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News – Noticias «El paraíso friqui de Luis Gasca». Las aficiones de Luis Gasca (1933-2021) coincidían al cien por cien con las mías, de modo que puedo decir sin temor a equivocarme que éramos almas gemelas o, mejor aún, que compartíamos alma, en la línea de lo que Horacio dejó dicho de su amigo Virgilio en uno de sus ‘carmina’, llamándolo ‘animae dimidium meae’ («la mitad de mi alma» en castellano). Las últimas palabras que la mitad de mi alma me envió por ‘whatsapp’ datan del 2 de junio de 2021. Decía Luis: «Tras rayos y relámpagos, hoy tenemos un día soleado. Huele a salitre. Una delicia». Yo le contesté: «Lo estoy oliendo contigo, maestro. Y el sol brilla también en Madrid. Un gran abrazo». Unos días después apareció en ABC, escrito por Asier Mensuro y firmado por una legión de amigos y admiradores, un texto de homenaje a Gasca con el noble objetivo de que él pudiese leerlo antes de su inminente deceso, como así fue, gracias a Dios. Lo atestigua el ‘whatsapp’ que le envié el 10 de junio: «Te queremos mucho, Luis, maestro y amigo. Nuestro homenaje a ti llega con sol y sin nubes, como tú te mereces. Un abrazo muy grande». Ya no me contestó. La noticia de su muerte, el 6 de julio de 2021 , me llegó de sus hijos María, Cristina, Íñigo y Ana, comunicándome el fallecimiento de su padre «en paz y tranquilo». Así acababa el periplo vital de uno de los más brillantes defensores que ha tenido la cultura popular en el mundo -y digo en el mundo porque su figura trascendía con mucho el ámbito hispánico. Evocación íntima No podía por menos de iniciar esta crónica sobre la exposición ‘Luis Gasca: cómic y cine’, que se inauguró el pasado 8 de septiembre en la Sala Okendo de San Sebastián , con la evocación íntima de un personaje que me honró con su amistad desde comienzos del siglo XXI. Debió de ser en 2000 o 2001 cuando lo visitamos Alicia y yo por primera vez en su casa de Barcelona y tuvimos ocasión de comprobar ‘in situ’ su formidable afán coleccionista, además de disfrutar toda una jornada de su magnética y hospitalaria compañía. Si hay un cielo para friquis de la entidad suprema de Luis Gasca (y bien saben los que me conocen que para mí la palabra «friqui» es sagrada) allí estará nuestro amigo y maestro, gozando de una eternidad en compañía de los mejores dibujantes de cómics norteamericanos de las décadas áureas del siglo pasado, y de los cineastas mitológicos que en esas mismas décadas inmortalizaron el celuloide y que hoy descansan para siempre en el lugar de donde nadie vuelve y donde desde julio de 2021 vive el inmenso Gasca. Fue el padre fundador de la crítica tebeística. Dirigió ‘Cuto’, primer fanzine teórico Un trasunto del paraíso en que las almas de los bienaventurados pasan su Tiempo con T mayúscula releyendo tebeos y -como diría mi hermano Garci- revisitando una y otra vez las deliciosas películas de siempre, es el que han preparado en San Sebastián dos de los discípulos predilectos de Luis, nada menos que Álvaro Pons y Asier Mensuro , comisariando una exposición en la que Gasca podría sentirse tan cómodo como en su domicilio actual en las estrellas. En la expo donostiarra todo gira en torno a la figura de Luis, pues su razón de ser es ofrecer al visitante una muestra de cuanto hizo en vida, de su múltiple y pasmoso coleccionismo , de su actividad editorial, de su paso por la dirección del Festival de cine de Donostia (al que trajo a Buñuel y Alcoriza en 1977 y en el que introdujo la mitología pop de ‘Star Wars’ invitando al Festival a Han Solo-Harrison Ford, a la Princesa Leia-Carrie Fisher y, cómo no, a los inefables robots R2D2 y C3PO), de las magnas personalidades, afectas a la cultura popular, que trató a lo largo de su existencia (como Umberto Eco o Francis Lacassin), etcétera. Míticas firmas Junto con Antonio Martín, Antonio Lara y el recientemente fallecido Jesús Cuadrado , Luis Gasca fue el padre fundador de la crítica tebeística española. Dirigió ‘Cuto’, primer fanzine teórico de la historieta en nuestro país. Participó en la creación del Festival de Lucca, donde se otorgan los premios Yellow Kid, considerados como los Oscar de los cómics. Fue también el creador de Buru Lan, mítica firma editorial donde vieron la luz, serializados semanalmente, los grandes clásicos del tebeo : Flash Gordon, El Hombre Enmascarado, Rip Kirby, El Príncipe Valiente. En Buru Lan apareció también por primera vez en nuestros pagos el fabuloso ‘Spirit’ de Will Eisner, y se inició el boom de las revistas de cómics con ‘Drácula’ (en cuyas páginas aparecieron algunas historias geniales de autores como Carlos Giménez, Esteban Maroto, Josep Maria Beà o Enric Sió). En el ínterin, Gasca publicaba monografías a granel, de las que ahora quiero recordar tres libros de gran formato: ‘Los héroes de papel’ (Táber), ‘Mujeres fantásticas’ (Táber) y ‘Los cómics en España’ (Lumen), y uno de pequeño formato, pero de enorme interés: ‘Tebeo y cultura de masas’ (Prensa Española). En un álbum aparece acompañado de celebridades con las que tuvo relación En la exposición se halla completa la bibliografía de Luis, además de una excelente selección de fotografías en las que aparece acompañado de las muchas celebridades con las que tuvo relación. Después de Buru Lan vino Pala , otro sello creado por Gasca bajo cuyo paraguas vio la luz una ‘Enciclopedia juvenil’ en diecisiete volúmenes (1974-1976), ilustrada por dibujantes de la talla de Josep Maria Beà, Jesús Blasco, Bosch Peñalva o Fernando Fernández , entre otros muchos. Eran los felices años 70 del siglo pasado, y Luis decidió embarcarse en la empresa de una Enciclopedia moderna en su concepto y en su realización física, con nuevos contenidos apropiados al cambio político que se avecinaba. Había tomos sobre la vida futura, el cine, el cómic, la pintura, la selva, el teatro, la televisión, los deportes, la música, la Biblia…, por citar solo algunos de los temas abordados en la Enciclopedia. También tributó Pala un homenaje a la saga de Popeye en volúmenes exentos, dedicados al marinero de las espinacas y a su novia Rosario (‘Olive Oil’ en la versión inglesa), en los que se incluían cuentos de autores españoles jóvenes, como el mentado José Luis Garci. Popeye, personaje creado por E. C. Segar en su Thimble Theatre a partir de enero de 1929 (el mismo mes y el mismo año en que apareció ‘Tintín en La Petit Vingtième’) era uno de los tebeos favoritos de Luis. De todo ello hay constancia en la muestra de San Sebastián. Como coleccionista , tanto de cómics como de humor gráfico, no pasó Gasca precisamente desapercibido, pues en la muestra se exhiben originales que le pertenecieron, muchos de ellos con dedicatoria autógrafa del dibujante. Estoy hablando de autores como Hal Foster, Milton Caniff, Will Eisner, Jack Kirby, Burne Hogarth o Joe Kubert en la órbita estadounidense, del hispano-mexicano Sergio Aragonés, del italiano Jacovitti, de los argentinos Quino y Mordillo o de los españoles K-Hito, Emilio Freixas, Enrique Herreros, Máximo, Francisco Ibáñez, Carlos Giménez y Ops, sin ánimo de ser exhaustivo. Erudito conspicuo Erudito conspicuo Experto ‘connaisseur’ y erudito conspicuo en materia de cine y de cómics, era brillante, comunicativo, generoso y sin asomo de pedantería. Como curiosidad, recuerdo de mis visitas a su casa de Barcelona (antes de su traslado definitivo a San Sebastián, su ciudad natal) una completísima colección dedicada a ‘Betty Boop’, la adorable criatura de Max Fleischer, y otra consagrada a material Disney de primera hora, con el ratón Mickey como protagonista. No dejen ustedes de darse una vuelta por la bella Easo para disfrutar con la exposición que acaba de inaugurarse en la Sala Okendo, rotulada ‘Luis Gasca: cómic y cine’. Viajen al paraíso que, hasta el 8 de noviembre del presente año, han diseñado Asier Mensuro y Álvaro Pons para honrar la memoria de Luis Gasca, príncipe de los friquis españoles, maestro de maestros, figura universal en el mundo del cine y de los cómics, amigo entrañable de quien firma estas líneas.. «Lo dicen para meter miedo». Las dos personas normales se encuentran en un paso de peatones, una yendo y la otra viniendo. Como son dos personas educadas, se detienen a hablar un poco, que es lo normal. —Hola. —Qué tal. —Pues aquí. Tirando, que no es poco, como digo yo. —Empieza a anochecer antes, ¿no? —Empiezan a notarse más cortos los días, sí. —El 21, empezaba el otoño. O el 23. Ahora ya no se sabe. —Ahora lo cambian. —Me gusta mucho a mí el otoño. Te pones un jersey y una chaqueta y tiras. No como con el invierno, que, con el abrigo y la bufanda, luego es un lío. —Y con los guantes. —Y con los guantes. O en verano, que no llevas nada, pero luego te quemas. —Mira los beduinos, que se tapan hasta arriba y no pasan calor. —Y los tuaregs. —Igual. Ni sudan ni nada. —Seguro. —Al revés, están mejor que tú y que yo, que parecen lechugas. —Lechugas, parecen. —Hasta frío pasan. —Y no les digas que no. Con esas espadas que llevan. —Pues dices tú, pero el otro día leía… —¿Leer leer o en Twitter? —En Twitter, en Twitter. A ver si estamos locos. —Qué susto. —En realidad, le pregunté al pequeño, que es el que tiene el teléfono bueno. —¿Y qué decía? —Pues lo que te he dicho. —Ah, ya. Creí que empezabas a decir. —Acababa, acababa. —Ya, ya. —Menudo teléfono, el pequeño. Con la funda de colores. Y luego ni llama ni nada. —Ahora es así. —Se pasa el día viendo bailes. Y gente que se cae. —Qué bueno Arús, ¿eh? —Muy bueno. Cambiando de funda, se pasa el día. —Es que ahora hay fundas muy buenas. De colores, como dices tú. —Para mí eso es arte. —Pero arte. —Arte con mayúsculas. —Ahora es arte casi todo, también te digo. Que vas al museo, dejas el paraguas a la entrada y se pone un chino a hacerle fotos. —Y otro a aplaudir. —Eso pasa mucho, sí. —Ahora se hacen más fotos que antes. —Pero luego no las ves. —No las ves. —Las fotos, por lo menos, se parecen. No como ahora, que pintan a un señor y no se parece. Con un ojo aquí y otro allá. —O a una señora. —O una catedral. —Eso está prohibido, creo. Por lo del laicismo. —Me quiere sonar. El arte es así, ahora. Como el agua, que depende de la forma del vaso, o no sé qué. —Pues el otro día leía yo que se iba a acabar el agua. —¿Por lo del apagón? —Seguro. Que iban a desbordarse los ríos y que iba a faltar el agua, que ya me contarás tú. —Lo dicen para vender. —Lo dicen para meter miedo. —Para vender periódicos, lo dicen, que ahora lo que vende es eso. —Para salir en la tele. —Lo dicen para poner más cara el agua y que no puedas quejarte. Por eso ahora la hacen de sabores, para cobrarte más. Que ya me dirás tú quién quiere el agua de sabores. —Será como las aceitunas, que al principio serían normales, digo yo, pero ahora, si no saben a anchoa, que no las quieres. —No las quieres. —En Estados Unidos ya es todo así… La segunda persona normal medita entonces sobre si lo que será así serán las aceitunas con anchoa o el agua con sabores. Concluye que el agua con sabores. Sigue hablando. —A mí el agua me gusta con sabor a agua. El agua de toda la vida, que digo yo. —Pues dices tú, pero por lo visto la que es buena es el agua con gas. —Pues van a dejar de hacerla. —¿Y eso? —Por lo del precio del gas. —Es que el agua con gas viene de Argelia. —Y de Rusia. —Y de Rusia. Pero de Rusia vendrá envenenada, que le tienen una afición al veneno los rusos que no es ni medio normal. De Argelia vendrá fresquita. —La fresquita es la que más me gusta a mí. —Y a mí. Pero dicen ahora los médicos que hay que tomarla del tiempo. Dos litros o así. —Yo no me he tomado dos litros de agua en la vida. —Ni nadie. Y ahora menos, que no hay. —Por enfadar a Argelia. —Por eso mismo. Que a quién se le ocurre. —A mí no. —No, a mí tampoco. Yo en Argelia no pienso nunca. —No, ni yo. —Ya… La conversación cae entonces en un punto muerto que amenazaría con malograrla si las dos personas normales no tuvieran recursos de sobra. —Pues dices tú, pero luego hay arte que también está muy bien. —El que se parece. —El que se parece. El arte con mayúsculas, que digo yo. —Justo lo que te decía. —Pues por eso te lo digo. —Pues por eso.. «Andreu Jaume, espejismos en el tiempo». Andreu Jaume (Palma de Mallorca, 1977) no es un editor al uso. Filólogo, profesor, crítico y escritor, su trabajo editorial concilia la independencia y la fidelida d a su mundo con los intereses de un sello como Lumen y un grupo como Penguin Random House. Un estatus que adquirió después de pasarse más de un decenio como editor «convencional», buscando autores, acudiendo a ferias, firmando contratos… Ahora, además de dirigir la colección de poesía de Lumen, prepara ensayos, libros y trabajos para todo el grupo, buscando sinergias y atendiendo peticiones, en una labor que le permite traducir, estudiar, interpretar y publicar al mismo tiempo. Un verdadero ejercicio crítico de la edición. A Lumen llegó en tiempos de Tusquets. Dejó la Universidad de Barcelona, donde había estudiado Filología Románica, porque le parecía un mundo «demasiado aburrido y burocrático». Y decidió dedicarse en cuerpo y alma a los libros. A los libros, en cambio, no había llegado a través de los propios libros, sino más bien a partir de la experiencia oral. La fascinación de aprenderse de memoria, con la ayuda de su abuelo Andreu, los poemas de Costa i Llobera y de Joan Alcober . Su abuelo: el ejemplo perfecto de una familia ilustrada de médicos «de los de entonces». De esos que pensaban que ciencia sin humanismo terminaba siendo poca ciencia. Desde esta perspectiva familiar, es fácil de entender que con Costa i Llobera y Alcober entraran enseguida en su sensibilidad literaria, en igualdad de condiciones entre catalán y castellano, Machado y Lorca . También que se saltara en sus lecturas juveniles, «con sus ventajas y sus inconvenientes», a Salgari, Stevenson y Enid Blyton. Y que su primer gran recuerdo como devorador de libros sean primero las novelas y poemas de Unamuno, más tarde ‘La montaña mágica’, de Thomas Mann, y a no mucho tardar, el ‘Ulises’, de Joyce. Amores literarios que, en su trabajo como editor, le permitirían después dirigir v ersiones extraordinarias de Eliot, Henry James, W.H. Aude n , y hasta de la obra completa de Shakespeare. Su primer gran recuerdo como devorador de libros son las novelas y poemas de Unamuno, más tarde ‘La montaña mágica’, de Thomas Mann Eso fue entonces, pero ahora, llegados ya al tiempo del posthumanismo, ¿es posible mantener una ínsula crítica de este alcance sin salirse del mercado editorial? No es sencillo, pero es posible. Nos encontramos al final de una era de transformacione s -políticas, sociales, humanas y hasta ontológicas- brutales, dice. Así que todo trabajo con la «alta cultura» (por ponerle un nombre) da la impresión de pertenecer a un mundo «espectral». Un mundo que pronto volverá a ser muy pequeño, como lo fue secularmente. En el siglo XX, vivimos el espejismo del socialismo utópico en autores como William Morris o Bernard Shaw, que pensaban que con la extensión de la educación acabaríamos viviendo en una sociedad más culta. Pero no ha sido así. Ahora estamos en lo de las «ruinas de la inteligencia», que diría Gil de Biedma. Gil de Biedma De la lectura de Gil de Biedma , precisamente, es de donde le llegó a Andreu Jaume su otra gran «fiebre» literaria: la escritura. De su lectura profunda, advierte. No de esa caricatura a la que le han tratado de reducir algunos de sus más «tristes epígonos». No le falta razón.Del autor de ‘Las personas del verbo’ Jaume Andreu editó sus diarios íntimos, secuestrados durante treinta años. También sus ensayos inéditos. Y luego sus ensayos completos, cerrando el círculo, con las ediciones de su poesía, de «ese corpus esforzadamente editado» que hoy tenemos sobre el poeta. Como autor, Andreu ha publicado una biografía de Alexandre Jaume , uno de los pioneros del socialismo en las Islas Baleares. Y el libro de poemas ‘Camp de Mar’. Recién salido de imprenta está ‘Tormenta todavía’, un largo poema fraccionado, tan próximo al ensayo como a la narración, donde recoge sus reflexiones como lector de ‘El rey Lear’. Una amalgama de géneros que ilustra algo que Jaume piensa desde hace tiempo. Que la poesía, al menos entendida como hasta ahora, «ha dejado de tener importancia». En los años cuarenta del siglo pasado, dice, los poetas dictaban todavía el canon de la literatura. Después llegaron los novelistas y tomaron su relevo. Ahora poco se sabe ya sobre el cano n . Tal vez, como ha escrito el italiano Agamben, lo que ocurre es que la poesía se ha convertido en «palabra sin retorno». En escritura sin destinatario. A cambio, asegura, da la impresión de que hoy todo hecho literario se presenta como un hecho poético… Así la poesía recobra su libertad. Algo de eso podremos volver a leer, aunque lo escribiera hace cien años, cuando salga a la luz la edición que prepara, para Lumen, de las ‘Elegías de Duino’, de Rilke . Incluidos algunos textos que el poeta guardó para un segundo volumen, que nunca llegó a publicarse. Leerlo precisamente ahora, con este contexto, va a ser algo más que revelador. La magia siempre, dice, de la edición.. «Nico, eres guapa y estás sola». Editorial Contra publica en España la magistral y alucinante biografía de Nico , la Doncella de Hielo, la Reina Suprema de los yonkis, la pregótica, la niña alemana marcada por los bombardeos en Berlín y, sobre todo, por Alain Delon , que no reconoció jamás a su hijo en común. Y también la modelo y actriz de vanguardias, ‘Superstar’ de Andy Warhol y Philippe Garrel , exVelvet Underground , la mujer con la que todo el mundo se quiso acostar… Pero, sobre todo de nuevo, una Artista. La diva se volvió andrajo, como si Carla Bruni , en lugar de tirar hacia el Eliseo con Sarkozy, se hubiera bifurcado a un vertedero a hacerse acupuntura en sus venas y componer música rara con un armonio. «¿Por qué perder el tiempo suicidándote si puedes comprar este disco?», rezaba la promo de su álbum ‘The End’, del 74. En ‘ You Are Beatiful & You Are Alone’ , de 2021, Jennifer Otter Bickerdike entrevista a más de cien fuentes en cuatro años de investigación, con un atinado tino para seleccionar frases y acongojantes anécdotas, sin esconder algunas calvas del relato y, si acaso, intentando de más liberar a la cantante de ‘ All Tomorrow’s Parties ‘ de un repique racista. Y está hecha con perspectiva de género, menos risas, por el reenfocado de mirada hacia el desprecio, maltrato y abuso que le dispensaron algunos ‘rockstars’ y la propia prensa. «La gente quiere hablar más de con quién se acostó o cuántas drogas tomó. No obstante, todos los hombres que la rodeaban hacían lo mismo, aunque eso no importa si eres Lou Reed o John Cale », dice Jonathan Donahue , de Mercury Rev, uno de sus ilustres fans, como Morrissey o Siouxsie . Entre la belleza y la droga, Christa Päffgen cayó pa’rriba sobre el zócalo del arte. Su hijo cuenta que hizo siempre lo que le dio la gana, con un peaje de autodestrucción nivel santidad de la insensatez. Dejó varios discos únicos, de oscuro ambient élfico con arreglos de cuerdas y ruidos de John Cale , un folk esotérico de voz grave incomprendido. Ajena a las modas… dejó la misma moda, renunció a su labor de florero. Y empezó a consumir heroína y vestirse de negro, como una monja tétrica, concentrada en ser artista. Murió en Ibiza en extrañas circunstancias, a los 49 años. «No tengo tiempo para ser un cliché», dijo una vez.. «Brendan Fraser». Los seis minutos de aplausos a Brendan Fraser en el Festival de Venecia no se debieron únicamente a su interpretación de un hombre de 200 kilos en ‘The Whale’, de Aronofski. Esa era la coartada: la celebración trataba de una metamorfosis, desde su belleza perfecta en ‘La momia’ o ‘Dioses y monstruos’ a la obesidad mórbida. Además de su buena imagen pública -Fraser ha superado complicados vericuetos : depresiones, muertes, divorcios, acosos…-, lo que se festejaba del actor norteamericano era la aceptación de su propio cuerpo como herramienta interpretativa esencial. Una aceptación brandoniana: la vida cuartea la carne y el actor o la actriz, en lugar de intentar detener la solera al estilo de Nicole Kidman o Mickey Rourke, debe dejarla hacerse cual chuletón sobre piedra. El cómico necesita firmar una tregua con su principal disfraz, necesita reconciliarse con él aunque quede marcado por los baches de la carretera. Se trata de una paz de perdedores, una que muchos no quieren admitir. Lo personal -con sus altibajos, sus horizontes, sus ansias-influye en lo profesional: se acabaron los papeles de joven seductor u objeto de deseo. Ya no te quieren. Avisaba Woody Allen : «En Hollywood no es ‘perro come perro’». Es peor. Es «perro no devuelve las llamadas a perro»». Fraser contiene dentro de sí, además, redención. Como le ocurrió a Galiardo Fraser contiene dentro de sí, además, redención. Como le ocurrió a Galiardo , que se cuarteó de galán a otra-cosa-mejor-por-honesta, los problemas privados del actor norteamericano y su posterior renacimiento apelan al público porque siente que ha sido o está siendo partícipe de toda su recuperación. Nada hay más efectivo que crear la ilusión de protagonismo a tus espectadores. Pero la realidad es otra. Basta revisar los últimos trabajos de Fraser para comprobar que la pelea la ha dado en solitario: con su robot de ‘Doom Patrol’, modelado solo con su voz; con el sicario de ‘Sin movimientos bruscos’ de Soderbergh . Me levanto también a aplaudir a Brendan Fraser. Pero no te emociones más, por favor, Brendan.. http://www.databot-app.com

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De mariapiluca

bohemia y soñadora, el sol me persigue, la luna me embruja, todas las noches sueño algo, y los sueños están para cumplirlos, ponte tus metas día a día, y no te vengas a bajo, soy firme ante los problemas y al mal rato buena cara

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