News – Noticias «Marruecos tiene explicación: los secretos de los Leones del Atlas». En el minuto 42 del partido contra Portugal, Youseff En-Nesyri vio cómo su compañero Attiat-Allah colgaba un balón al área y decidió saltar. Se elevó varios palmos del suelo mientras Diogo Costa y Rubén Dias chocaban aparatosamente, como en una película del cine mudo. Youseff giró el cuello y golpeó la pelota, que cruzó la línea de meta. Ese gol, celebrado con un estruendoso rugido en el estadio Al Thumama, no solo acabó sellando el pasaporte de Marruecos para las semifinales del Mundial, sino que abrió un candado que llevaba 92 años cerrado. Por fin un club africano se había colado entre los cuatro mejores de la Copa del Mundo. Llegó Marruecos a un punto al que jamás llegaron Camerún, Senegal o Ghana, anteriores aspirantes, y lo ha hecho tras batir a viejas selecciones europeas con mucha tradición y futbolistas de altísimo caché. Los Leones del Atlas han devorado los sueños de Bélgica, España y Portugal. Ahora incluso Francia les teme. La historia de ese gol comenzó a escribirse en el año 2008, cuando su autor, Youseff En-Nesyri, tenía once años. El Rey Mohamed VI encargó en esa fecha la construcción de una academia de fútbol en Salé, una ciudad dormitorio de Rabat. Ante la falta de infraestructuras deportivas en Marruecos, el monarca y su secretario personal, Munir El Majidi, presidente del club de fútbol FUS Rabat, decidieron impulsar un centro educativo que permitiera buscar jóvenes talentos por todo el país, sobre todo en las zonas más deprimidas, para ofrecerles una carrera profesional. La construcción de la academia costó más de doce millones de euros. Abrió sus puertas en septiembre de 2010 y reclutó a 50 chavales, entre los 13 y los 18 años, con habilidades para el fútbol pero sin un adecuado entrenamiento. Entre esos trozos de carbón tal vez se encontrara algún diamante. Youseff En-Nesyri , natural de Fez, fue uno de sus primeros alumnos. Luego se le unirían Nayef Aguerd y Azzedine Ounahi. Los tres están en Qatar y se han convertido en piezas fundamentales en el esquema de Walid Regragui. Aguerd, un imponente central que juega en el West Ham, se retiró lesionado en el partido contra España y no pudo saltar al campo frente a Portugal, pero sus otros dos compañeros de Academia sí lo hicieron y dejaron su huella en el partido. En-Nesyri anotó el gol y Ounahi desplegó su vitalidad por todo el centro del campo. Es Ounahi aquel «número ocho» cuyo nombre no sabía Luis Enrique pero que, según reconoció tras el partido con Marruecos , le había causado una profunda impresión. En-Nesyri dejó la Academia Mohamed VI en 2015, cuando lo fichó el Málaga para su equipo filial. Ha sido muy discutido por su escaso tino goleador, aunque derrocha sudor y siempre ha contado con la confianza del seleccionador. En Qatar ya lleva dos tantos y ha ascendido a la categoría de héroe nacional tras su partido frente a Portugal . El delantero del Sevilla necesita poca presentación en España, país en el que ha desarrollado toda su carrera, pero la aparición de Ounahi ha asombrado a los eruditos más concienzudos, que no tenían su apellido anotado en la agenda. Este centrocampista flacucho y ubicuo, tan estajanovista como todos sus compañeros pero con sutiles detalles de calidad, ha formado uno de los dúos del Mundial con Sofyan Amrabat, el hombre de cemento. Ounahi estuvo tres años en la Academia Mohamed VI y luego emigró a Francia. Hoy milita en el Angers, un equipo modesto de la Ligue 1, aunque los secretarios técnicos de los grandes clubes europeos por fin han apuntado su nombre. Lo tienen subrayado con bolígrafo rojo y con dos o tres signos de exclamación al final. No obstante, la Academia Mohamed VI no explica por sí sola el éxito marroquí en Qatar. La labor de rastreo interno en busca de niños habilidosos se completó con un programa de captación de talento emigrante. Sus responsables buscaban seducir a aquellos jóvenes nacidos en la periferia de París o en los barrios de Bruselas cuyos padres cruzaron un día el estrecho para ganarse la vida. La Federación Marroquí de Fútbol decidió en 2010 desplegar una red de ojeadores por Europa en busca de muchachos prometedores, algunos de ellos internacionales con las selecciones inferiores de sus países natales, que quisieran convertirse en Leones del Atlas. El caso más relevante probablemente sea el de Hakim Ziyech, el futbolista más creativo del equipo magrebí. A Ziyech , nacido en Dronten, una pequeña ciudad de los Países Bajos, la infancia se le torció cuando vio morir a su padre, víctima de la esclerosis múltiple, tras una espantosa agonía. Tenía diez años. Dejó los estudios y el fútbol. Empezó a beber y a drogarse. Solo la benéfica aparición de un exfutbolista marroquí, Aziz Boukifar, evitó que acabara despeñándose. Boukifar lo devolvió a los campos de fútbol y el talento natural de Ziyech enamoró pronto a los técnicos de la Federación Neerlandesa, que lo fueron convocando para las diferentes selecciones inferiores de Países Bajos. Sin embargo, en septiembre de 2015, decidió colgar para siempre la camiseta naranja y jugar con Marruecos. No sabía árabe ni bereber y tampoco dominaba el francés, pero acabó escogiendo el país de sus padres. «Yo siempre voy a hacer lo que me haga sentir bien y aquí me siento bien», zanjó. Van Basten lo llamó «estúpido». Tal vez hoy no piense lo mismo. Noticias Relacionadas estandar Si qatar 2022 Achraf Hakimi, de un Renault 21 con cartones en las ventanas a estrella del Mundial Rubén Cañizares estandar Si Fútbol Marruecos empieza y acaba en Sevilla Pío García Marruecos ofrece arraigo a jóvenes que no tienen muy claro de dónde son. Catorce jugadores han nacido más allá del estrecho. Hay cuatro belgas, cuatro neerlandeses, dos franceses, un italiano y un canadiense. De España proceden Achraf Hakimi (Madrid, 1998) y el portero Munir El Kajoui (Melilla, 1989), aunque también se podría sumar al lote el extremo Ez Abde, nacido en Beni Melal pero asentado en Elche desde los siete años. Hakimi y Ziyech optaron por Marruecos pese a que, al menos sobre el papel, las selecciones de sus países natales les daban mayores posibilidades para brillar en campeonatos internacionales. «Es una cuestión de sentimientos», repite el madrileño Achraf cuando se le pregunta. A otros, sin embargo, les costó más decidirse. Al parisino Sofyan Boufal , el infatigable delantero de barbas turbulentas, lo convocaron en 2015, pero reconoció que necesitaba «tiempo» porque aún no sabía con qué selección jugar. Un año después, quién sabe si por convicción o porque vio que con Francia lo iba a tener mucho más difícil, se vistió la camiseta roja de los Leones del Atlas. Hasta hace cuatro meses, todo este puzle de piezas disparejas lo estaba montando el hombre equivocado. Vahid Halilhodzic, un trotamundos bosnio de carácter volcánico, consiguió clasificar a Marruecos para la Copa del Mundo pero sus encontronazos con los jugadores habían convertido la selección en un entorno tóxico de ambiente irrespirable. La gran estrella del equipo, Ziyech, delantero del Chelsea, llegó a renunciar al Mundial de Qatar. La Federación optó entonces por despedir a Halilhodzic y contratar a Walid Regragui, que había conseguido con el Wydad Casablanca alzar la Liga de Campeones africana. Regragui, al que sus detractores critican por ser demasiado defensivo, ha sabido construir una muralla y galvanizar el entusiasmo de sus hombres, que lo siguen con una fe casi religiosa. Quizá porque, en el fondo, es igual que ellos: nació en la periferia de París, maneja mejor el francés que el árabe y hace más de veinticinco años, cuando era un prometedor defensa del Toulouse, decidió que él iba con Marruecos.. «Jorge Pérez y Airam Rodríguez, ganadores del Trofeo Código Cero de Snipe». El viernes tuvo lugar el inicio del Trofeo Código Cero de Snipe, prueba incluida en el Circuito Canario de la clase, celebrado en Puerto Calero y bajo la organización del Club Deportivo Código Cero. La previsión meteorológica que había se cumplió, pudiendo realizarse tres mangas el viernes, pero, ante la ausencia de viento y después de una larga espera, las tres del sábado debían anularse, quedando la clasificación final tal y como había concluido el primer día. Fueron en total 21 embarcaciones las que se inscribieron en la prueba, ganando la primera de ellas la pareja formada por Leonardo Armas y Miguel Bethencourt del Real Club Náutico de Arrecife, siendo segundos la fémina Patricia Medina del Real Club Náutico de Gran Canaria y Jesús González-Amaliach del Real Club Marítimo de Santander. La tercera posición fue para el Cerveza Nao, de Miguel Ángel Lasso Lorenzo y Tomás Fuentes, del Real Club Náutico de Arrecife. Descendió algo la intensidad del viento en la segunda regata, aunque fue bastante rápida, como la primera, con un viento muy rolón que daba oportunidades a todos los participantes para moverse en los puestos cabeceros. En esta ocasión, el primer lugar fue para el Piccolo VII de Antonio Llabrés y Daniel Arozena del Real Club Náutico de Tenerife, la segunda plaza para Matías Garcías y Félix Echevarría del Real Club Náutico de Arrecife, siendo el tercero el Penélope de Jorge Pérez y Airam Rodríguez, del Real Club Náutico de Tenerife. La última prueba del día volvería traer muchos movimientos y, al no poder realizarse las regatas del sábado, fue la última del trofeo, pero eso no se sabría hasta el día siguiente, así que las tácticas y marcajes no existían para lo que era una regata más de clasificación. La dupla vencedora de la tercera regata fue el equipo valenciano formado por José Luis Maldonado y Laura Morata del EV T10 Sailing Club, seguidos de Leonardo Armas y Miguel Bethencourt, mientras que terceros eran Carlos de la Hoz y Yapci Reyes, todos ellos del Real Club Náutico de Arrecife. Acababa la jornada del viernes con el liderato del Penélope de Jorge Pérez y Airam Rodriguez, del Real Club Náutico de Tenerife, sumando 12 puntos. Uno más tuvo la pareja formada por Leonardo Armas y Miguel Bethencourt del Real Club Náutico de Arrecife, mientras que tercero fue el Cerveza Nao de Miguel Ángel Lasso y Tomás Fuentes, con 14 puntos. La ausencia viento del sábado impidió que se pudieran realizar las tres regatas previstas, dando el comité de regatas el fin de la prueba después de haber esperado un tiempo prudencial. La organización aprovechó para adelantar la entrega de trofeos, aprovechando que estaban todos allí, siendo Carlos de la Hoz, presidente de la Clase Snipe Canarias, el encargado de galardonar a los tres primeros clasificados.. «Emiliano Martínez, el guardameta que para con la boca». Viernes 9 de diciembre, 19.50 horas. Túnel de vestuarios del estadio Lusail. Los jugadores de Países Bajos y Argentina, colocados ya en fila, esperan la orden de Mateu Lahoz para saltar al verde. La liturgia la rompe Emiliano Martínez, el portero de la albiceleste: «Miren afuera, van a estar todo el partido cagado estos. Nosotros hablamos siempre adentro de la cancha, nunca afuera», grita el arquero de Argentina, recordándoles a sus compañeros declaraciones previas al partido de Van Gaal y de jugadores de la ‘oranje’ en la que, a su juicio, ponían en solfa al combinado dirigido por Scaloni. El Dibu, como coloquialmente se le conoce por su parecido al protagonista de la popular serie argentina ‘Mi familia es un dibujo’, de finales del pasado siglo, un niño «un poco coloradito y con pecas» llamado Dibu , encontró su sitio en el fútbol en 2020, ya con 28 años, cuando el Aston Villa pagó por él 22 millones de euros, la mayor cifra abonada en la historia por un portero argentino. Hasta entonces, su carrera fue un billete imperecedero de ida y vuelta. Criado en Independiente Martínez se crio en la cantera de Independiente, la más valorada en el país en cuanto a formación de guardametas, gracias a la buena mano de Miguel Santoro, pero nunca llegó a jugar en Argentina a nivel profesional. Con solo 16 años, y tras una brillante participación en el Sudamericano sub-17 con la albiceleste, el Arsenal pagó medio millón de euros y se lo llevó a Londres. ¿Qué podía salir mal? Todo, aunque suene extraño. Noticia Relacionada Fútbol estandar No La FIFA abre expediente a Argentina: miedo a las posibles sanciones Javier Asprón El equipo albiceleste teme perder a algún jugador de cara al encuentro de semifinales ante Croacia tras los altercados en el duelo frente a Países Bajos En doce años en el Emirates solo jugó 38 partidos y fue cedido a seis equipos: Oxford, Sheffield, Rotherham, Wolverhampton, Getafe y Reading. «Aquí apenas jugó. Guaita era el indiscutible titular. Se hizo muy amigo de Emiliano Buendía -también de Mar del Plata, como el Dibu, y con quién comparte ahora vestuario en Aston Villa- y no daba problemas. Era un chico tranquilo, pausado, educado y callado. Todo lo que hace ahora con Argentina nunca lo hizo aquí», detallan en el club azulón. La vida nómada y secundaria del Dibu cambió con su llegada a los villanos de Birmingham. Allí, sabedor que no muchos más trenes iban a pasar por el andén de su carrera, sacó el porterazo que llevaba escondido tantos años. De ello se aprovechó Argentina, que entre otros daños colaterales de su desastroso Mundial de Rusia, salió de allí con Willy Caballero jubilado y Franco Armani como mal menor. El vacío en la portería era dramático, hasta que el covid de Armani obligó a Scaloni a llamar a Emiliano, en junio de 2021, a pocas semanas de la Copa América. Aquel contagio le transformó la cara a la portería de Argentina. Su actuación en el torneo de selecciones más antiguo del mundo dejó huella. En semifinales, le paró tres penaltis en la tanda a Colombia, uno de ellos a Yerry Mina , tras vacilarle durante los segundos previos al lanzamiento: «Estás nervioso, te ríes porque estás nervioso. Está adelante la pelota, ‘hacete’ el boludo que ya te conozco a vos. Mirá que te lo atajo, mirá que te como hermano». Meses después, se disculpó con el defensa cafetero: «No era nada personal». Horas antes de la final, en la que ganaron en Maracaná a Brasil, se distrajo jugando al Call of Duty, uno de sus videojuegos favoritos. Ahí encontró Argentina el portero que llevaba años buscando. Su amistad con Messi, que lo acogió en sus brazos desde el primer día, también fue clave para convertirse en uno de los integrantes más carismáticos del vestuario: «En Argentina , los niños lo adoran e idolatran. Aquella Copa América le catapultó. Siempre tuvo grandes cualidades y una personalidad especial. Solo necesitaba un poco de suerte y alguien que creyera en él», explica desde la concentración de la albiceleste. Ante Países Bajos , calentó a sus compañeros antes del partido y le dio la clasificación en la tanda de penaltis, pero también mandó callar a Van Gaal, en inglés y en castellano, antes de que lo hiciera Messi, y confraternizó con Claudio Tapia, el voluminoso presidente de la AFA: «Disfrútalo, gordo. Disfrútalo». Emiliano Dibu Martínez, de nómada invisible a héroe en Argentina e ídolo de los niños.. «El chef español que da de comer a la FIFA». Dani García (Málaga,1975) alcanzó la cumbre de su carrera como cocinero en 2019 al lograr tres estrellas Michelin con su restaurante homónimo en Marbella. Entonces decidió dar un giro a su carrera y abrirse a nuevos caminos hasta crear un imperio gastronómico con ramificaciones en varios lugares del planeta. Uno de ellos es Doha, donde el andaluz tiene abiertos dos restaurantes, ‘BiBo’ y ‘Lobito de Mar’, y acaba de estrenar también el ‘TwentyNine’s’, su primer ‘sports bar’ en colaboración con La Liga y el grupo Alfardan. Con el trajín del Mundial no ha parado de ir y venir a la capital qatarí en el último mes, y en uno de esos viajes saca tiempo para hablar con ABC desde la última planta, la 62, del Kempsinski Residence and Suites , el segundo edificio más alto de Doha. En el menú de la conversación, un tema principal, pues fue él quien se encargó del catering para la cena oficial con el que la FIFA agasajó a 1.400 comensales en la ceremonia de inauguración. Responsabilidad y alegría a partes iguales. «Cuando vinimos a Qatar hace tres años ya estaba en el ambiente que llegaba el Mundial, pero no tenía muy claro cómo iba a ser o si yo iba a estar. Hace pocos meses surgió la posibilidad de hacer ese catering y ahí ya me planifiqué para pasar más tiempo aquí. A nivel personal me hace mucha ilusión, porque soy muy futbolero y lo estoy aprovechando al máximo». Noticias Relacionadas estandar No Fútbol «Pasarle el balón a Modric es más seguro que tener el dinero en el banco» Javier Asprón estandar No Fútbol Cristiano rompe su silencio: «Mucho se ha escrito, pero mi dedicación a Portugal no cambió ni por un instante» Miguel Zarza Ravioli de rabo de toro, verduritas en adobo o brioche de chorizo son algunos de los platos que se sirvieron en un menú, por otra parte, muy internacional. «Tienes que dar de comer a personas de muchas nacionalidades y culturas y no lo puedes centrar solo en comida española. La parte vegetal cobra mucha importancia también. El objetivo es que todo el mundo, independientemente de sus gustos, encuentre algo que le guste». La magnitud del evento no le impresionó, aunque admite que hay que estar pendiente de mil detalles: «Se trata de jugar a escalar: si para cien personas necesitamos unos determinados recursos, para mil personas será lo mismo pero multiplicado por diez, y en lugar de un punto de cocina habrá que tener cinco. Es más una cuestión de volumen y de orden». Tampoco se asustó con la relevancia de los invitados, con varios jefes de Estado, entre ellos el propio Emir de Qatar. «Siempre lo digo en mis restaurantes. Que venga alguien importante o famoso está muy bien, pero tenemos respeto hasta al último cliente. Hay gente que ahorra para ir a comer a tu restaurante haciendo un esfuerzo económico brutal. Esa persona tiene que tener el mismo trato o mejor que cualquier conocido. A nivel personal es gratificante, pero en lo profesional no hay diferencia». Antes de la eliminación, a sus restaurantes de Doha acudieron varios de los internacionales de la selección española, cuyas preferencias no son muy diferentes del resto de los mortales: «Hay de todo, pero en general les gusta comer proteína buena, de calidad». García mantiene muy buena relación con muchos futbolistas. Es amigo personal de Sergio Ramos , al que utilizará de catador cuando el próximo año abra su primer restaurante en París. Y también de Jordi Alba, a quien diseñó el menú de su boda. Pero tiene un cariño especial por Busquets: «Todo el mundo sabe cómo es en el campo, pero es una suerte conocerle fuera. Un tío absolutamente excepcional». El cocinero vivió en el estadio la decepción de caer en los octavos ante Marruecos, un chasco que le transportó a los años de frustración de la selección que le acompañaron hasta la vida adulta: «Desde el codazo a Luis Enrique, el gol anulado a Morientes ante Corea… Un querer y no poder». García es de aquellos a quienes el trabajo del seleccionador le convencía, por más que en cuestiones culinarias no parezcan coincidir: «Él es un atleta, y comprendo que su manera de ver la gastronomía es otra. La comida para él es gasolina, pero creo que no la ve de manera placentera. Se pierde muchas cosas, y encima siendo un tío asturiano… A mí me cae muy bien, como todas las personas que mueren con sus ideas. No entiendo que se vendiera la idea de que quería hacer daño a la selección». De hecho, ve muchas similitudes entre las responsabilidades que se asumen dentro de un banquillo y en la cocina de un gran restaurante. «Un equipo de fútbol no es solo lo que se ve en el campo durante noventa minutos. Es también una convivencia, ver qué aporta cada uno… Yo hago muchas cosas, pero una de las más importantes es gestionar el éxito y a la gente que tengo a mi lado, que al igual que en una plantilla pueden ser 25 o 30 personas. Lo más difícil siempre es gestionar los egos». Doha fue la primera experiencia internacional de Dani García , una elección nada casual. Como cocinero nació en Marbella y desde allí sigue moviendo los hilos de su grupo. «Aquello en verano es la capital de Oriente Medio. Hay muchísimos qataríes, pero también saudíes, kuwaitíes, dubaitíes. Consumen mucho nuestros restaurantes y nuestras marcas, por lo que hay un hilo conductor y un por qué. No es estar por estar». El atún y el arroz son los productos más demandados por los autóctonos: «La paella les fascina, porque les gusta comer arroz, lo identifican y les encanta la forma en la que la hacemos aquí. Los árabes tienen una cultura muy clara con la comida. Les gusta compartir, que haya mucha cantidad y todo al centro. Y, además, rápido». MÁS INFORMACIÓN noticia No La Liga manda en las semifinales de Qatar: Atlético y Sevilla a la cabeza noticia Si De la Fuente, a ojos de sus excompañeros noticia Si Misa de diez en Doha: cómo es el único templo católico en Qatar En una semana acabará el Mundial, y al igual que otros muchos, Dani García también se cuestiona por lo que pasará el día después: «Es la pregunta del millón. Desde hace tres años todo está enfocado en este evento, y eso incluye a miles de trabajadores que en cuanto acabe volverán a sus países porque su labor ha terminado. A Qatar le ha servido para darse a conocer al mundo y ahora seguirán haciendo cosas. Están muy enfocados al deporte y a la cultura. Tienen la Fórmula 1, las motos, golf, pádel, tenis… ¿Qué es lo siguiente? A este nivel solo unos Juegos Olímpicos…».. «Francia-Marruecos: la tensión callejera de un duelo fratricida». La semifinal Francia – Marruecos será un duelo fratricida entre dos selecciones nacionales que han compartido jugadores desde hace veinte años y sostienen unas relaciones muy íntimas que oscilan entre la fraternidad y las más inflamables tensiones callejeras, consecuencia de historias que se cruzan de manera inextricable. El aspecto más conflictivo de esas relaciones se puso de manifiesto la noche y madrugada del sábado al domingo, en los Campos Elíseos parisinos. Tras los triunfos de Francia contra Inglaterra y Marruecos contra Portugal , simpatizantes de ambas selecciones decidieron celebrar sus triunfos en los Campos Elíseos. El ministerio del Interior había previsto un impresionante servicio de seguridad. Entre mil y dos mil antidisturbios intentaron evitar la batalla campal. En vano. A primeras horas de la mañana del domingo, los choques violentos, entre pro marroquíes y pro franceses, entre unos y otros y los antidisturbios, terminaban con este balance: 19 policías heridos y 108 detenciones. El aspecto más fraternal de esas relaciones, a geometría variable, quizá lo encarne Walid Regragui, el entrenador de la selección marroquí, el hombre cuyo talento personal, como jugador y como arquitecto del equipo nacional, ha sido la gran revelación de Qatar. Regragui nació en Francia, en Corbeil-Essonnes, una ciudad de 50.000 habitantes en la periferia de París. Francés de nacimiento, en el seno de una familia de origen marroquí, entre 1998 y 2012, ganó fama y dinero como jugador de seis equipos franceses, Toulouse, Ajaccio, Dijon, Grenoble, Fleury Mérogis, Corbel-Essone, y un equipo español, el Racing de Santander. Regragui ha vivido más tiempo en Francia que en Marruecos, habla mejor el francés que el árabe coloquial de su familia. Al mismo tiempo, también jugó en la selección nacional marroquí en ocho ocasiones, para terminar convirtiéndose en entrenador de la selección nacional, hace diez años. Regragui es tan famoso y querido en la periferia de París como en el los suburbios de las grandes ciudades marroquíes. El caso de Regragui no es único, ni mucho menos. A finales del siglo XX, y a partir del año 2.000 se aceleró el proceso histórico de la llegada a los equipos y la selección francesas de jugadores de origen africano y magrebí , hijos de familias llegada del Congo, Malí, Burkina Fasso, Senegal, Túnez, Argelia, Marruecos. Jugadores como Zidane, Benzema, Nasri, Rami, Mbappé, entre otros, dieron al futbol francés, español y europeo muchas jornadas de triunfo, no exentas de polémicas incendiarias. Francia, Túnez, Argelia, Marruecos, la República del Congo, Malí, Guinea, entre otros Estados, pueden tener relaciones muy conflictivas, pero existe una suerte de solidaridad y comunión cultural entre los jugadores franceses de muy distinto origen, étnico, cultural, incluso religioso. Cuando la selección marroquí eliminó a la selección española, Mbappé se apresuró a visitar el hotel de sus colegas marroquíes, para felicitar con mucha efusión a Achraf Hakimi , gran jugador marroquí que ha conocido días de gloria en Madrid y París. Desde hace años, en el equipo de Francia han estado integrados de manera muy eficaz una veintena larga de jugadores de origen africano. Entre ellos, algunos franceses de origen marroquí, como Adil Raimi . Mbappe nació en Francia de padre camerunés y madre argelina. Benzema es un francés de origen argelino. Jordan Amavi es un francés de origen tunecino. En las sucesivas selecciones marroquíes, desde hace años, hay muchas personalidades que nacieron, se educaron y se formaron, como futbolistas, en Francia y Europa, y no siempre desearon jugar en la selección marroquí. Entre los elegidos de la selección marroquí, triunfante en Qatar, son muy numerosos los nacidos en Francia y Europa, haciendo carrera en varios países europeos. Es el caso de El Yamiq, Ounahi, Ezzalzouli, En-Nesyri, entre otros. Noticias Relacionadas estandar No Fútbol La Liga manda en las semifinales de Qatar: Atlético y Sevilla a la cabeza Ignacio Tylko estandar No Fútbol «¿Y por qué no vamos a ganar el Mundial?» Pío García Ese mestizaje cultural, social, deportivo, tiene raíces muy profundas, con flecos dramáticos y flecos institucionales muy importantes. La magrebíes que residen en París y su periferia, y los marroquíes, en particular, suelen decir que «los españoles son menos racistas que los franceses». He fotografiado a muchos magrebíes parisinos. Cuando anunciaba mi nacionalidad española todo eran facilidades, con el latiguillo del racismo francés. Al mismo tiempo, fue un presidente conservador, Nicolas Sarkozy, quien nombró ministra de Estado y Justicia a la hija de unos emigrantes pobres marroquíes con hermanos traficantes de drogas, Rachida Dati. Y fue un presidente socialista, François Hollande , quien nombro ministra de Educación, a la hija de unos emigrantes argelinos muy pobres, Najat Vallaud-Belkacem. La comunidad marroquí expatriada en Francia es la más grandes de la diáspora. En Francia residen más de dos millones de inmigrantes marroquíes recientes. Pero la población de origen marroquí es muy superior. Globalmente, esa inmigración, legal, se beneficia de un estatuto relativamente privilegiado. Pero es una evidencia que los guetos sociales, culturales y económicos crean inmensos problemas en la periferia de París, la ‘banlieue’ de la capital y otras grandes ciudades. Gérard Araud, gran diplomático francés, antiguo embajador en Washington, resume el alcance de la semifinal del miércoles de este modo: «Una semifinal entre Francia y Marruecos es un combate fratricida. Apoyaremos y aplaudiremos a la selección ganadora, sea la que sea».. http://www.databot-app.com
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