún el eco del fichaje de Fernando Alonso por Aston Martin para el próximo año. Una decisión difícil de entender si se tiene en cuenta que, a pesar de los problemas de fiabilidad con los que le ha desencantado Alpine, su A522 es mucho mejor coche que el AMR22 con el que Aston Martin solo consigue mantenerse penúltimo en el mundial de constructores a pesar de que uno de sus volantes lo maneja el tetracampeón Sebastian Vettel . El ‘plan’ de Alonso para «volver a ganar» ha escogido el proyecto emergente de la fábrica británica sorprendiendo incluso a Otmar Szafnauer, jefe de equipo de Alpine, que hasta el día antes del anuncio del fichaje del asturiano daba por hecha su renovación. «Con todo piloto siempre ha sido una cuestión de dinero», soltó. Pero Alonso se decidió por Aston Martin porque, más allá de que le pagará unos 20 millones anuales , valora el ambicioso objetivo de la escudería inglesa: ganar en cinco años, de los que van por el segundo. Eso y la persuasión ejercida por Lawrence Stroll, propietario del equipo, amante de Ferrari y con el que mantiene una excelente relación. Con el dinero como castigo, Stroll no duda de tirar de talonario para intentar colocar a sus monoplazas en primer lugar y ha sido el verdadero artífice de la decisión del asturiano. ¿Pero quién es realmente este canadiense? Este inversionista nacido en Montreal (1959) reúne una fortuna estimada en unos 3.000 millones de euros, lo que le sitúa entre las mil personas más ricas del mundo, según la revista Forbes. Apasionado de la velocidad y del mundo del motor desde que era niño, compró el circuito Mont-Tremblant, en Quebec, y posee una lujosa colección de automóviles Ferrari (tiene un 250 GTO, considerado el auto más caro del mundo, un 250 Testa Rossa, un 250 GT California Spyder y un LaFerrari, entre otros). Fue Precisamente en la etapa de Alonso en Ferrari (2010-2014) cuando se gestó la relación que une al piloto y al empresario, que hace años ya expresó al asturiano su deseo de que trabajaran juntos en un futuro. Ese día está ahora cada vez más cerca. Conocido en su día como el rey Midas del sector de la moda, las primeras inversiones de Lawrence Stroll se dirigieron a un sector de en el que amasó gran parte de su fortuna invirtiendo y vendiendo acciones en marcas como Pierre Cardin, Ralph Lauren, Tommy Hilfiger o Michael Kors. En agosto de 2018 creó el consorcio Racing Point, junto a otros inversores, para comprar Force India y poder entrar en el mundo de la Fórmula 1, aprovechando que el equipo había entrado en concurso de acreedores. Bautizó la nueva escudería como Racing Point F1 Team y con Checo Pérez y Lance Stroll, su hijo, vio cumplido su sueño de debutar en el ‘gran circo’. Hace un año renombró a su equipo (Aston Martin F1 Team, después de que en 2020 comprara el 17 por ciento de la empresa por 250 millones de euros), fichó a Sebastian Vettel para correr junto a su hijo y diseñó su estrategia para pelearle la victoria a medio plazo a Ferrari, Mercedes o Red Bull. Noticias Relacionadas estandar No Fórmula 1 Fernando Alonso ficha por Aston Martin: pilotos que ganaron en F1 con más de 40 años Jorge Abizanda estandar No Fórmula 1 Ridículo de Alpine: anuncia el fichaje del sustituto de Alonso y él mismo lo desmiente EP Nacido en el seno de una familia judía de Quebec, es padre de dos hijos. Lance fue campeón en Fórmula 4, Fórmula 3 y dio el salto a la Fórmula 1 en 2017, mientras que Chloe es actriz y cantante. Los que conocen a este multimillonario destacan su enorme poder de persuasión, como ha vuelto a demostrar con Fernando Alonso, al que le ha presentado un proyecto avalado con hechos. Porque no solo ha invertido en pilotos sino que también ha apostado por mejorar el material y la calidad del equipo, aportando casi 300 millones de euros para ampliar la fábrica en Silverstone , crear un túnel del viento, un simulador previsto para el próximo año y asegurarse el fichaje de ingenieros y expertos en aerodinámica. Contrató a Dan Fallows , uno de los ingenieros más cotizados del momento y jefe de aerodinámica (está considera un genio en su materia) de Red Bull, lo que derivó en 2020 en la creación de un coche muy similar al Mercedes campeón, o a realizar cambios en el monoplaza a mitad de esta temporada que se asemejaban a las propuestas de Red Bull. La escudería austriaca se quejó recordando que Stroll había fichado a siete de sus ingenieros. A partir de la próxima temporada, Alonso podrá disfrutar de todo ello para buscar un salto de calidad tras su decepción en Alpine. Continúa el ‘plan’. Ahora en Aston Martin.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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